El 12 de marzo de 1940, más que recordar la partida a la casa del Padre Celestial de Don Orione, es un día de fiesta para la familia orionita, ya que nace a Dios. El Dies Natalis, en la tradición de la Iglesia, el momento de la muerte es considerado nacimiento a la vida.
Dice la palabra de Dios en 2 Timoteo 4;7-8 “he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como buen Juez, me dará en ese Día8”
Siguiendo la Palabra de Dios, podríamos aplicarlo a Don Orione, peleó el buen combate, su vida fue un caminar plagado de obstáculos que, para cualquier ser humano, sería motivo de renuncia, sin embargo, para él, revestido en la confianza, en la fe de la asistencia en la Divina Providencia, en Jesús y María, secundado por laicos y religiosos que confiaron en su buen criterio fue cumpliendo sus objetivos de Amor y Caridad.
Esto lo dirá más tarde “La Pequeña Obra quiere servir con amor. Con la ayuda de Dios, se propone realizar prácticamente las obras de misericordia para alivio moral y material de los miserables...
Su lema es "Charitas Christi urget nos" de San Pablo y su programa el dantesco "Nuestra caridad no cierra puertas...". Por tanto, recoge y abraza a cuantos tienen un dolor, pero no tienen quién les dé un pan, un techo, un consuelo: se da por entero a todos para atraer a todos a Cristo" <71>.