SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


miércoles, 1 de julio de 2026

LAS LLAVES EN MANOS DE LA VIRGEN


En 1892, a poco de abrir oratorio “San Luis”, el joven seminarista Luis Orione vivió una de las experiencias más duras su vida, Mons. Bandi le ordenaba cerrarlo. Durante un discurso en defensa del Papa, el critica al rey de Italia. Esto llego a oídos del obispo, por personas mal intencionadas, y tuvo que pedirle un acto de obediencia.

Como un niño que corre a su madre, Luis puso las llaves del oratorio en manos de la Virgen, le escribió entre lágrimas una carta y se quedó dormido mientras rezaba. Ese día soñó con una Señora con un gran manto azul que cobijaba gente de todas las razas y colores.

“La Virgen estaba vestida con una túnica cándida, ceñida la cintura con una faja celesta. Protegía el Oratorio y me miraba con gran consolación y amor, y yo la miraba y comenzaba a consolarme del todo.

Y he aquí, que el hermoso manto, de un hermoso azul, comenzó a extenderse (…) desaparecieron las casas que estaban frente al jardín, y en su lugar, he aquí llanuras inmensas, colinas, montañas… Eran todos muchachos. El manto se extendía, ya no se distinguían los extremos. El cielo también desapareció, en su lugar, solo se veía el manto azul de la Virgen. He aquí que, bajo el manto, aparecen claramente muchas, muchas cabezas, todas de muchachos, que jugaban y se divertían. Eran muchachos de distintos colores: de color blanco, de color negro, de color cobre, que iban perdiéndose en la inmensidad de la llanura”

Muchos años después de este sueño profético, en una carta a Mons. Bandi, le pedirá su bendición para ir a Brasil y recordando aquel sueño, le compartió lo que el Señor le mostró: las misiones.

“Ahora, desde hace unos meses, recordando que no estaba más la cerca [que rodeaba el oratorio] y que eran de muchos colores, comprendí que son las misiones, y lo comprendí en un momento de oración, como si fuese una luz inesperada que N. Señor me mandaba, jamás antes lo había pensado”

Parola 3, 146. Roma, 2 de julio de 1928 por la tarde. Parola 3, 146.

Carta a Mons. Igino Bandi, 11 de enero de 1908. Scritti 45,38 y 45,59

, 2 DE JULIO 1935, ANIVERSARIO DEL COTTOLENGO DE AVELLANEDA


2 DE JULIO, ANIVERSARIO  COTTOLENGO DON ORIONE AVELLANEDA

En 1935 San Luis Orione en persona abrió las puertas del Pequeño Cottolengo de Avellaneda. Desde entonces sostiene el compromiso de recibir a las personas que tengan un dolor, atendiendo sus necesidades, brindando techo, educación, fe y amor

El 2 de julio, el Pequeño Cottolengo Don Orione de Avellaneda cumple 88 años de vida. Aunque el Pequeño Cottolengo de Avellaneda inició su obra de amor y caridad fraterna en 1935, esta casa fue pensada mucho tiempo antes por el mismo Don Orione, quien durante su primer viaje a Argentina (1921-1922) manifiesta en una de sus cartas “Estuve en Avellaneda (...) Lo que la Providencia podrá hacer, no lo sé claramente, pero me gustaría tanto abrir en aquel centro de obrero pobres, una casa de oración, de servicio y caridad, que pudiese recibir y restaurar en Jesucristo a todos los pobres y los más abandonados de la Argentina. Años más tarde, las Damas Vicentinas -al enterarse del proyecto del Cottolengo- ofrecieron a Don Orione la propiedad donde hoy viven los residentes con discapacidad entre 3 y 82 años.

Ubicado en un lugar estratégico de Avellaneda, Estévez al 600, el Cottolengo sirvió en sus primeros años como una especie de “guardería” que daba respuesta a muchas familias que trabajaban en los frigoríficos de la zona y que no tenían dónde dejar a sus chicos.

Don Orione vio esa necesidad, por eso comenzó como una guardería de alguna manera, además de alojar a personas con discapacidad. El mismo Don Orione estuvo allí junto al P. José Zanocchi –quien fuera el primer Superior Provincial en nuestro país– y las nacientes Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad.

Sólo en cuestión de escasos días, las Damas de San Vicente le habían ofrecido una casa en la localidad de Avellaneda, que inauguró el 2 de julio de 1935 como Cottolengo, poniéndolo bajo el cuidado de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad.

Los Inicios

La transcripción del diario de la casa permite reconstruir cómo fueron aquellos primeros días de la obra.

1° de julio La Sociedad de San Vicente de Paul entrega la casa al reverendo P.Orione, nuestro superior, para abrir el Cottolengo, la entrega fue realizada por el Señor Antonio Caridi al Reverendo P.José Zanocchi, reverendo P.Miguel Tiburcio  y al Reverendo clérigo Tomás Alonzo.

2 de julio de Floresta parten dos hermanas italianas: Sor María Lucía y Sor María Lucilla, y una asistida que se encontraba también ella en Floresta. Primero fueron a la dirección central de la Carlos Pellegrini para recibir la bendición de nuestro venerado Superior Padre Orione, el cual tiene palabras de aliento, animándonos a la caridad y al sacrificio...

7 de julio vino a visitarnos nuestro Superior Don Orione, confortándonos con su bendición.

Hoy 10 de julio hoy hemos iniciado el Jardín de Infantes con 13 niños.

La Hna María Lucía superiora del lugar, dejó escrito su recuerdo de aquellos días: " al día siguiente (3 de julio) llegó en auto el primer asistido, era un compatriota que se encontraba en el Hospital Italiano. Tenía una pierna de pésimas condiciones, me parece con gangrena. Lo llevamos arriba Don Orione y yo, mientras decía: ¡Quién sabe cuántas veces San José Benito Cottolengo habrá llevado en brazos a sus enfermos!" y no quiso que lo hiciéramos nosotras.

 Escribía desde Buenos Aires:

"Hermanos míos muy queridos y amados, me parece escuchar las campanas de mi patria lejana que suenan a gloria por las ciudades y pueblos: su himno evoca en mí los más santos recuerdos: ellas cantan la resurrección de Cristo y me hacen llorar de fe, de alegría, de amor a Dios, de amor a ustedes, de amor a nuestra Italia".

Ordenó que en todas las casas de su Congregación hubiera una Biblia, la Suma de Santo Tomás, la Imitación de Cristo y el Dante. A los jóvenes alumnos escribía: “Defiendan con valor el bien y la educación católica recibidos.

Difundan el espíritu de bondad: perdonen siempre: amen a todos; sean humildes, trabajadores, francos y leales en todo: el mundo tiene suma necesidad de fe, de virtud, de honestidad".

Pero las palabras mejores las reservas para los pobres; mientras que las más duras las usa para sí mismo. Los pobres son sus "patrones predilectos", nuestros patrones. Decía así, pero en realidad eran su corazón.

"En la puerta del Pequeño Cottolengo argentino, a los que entren no se les preguntará cómo se llaman, sino solamente si tienen algún sufrimiento."

El mismo fue pobre. "Pobre sacerdote", como se califica una vez. Otra vez se dice un changador de Cristo. Estropajo, era una expresión que solía aplicarse a sí mismo y a los suyos.

De su vida escribe con una humildad y una dignidad que hace recordar a San Pablo: "Sostenido por la gracia del Señor, he evangelizado a los pequeños, a los humildes, al pueblo, al pueblo pobre al que han envenenado con teorías perversas y arrebatado a Dios y a la Iglesia; en el nombre de la Divina Providencia he abierto los brazos y el corazón a sanos y enfermos, de toda edad, de toda religión, de toda nacionalidad: a todos habría querido dar, junto con el pan corporal, el divino bálsamo de la Fe, pero especialmente a nuestros hermanos que más sufren y están más abandonados.

Tantas veces he sentido a Jesucristo cerca de mí, tantas veces me pareció ver a Jesús en los más desdichados y los que están más abandonados".

Pero esto no le bastaba, y rezaba a la Virgen: "Vivir, palpitar, morir a los pies de la Cruz con Cristo. Beatísima Madre, haz que tus pequeños hijos, los hijos de la Divina Providencia, tengan amor; dales amor, ese amor que no es tierra sino fuego de caridad y locura de la Cruz.

Danos, María, un alma grande, un corazón grande y magnánimo que llegue a todos los dolores y a todas las lágrimas. Haz que seamos verdaderamente como nos quieres tú: ¡los padres de los pobres! Que toda nuestra vida esté consagrada a dar a Cristo al pueblo, y el pueblo a la Iglesia de Cristo; que arda y resplandezca de Cristo: y en Cristo se consuma, en una luminosa evangelización de los pobres: que nuestra vida y nuestra muerte sean un cántico dulcísimo de caridad, y un holocausto al Señor".

En la actualidad, el Cottolengo Don Orione funciona como un hogar para personas con discapacidades y como Centro de Día. Este último es un servicio que funciona en doble jornada en el que se brindan actividades de taller, de rehabilitación y de terapéutica. Siguiendo las palabras de Don Orione, en el Pequeño Cottolengo de Avellaneda intentamos “estar a cabeza de los tiempos” adaptándonos a los nuevos paradigmas y situaciones sociales.

El Cottolengo no es solo una institución, es familia: residentes, familiares, personal, voluntarios, bienhechores, amigos, religiosos, tienen su lugar en nuestra historia y nuestra vida de todos los días.

87 años después la Hna María Silvina recupera el significado de aquella presencia de Don Orione en Avellaneda." Fue muy querido, ya que él mismo abrió las puertas del Cottolengo. Cuando se recogieron testimonios para su canonización nos dimos cuenta que Don Orione era muy conocido en Avellaneda".


SOR MARÍA PLAUTILLA ES DECLARADA VENERABLE

 

el 1 de julio de 2010, el Papa Benedicto XVI autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el decreto que reconoce las virtudes heroicas, al declararla Venerable.  

Es un ejemplo de que la Hermana Maria Plautilla ha dejado en el ejercicio de su deber en forma heroica, de una forma sencilla, totalmente desprovista de signos llamativos. Con su servicio diario y alegre, la Hermana María Plautilla envió un mensaje lleno de amor, fraternidad, optimismo cristiano y gozosa aceptación de la voluntad de Dios. De la Hna. María Plautilla, no hay muchos escritos para ser leídos. [4] Poco escribió y poco se ha conservado, pero sólo para reflexionar y meditar sobre su manera de hacer "extraordinariamente" cosas normales, por lo que es la vida cotidiana más brillante en el "don" de su vida como una respuesta a Dios en el servicio a los demás sus cartas. - tanto los miembros de la familia que son las hermanas - revelan su gran sensibilidad y cercanía humana y espiritual. La verdadera santidad consiste en dejar "hacer" a Dios, abandonándose con alegría a su voluntad, con la conciencia de la pobreza de las criaturas, llamados a la santidad, santidad que Dios envía a todo el mundo y que sólo se puede lograr si el Espíritu Santo encuentra hospitalidad generosa y perseverante.

La hermana María Plautilla ha sido capaz de hacer espacio a Dios, olvidada de sí misma, paso a paso en simple y sencilla todos los días. ha sido capaz de "encarnar "la causa del Reino, involucrarse en la misión de la salvación universal confiada por Dios el Padre en el bautismo.  La hermana María Plautilla ayuda a entender el carisma de Don Orione vivido por las PHMC en la "espiritualidad de lo cotidiano": gris, monótona, pero siempre de la transmisión para nosotros y para todo el proyecto divino de amor del Padre a la humanidad entera, que Él te ama y que te lleva a lo largo de las coordenadas de la historia.

 La hermana María Plautilla es un modelo que la Iglesia nos ofrece, y que con alegría damos la bienvenida: como la responsabilidad y el compromiso con la vida y la misión que textos se transcriben a partir de los originales que se conservan en la postulación (6 Via Etruria, Roma) y sólo ligeramente corregido algunos errores de ortografía.

Hermana Maria Irene Bizzotto

martes, 30 de junio de 2026

FAMILIA ORIONITA PLANTA UNICA CON DISTINTAS RAMAS





La iglesia se preocupa en muchas ocasiones por el núcleo familiar, cree firmemente que la familia es el espacio privilegiado para la formación de la conciencia humana y de la espiritualidad cristiana. Y el lugar para la evangelización de los fieles, pues la verdadera cristiandad se concretiza en el ambiente familiar. Nuestro padre fundador nos dejó preciosos ejemplos sobre la formación de la familia.
Nuestros esfuerzos deben ser encauzados para que la familia continúe siendo la referencia de la vida social.
Creemos que los valores cristianos son formados y propagados dentro de la familia, desde los primeros años de la infancia, hasta su declive natural, como nos enseña el papa Benedicto XVI.
Don Orione recuerda; “Mi madre me vistió -yo era el cuarto hijo- con las ropas de mi hermano, 13 años mayor, y al no tener recursos, hizo pasar de uno para otro hijo, de los tres que me precedían: aun así, nos dejó unos ahorrillos que fueron en parte destinados para provecho de los primeros huérfanos de la Divina Providencia. Ella nos dio una buena educación. No había retal que no supiese aprovechar para hacernos ropa, y la familia prosperaba en una pobreza honesta y discreta…Esto significa que mi madre, pobre campesina, se levantaba a las tres de la madrugada y comenzaba a trabajar mucho, hacía a veces de madre con los hijos, también de hombre, pues nuestro padre estaba lejos, trabajando en Monferrato.
Mi padre era un hombre que considero “de lo mejor del mundo”, uno de esos liberales formados en Ratazzi. (Un corazón de oro, una bondad excepcional, los viejos de Pontecurone lo dicen a una sola voz). Permitía que mi madre (una santa) fuese a la iglesia cuando quisiera, y me llevase con ella. Después de Dios, es a ella a quién debo mi vocación. Pues bien, con mi entrada en el seminario, también el se hizo católico practicante” Desde el inicio, Don Orione pensó en la pequeña Obra de la Divina Providencia como “una planta única con diversas ramas”, “corriente de aguas vivas que se reparten por distintos canales” como “una familia unida en Cristo". Juntos, religiosos/as, laicos/as, viven y difunden la riqueza carismática transmitida por Don Orione a través de una reciprocidad de dones dentro de la familia orionita. Los religiosos, “guías expertos de vida espiritual”, son llamados a “cultivar en los laicos el talento más precioso: el espíritu”. Los laicos “que escogieron compartir el carisma orionita viviendo en el mundo, son invitados a ser celosos y generosos para ofrecer a la Pequeña Obra de la Divina Providencia, una preciosa contribución de su secularidad y su servicio específico". Para una presentación pública de la Familia Orionita (FDP,PHMC, ISO, MLO),reconocen en el superior general en comunión con la misma, en cuanto sucesor de Don Orione, el punto de referencia del carisma del fundador. En nuestros tiempos modernos, los desafíos para el tema de la familia humana y cristiana son innumerables. Mantenemos siempre los propósitos e ideales de la familia cristiana preconizada a lo largo de los siglos, en la sociedad cristiana y occidental. En las últimas décadas, algunos elementos que eran bastante raros se volvieron mucho más comunes e incluso en algunos ambientes, preponderantes.
Así, percibimos que la estructura familiar tiene nuevas realidades, con grandes variaciones. Debemos partir siempre, para evangelizar, de la realidad concreta que vivimos entre nuestros fieles en las comunidades parroquiales, en las misiones y en las obras.
La familia humana y cristiana exige una evangelización integrada en los conceptos contemporáneos, envolviendo los valores cristianos y conceptos culturales de los nuevos tiempos.


lunes, 29 de junio de 2026

PHMC, UN POCO DE HISTORIA .


A UN DÍA 
Del aniversario 111° , es bueno recordar a esta importante rama femenina de la PODP .

Las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad fueron fundadas por Don Orione el 29 de junio de 1915, y tienen por fin específico el ejercicio de la caridad hacia el prójimo. Consagran sus vidas para llevar a Cristo y la Iglesia a los pequeños hijos del pueblo, y a los pobres más necesitados y abandonados mediante la enseñanza de la doctrina católica y la práctica de las obras de misericordia

UN POCO DE HISTORIA...

Recuerda un sacerdote de la Obra:  "Don Orione vino una mañana al  Postulantado  y me dio dos  llaves diciéndome que las pusiera en las manos de la estatua de la Virgen que estaba sobre la chimenea de la capilla del  Postulantado. Hice cuanto me había dicho. Hacia el mes de junio o julio del mismo año, me mandó  llamar  nuevamente  y  me  dijo  que  fuera  a  buscar  aquellas  llaves  que  por  orden  suya  había colgado de las manos de la Virgen y con grupo de probándonos, provistos de escobas y de alguna pala, me llegase  hasta  él.  Reuní  los  jóvenes  y  fuimos  donde  él  estaba  con  los  útiles  de  limpieza.  Apenas  nos presentamos, Don Orione tomó el sombrero y nos dijo que lo siguiéramos. Llegados a San Bernardino, me ordenó que abriera con las llaves que había retirado de las manos de la Virgen, la puerta de la sede de los socialistas, en la misma casa que en el año 1893 -1894, había sido sede del primer Instituto de la Pequeña  Obra.  En  las  paredes  había  inscripciones  y  carteles  rotos  con  "Viva  Carlos  Marx",  "Viva  el socialismo"...  Comenzando por el piso superior hemos hecho limpieza como nos fue posible. Don Orione daba órdenes y caminaba por las piezas. Hemos arrancado los carteles y rasqueteado las paredes de la mejor  manera,  para  sacar  esas  feas  figuras.  Cuando  terminamos,  entregué  las  llaves  a  Don  Orione  y regresamos a casa".

Don Orione siente que ha sonado la hora de Dios, agradece a la Divina Providencia y da comienzo a la  Congregación de las  "Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad.

Recuerda  Josefina Valdettaro: "Llegué a Tortona la noche del 28 de junio de 1915. Me dirigí al Paterno, donde  Don  Sterpi  me  hizo  servir  un  poco  de  cena,  en  el  locutorio.  Luego  me  dijo  que  me  haría acompañar  hasta  San  Bernardino,  mientras  él  se  adelantó para  encontrarse  allí  y  recibirme.  Cuando llegué encontré dos chicos y un clérigo barriendo. La casa estaba recién pintada y completamente vacía.

Faltaban  puertas  y  ventanas.  Estaban  colocando  el  altar  y  la  estatua  del  Sagrado  Corazón  que  se encuentra actualmente; había además, una estatua de la Inmaculada sobre la ventana y una imagen de San  José  fijada  al  muro  con  un  alfiler.  Don  Sterpi  me  hizo  visitar  la  casa.  En  el  primer  piso  había  un dormitorio con la cama, una silla y mesita de luz, porta palangana y palangana, preparadas para mí; se había hecho prestar todo del Instituto San José de las Hermanas Salesianas. En la pieza contigua había  algunos platos y fuentes. En casa se encontraban ya, Catalina Volpini y su hermano Miguel..."

Al día siguiente, 29 de junio, fiesta de San Pedro, Don Sterpi fue a bendecir la casa y celebró la Santa Misa, aplicándola por las benditas almas más abandonadas y más devotas del Sagrado Corazón y de la Virgen. Luego dirigió palabras de aliento a las presentes: Marquesa Josefina Valdettaro, Catalina Volpini y  su  hermano  Miguel  Volpini,  al  finalizar  bendijo  la  casa  con  unas  ramitas  verdes,  porque  no  había asperges.  Regresando  al  Paterno  mandó  un  muchacho  con  un  poco  de  provisiones.  Por  la  tarde,  Don Sterpi volvió nuevamente, para la Bendición Eucarística y para combinar la partida hacia Ameno. Desde aquel día se comenzó a recitar los quince misterios del Rosario y las Letanías de los Santos.

Así,  simplemente,  en  la  oración  y  en  la  pobreza,  nacía  la  Congregación  de  las  Pequeñas

Hermanas  Misioneras  de  la   Caridad,  fundadas  por  Don  Orione

 Comenzaba,  y  esto  parece providencial para un Instituto que debía ser todo papalino, el 29 de junio, festividad de San Pedro, fiesta del Papa.

Por ello, el día 29 de junio de 1917, fiesta de los santos Pedro y Pablo, y segundo aniversario de nuestra fundación, consagra a nuestro Instituto y a las Hermanas, al Sagrado Corazón de Jesús.

Veo tan bello y santo que ustedes, buenas Hijas, junto con vuestro naciente Instituto, se consagren al Corazón de Jesús. Más se espera y más difícil será hacerlo; ya no estarán todas aquí reunidas, y aquéllas que el señor llamase a otro lugar, saliendo de aquí estarán defendidas por el Sagrado Corazón porque ya se habrán consagrado a Él. (…)”.

El 29 de junio de 1917, gran día de la consagración, Don Orione subrayaba y desarrollaba aún más los conceptos arriba citados.

“Henos aquí en la hermosa fiesta de San Pedro, el apóstol de la fe ardiente, del amor de Dios. (…) Hoy es día de gran fiesta para nuestras casas, pero ustedes, además de la fiesta de San Pedro y de la Inmaculada, deben festejar especialmente ésta del Sagrado Corazón de Jesús, pues ella recordará el acto solemne de consagración, que hoy hacemos.

Que esta consagración no se cumpla solamente por ustedes que están presentes, sino que se extienda también a las ausentes, a las que ya regresaron a su pueblo, a las que estuvieron entre ustedes y han muerto, y a todas las que vendrán. A este acto asociamos todas las almas que espiritualmente pertenecen, pertenecieron y pertenecerán a vuestro pequeño Instituto.

Consagren todo al Sagrado Corazón de Jesús: mente, corazón, alma, toda vuestra vida, cuanto tienen de más querido, y también vuestros gustos, dolores y pecados

Conságrenle esta pequeña casa y cuanto le pertenece y por fin vuestros "stracci", todo, todo, todo a Jesús… No se asusten... Todo es nada... Lo único que vale es estar unidos al Señor, ser suyas, todas suyas... Solamente una cosa debemos temer: separarnos de Él...”

         



domingo, 28 de junio de 2026

CARTA A LA VIRGEN MARIA DE SAN LUIS ORIONE, 29 JUNIO 1937



Carta a la Virgen María, de san Luis Orione

Esta carta fue escrita poca antes de dejar Itatí (Argentina), el 29 de junio de 1937, a tres años de su muerte ¡Ave María, llena de gracia, intercede por nosotros! Tú has querido servirte de nosotros, miserables, llamándonos misericordiosamente al altísimo privilegio de servir a Cristo en los pobres; has querido que fuéramos servidores, hermanos y padres de los pobres, viviendo de gran fe y totalmente abandonados en la Divina Providencia.
Nos has dado hambre y sed de almas, ardentísima caridad: ¡almas, almas!
¿Qué hubiéramos podido hacer nosotros sin Ti? ¿Qué podríamos hacer si Tú no estuvieras con nosotros? Por lo tanto, ¿a quién iremos, si no es a Ti?
¿No eres Tú la meridiana luz de la caridad? ¿No eres la fuente viva de aceite y de bálsamo? ¿No es en Ti, bendita entre todas las mujeres, donde Dios ha reunido toda la potencia, la bondad y la misericordia? Sí: “En Ti la misericordia, en Ti la piedad, en Ti la magnificencia; en Ti se reúne todo lo que hay de bondad en la criatura”. ¡Sí, sí, santa Virgen mía! Tú lo tienes todo y “Tú puedes todo lo que Tú quieres”.
Por lo tanto, desciende y ven a nosotros; corre, oh Madre, porque el tiempo es breve. Ven e infúndenos una profunda vena de vida interior y de espiritualidad. Haz que nuestro corazón arda de amor a Cristo y a Ti
Haz que veamos y sirvamos a tu divino Hijo en los hombres; que con humildad, en el silencio y con anhelo incesante conformemos nuestra vida a la vida de Cristo; que lo sirvamos con santa alegría y con gozo espiritual vivamos nuestra parte de la herencia del Señor en el misterio de la Cruz. ¡Vivir, palpitar, morir a los pies de la Cruz o en la Cruz con Cristo!
Da a tus hijos, Beatísima Madre, amor, amor; ese amor que no es terreno, que es fuego de caridad y locura de la cruz.
Amor y veneración al “dulce Cristo en la tierra”; amor y devoción a los Obispos y a la Iglesia; amor a la Patria, así como Dios lo quiere; amor purísimo a los niños, a los huérfanos y a los abandonados; amor al prójimo, particularmente a los hermanos más pobres y que más sufren; amor a los rechazados, a los que son considerados como restos, desechos de la sociedad; amor a los trabajadores más humildes, a los enfermos, a los inhábiles, a los abandonados, a los infelices, a los olvidados; amor y compasión por todos: los más alejados, los más culpables, los más adversos, todos; y amor infinito a Cristo.
Danos, María, un ánimo grande, un corazón grande y magnánimo, que llegue a todos los dolores y a todas las lágrimas. Haz que seamos verdaderamente como nos quieres: los padres de los pobres.
Que toda nuestra vida esté consagrada a dar a Cristo al pueblo y el pueblo a la Iglesia de Cristo; que ésta arde y resplandezca de Cristo y que se consuma en Cristo, en una luminosa evangelización de los pobres. Que nuestra vida y nuestra muerte sean un cántico dulcísimo de caridad y un holocausto al Señor.

¡Y después… después, el santo Paraíso! Cerca tuyo, María, siempre con Jesús, siempre contigo, sentados a tus pies, ¡oh Madre nuestra, en el Paraíso, en el Paraíso!
Fe y valor: ¡Ave María y adelante! Nuestra celestial Madre nos espera y nos quiere en el Paraíso. Y será pronto.

¡Sean todos benditos, mis amados hijos! Y rueguen por vuestro afectuosísimo en Jesucristo y en la Santa Virgen.

Sac. J. Luis Orione

de la Divina Providencia