“Hermanos, no nos dejemos ganar por el desaliento: ¡Tengamos fe, más fe!
¿Qué nos falta hoy, un poco a todos, a todos nosotros, para que -en nombre de Dios y unidos a Jesús- nos empeñemos a fondo para salvar el mundo, para impedir que el pueblo se aleje de la Iglesia?
¿Qué es lo que nos falta para que la caridad, la justicia, la verdad no sean derrotadas y vuelvan al seno de Dios maldiciendo a la humanidad, hallada sin frutos? [Mt 21, 19; ver también Gen 4,12; Dt 11,17]
¡Nos falta fe! "Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza,-dijo Jesús - dirían a esta montaña: Trasládate de aquí a allá, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes.” (Cf Mt 17,20; Lc 17,6).
¿Qué nos falta hoy, un poco a todos, a todos nosotros, para que -en nombre de Dios y unidos a Jesús- nos empeñemos a fondo para salvar el mundo, para impedir que el pueblo se aleje de la Iglesia?
¿Qué es lo que nos falta para que la caridad, la justicia, la verdad no sean derrotadas y vuelvan al seno de Dios maldiciendo a la humanidad, hallada sin frutos? [Mt 21, 19; ver también Gen 4,12; Dt 11,17]
¡Nos falta fe! "Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza,-dijo Jesús - dirían a esta montaña: Trasládate de aquí a allá, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes.” (Cf Mt 17,20; Lc 17,6).
Debe ser una fe encarnada en la vida. ¡Necesitamos espíritu de fe, ardor de fe, ímpetu de fe; fe de amor, caridad de fe, sacrificio de fe!
