domingo, 15 de marzo de 2026

LA IGLESIA NOS HA PROBADO.

 

(...) La Divina Providencia, que sostiene toda criatura, no nos faltará a nosotros que intentamos servir a la Divina Providencia en sus designios de salvación eterna de las almas. Es necesario sembrar el grano y no esconderlo y nosotros debemos tratar de ser grano, y sembrarnos por todas partes, según el deseo y la palabra del santo Padre. La santa Iglesia de Roma es la madre de todas las Iglesias y la soberana de todas las órdenes religiosas. Ella por boca del santo Padre nos ha aprobado y por la mano del santo Padre nos ha bendecido tres veces, con la más cordial y grande bendición, diciéndome el santo Padre que era voluntad suya que fuésemos por todas partes y llevásemos el amor de Dios con nosotros, para sembrarlo en el corazón de los pequeños y de los pobres y de los afligidos, y que todos los Hijos de la Divina Providencia tuviesen plena y entera libertad de adentrarse, por esta obra, en el camino de la eterna salvación. Yo, pobre siervo de Jesús Crucificado, me he inclinado profundamente a los pies del santa Padre y con profunda veneración los he besado muchas veces, y a aquellos pies he aferrado la Obra de la Divina Providencia, después que la santa mano del Vicario de Nuestro Señor Jesús Crucificado me bendijo tres veces sobre la cabeza. Deseo, pues, que todos vosotros, miembros de la Divina Providencia y tú, oh mi querido hermano, sepáis estas cosas, sucedidas el 10 de enero de 1902, a los pies del santo Padre León XIII, y así tú y los otros estéis agradecidos y sobre todo adheridos hasta la muerte a la santa Iglesia romana. Te bendigo en Jesús crucificado. Amén. Y digo esto para dar gloria a Nuestro Señor Jesús en la santa Iglesia. Vuestro hermano, sacerdote Orione, de la Divina Providencia.

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