En el año
1636 Nuestro Señor le hizo a la venerable Margarita
del Santísimo Sacramento esta promesa: "Todo
lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de
mi infancia y tu oración será escuchada".
Desde tiempos muy antiguos los católicos han tenido mucha devoción al Divino Niño Jesús, y han honrado su santa infancia, considerando esta edad de Jesucristo como una maravilla de inocencia y amabilidad.
Ya
hacia el año 1200 San Francisco de Asís
dispuso recordar con mucha solemnidad la Navidad haciendo un
pesebre lo más parecido posible al de Belén y celebrando
así entre pastores, ovejas, bueyes y asnos la misa de
la medianoche, y haciendo él mismo un hermoso sermón
de Nochebuena recordando la gran bondad del Hijo de Dios al quererse
hacer hombre en Belén por salvar nuestra alma.
Más
tarde San Antonio de Padua fue un devoto tan entusiasta
del Niño Jesús que según las imágenes
que de él se conservan, mereció que el Divino Niño
se le apareciera.
Otro santo
al que se le presenta en las imágenes teniendo entre sus
brazos al Niño Jesús es San Cayetano, el
cual lo que necesitaba pedir lo pedía por los méritos
de la infancia de Jesús.
Modernamente
los santos que más contribuyeron a difundir la devoción
al Niño de Belén fueron Santa Teresa y San
Juan de la Cruz.
Santa Teresa
de Jesús
le tenía un amor tan grande al Divino Niño que
un día al subir una escalera obtuvo tener una visión
en la que contemplaba al Niño Jesús tal cual había
sido en la tierra. En recuerdo de esta visión la santa
llevó siempre en sus viajes una estatua del Divino Niño,
y en cada casa de su comunidad mandó tener y honrar una
bella imagen del Niño Jesús que casi siempre ella
misma dejaba de regalo al despedirse.
Millones de
creyentes han hecho la experiencia de pedir favores a Dios por
los méritos de la infancia de Jesús y han conseguido
maravillas. Y nosotros vamos a hacer lo mismo. Queremos honrar
la infancia de Jesús y darle gracias por haber nacido
en Belén para salvarnos.
Desde hace
unos trescientos años la devoción al Niño
Jesús se ha extendido rápidamente por Europa, América,
Asia, Africa y Oceanía. Las gentes empezaron a experimentar
que cuando piden favores a Dios por los méritos de la
infancia de Jesús consiguen maravillas.
Existen alrededor
de todo el mundo muchas figuras e imágenes representando
al Niño Jesús mediante las cuales se han obtenido
grandes milagros. Entre las más conocidas se encuentran:
El
Niño Jesús de Praga, en Checoslovaquia; el Santo Niño
de Atocha, en México; el Divino Niño de Arenzano,
en Italia y el milagroso Niño Jesús de Bogotá
en Colombia, entre otros.

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