SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


viernes, 16 de octubre de 2026

SITUACIÓN DE LA ARGENTINA Y DE LA PODP A FINES DEL XIX





La designación vaticana de que la ciudad de Buenos Aires fuera sede del Congreso Eucarístico Internacional de 1934 ponía de manifiesto el lugar que la Argentina ocupaba en el concierto de las naciones cercanas a Europa desde fines del siglo XIX.

 Las tres primeras décadas del siglo XX significaron una etapa de cambios para el catolicismo argentino, un proceso en que no faltó tensiones y conflictos, pero en el cual se cimentaron los rasgos propios de la Iglesia Argentina.

Dada la dura situación que atravesaba el país a mediados de la década, tras la crisis económica e institucional abierta en 1930, desde distintos sectores se creía que esta era la oportunidad para hacer ver al mundo que el país caminaba en vías de fortalecimiento económico y cultural, ofreciendo una imagen de prosperidad recuperada

 En esos años, el rápido desarrollo de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, la gran cantidad de vocaciones, la multiplicación de obras, algunos problemas financieros, junto con celos y envidia de algunos sectores eclesiales, produjeron que Don Orione fuera mal interpretado y calumniado. Por ello, su segunda visita a nuestro país resultaba -también- una suerte de retiro misionero.

Al concluir el Congreso, Don Orione era conocido por toda Buenos Aires y su fama de santidad era aclamada por el pueblo y el clero. En ese momento providencial nacía el Pequeño Cottolengo Argentino, como él mismo lo expresaba por radio: “Al pie de la gran Cruz del Congreso Eucarístico nació una humilde obra de caridad. Una obra que fue bendecida por el Eminentísimo Cardenal Primado, por el Excmo. Señor Nuncio de Su Santidad y por el Episcopado Argentino, que fue confortada por los votos fervientes del pueblo. Es el Pequeño Cottolengo argentino...”

El Congreso Eucarístico le abrió a Don Orione las puertas del corazón del pueblo argentino y preparó el camino para su obra de caridad y evangelización. Él, por su parte, supo leer los signos de los tiempos y ver las necesidades de la época, aportando su audacia apostólica y su dinámica de la caridad. Pero, principalmente, su presencia y su ejemplo de santidad moderna.

Un signo más de que los caminos de la Providencia no son los mismos que los de los hombres. .El Congreso se inauguró el 10 y concluyó el 14 de octubre. Don Orione vivió en él jornadas inolvidables, participando en aquel triunfo eucarístico junto con los hermanos llegados del Brasil.

 

 


jueves, 15 de octubre de 2026

PRIMERA VESTICIÓN DE DON ORIONE

 

"Mientras tanto se aproximaba el día de ingreso al seminario, el 15 de octubre, fiesta de Santa Teresa. Pese a que dos de las tres señales se habían manifestado, no quería decidirme. La última noche que pasé en casa, en vez de dormir no hice más que llorar... hasta que me dormí y soñé. ¡Oh, qué hermoso sueño! Lo vuelvo a ver como si hubiese sido ayer.
     "Me parecía estar en el oratorio de Valdocco, en el patio de los alumnos del cuarto curso, ubicado entre el departamento de pequeñas habitaciones de Don Bosco y el por entonces llamado Palacio Audisio". Pero ya no era nuestro polvoriento patio. Se había transformado en un jardín cubierto de perfumadas y blancas azucenas. ¡Ah, me parece sentir aún todo aquel perfume embriagador! En el medio había una verde montañita. Quise subir hasta la cima para gozar más de aquel espectáculo, y cuando estuve allí, de pronto, imprevistamente, se abre el azul del cielo y desciende Don Bosco en persona. Llevaba entre los brazos un hábito desplegado: el mismo de la famosa señora. En un instante me lo puso. Don Bosco no dijo palabra: solamente me miró con una sonrisa dulcísima, la misma que tantas veces me había infundido serenidad y alegría cuando recurría a él con el alma llena de inquietud
     "Me desperté anegado en lágrimas, pero era un llanto reparador: finalmente estaba seguro que Dios me quería en el seminario.
     "Preguntaréis: ¿y la tercera señal?
     "Fue la siguiente: la conversión de mi padre. Entendámonos: mi padre era un hombre de la mejor pasta del mundo, pero uno de aquellos liberalotes crecidos bajo el influjo del ministro Ratazzi. (Un corazón de oro, una bondad excepcional, como concuerdan los testimonios de los viejos de Pontecurone). A pesar de ello, permitía que mi madre (una santa) fuese a laiglesia tantas veces como quisiera y me llevase a mí: despué del Señor a ella debo verdaderamente mi vocación. En efecto  mi ingreso al Seminario, también mi padre se convirtió en un cristiano practicante" .
 Este tercer "secreto" revela el verdadero fondo del misterioso acuerdo entre el Santo y Luis. La primera parte del "suceso" tiene un sabor un poco fantástico, casi de apuesta entre jóvenes amigos... de niñería, como dirá el mismo Don Orione. Pero, en la tercera condición, la niñería se esfuma y aparece nítidamente la profundidad del compromiso del sobrenatural coloquio. Dejamos el juego para entrar en lo eterno. Aquí se trata de la salvación de un alma, y del alma más querida - junto a la de su madre - para Luis, y el resultado es espléndido: Víctor Orione se confiesa, recibe a Jesús Eucaristía y se convierte en un buen cristiano practicante: nada fácil para un "italiano liberalote" del 1870.
     Pero la relación sobrenatural entre Don Bosco y Luis no se cierra aquí: "Las gracias más extraordinarias - escribirá Don Orione, el fundador - Don Bosco me las concedió después, y continúa acompañándome paso a paso en mi obra. ¿No me había dicho: 'Nosotros seremos siempre amigos'?"
     Nada menos parecido a una niñería en esta continua asistencia sobrenatural de maestro a discípulo, de padre a hijo es toda una correspondencia de valores ultraterrenos y d cotidiano heroísmo.
Don Orione llegó al seminario diocesano de Tortona, era ya una personalidad joven, en muchos sentidos formada en el espíritu salesiano. Esta impronta no se borrará, y preparará en él, desde entonces, al fundador.
     Pero, como ya observamos en otras circunstancias de  adolescencia de D. Orione, durante esta permanencia en el seminario episcopal se renueva el elemento "sorpresa", frecuente en su vida y en su espiritualidad. En Turín, tuvimos oportunidad de conocer a un alumno salesiano bueno, aplicado, pero no diferente de muchos otros; ahora vamos a conocer a un seminarista singular, o, como dirán sus compañeros, "extraño" casi hasta el misterio...................    El 16 de octubre de 1889 Luis viste el hábito de seminarista; el año académico 1889-1890 está por comenzar. Luis recibe el hábito en un día que seguirá siendo grande para él: lo revivIrá a través de muchos recuerdos y en varias circunstancias
 Se trata ahora de ubicarse entre los compañeros, que son numerosos, y se diferencian individualmente y entre clase y clase. El rector, el óptimo Don Ambrosio Daffra, de trato cordial y rico en experiencia, lo conduce hasta el clérigo teólogo Fausto Bianchi y se lo confía con una eficaz presentación: "Es un joven aplicado, que viene de los salesiano de Turín; prestadle especial atención"
 El 16 de octubre de 1889 entró en el seminario de Tortona. Siendo todavía un joven clérigo, se dedicó a vivir la caridad con el prójimo en la Sociedad de Mutuo Socorro San Marciano y en la Conferencia de San Vicente

miércoles, 14 de octubre de 2026

EL CONGRESO EN LOS OJOS DE DON ORIONE

 


 

 

 Muchas veces expresará Don Orione el poderoso impacto que produjo sobre él ese gran acontecimiento eucarístico:

Don Orione ve al Congreso Eucarístico como un verdadero triunfo de Cristo. Será un espectáculo grandioso, que lo impactará muchísimo, como puede verse en sus cartas y discursos; será algo que perdurará en él, ya que lo citará muchas veces. Esto puede comprobarse, fácilmente, leyendo con cuidado las cartas escritas desde Argentina durante los meses posteriores al Congreso Eucarístico.

De una carta colectiva a sus religiosos, religiosas, seminaristas, ermitaños, etc., desde Victoria, el 4 de noviembre de 1934, a menos de un mes del Congreso Eucarístico, leemos:

"El Congreso Eucarístico fue un milagro; más de dos millones de fieles participantes sintieron que el Papa estaba acá, con nosotros, y que el triunfo de Nuestro Señor era, al mismo tiempo, un triunfo del Papa y de la Iglesia y de todo cuanto de social, de grande, de sobrehumano, de divino, la Iglesia y el Papa son, representan y proclaman.

 La grandiosa celebración pública de fe, de amor, de adoración a Jesús Eucaristía en la Argentina superó todos los Congresos Internacionales Eucarísticos que existieron y no sé cómo y dónde podrá ser superada; sólo el Paraíso puede ser mejor. ¡Hemos entrevisto y gustado por anticipado del Paraíso!".

Y en otra carta colectiva, saludando para la Pascua a los religiosos, religiosas, amigos, benefactores, alumnos, huérfanos, etc., desde Buenos Aires, el 19 de marzo de 1935, a casi seis meses del Congreso Eucarístico, decía:

“Asistí al Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires. ¡Un espectáculo inefable! Pude ver qué es y cómo es de grande la misericordia de Dios: más grande que los cielos.

¡Vi decenas de millares y millares de obreros, de robustos trabajadores, de jóvenes, florecientes de vida; médicos, abogados, oficiales, profesores universitarios, diputados, ministros, confundidos en columnas, confesarse en las plazas, a lo largo de los caminos, ¡de las calles de esta gran capital! ¡Más de 200.000 hombres, como atraídos por un imán, en interminable torrente, avanzan compactos, orando, cantando y postrándose a los pies de Cristo!; adorar a Cristo, recibir a Cristo sobre la gran Plaza de Mayo, frente a la casa de gobierno de esta República Argentina.

En aquella plaza los he visto fraternizar, abrazarse en Cristo, jurar su fe, su amor a la Patria, ¡llorar de amor! ¡Fue un espectáculo único en el mundo!

 

¿Qué sentían? ¡A Cristo! ¿Quién estaba? Cristo, queridos hermanos; Cristo Nuestro Señor que resucitaba en esos corazones; estaba Jesús, estaba el Señor pasando por esta metrópolis y descendía junto a su pueblo. El Legado Papal exclamaba: '¡Pero esto es el Paraíso!”

 

 

martes, 13 de octubre de 2026

14 DE OCTUBRE, EL PADRE JOSE DUTTO, UN REGALO DE LA PROVIDENCIA PARA LA CONGREGACIÓN



El P. José Dutto, podemos decir, fue un regalo de la Providencia para la Congregación.
El 14 de Octubre de 1922 falleció el P. Julio Quadrotta, y durante la misa de exequias, Don Orione miró a dos sacerdotes diocesanos presentes, y con gran confianza le pidió a Dios que alguien tomase el lugar del sacerdote difunto: “Señor me has quitado al P. Quadrotta a quién necesitaba tanto. Dame en su lugar a uno de estos dos jóvenes sacerdotes”. Confiado en la Providencia, no volvió a Tortona esa noche.
QUADROTTA Giulio, de Roma, murió en Cuneo en 1922, a los 30 años, 10 de profesión y 7 de sacerdocio.
Al día siguiente, el P. José Dutto, entonces vicario parroquial del Sagrado Corazón y uno de los dos sacerdotes a quienes Don Orione miró, fue a la colonia de San Antonio y para pedir la dirección de Don Orione, pues quería enviarle una carta pidiéndole consejo sobre su vocación misionera.
Para su sorpresa, no necesito pedir la dirección del Fundador, ya que el mismo Don Orione lo recibió paternalmente y lo invitó colaborar en su obra misionera, diciéndole que este  era el deseo de Dios. Lleno de dudas y un poco turbado, el P. Dutto hizo un retiro espiritual para discernir la voluntad de Dios, y el 4 de diciembre de ese año ingresó en la Congregación.
            Mientras se preparaba para ingresar, le escribió a Don Orione: “Si un día consigo ser parte de los Hijos de la Divina Providencia, le ruego desde ahora, ¡ayúdeme a ser santo! Si por cobarde inconstancia olvidara este propósito, recuérdemelo” (carta del 27 de octubre de 1922).
            Al poco tiempo de ingresar fue destinado a Argentina, llegando a este país el 5 de mayo de 1923. Ya en su nuevo destino, el P. Dutto será uno de los hombres de confianza del Fundador y unos de los pilares de la naciente presencia orionita. 
P. Carbone (predicador), Don Orione, P. Zanocchi, P. Dutto y P. Montagna.


 
El P. Enzo Giustozzi, con algo de picardía, solía contar que la “tradición oral” llamaba “el Sanedrín” al trío compuesto por los PP. Zanocchi, Di Salvatore y Dutto, a través de los cuales Don Orione dirigía la Obra en Argentina.
            El primer destino del P. Dutto será la Colonia de Marco Paz, donde sufrirá una terrible experiencia dado los problemas con las autoridades de la misma.
En marzo de 1924 será enviado a la parroquia “La Sagrada Familia” en el Puerto de Mar del Plata, donde desarrollará una increíble labor pastoral entre los pescadores.
A raíz de la invitación de un vecino y amigo del Véneto (Italia), visitará el actual barrio “San José”, y se ocupará del cuidado pastoral de dicha zona, dando comienzo al Oratorio “Santa Teresita”, base de lo que luego sería la parroquia “San José” de Mar del Plata.
Siendo párroco de “La Sagrada Familia”, invitará a los pescadores a dar gracias por la pesca abundante, dando así comienzo a la actual Fiesta Nacional de los Pescadores.
En el transcurso de los años, la comunidad marplatense le dedicará una de la calles del Puerto como prenda de gratitud y cariño.
Al volver Don Orione a la Argentina por segunda vez en 1934, el P. Dutto se trasladará a la casa de Carlos Pellegrini para colaborar con el Fundador.
En 1937, fue nombrado párroco de Pompeya, y en 1940, Superior Provincial, al ser elegido Vicario General al P. Zanocchi. 
Don Orione, Mons. Cortesi y el P. Dutto, en la actual Casa Provincial, 1935
 
            En el III° Capítulo General (1952) fue nombrado superior de la provincia de San Marciano (Norte de Italia), cargo que acepto con dolor, pues significaba dejar la Argentina. Desde 1955 hasta 1958, fue rector del Santuario de la Guardia de Tortona. Fue elegido Consejero General en el IV° Capitulo General (1958) y nombrado Procurador de la Congregación en el V° Capitulo General (1963).
            Durante sus últimos años en Italia, recordaba con mucho cariño sus casi treinta años en Argentina, al punto que algunos dicen que “lloraba penas argentinas” al encontrarse con algún misionero italiano de regreso.
Don Orione lo definió como un religioso óptimo, de gran piedad, inteligente, de vasta cultura y fervoroso.
Entre otras cosas, Don Orione le encomendó el cuidado del boletín de la Congregación en Argentina, pues decía el Fundador que el P. Dutto “escribe muy bien en castellano”. Incluso el Instituto Argentino-Hispano, le otorgó un título académico en Octubre de 1966. Escribió también la biografía del P. Zanocchi, la historia de las actividades de los primeros hijos de Don Orione en el Chaco, y también tradujo diversos escritos de Don Orione.
Es recordado por su dedicación pastoral y amor al pueblo de Dios, así contaba mi abuela. Como también por su gran estatura, sus manos grandes, su carácter fuerte, y por haber sido un hombre de confianza del Fundador y un pilar de la naciente provincia Argentina.
P. Dutto (al centro) junto al Papa Pablo VI y el P. Zanatta
FUENTE: P. Facundo Mela