SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


jueves, 22 de octubre de 2026

DON ORIONE Y LAS VACUNAS



Noticias de las comunidades de la Provincia Ntra. sra. de la Guardia

(Argentina, uruguay, Paraguay y México)

En un hallazgo de documentación histórica, les presentamos el certificado de vacunación contra la viruela de Don Orione, datado el 10 de diciembre de 1935, en el cual también se indica que debía recibir una dosis de refuerzo a los diez años. Don Orione fue vacunado en el Instituto Jenner dependiente de la Dirección de Asistencia Sanitaria y Asistencia Pública de la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

Entre los años 1869 y 1877 desde la sección de higiene de esa Entidad Municipal, el medico sanitarista Emilio Coni intervino para hacer obligatoria la vacunación antivariólica en la Capital Federal. Cumpliendo seguramente con esa obligación es que Don Orione recibió su vacuna.

Queda por investigar por qué Don Orione no fue vacunado en Italia y recién recibió la antivariólica en 1935 cuando ya llevaba un año de presencia en Argentina. Incluso resta saber si habría alguna norma de vacunación contra la viruela para los inmigrantes, habida cuenta que nuestro Padre Fundador cruzó la frontera de nuestro país por primera vez en 1921.

Recordemos que la viruela es una enfermedad infectocontagiosa que puede ser mortal y ha afectado a la humanidad por miles de años. Fue erradicada en todo el mundo en 1980, como resultado de una campaña de vacunación global sin precedentes.

miércoles, 21 de octubre de 2026

SAN JUAN PABLO II

 



Hoy, 22 de octubre, la Iglesia Católica celebra la fiesta de San Juan Pablo II, el Papa peregrino, el Pontífice que viajó por el mundo entero llevando un mensaje de paz y reconciliación. Juan Pablo II, como heredero del Concilio Vaticano II, contribuyó enormemente a su asimilación desarrollando un nutrido y sólido magisterio. Puestos los pies en el suelo de la tradición de la Iglesia y el Evangelio, supo proyectarse al futuro llamando a una “Nueva Evangelización”. Fue también un defensor incansable de la vida y la familia: “el matrimonio y la familia cristiana edifican la Iglesia. Los hijos son fruto precioso del matrimonio".

Karol Jósef Wojtyla, más conocido como San Juan Pablo II, nació en Wadowice (Polonia) en 1920. Sus padres, católicos fervorosos, lo educaron en la calidez de la fe. Su juventud estuvo marcada por el ambiente desolador y trágico causado por la Segunda Guerra Mundial y la invasión nazi a Polonia. Aun así, pudo ingresar al seminario y llevar su formación de manera clandestina. Fue ordenado sacerdote en 1946 y en 1958 se convirtió en obispo auxiliar en la arquidiócesis de Cracovia. Al ser ordenado obispo Karol escogió como lema oficial la expresión latina “Totus Tuus” (todo tuyo), en honor a María Santísima y que mantuvo durante todo su pontificado. El 29 de mayo de 1967 fue nombrado cardenal, convirtiéndose en el segundo más joven de aquella época, con solo 47 años de edad.

Wojtyła participó activamente en las sesiones del Concilio Vaticano II. Fue muy importante su colaboración en las constituciones dogmáticas “Gaudium et Spes” y “Lumen Gentium”. En 1964 sería nombrado Arzobispo Metropolitano de Cracovia y posteriormente creado Cardenal por el ahora Papa San Pablo VI. Como Arzobispo fue un promotor de la pastoral para los sordomudos y ciegos, creó el “Instituto de familia” y el programa “S.O.S. Cardenal Wojtyla” para ayudar a mamás solteras en peligro de abortar.

A la muerte de Juan Pablo I en 1978, es elegido Sumo Pontífice, adoptando el nombre de “Juan Pablo II”, en honor a su predecesor. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia y 146 al interior de ese país. Su pontificado fue el segundo más largo de la historia: 26 años, 5 meses, y 18 días (9, 666 días), de 1978 a 2005. A Juan Pablo II se le reconoce como uno de los artífices de la caída de los regímenes comunistas totalitarios de la Europa Oriental. Ejerció, en ese sentido, un liderazgo decisivo en la consecución de la paz mundial y la liberación de los pueblos de las ideologías. También fue un crítico de los excesos del sistema capitalista y un defensor de la clase trabajadora.

Lamentablemente, el Papa Juan Pablo II fue víctima de la violencia: sufrió un atentado contra su vida el 13 de mayo de 1981 (día de la Virgen de Fátima), del que salió muy mal herido aunque logró sobrevivir providencialmente. Un gran ejemplo dio al mundo cuando, ya recuperado, visitó en la cárcel al hombre que le disparó, el ciudadano turco Mehmet Ali Ağca, concediéndole el perdón.

San Juan Pablo II siempre estuvo preocupado por los jóvenes. Fue él quien impulsó las Jornadas Mundiales de la Juventud, con las que congregó a millones de jóvenes de todo el mundo. También fue el inspirador y promotor de los Encuentros Mundiales de las Familias.

El Papa peregrino partió a la Casa del Padre el 2 de abril de 2005, a los 84 años de edad. Fue beatificado por el Papa Benedicto XVI en 2011 y canonizado en abril de 2014 por el Papa Francisco. En aquella ocasión, en la homilía de la ceremonia de canonización, Francisco señaló lo siguiente: “San Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia”.fuente Aciprensa

martes, 20 de octubre de 2026

UNA IGLESIA EN SALIDA






QUEREMOS ARDER DE FE Y CARIDAD

en una Iglesia “en conversión” (espiritualidad eclesial)

 (Escritos, vol.57 –tomo 51) está tomada de los Escritos de Don Orione recopilados al fin de su vida, como prueba de lo que vivió directamente, y como  testamento  trasmitido  a  todos  nosotros.

Él  mismo  era el  primero en “arder de fe y de caridad”!  Esta exhortación es todavía actual, En  ellas  se  descubre  que  toda  la  vida  de  Don  Orione  fue donada  al  prójimo  para  amar y salvar a las personas de todas las extracciones sociales, pero en particular a los “pobres que son Jesucristo”.

Es  una  página  escrita  a  mano,  una  minuta  sin  título,  sin  signos  de puntuación,  con  algunas correcciones, un conjunto de frases significativas preparadas tal vez para un discurso del año 1939,  último  período  de  su  vida.  Muchas  veces  Don  Orione  pronunció  estas  frases  en  público  para  reavivar el alma de las personas.

Estamos al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Europa estaba dividida ideológicamente. Italia, que  estaba  oprimida  por  una  prolongada  dictadura,  preparaba  inconscientemente  al  pueblo  para  la guerra  incipiente,  el  territorio tortonés  era  teatro  de  luchas  sociales  entre  los  peones  rurales  y  los propietarios   de   la   tierra,   entre   los   proletarios   y   los   patrones   de   las   fábricas.   Don   Orione sensibilizaba constantemente a sus clérigos sobre la situación de aquel tiempo.

Cuando Polonia  fue  invadida por  las tropas alemanas, el Santo Fundador, expuso  la  bandera de esa  nación  en  su  habitación  e  invitó  a  sus  clérigos  polacos  a  retornar  a  su  tierra  de  origen  con  un gran sentido cívico y patriótico.

En  este  contexto  histórico,  social,  político  y  cultural,  Don  Orione que  había regresado  de

América, con un precario estado de salud, pero con una Congregación eficiente y preparada para los eventos que se avecinaban, se puso como siempre  “a la cabeza de los tiempos”

como sacerdote de frontera,  incitando  a  los  cristianos  a  creer  en Dios  y  en  la  caridad  hacia  el  prójimo  para  evitar catástrofes más graves.

Hay  una  gran  sintonía  entre  las  enseñanzas  de  la  Iglesia,  sobre  todo  del  Papa  Francisco  y  don Orione ,en lo que respecta a  la vida cristiana vivida según el Evangelio, vida que se fundamenta en el precepto del amor y demuestra que la Fe en Dios se concretiza  en el amor activo hacia el prójimo necesitado, vivificando así la Caridad.

La  Iglesia  en  salida  es  una  Iglesia  con  las  puertas  abiertas.  De  estas  puertas  es  necesario  salir

para ir al encuentro de los otros hermanos, con el fin de mirarlos a los ojos, escucharlos y ayudarlos.

Ya Don Orione invitaba a sus colaboradores a “salir de la sacristía” para encontrar directamente al prójimo.

La Iglesia está  llamada  a ser siempre  casa abierta del Padre. En  la parábola  evangélica del  hijo pródigo,  el  viejo  padre  deja  la puerta  abierta a  la  espera  del  retorno  del  hijo,  de  modo que pueda entrar sin dificultad para reencausarse en el camino justo.Todos tienen el derecho de recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de anunciarlo con alegría,  sin  excluir  a  ninguno.

Sólo  así  la  Iglesia  puede  crecer,  no por proselitismo, sino  por atracción del Evangelio que lleva la alegría misionera a quien lo pone en práctica.

Extracto de proyecto formativo del MLO

 

46. La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad.

47. La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre. Uno de los signos concretos de esa apertura es tener templos con las puertas abiertas en todas partes. De ese modo, si alguien quiere seguir una moción del Espíritu y se acerca buscando a Dios, no se encontrará con la frialdad de unas puertas cerradas. Pero hay otras puertas que tampoco se deben cerrar. Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad, y tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera. Esto vale sobre todo cuando se trata de ese sacramento que es «la puerta», el Bautismo. La Eucaristía, si bien constituye la plenitud de la vida sacramental, no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles[51]. Estas convicciones también tienen consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia. A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas.

 Papa Francisco: Evangeliii Gaudium


lunes, 19 de octubre de 2026

RICARDO GIL BARCELON Y ANTONIO ARRUÉ PEIRÓ

RICARDO GIL BARCELON
ANTONIO  ARRUE PEIRO
El P. Ricardo Gil Barcelón  nació  en Manzanera, en España, el 27 de octubre de 1873, en una familia noble y desahogada. Tan brillante en los estudios como en la música, gozaba de la vida cómodamente: caballos, entretenimientos, alegres compañías, mitos juveniles. Volvió a la casa paterna descontento de sí mismo, cansado de un mundo del que apenas había visto su superficialidad y probado su vanidad.
Tomó casi como un acto liberador la posibilidad de enrolarse en la artillería del ejército español empeñado entonces en las Filipinas en la lucha tanto contra los rebeldes de Mindanao como contra el incipiente imperio estadounidense. En un momento de gran peligro, rezó a la Virgen. La inexplicable liberación del peligro le hizo pensar en el Cielo. En la compañía de los militares para divertir, se puso a tocar la guitarra y a cantar. No quisieron que sus manos manejasen ya armas, sólo instrumentos musicales. El, inquieto, empezó a juntarlas para orar.
Entró con los dominicos, frecuentó la Pontificia Universidad de Manila suscitando admiración. Se ordenó sacerdote en 1904 con el porvenir asegurado: vice-bibliotecario de la universidad y capellán de la catedral. Sin embargo parecía faltarle algo para estar en paz. Volvió a España, desde allí salió hacia Italia, a pie, mendigando, ayudando a los pobres y visitando santuarios lugares de santos.

Madrugada del 4 de febrero de 1910. Un humilde sacerdote sale de la iglesia de "Sant'Anna  dei Palafrenieri" en el Vaticano para iniciar una de sus jornadas, llena de fatigas entrelazadas con incesante oración.
Las iglesias están todavía cerradas; las calles desiertas; el viento mordaz sacude los residuos perezosos de la noche. A buen paso se encamina hacia la estación y llega, mientras la claridad del día va extendiéndose, a la avenida Vittorio Emanuele, cerca de la fuente de la "navicella", al lado de la calle. Este cura del norte mira alrededor, nunca saciado, fascinado por la grandeza cristiana de Roma, motivo de sentimientos y sincera oración. Delante de la nueva iglesia inclina la cabeza vertiendo una invocación a su querido San Felipe Neri, "Pippo bono", como también suele llamarle.
La vista se alza para contemplar fugazmente la magnífica fachada diseñada por Rughesi. De rodillas y casi encorvado sobre el peldaño delante del postigo aún cerrado, hay una masa negra, inmóvil. Una figura en actitud absorta y casi arrebatada. Don Orione - era él este cura del norte - se siente empujado a acercarse; tiene la impresión de que sea un sacerdote: sus manos juntas y una profunda piedad se lo hacen creer... Es de estatura superior a la media; el hábito y el sombrero están limpios pero muy pobres y desteñidos. Sin embargo hay en él algo que habla de candor y firmeza en la voluntad de bien.

"¿Quién eres?", pregunta Don Orione.
"¡Soy un hijo de la Divina Providencia!", responde el sacerdote.
"¡También yo soy hijo de la Divina Providencia! Pues entonces me perteneces un poco, sonríe Don Orione. Tengo una congregación cuyos miembros se llaman Hijos de la Divina Providencia".
El desconocido se levanta. Los dos sacerdotes se miran a los ojos: la sonrisa de Don Orione atrae, como un imán, la sonrisa del otro. Se ha entablado una amistad.
Se acompañan tranquilamente en la calle todavía silenciosa, atraídos por una inmediata y recíproca simpatía. Aceleran el paso porque es tarde para Don Orione que no puede permitirse el lujo de perder el tren: muchas cosas le esperan. Mientras hablan una atracción mayor vierte al corazón del desconocido seguridad y confianza que se resuelve en confidencia.
Es español, sacerdote. Ha venido a pie desde Valencia, en peregrinación de penitencia, para implorar a Dios que le enseñe el camino que debe seguir: necesita mucha luz interior. Hasta hoy no ha hecho otra cosa que vagar siguiendo un gran sueño de amor, de evangelización, de santidad.
"Vete a la Iglesia de Santa Ana, preséntate en nombre mío y espérame", concluye Don Orione. "Dios nos inspirará y la Santa Virgen nos llevará de la mano!".
De este modo el Padre Ricardo Gil entró en la órbita de Don Orione; y, ocurriendo todo aquello que había afirmado graciosa y proféticamente en aquella fría mañana de febrero, terminó como un Hijo de la Divina Providencia ,se encontró con Pío X. Había entendido por fin la fuente de su inquietud: la santidad y la caridad. Viajó con Don Orione a Mesina al tiempo de la reconstrucción de la ciudad después del terrible terremoto, y después durante 10 años en Cassano Ionio, en Calabria, custodio del santuario de la Virgen de la Cadena y de un grupito de huérfanos allí acogidos. Desde 1923 a 1927 en Roma, dividiendo su tiempo entre la colonia agrícola de Santa María, en Monte Mario, y la populosa Parroquia de "Ognisanti", fuera de la puerta de San Juan. Vuelto a Cassano Ionio por un breve periodo, tuvo que probar el cáliz amargo de una calumnia terrible que fue seguida de un mes de cárcel.
Viendo en él temple de pionero, en 1930, Don Orione envió al Padre Gil a España con la orden de abrir una avanzadilla de su joven Congregación. Empezó en extrema pobreza, a lo orionita: evangelio, obras de caridad y mucha confianza en la Divina Providencia. El Padre Ricardo encontró la paz interior porque sabía que con Don Orione podía dar los mejores frutos. Desde entonces, todo ha cambiado para el padre Ricardo.
Sin embargo, no sabía que el mejor fruto de su vida sería la palma del martirio.
 .
La historia de uno de tantos sacerdotes, heroicos testigos de la fe y mártires durante la persecución religiosa en España en 1936, se inicia así, en las puertas del Vaticano. 
Para España eran años llenos de desórdenes sociales terribles y de persecución religiosa. Cuando en julio de 1936 el huracán anarquista y comunista sacudió aquella región llenándola de desolación y muerte, el Padre Gil fue respetado hasta el final porque se ocupaba de los más pobres. Dos veces fueron a su casa los milicianos para eliminarle como a tantos otros. Dos veces se interpuso la gente del vecindario diciendo: "¡Es bueno, ayuda a los pobres, nuestros hijos comen porque está él!". La tercera vez, el 3 de agosto, cerraron la discusión: "¡Es precisamente a los buenos a los que buscamos nosotros!".
El 3 de agosto de 1936, fueron asesinados por odio a la fe, en Valencia (España), el padre Ricardo Gil Barcelón y el postulante Antonio Arrué Peiró. Se han proclamado bienaventurados el 20 de octubre de 2013 en Tarragona en España .

Un joven aspirante, Antonio Arrué Peiró, que no estaba en casa fue determinante la reunión con el padre Ricardo Gil. Se convirtió en benefactor de muchos pobres, necesitados de ayuda y de corazón que eran acogida en el pobre hostal que los dos aparcero en los márgenes de Valencia, ciudad que se convirtió en la capital de la República socialista y del odio anticristiano. Antonio esperaba ir a Tortona para el noviciado. No hizo a tiempo: hizo su profesión religiosa con el martirio, junto con el padre Ricardo, el 3 de agosto de 1936.,  vio el camión en el que habían hecho subir al Padre. No lo dudó un momento, corrió a su encuentro y quiso a toda costa permanecer con él. Fueron llevados juntos al Saler de Valencia. Fusilaron al Padre Gil que a la propuesta blasfema de gritar "¡viva la anarquía!" prefirió gritar "¡Viva Cristo Rey!". Antonio - según el relato de un guardia - al ver caer al Padre se arrojó a su lado para sostenerlo. Los guardias comunistas le fracturaron el cráneo con la culata del fusil.
Junto a algún centenar de sacerdotes, monjas y laicos, representantes de una gran lista, estos dos testimonios fueron encaminados hacia el honor de los altares.
"Once obispos, dieciséis mil sacerdotes asesinados y ni un solo apóstata. ¡Oh, si pudiese yo también, como tú, gritar con garganta desgarrada mi testimonio en el esplendor del mediodía! Decían que dormías, hermana España, pero dormías como quien finge el sueño. Y he aquí un interrogante, y he aquí de golpe esos dieciséis mil mártires. ¿De dónde me vienen tantos hijos?, exclama aquella que creían estéril". (Del poema de Paul Claudel, Mártires cristianos en tierra de España)
Sus historias de vida se cuentan en el libro "también ustedes beberán mi cáliz"
El contexto histórico ...
¿Por qué en la España católica ocurrió una violenta persecución contra la Iglesia católica y el clero, sin ningún tipo de escrúpulos, incluso en la cara de un testimonio de caridad? ...
 Hay miles de víctimas de la guerra civil en España (1936-1939). Hasta ahora, muchos estudiosos profundizan este fenómeno para buscar la respuesta, para entender como en una España católica se ha llegado a un ataque de esta magnitud contra los católicos.
 El fenómeno se expresa no sólo en número sino también en la forma en que esta agresión: cruel, feroz y bestial. Para algunos puede parecer  - "bestial",  los estudiosos de historia saben que no es exagerado en absoluto. También es posible usar los términos más enérgicos para describir las conductas que, además de la fuerte voluntad de matar a la gente, sólo porque es  Católica, tendiendo  también a  humillar en todo lo posible y sin escrúpulos. Y no había ninguna acepción de personas. P. Ricardo Gil  Barcelón  y Antonio Arrué Peiró  el primero un sacerdote,  No les importaba que eran personas que vivían en la pobreza y se  ofreció a los más necesitado exponiendo  su propia vida
editado en español (Ed. Claret) y en italiano (Ed. Borla). 
 

domingo, 18 de octubre de 2026

LA MISIÓN DE LA FAMILIA ORIONITA






"Ayudar al pueblo, mitigar sus dolores, devolverle la salud. Debe estar en nuestro corazón el pueblo. La Obra de la Divina Providencia es para el pueblo. Basta de palabras, están llenos los bolsillos de ellas. Lo milagroso será poder devolver a las muchedumbres la fe que tuvieron, reconducirlas al Padre, a la Iglesia".
Don Orione pudo encender, en medio de situaciones históricas desafiantes, el fuego de la caridad. En efecto, su entrega incondicional lo convirtió en signo de una humanidad nueva, inaugurada por el mismo Jesús y, ofrecida a los hombres y mujeres de todos los tiempos.
Su trabajo constante y sus creativos emprendimientos en el ámbito de la educación y la promoción humana, fueron el instrumento de la Providencia al servicio de la humanidad más desamparada, y el testimonio concreto de una Iglesia más cercana al pueblo, que quiere expresarse más por las obras que por los discursos.
La Obra Don Orione, como parte de la comunidad eclesial, hace suya la misión evangelizadora que iniciara el Fundador, de estar junto a los pobres para construir desde allí una nueva sociedad, poniendo a Cristo en el centro.

sábado, 17 de octubre de 2026

¡¡¡¡¡ EN EL DÍA DE LA MADRE !!!!!


En una carta fechada el 7 de febrero de 1923, Don Orione recuerda con mucho cariño a su madre y comparte como aprendió de aquella "pobre viejita campesina", el sentido del trabajo y la pobreza.
Yo era el cuarto de los hijos y mi madre me ponía la ropa de mi hermano más grande, trece años mayor que yo, que la pobre ya había usado para mis tres hermanos mayores; pero, esto sí, nos ha dejado un poco de dinero que, en parte, fue a parar a los primeros huérfanos de la Divina Providencia, y nos ha criado bien: con pedazos viejos nos hacía la ropa, y así, en la pobreza y con honestidad y discreción la familia salía adelante.

Mi madre, pobre viejita campesina, se levantaba a las tres de la mañana para trabajar; siempre estaba haciendo algo, y se ingeniaba para todo. Era la mujer de la casa pero hacía también los trabajos del hombre ya que nuestro padre trabajaba lejos, en Monferrato: cortaba el pasto con la guadaña, y la afilaba ella misma, no la llevaba al afilador. Ella misma hilaba y tejía; y mis hermanos se repartieron todas las sábanas y la lencería que hizo mi pobre madr
Tenía contados hasta los cuchillos rotos, que es lo que yo he heredado. No compraba nada a menos que fuera absolutamente necesario. Cuando murió, después de 51 años de casada, le hemos puesto el vestido de esposa que había hecho teñir de negro. Le quedaba muy bien y era el mejor vestido que tenía.

Hijos míos, ven cómo hacían nuestros queridos y santos viejos. Siempre me contaba que Jesús se había bajado del caballo para recoger un pedazo de pan... Esto lo he encontrado después en un evangelio apócrifo, y ¿quién sabe si no fue cierto? Por lo menos, llama mucho la atención. Lo que es propio de los grandes señores, las comodidades propias de los grandes señores no tienen nada que ver con los hijos de la Divina Providencia. Son una contradicción para nosotros. Mis queridos hijos, imitemos a nuestros viejos y a nuestros santos!

viernes, 16 de octubre de 2026

SITUACIÓN DE LA ARGENTINA Y DE LA PODP A FINES DEL XIX





La designación vaticana de que la ciudad de Buenos Aires fuera sede del Congreso Eucarístico Internacional de 1934 ponía de manifiesto el lugar que la Argentina ocupaba en el concierto de las naciones cercanas a Europa desde fines del siglo XIX.

 Las tres primeras décadas del siglo XX significaron una etapa de cambios para el catolicismo argentino, un proceso en que no faltó tensiones y conflictos, pero en el cual se cimentaron los rasgos propios de la Iglesia Argentina.

Dada la dura situación que atravesaba el país a mediados de la década, tras la crisis económica e institucional abierta en 1930, desde distintos sectores se creía que esta era la oportunidad para hacer ver al mundo que el país caminaba en vías de fortalecimiento económico y cultural, ofreciendo una imagen de prosperidad recuperada

 En esos años, el rápido desarrollo de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, la gran cantidad de vocaciones, la multiplicación de obras, algunos problemas financieros, junto con celos y envidia de algunos sectores eclesiales, produjeron que Don Orione fuera mal interpretado y calumniado. Por ello, su segunda visita a nuestro país resultaba -también- una suerte de retiro misionero.

Al concluir el Congreso, Don Orione era conocido por toda Buenos Aires y su fama de santidad era aclamada por el pueblo y el clero. En ese momento providencial nacía el Pequeño Cottolengo Argentino, como él mismo lo expresaba por radio: “Al pie de la gran Cruz del Congreso Eucarístico nació una humilde obra de caridad. Una obra que fue bendecida por el Eminentísimo Cardenal Primado, por el Excmo. Señor Nuncio de Su Santidad y por el Episcopado Argentino, que fue confortada por los votos fervientes del pueblo. Es el Pequeño Cottolengo argentino...”

El Congreso Eucarístico le abrió a Don Orione las puertas del corazón del pueblo argentino y preparó el camino para su obra de caridad y evangelización. Él, por su parte, supo leer los signos de los tiempos y ver las necesidades de la época, aportando su audacia apostólica y su dinámica de la caridad. Pero, principalmente, su presencia y su ejemplo de santidad moderna.

Un signo más de que los caminos de la Providencia no son los mismos que los de los hombres. .El Congreso se inauguró el 10 y concluyó el 14 de octubre. Don Orione vivió en él jornadas inolvidables, participando en aquel triunfo eucarístico junto con los hermanos llegados del Brasil.