Adelante, hijos míos, adelante in Domino! Mañana estaremos en el Paraíso! Recemos, perseveremos en la vocación y, humildes y fieles a la Iglesia, sirvamos a la gran causa de los pobres que es la causa de Dios.
Neguémonos todos los días a nosotros mismos; configuremos nuestra vida con la vida de Jesucristo; llevemos con alegría la cruz en pos de El, viviendo como pobres Hijos de la Divina Providencia, con gran humildad y caridad, no solamente a los pies del Vicario de Cristo y de los Obispos, sino también del clero secular y regular.
Feliz Pascua a Ustedes, queridos exalumnos; a Ustedes, jóvenes, que se están formando en nuestros Institutos para la Religión, la Familia, la Patria y son una parte importante de nuestra vida y de nuestro corazón!
El Señor vele sobre Ustedes, inolvidables hijos míos en Cristo. Los que ya son padres, eduquen a sus hijos en el temor de Dios. Amen todos a sus familias: manténganse honestos y buenos; vivan como verdaderos cristianos; recen, frecuenten los Sacramentos, santifiquen las fiestas; no se avergüencen jamás del Evangelio ni de la Iglesia.
Tengan el coraje del bien y de la educación católica e italiana que han recibido. Difundan el espíritu de la bondad: perdonen siempre; amen a todos; sean humildes, trabajadores, francos y leales en todo: el mundo tiene gran necesidad de fe, de virtud, de honestidad.
Amemos nuestra Italia con un amor comprometido; amémosla para hacerla cada vez más digna de su fe y de sus tradiciones; amémosla como italianos y como católicos; esforcémonos por hacer reflorecer las virtudes públicas haciendo que nuestras familias sean cada vez más puras, cristianas y trabajadoras...
Entonces seremos un gran pueblo, una gran nación, una gran fuerza en el camino de la civilidad, y alcanzaremos el ideal con honor y gloria: el ideal que brota de la luz de tantos genios, del perfume de tantas almas, de la sangre de tantos héroes. Entonces alcanzaremos lo que soñaron nuestros padres: un pueblo más cristiano, más fuerte, más grande en su italianidad.
