martes, 10 de febrero de 2026

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

 


advocación católica de Nuestra Señora de Lourdes hace referencia a las 18 apariciones de la Virgen María que, de acuerdo al testimonio de santa Bernadette Soubirous (1844-1879), sucedieron en la gruta de Massabielle, a orillas del río Gave, en las afueras de la población de Lourdes, Francia, en las estribaciones de los Pirineos.Ya en vida de Bernadette, multitud de católicos creyeron en las apariciones de la Virgen María como vehículo de la gracia de Dios, y el papa Pío IX autorizó al obispo local para que permitiera la veneración de la Virgen María en Lourdes en 1862, unos diecisiete años antes de la muerte de Bernadette.

Bernadette Soubirous fue declarada santa por Pío XI el 8 de diciembre de 1933. Desde entonces, la advocación de la Virgen María como Nuestra Señora de Lourdes ha sido motivo de gran veneración, y su santuario es uno de los más visitados del mundo.

La Iglesia Católica invoca a Nuestra Señora de Lourdes como patrona de los enfermos.

La Virgen de Lourdes es una de las advocaciones de la Virgen María más veneradas del mundo entero.

Su historia comienza el 11 de febrero de 1858 en Lourdes, Francia, cuando Bernadette Soubirous fue a recoger leña y vio a una señora muy hermosa en una gruta. Vio a una mujer vestida de blanco, con los pies descalzos y una rosa dorada encima de cada uno. En la cintura tenía una cinta azul ancha. En las manos, juntas y posición de oración, llevaba un rosario.

En una de las muchas apariciones de la Virgen a Bernadette, la Señora le dijo "Soy la Inmaculada Concepción", la doctrina de sensus fidelium que acababa de ser aprobada por el Papa Pío IX solo tres años antes de la aparición, y que no era posible que Bernadette conociera. Esto le probó al mundo la historia de Bernadette y dio validez a la historia de la Virgen de Lourdes y sus apariciones

¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes,

Madre de Dios y Madre nuestra!

Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos,

acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón,

para pedirte que derrames a manos llenas

el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.

Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches:

pero acuérdate de que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Ti

haya sido abandonado.

¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima!

Ya que Dios obra por tu mano curaciones innumerables en la Gruta prodigiosa de Lourdes,

sanando tantas víctimas del dolor,

guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo…(dígase el nombre del enfermo/a).

Alcánzale de tu Divino Hijo Jesucristo la deseada salud,

si ha de ser para mayor gloria de Dios.

Pero mucho más, alcánzanos a todos el perdón de nuestros pecados,

paciencia y resignación en los sufrimientos

y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios,

prisionero por nosotros en los Sagrarios.

Amén.


El día 11 de febrero la Iglesia celebra la memoria de Nuestra Señora de Lourdes. Jornada mundial del enfermo En el año 1854, la Iglesia proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de María. Cuatro años más tarde, la Virgen se apareció con esta revelación a una humilde niña, Bernardita Soubirous, en la gruta de Massabielle, Francia. Su mensaje fue una exhortación a la conversión, la oración y el servicio a los enfermos y los pobres. Actualmente, miles de enfermos de todo el mundo acuden a la Gruta de Lourdes para buscar allí la sanación y el amparo que María ofrece a sus hijos más necesitados.


   El 11 de febrero 1858 , Víctorio Orione y  Carolina Feltri, los padres de Don Orione,   pronuncian su Sí en la Colegiata de Santa María de la Asunción en Pontecurone. Al mismo tiempo, en ese día, casi a la misma hora, en Lourdes, hizo su primera aparición  la Virgen Inmaculada. Un signo mariano para los orígenes de la familia de Don Orione, "alma mariana."

11 FEBRERO 1903
Una joven historia de más de 100 años

En 1903, Don Orione era un sacerdote de apenas 30 años. Gozaba de la confianza de su obispo, Mons. Igino Bandi, y había sabido rodearse de un grupo de osados colaboradores que lo acompañaban fielmente.
Por ese entonces empieza a comprender que ya es tiempo para hacer un pedido de aprobación oficial que permitiese asegurar el futuro de la obra, que había iniciado una década atrás con un oratorio para muchachos en Tortona. Es así como se decide a escribirle una larga carta a su obispo, en la que le expone sus intenciones más profundas. 
Era el 11 de febrero de 1903, fiesta de la Virgen de Lourdes. En esa carta, Don Orione expresa su voluntad de poner toda la vida de la nueva familia religiosa al servicio de la “Obra de la Divina Providencia”, instaurando todas las cosas en Cristo, para hacer de Cristo el corazón del mundo. Y esto a través de obras de caridad diseminadas por todos los rincones de la tierra, para acercar a los pequeños y los pobres al corazón del Papa y a la Iglesia.
Mons. Bandi, obispo de Tortona, supo comprender lo que la Providencia estaba suscitando. Después de haber acompañado los primeros pasos de Don Orione y sus compañeros, firma el decreto de aprobación de la Congregación el 21 de marzo, reconociendo oficialmente que estaba naciendo algo nuevo en su diócesis, que era también algo nuevo para la Iglesia.
El joven fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia veía finalmente aprobada y bendecida una obra que le había demandado años de sacrificios, fatigas y dolores, y escogió un canto de reconocimiento y amor para expresar lo que sentía su espíritu: “Deja, oh Señor, que de alegría serena e íntima consolación lloremos silenciosamente en este día, y exultemos y agrandemos el corazón, porqué este es un día inmenso de tu bondad”.
Aquella alegría de Don Orione continúa hoy en una Familia Orionita que ha crecido en obras, presencia y espíritu. Y que continuará creciendo en la medida que cada uno de sus miembros seamos capaces de renovar