Seamos
apóstoles de la caridad, controlemos nuestras pasiones, alegrémonos del
bien ajeno como del bien propio; en el cielo será tal como nos lo
expresa Dante en su sublime poesía. Seamos apóstoles de la caridad, del
amor puro, del amor excelso y universal; hagamos reinar la caridad con
la mansedumbre de corazón, con la compasión, con la ayuda mutua,
estrechando las manos y caminando juntos Sembremos con mano ancha a
nuestros pasos obras de bondad de amor, sequemos las lágrimas de los que
lloran. Escuchemos hermanos, el grito angustiado de tantos hermanos
nuestros, que sufren y anhelan a Cristo; salgamos a su encuentro como
buenos samaritanos, sirvamos a la Verdad, a la Iglesia, a la Patria, en
la caridad.
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