- No -sonríe San Pío X-: te voy a mandar, más bien, a la Patagonia.- Santidad -dice Don Orione- en la Patagonia están ya los de Don Bosco.
-
No, no... -prosigue el Papa- es otra la “Patagonia” adonde quiero
enviarte: aquí nomás, en Roma, apenas fuera de la puerta de San Juan de
Letrán. Allí falta de todo: la iglesia, la catequesis a los niños, casar
a la gente por Iglesia, porque no ven jamás a un sacerdote.
"Tu ángel de la guarda y el mío"
Por
obediencia a un pedido de Pío X, Don Orione permanecerá en Sicilia
durante tres largos años como Vicario General del Arzobispo de Mesina,
Mons.D´ Arrigo. El Papa lo sostiene, lo alienta y le agradece su
disponibilidad permanente al sacrificio; y respondiendo a alguien que le
pregunta por él, dirá admirado: - ¡Es un mártir, es un mártir!
En
1912, por fin, Don Orione puede dejar Sicilia. Llega ante el Papa y
pide hacer sus votos perpetuos en las veneradas manos de Su Santidad.
San Pío X acepta, complacido; pero hay una dificultad, observa Don
Orione: para el acto formal de los votos hacen falta dos testigos que
firmen el acta conjunta.
- Ningún problema... -dice el Santo Padre sonriendo- ¿dos testigos? Pues tu ángel de la guarda y el mío.
Así
renovó Don Orione su generosa consagración -y la de su Obra- a Dios, a
la Santísima. Virgen, al Papa, y a los pobres. Pío X fue el primer Papa
electo en el siglo pasado. Falleció el 20 de agosto de 1914, fue
beatificado en 1951 y canonizado el 3 de septiembre de 1954 por el Papa
Pío XII. El lema de su pontificado fue "Renovar todas las cosas en
Cristo".
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