Nosotros tenemos nuestra finalidad exclusiva (...) Nuestra naturaleza, una característica que nos debe diferenciar de todas las otras Congregaciones.
Y si me preguntan cuál es esa característica que nos debe distinguir de todas las otras Congregaciones, yo les digo que es la dinamita de la caridad.
En la caridad hacia los más humildes y abandonados hermanos nuestros tenemos que ser dinámicos y no marmotas. (...)
Nuestra Congregación debe ser dinámica, y no necesariamente numerosa. Jamás soñé yo con una Congregación numerosa. Cuando san Luis Gonzaga supo que los jesuitas habían llegado a los 20.000, se puso a llorar (...) La cantidad no es lo importante. No lo es, no lo es en absoluto. Durante la primera guerra mundial, cuando casi todos los nuestros estaban bajo
bandera, nosotros no cerramos ninguna casa. Nos multiplicamos por siete y el Señor nos asistió espiritual y materialmente. Éramos como cuatro pobres nueces en un cajón...
Cuando son muchos, se trabaja poco y nada: poco y nada. Cuando son muchos, se pierde tiempo, hay críticas, murmuraciones, y siempre se termina por hacer algo inconveniente para el espíritu religioso. (...)
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