sábado, 26 de julio de 2025

FRAY LUIS BOLAÑOS. INICIADOR DE LAS REDUCCIONES EN PARAGUAY Y ARGENTINA





 http://noticiasitati.blogspot.com/2015/07/mural-de-fray-luis-de-bolanos-en-los.html


La imagen es una reinterpretación de un cuadro que según se cuenta estuvo en la Municipalidad hace mucho tiempo, una obra realizada por el pintor Conti en donde se lo ve a Bolaños cruzar el río Paraná sobre su manto, obra que actualmente se encuentra desaparecida.
Bendición e Inauguración
El lunes 27 de julio, al comenzar la segunda etapa del ciclo lectivo junto a todos los alumnos de la Escuela Bolaños se realizó la inauguración del mural con la bendición cargo del padre Juan de Rosa Ríos Velázquez, en ese momento, entre las maestras y alumnos de la escuela se produjo el corte de cintas argentinas y paraguayas simbolizando el trabajo hecho por Bolaños en la región, principalmente en Paraguay y en nuestras tierras itateñas.
El Artista
Diego Ezequiel Pogonza, nació en Villa Ballester en 1981. Estudio la licenciatura en artes visuales con orientación en pintura y el profesorado de artes en el IUNA. Entre 2008 a 2011 concurrió al taller ALCO S.R.L dictado por Patricio Larrambebere. Estudio ilustración e Historieta con Hernán Botticelli, Ariel Olivetti y Walther Taborda y animación en Patagonik Film Group. Trabaja desde 2006 como ilustrador de libros para editoriales nacionales y extranjeras.
Como docente dicta clases desde 2006 en escuelas primarias y secundarias. Desde 2009 viaja con regularidad a Corrientes, Chaco y Paraguay debido un trabajo de investigación sobre la Guerra de la Triple Alianza. Ha realizado una gran cantidad de muestras individuales y colectivas tanto en Buenos Aires como en las provincias de Corrientes y Chaco.
Participa desde 2011 junto a los grupos “Yagua Rincón” de Corrientes y “Ce.Cu.Ba” del Chaco en la realización intervenciones pictóricas en el barrio San Pedro Pescador, Chaco.
Actualmente está desarrollando un proyecto sobre una novela gráfica basada en la Basílica Itatí.
Agradecimientos
La Extensión Bolaños agradece al artista Diego Ezequiel Pogonza, al padre Juan de Rosa Ríos Velázquez, de la Basílica de Nuestra Señora de Itatí, y a la Directora de la Escuela Nº 177, profesora Celia Morales.

EN EL CENTRO Y EN PRIMERA LINEA

Hay dos buenas "añoranzas" o "deseos" que cada buen orionino, "changador del Divina Providencia" y "cura de la estola y trabajo", debería experimentar periódicamente para mantenerse en su justo equilibrio vocacional: aquel de "hacerse  ermitaño", (para dedicarse a "Dios solo" y a aquel de "partir por las  misiones", (para sólo dedicarse exclusivamente a las "Almas").

En la Congregación, los "ermitaños del Divina Providencia" y los "misioneros ad gentes" encarnan en forma radical contemplación y misión, las dos partes esenciales de toda vocación consagrada "para seguir a Cristo más de cerca” (Perfectae Caritatis, 1).

Esta consideración me surge espontánea en el momento en que estoy a punto de escribir esta carta circular "Hasta los extremos confines de la tierra" que tratará de la misión y de las misiones, de misioneros y de proyecto misionero de la Congregación. Los misioneros contribuyen a fortificar el dinamismo espiritual y apostólico de la "misionariedàd" que “es innata al corazón mismo de cada forma de vida consagrada" (Vida consecrata, 25) y que da sentido, crecimiento y movimiento a toda la Congregación.

¿Cómo se coloca esta carta circular en el contexto de los esfuerzos para "reavivar el don de Dios que está en nosotros" (2Tm 1,6), “hijos de un santo"?

Como religiosos, estamos y tenemos que permanecer "en el centro y en primera línea" de la vida de la Iglesia. Guiados por las preguntas "cuál amor al Papa" y con "cuáles obras de caridad" hemos ido a las surgientes de nuestro carisma orionino para encontrar energía, luz y creatividad en responder hoy a las situaciones sociales y eclesiales nuevas, diferentes, cambiantes. En esta carta, queremos reflexionar sobre la misionariedad que se nutre del "Charitas Christi urget nos" y de la pasión por las "Almas que  anhelan a Cristo".

 Sin misionariedad, la vida espiritual, la vida comunitaria, el amor al carisma y la congregación y hasta las mismas "obras de caridad" se replegarían sobre ellas mismas. La misionariedad es la sal, es la levadura de la vida de un consagrado. Es el objetivo, el destino, el término ad quem. Si no se progresa en la misionariedad se retrocede en la vida religiosa. “Non progredi regredi est".

Fuente: Don Flavio Peloso