SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

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martes, 16 de septiembre de 2025

ENSEÑANZAS DE DON ORIONE, SOBRE LA PALABRA Y EL EVANGELIO.

Extraído de: Don Orione. Meditaciones sobre el Evangelio , editado por Don Flavio Peloso, Ed. San Paolo, 2004; Introducción , p.23-41.

          Los santos son los mayores “expertos” del Evangelio, son los hombres que han hecho una exégesis (análisis, estudio, interpretación,explicación,) vital del Evangelio. La didáctica de los santos es sencilla, comprensible para todos: es la didáctica del ejemplo, de los hechos humildes, de la evidencia espiritual. Los santos muestran el Evangelio accesible, amable, vivible.

            Los santos son los mejores conocedores del evangelio y, en muchos casos, también los mejores comentaristas, tanto cuando lo hacen intencionadamente y de forma generalizada, por escrito o de palabra, como cuando lo hacen ocasionalmente, casi involuntariamente, por el evangelio se amasan, se animan, se moldean. Don Orione es comentarista del Evangelio de un modo u otro.

            Al abordar las meditaciones sobre el Evangelio de don Orione, también es necesario tener en cuenta que él es un “fundador”, por lo tanto, portador de un “carisma” que va más allá de su persona, compartido a lo largo de la historia por un movimiento de discípulos Bien, el carisma es por definición un “valor evangélico”, “una experiencia del Espíritu, transmitida a los discípulos para ser vivida, preservada, profundizada y constantemente desarrollada por ellos en armonía con el cuerpo siempre creciente de Cristo”. [1]

            Don Orione, como todo fundador, se encontró con Jesús con una relación particularmente viva e inmediata, quedando grabado en el alma por un aspecto particular de la vida de Jesús y de su Evangelio (la huella). El Espíritu Santo, el Exégeta, lo llevó a vivir con particular intensidad ese valor evangélico ya difundirlo como “reconstituyente evangélico” para el bien de la vida y misión de la Iglesia.

            Por supuesto, Don Orione, como todos los santos, dijo que quería vivir todo el Evangelio, dijo que esa era la única Regla para él y para su Pequeña Obra de la Divina Providencia. Es bien sabido lo que sucedió en Montebello (Pavía), en 1934, cuando don Orione acudió a la reunión de los cohermanos -que se quejaban un poco con el Fundador de tener una verdadera Regla religiosa- llevando un paquete de Evangelios que llevaba delante exclamando: "¡Esta es nuestra regla!". [2] A este gesto simbólico añadió la afirmación: "Que nuestra primera Regla y vida sea, mis queridos hermanos e hijos en Jesucristo, observar el Santo Evangelio con gran humildad y el dulce y encendido amor de Dios, siguiendo el consejo de perfección que nos ha dado el Señor". [3]

            Junto a la amplia fidelidad evangélica, don Orione, aunque con mucha humildad, afirmaba que quería y debía seguir un camino original, porque estaba inspirado en una manera particular de ver a Jesucristo, su Evangelio, la vida espiritual. A menudo, en sus discursos y escritos, evaluando ciertos aspectos de la vida espiritual y apostólica, introduce sus declaraciones con frases como "Los franciscanos... los jesuitas... los benedictinos, etc... y nosotros en cambio... " . [4] Tenía una fuerte conciencia de la originalidad de su camino espiritual y apostólico en la imitación de Cristo y en el servicio de la Iglesia.

            ¿Cuál es el núcleo evangélico que constituye el carisma con el que don Orione vive e invita a vivir el seguimiento de Cristo? El Santo de Tortona responde con las palabras de su más importante escrito carismático, conocido como “Piano y programa de la Pequeña Obra de la Divina Providencia”: “Nuestro Señor Jesucristo designó propiamente en el Beato Pedro al que había de convertirse en servidor de la siervos de Dios, y sobre él fundó su Iglesia, y sobre él encomendó la unidad del gobierno visible que acercaba cada vez más a los hombres a Dios”. [5]Toda la imitación de Cristo, para don Orione, pasa de aquí, al seguimiento de Cristo que confía a Pedro y al Papa, la cohesión visible de la Iglesia, llamada a ser instrumento de cohesión y de salvación para toda la humanidad. Explica que el ``Establecer omnia in Christo'' (Ef 1,10) -elegido como lema de la Congregación- se realiza concretamente con el ``compromiso, con toda obra de misericordia, de extenderse y crecer en el pueblo cristiano - y especialmente en la evangelización de los pobres, de los pequeños, de los afligidos por todo mal y dolor - un dulcísimo amor al Vicario en la tierra de Nuestro Señor Jesucristo que es el Romano Pontífice, Sucesor del Beato Apóstol Pedro, con la intención contribuir a fortalecer, dentro de la Santa Iglesia, la unidad de los hijos con el Padre, externamente, restaurar la[6]

            Las meditaciones del Evangelio de don Orione tienen su particular percepción carismática como base fundamental de lectura y exposición, clave de lectura y ángulo de visión para comprender y vivir a Cristo en su totalidad.

[1] Relaciones mutuas , 11.

[2] En el acta de la reunión del 3 de julio de 1934, leemos: “Por la tarde. Nos hemos reunido en el refectorio de los clérigos y entra Don Orione con un paquete de Evangelios y los reparte a los Sacerdotes, diciendo: “ Esta es nuestra regla, las otras son constituciones ”; Reuniones , 145.

[3] Las cartas II, 278. Cf. Palabra XII, 39.

[4] Cf. â € œ Hay religiosos benedictinos que tienen un fin propio; hay franciscanos que tienen su propio fin; hay dominicos que tienen su propio fin; hay jesuitas que tienen su propio fin particular… ¡Y nosotros también tenemos nuestro propio fin!†; Palabra VIII, 3; y también IX, 58; X, 189-190.

[5] Esta es la carta del 11 de febrero de 1903 en la que don Orione, en un momento muy reflexivo y meditado, presenta al obispo diocesano, Mons. Igino Bandi, los “ principios supremos ” de la fundación que pide € ™ aprobación canónica; Cartas I, págs. 11-22.

[6] Ibíd .

17 SEPTIEMBRE, RECORDANDO AL P. JOSÉ BALDUSSI

P. José Baldussi: Recordando al Maestro



 La lectura breve del oficio de pastores comienza diciendo: “Acordaos de aquellos superiores vuestros que os expusieron la palabra de Dios: reflexionando sobre el desenlace de su vida, imitad su fe”. Con estas palabras quisiera recordar al P. Baldussi, mi maestro de novicios.
 La historia del P. Baldussi es una historia de fe vivida y coherente.

Todo comenzó en el seno de una familia porteña como cualquier otra, que recibe la noticia que su hijo quería ser sacerdote. Su padre, un hombre muy bueno, pero socialista al enterarse le prohibió seguir concurriendo a la parroquia. El P. Baldussi recordaba: “mi papá era un hombre muy bueno, pero no entendía- Te prohíbo que sigas yendo a la parroquia- me dijo”. Ante la negativa paterna de ingresar al seminario de Villa Devoto, el joven José obedeció y vivió algunos años de dolor y oración silenciosa, años que, según él, lo prepararon y purificaron su corazón.

A punto de escaparse de su casa para ingresar al seminario diocesano, ya con una carta de despedida para sus padres, la mamá le dice: “tu papá te ve triste, si queres ir al seminario, anda”. 

En el seminario de Devoto encontró un clima de oración y grandes ideales, lleno de entusiasmo, deseos de santidad y celo pastoral. Allí maduro su vocación bajo la guía de los jesuitas, entonces a cargo del seminario, especialmente del P. Achaval, quien lo ayudaría en su primera misa, el 2 de diciembre de 1951.

Después de su ordenación fue Teniente Cura, un año en S. Francisco Solano (Mataderos) y 4 años en N. S. de Monserrat. Como también capellán del Hospital Rawson. Su experiencia de capellán de hospital, lo puso en contacto con el mundo del dolor y lo hizo crecer en su gran amor por los enfermos. Siempre recordaba con mucha alegría su paso por el hospital.

Durante sus años en Monserrat conoció al Dr. Garona, amigo de Don Orione, y por él, al P. Gino Carradori, por entonces provincial, quien los impacto con su presencia y sus palabras: “Nosotros somos los jesuitas de los pobres”. 

            Así, ingreso al noviciado el 26 de septiembre de 1956, siendo su maestro el P. José Perón, “un hombre de Dios” como el P. Balsussi solía decir. En esa época de noviciado, ayudo al P. Re los fines de semana en la parroquia Luján.

            Hizo su primera profesión el 8 de Diciembre de 1957 y la perpetua el 8 de Diciembre de 1960. Trabajo en el pabellón Canaveri, fue asistente y profesor en el seminario menor entonces en el Patronato, confesor de los novicios, clérigos, hermanos y el seminario menor.

            Y luego tuvo la gracia de cumplir uno de sus sueños: ser misionero, siendo destinado a  Sáenz Peña (Chaco) donde fue párroco y al crearse la diócesis de Roque Sáenz Peña, recibió al Obispo.

Luego fue maestro de novicios, provincial, encargado de los clérigos un año en Victoria, maestro de novicios y encargado de los clérigos en Claypole. Superior del Seminario de San Miguel, maestro de novicios de nuevo, vicario Provincial del P. Adolfo Uriona y vicario del seminario, varios periodos consejo provincial, vice maestro de novicios y por ultimo Vicario de la Parroquia Sagrado Corazón de Claypole. Si olvidar su paso como capellán por Fátima, S, Luis Gonzaga, S. Isabel, NS del Huerto (Barrio Los Eucaliptos) e Itatí. 

Pero lo más impactante de su vida fue su coherencia, enseñaba lo que vivía. Un hombre de Dios con un ardiente deseo de santidad y feliz de ser sacerdote “con olor a oveja” como dice el P. Francisco. 

De gran amor a la Virgen, siempre con rosario en mano, pobre al extremo y alegre. Formador de varias generaciones, hombre de confianza de la congregación, director espiritual, padre, y siempre, siempre SACERDOTE. 

En mi caso particular, tuve la gracia de vivir dos veces con él, durante mi noviciado y, ya sacerdote, en la parroquia Sagrado Corazón. Su presencia, alegría y sabiduría fueron para mí una gracia de Dios.

Ahora que el P. Baldussi fue llamado a la casa del Padre, nos queda a nosotros ser fieles a sus enseñanzas y ejemplo. Ojala cuando nos reencontremos con él y nos pregunte: “¿te hiciste santo?”, le podamos contestar que “sí, maestro”.

¡Gracias P. Baldussi por sus enseñanzas y ejemplos!

P. Facundo Mela fdp