¿saben qué es y qué significa el Catecismo? Jesús transformó totalmente la sociedad: en las ideas, las costumbres, las leyes, en todo.
¿Con qué medio visible? Con uno muy simple. Escuchen. Un día invitó a doce pobres pescadores y, después de haber escrito durante tres años el Catecismo en sus mentes y corazones, les dijo: "Vayan y enseñen a todos los pueblos; enséñenles lo que yo les he enseñado a ustedes, y sus sucesores hagan lo mismo hasta el final de los tiempos".
Así lo hicieron, y el mundo se convirtió al cristianismo.
Actualmente, ¿qué es lo que hace la Iglesia? A los misioneros les da una Cruz en una mano, y en la otra un pequeño libro, el Catecismo, y los manda en medio de los bárbaros y salvajes que entran a millares en la Iglesia donde encuentran la paz.
El mundo se convirtió y se sigue convirtiendo con la gracia divina y con el Catecismo.
Así como el Cristianismo nació y se arraigó gracias a la predicación simple y pura del evangelio, o sea con el catecismo, así ahora lo tenemos que conservar y reavivar entre los pueblos.
Recen, niños! Con la oración de ustedes la doctrina de Jesús seguirá entrando en las familias y las escuelas como el primer elemento de educación moral, como la enseñanza más necesaria y la base de todo lo demás.
Padres y madres, recen! Nuestra juventud, principalmente en las ciudades, se está desviando tremendamente; pero el Señor escuchará la voz de ustedes y tendrá piedad de tantos pobres ilusos! Tendrá piedad de las lágrimas de la Iglesia que, como una nueva Raquel, llora desconsolada la masacre de tantos hijos desviados y miserablemente arrastrados por la impiedad! Hijos de la Divina Providencia, presentes en tantos países, ¿no podrían durante las vacaciones ayudar a los párrocos enseñando el Catecismo?
¿Quieren atraer a la Iglesia el mayor número posible de niños, entusiasmarlos y hacer todo lo posible por instruir en la suavísima doctrina de Jesús las almas de sus compañeros?
¿Quieren conocer el secreto para ganarse el afecto de los niños y lograr que los sigan en masa? El gran secreto consiste en esto: revístanse de la caridad de Jesucristo!
Para implantar y mantener viva la obra del Catecismo basta una sola cosa: la caridad viviente de Jesucristo.
Si los eligen para el alto privilegio de ayudar al párroco a enseñar el Catecismo, pidan al Señor que les dé una gran caridad. Esa caridad paciente y benigna, humilde, amable, que todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta, y nunca desfallece.
Llenos de esta caridad, salgan a buscar a los niños que, especialmente los domingos, andan dando vueltas por las calles y plazas, y conquístenlos con esta caridad. No se cansen jamás, pasen por alto los defectos, sepan sufrir y ser muy compasivos.
Sonrían, tengan una palabra tierna y amable para con todos, sin hacer diferencias; hijos míos, háganse todo para todos para llevar todas las almas a Jesús. Estén dispuestos a dar la vida por un alma y hasta mil veces por una sola alma! Queridos hijos, con la dulzura de Jesús ganarán y conquistarán todos los niños de su pueblo.
La caridad de Nuestro Señor Crucificado: éste es el secreto, oh almas de mis hijos y de mis hermanos, el arte de atraer y tocar los corazones, y de convertir, iluminar y educar a los niños, esperanza del mañana y delicia del Corazón de Dios!
Caridad viviente! caridad grande! caridad siempre! Con la caridad haremos todo, sin caridad no haremos nada!


