¿Cómo se comportó Don Orione frente al régimen fascista?
Don
Orione en los diversos ambientes históricos y culturales, tanto en
Italia como en América Latina, fue de fácil diálogo y abierta
colaboración, pero siguió su camino de santo, de amante de la Iglesia y
de los pobres.
Don
Orione supo distanciarse, decir no, renunciando a las ventajas en
nombre de la “política del Padre Nuestro”, que comprometía la conciencia
y la acción con valores humanos, religiosos y sociales inalienables.
Me
parece emblemática la actitud de don Orione durante el fascismo la
observación, hecha el 7 de diciembre de 1933, a sus hermanos y clérigos:
ï Otro es el Estado, otra es la Patria. ¡A veces esta diferencia se
hace tan evidente que es necesario oponerse al Estado precisamente
porque se ama a la patria!
También es válido frente al ï Estatus actual y la actual ideología dominante.
Desde
su amistad con los modernistas a la política del Pater noster, la única
eficaz. Desde los comienzos en Tortona a los viajes a Latinoamérica.
Algunos episodios de la vida de san Luis Orione que revelan su atractivo.
Es
imposible estar lejos de alguien así. Y digámoslo en seguida: para
adoptar su manera de ser, sus gestos inconfundibles, habría que ser él,
don Luis Orione… es decir, algo único, providencial y, sobre todo,
imprevisible. Sí, también imprevisible, porque quizá nunca lo
imprevisible hizo tan buenas migas con la santidad como en este hombre.
Mejor dicho, eran una única cosa. Por lo demás, toda su larga vida,
desde el 23 de junio de 1872 hasta el 12 de marzo de 1940, estuvo
caracterizada por lo inesperado: un amor abierto de historias
imprevistas, circunstancias y grandes obras, una mezcla continua y
sorprendente de pontífices y maleantes, hombres de Estado y pobres
miserables, ermitaños, políticos y desheredados, literatos, huérfanos,
santos. Ni siquiera el escritor más hábil lograría contarlo todo
contemporáneamente. Debería seguirle por un camino y, en un momento
determinado, volver atrás para tomar el otro y luego otro. Mientras que
nuestro protagonista los recorre todos juntos, sin preocuparse de saber
adónde van a parar. Con él la pluma llega siempre tarde y la página se
queda corta, siempre hay algo que se queda fuera. Y no son solamente
fragmentos. Es una vida que se desborda continuamente y que lo ve como
«mozo de cuerda de la Providencia» abriendo puertas de par en par,
dejándose provocar por la realidad, leyendo y anticipando los tiempos
con formidable intuición. Muchos trataron de meterlo en cintura. Se
tuvieron que rendir al “loco de Dios”.
«Una de las personalidades más originales y eminentes del siglo XX». El
escritor Douglas Hyde, ateo convertido, en su conocida biografía lo
define «el bandido de Dios» y «genio de la caridad»
sobre todo porque hizo obras maestras sin darse cuenta. Lo que es
seguro es que este cura bajito, que «tenía el temple y el corazón del
apóstol Pablo, impulsivo y tenaz, tierno y sensible hasta las lágrimas,
infatigable y valiente hasta la osadía», tuvo el don de iluminar a
hombres sin fe. Alguien ha dicho que incluso lograba conmover y hacer
llorar a los curas. Al parecer es algo bastante difícil. También este
milagro acompañaba la predicación de don Orione. No nos queda, pues, más
que intentar seguirle por los caminos de lo imprevisto y pedir que
salga a nuestro encuentro, acercarnos y dejarnos confortar por el calor
de su caridad.