miércoles, 31 de diciembre de 2025

¡AÑO NUEVO, DÍA NUEVA !

    


  ¡¡ AÑO NUEVO, VIDA NUEVA !!!



Comenzamos un nuevo año,
sepamos dar gracias a Dios
por tantos beneficios recibidos,
y comencemos hoy a amar
y servir verdaderamente a Jesucristo
y a la Santa Iglesia de Roma , nuestra Madre,
con el fuego ardiente de la caridad,
con todo el corazón,
con todo el alma,
con toda nuestra pobre vida.

´Postrados a los pies de Dios,
 pidamos humildemente perdón
a nuestro Padre Celestial
por todas nuestras ingratitudes pasadas,
 y digamos de corazón
"nunc incipio in Nomine Jesú
ahora comienzo en nombre de Jesús,
comienzo a ser de Cristo y de su Iglesia:
"nunc incipio ese Christi et Ecclessiae"

¡ Año Nuevo , vida nueva :
vida santa y santificadora!
Año Nuevo,
! vida entera en Jesús, de Jesús, por Jesús!

¡Vivamos en Jesús !
Pedidos en su Corazón, inflamados de amor
pequeños. pequeños y pequeños:
simples, humildes, bondadosos.

¡Vivamos de Jesús !
¡ Como niños en sus brazos y su corazón,
santos e irreprensibles ante su mirada,
sumergidos en amor de Jesús y de las almas
en fidelidad y obediencia  ilimitadas
a El y a su Gloria !

¡ Vivamos para Jesús !
Entera y totalmente para Él;
¡ Nada fuera de Jesús !
nada que no sea Jesús !
nada que no lleve a Jesús,
que no respire a Jesús!
De modo digno y coherente con la vocación
que hemos recibido.
moldeados sobre su cruz,
sobre su sacrificio y obediencia
" usque ad mortem " hasta la muerte,
en suave olor de oblación
y holocausto total de nuestras vidas.


carta de Don Orione desde Argentina, EPIFANIA 1935



SOLEMNIDAD DE LA MATER DEI

 


 

La devoción a María con el título de Madre de la Divina Providencia parece haber tenido su origen en el año 1732, cuando en la Iglesia de los santos Biagio y Carlos de los Catinari, en Roma, fue expuesta la imagen de la Virgen con el Niño en brazos y presentada por los Barnabitas con esa denominación.

 

Don Orione la conocía, pero su propuesta sobre el título “Madre de la Divina Providencia” tiene motivaciones históricas y espirituales muy distintas y novedosas respecto a este título ya existente.

Don Orione, pastor y educador del pueblo, pensó en legar su devoción mariana en la Mater Dei, dogmática y eclesial, también en una imagen, un cuadro para que fuese fácilmente identificada por el pueblo.

 

Descartó para su divulgación la más querida y difundida de la “Madre de la Divina Providencia” (la estatua de la Casa Madre de Tortona), porque “no puede ser propuesta como Virgen de la Congregación, porque no tiene en brazos a Jesús, y nosotros debemos habituarnos a ver en el seno de María a Jesús”.

 

La elección recayó en un cuadro, copia de un original de estilo bizantino de antigua factura, conservado en Venecia en el Instituto Manin. En esta imagen la Virgen tiene en su regazo al Niño. Sobre el fondo, en monogramas están escritas las palabras griegas “Mèter Theoù” (Madre de Dios). Don Orione mandó reproducir al menos una veintena de copias de aquella imagen a  un pintor amigo y las repartió en las principales casas de Italia y en otras naciones.

Don Orione, escribiendo al respecto de esas imágenes a Don Sterpi, dice: “Quiero que sea venerada por los Hijos de la Divina Providencia y sea expuesta en todas las Iglesias y casas; que se tenga culto a la Virgen como Madre de Dios. La llamamos y la presentamos popularmente también como Madre de la Divina Providencia, pero sobre todo hagámosla conocer, amar y venerar como “Deìpara – Theotòkos, así como fue proclamada por el Concilio Ecuménico de Efeso, en el 431. A llamarla Mater Christi incluso llegaba el mismo Nestorio y también lo hacían los modernistas. Pero nosotros, también en la devoción a la Virgen, hemos de plantar y sembrar en los corazones la fe católica... Nosotros asumiendo esta devoción, poniendo de relieve a la Mater Dei, fijamos los puntos cardinales de la fe: la divinidad de Cristo”.