SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


martes, 3 de noviembre de 2026

PADRE ESTANISLAO MARIO TONOLI, FDP.

de Salò (Brescia), pasó al Señor en el Centro Don Orione de Bérgamo-Redona el 4 de noviembre de 1995, a la edad de 87 años, 59 de profesión religiosa y 51 de sacerdocio. Descansa en Salò (Brescia).
El mismo Don Orione lo recibió en la Casa Madre de Tortona, con motivo del Belén Viviente el 6 de enero de 1933, quien al año siguiente, estando en América Latina, lo llamó a la Argentina, saludándolo en persona, el 21 de junio de 1935. , en el puerto de Buenos Aires. Sabiendo que tenía un diploma en agricultura, el Fundador había puesto sus ojos en él para la realización de un gran proyecto que estaba cerca de su corazón: la compra y preparación de 22 hectáreas de terreno para la fundación del primer Pequeño Cottolengo en ese país.
Entrando en la Óbra, Stanislao tenía 25 años, porque nació el 22 de mayo de 1908. Después de dos años de bachillerato y trabajo duro en Quarto Castagna y recibió el santo hábito de Don Orione en Tortona el 2 de abril de 1934, fue feliz de acoger la invitación y de unirse a él: salió de Italia el 6 de junio de 1935, instalándose en la Argentina que se convirtió en su segunda patria amada durante medio siglo. La inauguración de los pabellones del Peueño Cottolengo abrió a los primeros pobres a principios de 1936. Tonoli ofrece un generoso esfuerzo a la nueva y muy importante actividad, decisiva para el futuro desarrollo de la Congregación en la capital argentina, con un cuidado alojamiento de huérfanos y cuidado de los pobres, sin por ello escatimar el más vivo compromiso en sus estudios eclesiásticos y la formación religiosa orionina bajo la guía de nuestro misionero Padre Cesare Di Salvatore, que será maestro de noviciado (1935-36) y primer director del naciente Pequeño Cottolengo de Claypole. Confiará más tarde en que el ejemplo y las enseñanzas de Don Di Salvatore le fueron sanos y luminosos, sobre todo por su obediencia al Fundador y el ejercicio de la caridad sin medida.
Mientras tanto, tiene el consuelo de la llegada a Argentina (13 de abril de 1940) de su hermano Rocco, ( Roque Tonoli) nuevo sacerdote, con quien luego compartirá ideales y esfuerzos para el desarrollo de su amada Congregación.
Después de sus votos perpetuos (16 de enero de 1943) y la ordenación sacerdotal, recibida en Claypole el 23 de diciembre de 1944, Don Stanislao se convierte en colaborador parroquial en Nueva Pompeya (Buenos Aires), regresa como director a Claypole y Mercedes (1946-55) ; fue párroco asistente en Barranqueras (1956-62), en Claypole y Victoria (1962-67), para luego reunirse con su hermano el Padre Rocco, en un fructífero apostolado en Tucumán (1968-70), en Itatì (1970-78) . A Godoy Cruz (Mendoza) (1978-84) y Santa Fe - General Lagos (1984-86). Una larga fraternidad de intenciones, sacrificios y esperanzas en las diversas tareas de pastor y tesorero.
Mientras tanto, acompañados y asistidos por su hermana Clelia, los tres regresaron a Italia el 25 de abril de 1986, después de 51 años de misión, de Don Stanislao, quien pasó tres años ayudando a los cohermanos en el Santuario de Tortona (1986-88). durante dos años se ocupó espiritualmente, como capellán, de los sacerdotes oblatos de San Felice del Benaco (Verona) y, en 1992, se instaló en el Instituto Don Orione de Redona (Bérgamo), continuando allí sobre todo el ferviente apostolado de la oración.Celebró el jubileo de oro de su sacerdocio y vida misionera con alegría, fe y consuelo, difundiendo esta invocación: "Oh Santa Virgen, Madre de mi sacerdocio, haz florecer vocaciones generosas en la amada Congregación, con un corazón misionero como el de Don Orione, para los cinco continentes ".
de las "Actas y Comunicaciones de la Curia General" Septiembre Diciembre 1995

4 DE NOVIEMBRE, DIA DE SAN CARLOS , RECORDAMOS A DON CARLO STERPI

 


Vuelve a la mente un detalle, que puede hacer sonreír pero que expresa mejor este pensamiento. El 4 de noviembre de 1932, día de San Carlos, estábamos reunidos –estudiantes de filosofía y de teología– en el augusto refectorio de la Casa Madre de Tortona para hacerle un poco de fiesta a Don Sterpi. Es notorio cómo él sufría –aún agradándole por los sentimientos que la inspiraban– aquellas manifestaciones de afecto y aquellos inevitables elogios que nuestra juvenil retórica –toda sinceridad y calor– le dirigía.
Entre otros, habló el estrambótico y jocoso de Don Mussa: con gran arrojo comenzó sus palabras y luego, con un fuerte giro, dijo, dirigiéndose al festejado:
“¡Sterpi! ¡Sterpi!… ¿nos permites que te lo digamos?… ¡Sterpi! ¡qué feo nombre! ¡Sterpi! ¡qué feo nombre!… e insistía.
Don Sterpi –con la cabeza sobre la mitad de la espalda, la boca cortada por una sonrisa esperaba a donde iban a terminar esas palabras; miraba a Don Orione. Nosotros, buen milagro, estábamos silenciosos, a su vez llenos de curiosidad y un poco mortificados por el audaz y casi irrespetuoso vocabulario del acalorado orador. Este recomenzó imperturbado:
–¿Quieres, Padre, que hoy, por ser tu onomástico, te lo cambiemos?…
Te daremos un nombre más hermoso, más digno de ti… te llamaremos: “prado”… ¿Estás contento?…”
Don Sterpi abrió, como pudo, toda su sonrisa. Nosotros estallamos en un prolongado, consenciente aplauso, mientras Don Mussa, continuando, daba precisas motivaciones a su propuesta: y en que allá con nosotros, ese día, estaba toda la Obra, para confirmar que ningún elogio era más correspondiente a la verdad, sincero y merecido, que aquel…
Sin duda, quedándose en el simbolismo del prado, cada uno de los Hijos de la Divina Providencia presentes y ausentes, habría podido agregar la flor del testimonio personal hasta demostrar que aún más exacto y justo habría sido hablar de “jardín”…
Junto a Don Sterpi, rodeado de un tupido grupo de superiores, Don Orione sonreía, señalando fuertemente que “sí” con la cabeza: también el estaba de acuerdo en que, lo que habían dicho quienes intervinieron, era verdad. Vivir con los Santos y colaborar con ellos no es precisamente una cosa muy fácil. Los Santos son siempre hombres de excepción, innovadores, audaces, inquietos y –para expresarnos– desprejuiciados en el bien, siempre “revolucionarios” a su vez, seguramente no siempre a la medida de quien los flanquea, los sigue, los quiere imitar, especialmente cuando ello comporta renuncias no comunes, sacrificios y mortificaciones.
La sonrisa de Don Orione, también en aquel día, certificaba –aunque la humildad tal vez le impedía pensar en lo que aquí se dice –que su fidelísimo Colaborador había sabido comprender y revivir en sí su vida íntima de hombre de la caridad– proyectado para alivio de todas las miserias del cuerpo y del espíritu– que había sabido mantener el paso detrás de él en el surco de las iniciativas benéficas, de su apostolado; y sobre todo que la vida de Don Sterpi había sido no una inerte renuncia a la propia personalidad, sino una abierta voluntad de conformarse con él a los proyectos de la Providencia
Como bien sabemos, Don Orione no derrochaba elogios a sus religiosos: decía la palabra suficiente para hacer resaltar méritos o impulsar iniciativas; por lo demás dejaba que, del bien realizado por cada uno, fuese testigo el Señor y que la alabanza última venga luego del “venite benedicti del Padre mío”… (Sean bendecidos por mi Padre).
Por eso, además de la confidente deferencia y la fraterna consideración que mantenía con Don Sterpi –la amistad “verdadera y sincera”, son sus palabras, “nutrida por cincuenta años hacia él”–, el Fundador ha dejado pocos y breves elogios escritos. Entre ellos, los dos tomados aquí para comentar, que evidencian dos prerrogativas: “el continuador según su corazón “y el” una verdaderamente una”.

GRACIAS, SEÑOR!  EL CONTINUADOR SEGÚN MI CORAZÓN  YA ME LO HAS DADO…”



Después de Dios, de la Santa Virgen y de la Santa Iglesia, los confío a


Don Sterpi, y se de ponerlos en buenas manos.


Tengan plena confianza en El; que bien se la merece.


Si Dios me dijera:

–Te quiero dar un continuador que sea según tu corazón–,
le respondería:
–Deja, oh Señor, porque ya me lo has dado en Don Sterpi.”
(Carta desde Argentina, 4 de noviembre de 1934)

MARÍA EN LA IGLESIA

 

 

“... ¡tenemos una Madre, tenemos una Madre! Aferrándonos a ella como hijos, vivamos de la esperanza que se apoya en Jesús, porque, como hemos escuchado en la segunda lectura, «los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo» (Rm 5,17). Cuando Jesús subió al cielo, llevó junto al Padre celeste a la humanidad ―nuestra humanidad― que había asumido en el seno de la Virgen Madre, y que nunca dejará. Como un ancla, fijemos nuestra esperanza en esa humanidad colocada en el cielo a la derecha del Padre (cf. Ef 2,6). Que esta esperanza sea el impulso de nuestra vida. Una esperanza que nos sostenga siempre, hasta el último suspiro.”

(…)

Que, con la protección de María, seamos en el mundo centinelas que sepan contemplar el verdadero rostro de Jesús Salvador, que brilla en la Pascua, y descubramos de nuevo el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor.  

 

Don Orione se expresa así, en el boletín de la Obra de diciembre de 1907,  al exaltar esta piadosa práctica popular.

Aquel que honra la propia madre, dice el Espíritu Santo, es semejante a quien encuentra un gran tesoro. ¿Qué tesoros de gracia serán entonces, los prometidos a aquellos que honran a María, la cual, además de ser madre nuestra es también verdadera Madre de Dios?

Entre las expresiones más agradables de la devoción a María y más recomendada por la Iglesia, es la piadosa práctica del rosario. El rosario es el Evangelio presentado a los cristianos en forma popular.¿Se dirá que esta oración es una repetición de palabras idénticas, que en definitiva ocasionan cansancio? Pero, ¿qué otra cosa es una música melodiosa? ¿No es acaso la repetición del mismo motivo? ¿Y qué otra cosa es el aplaudir constante a una reina? ¿No es acaso la repetición de la misma palabra, de su nombre, esto es, acompañado del aplauso que quería no terminase jamás? Pero más allá de las palabras, hay en el rosario misterios santísimos para contemplar. En los misterios gozosos, las virtudes que animan a la esperanza en la vida del alma; en los dolorosos, las penas que debe compartir con Cristo; en los gloriosos las glorias que de la virtud y los dolores serán premiados en el cielo. Todo es emocionante en esta amable cadena de místicas rosas que dirige el alma fiel a María! Y cuando me dicen que el rosario es la devoción de los niños, yo me consuelo con las palabras del evangelio: si no se hacen como los niños, no entrarán en el reino de los cielos.

 Oración:

 

Por la santa Iglesia de Dios: unida a las victorias de María triunfe por sobre el mal y los peligros

María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros

Por todos los cristianos: que en las angustias y en las pruebas de la vida se confíen a la ayuda de María

María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros

Por los enemigos de la Iglesia: vencidos por la verdad y el amor, acepten a María por Madre y reina

María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros

Por esta asamblea: María Santísima vencedora nos acerque a Cristo vencedor 

María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros

                 


[1] (DOLM Vol. II, pág. 791-792)

lunes, 2 de noviembre de 2026

HE SOÑADO CON LA VIRGEN

 



HE SOÑADO CON LA VIRGEN...

... He visto moverse las piedras:

he oído cantos arcanos de cielo

y hasta las piedras cantaban!

He soñado con la Virgen:

he visto a la Virgen trabajando con nosotros!

Las piedras del Santuario

y las obras de fe y de caridad

cobraban vida y florecían,

cantaban junto con nosotros,

pregonando: María! María! María!

Y se alzaban hacia Ella como Angeles,

y junto con los Angeles,

como almas en adoración.

Qué pura y qué bella la Virgen Santa!

Tan soberanamente bella que se parecía a Dios!

Revestida de luz,

rodeada de esplendores y coronada de gloria;

grande y gloriosa, con la gloria y grandeza de Dios!

Pero, ¿quién podrá hablar de Ti, oh Virgen Santa?

¿Qué será, entonces, el Paraíso?

No fue más que un sueño,

y no duró más que breves momentos,

pero todavía me siento como renacido;

desvanecido el recuerdo de amarguras pasadas,

el alma exulta y la inteligencia se llena de luz,

el corazón se ilumina y se inflama de suavísima caridad,

siento una inmensa alegría

y no quiero ni deseo nada más!

Te quiero, oh Santa Virgen:

Te llamo, Te sigo, Te amo!

Fuego, dame fuego,

fuego de santo amor a Dios y a los hermanos:

fuego de divina caridad

que encienda las antorchas apagadas,

y resucite todas las almas!

Llévame, oh Virgen bendita,

entre las muchedumbres que llenan las plazas y los caminos;

llévame a acoger a los huérfanos y pobres,

a los miembros de Jesucristo,

abandonados, dispersos, sufrientes,

tesoro de la Iglesia de Dios.

Si me tienes con tu brazo poderoso,

los llevaré todos a Ti, oh Bienaventurada Madre del Señor!

Madre tiernísima de todos nosotros, pecadores,

de todos los afligidos.

Ave, toda blanca, Inmaculada Madre de Dios:

Reina augusta!

Salve, oh grande Señora de la Divina Providencia,

Madre de Misericordia!

Tú eres omnipotente en el corazón de Jesús,

Tu Dios y Tu Hijo,

y tus manos están llenas de gracias!

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En Don Orione nella luce di Maria, Ed. Postulazione della Piccola Opera, Roma 1965, pp. 1683

ss. Otra página espléndida de Don Orione, de abril de 1933, que rezuma su devoto amor por la

Virgen María.

3 NOVIEMBRE 1920, INAUGURACIÓN DEL INSTITUTO DANTE ALIGHIERI

  El Instituto - el palacio Busseti, se adquirió el 30 de junio de, 1920 por Don Camillo Seco, en nombre de la Congregación, por Pincetti. 




 El 17 de octubre se entregó oficialmente a Don Orione. El mismo año en que comenzó la escuela. La inauguración tuvo lugar el 3 de noviembre 1920, a 15 hs, como se lee a partir de un borrador manuscrito de Don Orione.
 En los años 1923-1924 no fue inaugurado por Don Orione, el Instituto Técnico Dante Alighieri (en una de las fotos que presentamos el informe de la primera jornada del prof. Sala considera que esta eminentes personalidades , incluido el director Maestro Perosi del coro de la Capilla Pontificia Sixtina) músico.
www.donorione.org

domingo, 1 de noviembre de 2026

SAN LUIS ORIONE EN SANTA COMPAÑIA

 


Más de Cuatrocientos cincuenta y nueve santos, incluidos Canonizados, Beatos y Venerables, sin contar los numerosos Siervos de Dios. Muchos son los nombres de los santos que aparecen en los Escritos y en la Palabra de San Luis Orione, quien, a su vez, es un exponente eminente. Esta es una lista impresionante que da testimonio de cuán cómodo era el conocimiento. gráficos de San Luis Orione, capaz de citar y, muy a menudo, informar detalles históricos y anecdóticos concerniente a cientos y cientos de santos.

Algunos de estos personajes son famosos y conocidos por todos: San Francisco de Asís, Santa Teresa de Jesús, San Antonio de Padua ... Otros son conocidos solo por los estudiosos de la hagiografía :San Contardo d'Este , Santa Isabel Viani, el Beato Giovanni da Fiesole ... No faltan los nombres de los Santos, Beato y Venerable completamente desconocido para la mayoría: San Anzano, Beato Eustochio Bellini, Venerable Cósimo Dossena ...El mismo Don Luis Orione, en vida, pudo conocer personalmente a algunos de estos campeones de la fe y la caridad, como en el caso de San Juan Bosco, San Pío X, San Aníbal María di Francia, Beato Michele Rua, Beata Teresa Grillo Michel, sin olvidar a los "santos de la "Familia Orionina, más cercana a él: Beato Francesco Drzewiecki, el venerable Carlo Sterpi, la venerable María Plautilla, etc. hay una la lista, en orden alfabético, de esta inmensa y maravillosa corona de santidad , de los Santos, Beatos y Venerables mencionados en los Escritos y en la Palabra de San Luis Orione


 

DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS, 2 NOVIEMBRE


 Día de Difuntos, es una celebración que tiene lugar el día 2 de noviembre, cuyo objetivo es orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrenal y, especialmente, por aquellos que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio. El Día de los Difuntos [...] el día designado en la Iglesia Católica Romana para la conmemoración de los difuntos fieles. La celebración se basa en la doctrina de que las almas de los fieles que al tiempo de morir no han sido limpiadas de pecados veniales, o que no han hecho expiación por transgresiones del pasado, no pueden alcanzar la Visión Beatífica, y que se les puede ayudar a alcanzarla por rezos y por el sacrificio de la misa. [...] recordemos que estas fechas se ganan indulgencias para las almas del purgatorio. Cuando una persona muere
ya no es capaz de hacer nada para ganar el cielo; sin embargo, los vivos sí podemos hacer mucho para que el difunto alcance la salvación.  Con el ofrecimiento de la Santa Misa, buenas obras y oración se puede ayudar a los seres queridos a conseguir el perdón y la purificación de sus pecados para poder participar de la gloria de Dios.Aunque la iglesia siempre ha orado por los difuntos, fue a partir del dos de noviembre del año 998 cuando se creó un día especial para ellos. Esto fue instituido por el monje benedictino San Odilón, Francia. Su idea fue adoptada por Roma en el siglo XVI y de ahí se difundió al mundo entero