miércoles, 21 de junio de 2023

22 JUNIO, DON ORIONE ESCRIBE, ANTES DE SU LLEGADA AL CHACO




(…) durante este mes iré a Corrientes, cerca del Paraguay; será un viaje de algunos días por tierra y por agua, por el rio (Paraná), y luego otros tantos días para la vuelta. Voy a visitar uno de los cinco Santuarios principales de la Argentina, en las fronteras de la Nación, que será confiado a nuestra congregación por deseo del Nuncio Apostólico y del Obispo de Corrientes: a los pies de la Virgen de Itatí rogare muy especialmente por ustedes. En septiembre voy a Chile, y en octubre espero hallarme en el Congreso Eucarístico en Lima, Capital del Perú. En Santiago, Capital de Chile, se nos ha donado una Casa y voy a tomar posesión de ella en nombre de la Divina Providencia. Recen, pidan que Dios me asista. De salud estoy bien ahora, como se lo podrá asegurar el P. Penco.

Necesito personal. Cuando pienso en Ustedes, cuando ruego por ustedes, los veo a todos uno por uno, y busco entre ustedes, -casi llamándolos por su nombre, a los que puedan venir a ayudarme a propagar la Congregación en medio de estas poblaciones donde es tan grande la necesidad de sacerdotes llenos de amor a Dios y las almas, deseosos de sacrificarse juntamente con nuestro Señor para la vida comunicar de la Fe, o aumentarla, a tantos que, no tienen Fe, o la han perdido por pensar sólo en el lucro, y se pierden por mirar sólo a la tierra.

El 22 de junio, antes de emprender un viaje de despedida al Chaco, al Santuario de Ntra. Sra. de Itatí (Corrientes), a Rosario, escribe:

“Dentro de una hora o poco más, me deberé embarcar para ir a ver y a saludar -tal vez por última vez en esta tierra- a nuestros amados Hermanos que trabajan, con tanto ardor y sacrificio, en el vasto campo de la fe y de la caridad, pequeños y humildes a los pies de los Obispos y de la Santa Iglesia. Voy a Sáenz Peña, en el Chaco, y luego al Santuario de Itatí, que está frente al Paraguay, donde se habla el guaraní.
Serán tres días de navegación por el Paraná para ir, tres días para volver, y varios centenares de kilómetros por tierra.”

Los algo más de mil kilómetros de Buenos Aires a Itatí, hoy se pueden recorrer con una cierta facilidad; pero no era así en la década del 30, cuando en el interior no había caminos asfaltados y los medios de trasporte eran más que precarios. ¿Cómo viajó Don Orione?


esto lo diremos el 24 de junio lo cuenta él mismo en una carta: