SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

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viernes, 13 de marzo de 2026

LA VOZ QUE INVITA A REZAR Y AMAR

 





En toda Italia, como en el resto del mundo, hay una confusión de principios; de esta situación dependerá el futuro de esta tierra nuestra tan bella pero a la vez tan carente de felicidad.

La Iglesia está segura de la victoria porque lo ha dicho el Señor, pero Dios quiere que sea una victoria conquistada por todos sus hijos. El arma mejor, y que todos podemos emplear, sigue siendo siempre la oración. El estruendo de los hombres que no comprenden las cosas del espíritu no llegue nunca, queridos hermanos, a sofocar el cántico suavísimo de nuestras almas. Por el contrario, al grito de los dementes que pretenden sembrar el odio en el corazón del pueblo opongamos la armonía y la caridad de nuestras plegarias.

Recemos, pues, hermanos; acudamos a los pies de la Virgen desde donde fluyen sobre toda la tierra las aguas vivas de la piedad y del amor suavísimo de Dios. Vengan a los pies de la Virgen, almas oprimidas por el dolor y amenazadas por las adversidades. Vengan a Ella, que es la suavidad, la mansedumbre, la gracia, la Madre de la divina misericordia!

La voz que nos invita a levantar los corazones, rezar, amar a la Virgen, es siempre como una onda de bálsamo... Es la voz de la cortesía, que se nutre de amor y vive de las costumbres amables; es la voz de la caridad, que anuncia a la gente que no se ha apagado la llama encendida por Jesús entre los hombres; es la voz viviente y auténtica también de la humanidad, porque no es posible que el hombre se pase la vida en el odio, la violencia de las pasiones, y los atroces propósitos de la destrucción y la muerte.

Animo, pues, recemos a la Virgen! Acudamos a los altares de nuestra santísima y queridísima Madre del Paraíso, y recemos!

El mundo se burlará de nosotros, pues ésa es su función; nosotros, rezando cumpliremos nuestro deber; nos fortaleceremos en el espíritu, nos formaremos para una vida y una acción católica verdadera y duradera, y apresuraremos el día de la restauración cristiana y de la paz. 

Dios ha confiado especialmente a la Virgen la obra de la paz universal del mundo. Nadie podría realizarla mejor que Ella. Invoquémosla, pues, con todo el impulso del alma; invoquémosla llenos de confianza filial y sin cesar; pidámosle que nos haga mejores y más fervorosos en la oración y en las obras buenas en favor de los humildes. 

Entonces sí que el Señor estará con nosotros, y la victoria no será de la prepotencia de la fuerza o de la impiedad sino de la fe laboriosa, como lo ha prometido el Señor.

LA CONGREGACIÓN NACIÓ A LOS PIES DE LA CRUZ



 

  Las virtudes cristianas son despreciadas. Queridos hijos, honradlas en vosotros. Colocad a Jesucristo en medio de vuestras almas como en un trono. Queridos hijos, ¿queréis seguirme? Hoy comienzo. ¡Viva Jesucristo! ¡La caridad de Jesucristo dominará al mundo!...

     Tened fe y coraje...; fe en la ayuda que os dará el Señor y esperanza fuerte en Dios; coraje grande para reformaros a vosotros mismos y para formaros totalmente en Dios, ya que lo demás no significa nada..." (Carta del 14.3.1897).

 El 21 de marzo 1915 escribía a su hermano Benedicto, único que le quedaba: "¡Querido Benedicto! Reza cada vez que pienses en mí. sabes que entregué mi vida a Jesucristo y a la Santa Iglesia y a los huérfanos: así debe consumirse. Hace algunos días creí morir bajo la lluvia y la nieve, durmiendo en el suelo y empapado de la cabeza a los pies, sin nada para cambiarme ni para sostenerme. Una noche llegué a Tagliacozzo, al Comité de Socorro de la Juventud Católica y me quité un diario empapado que me había puesto en el sombrero, para resguardar mi cabeza.

El mismo P. Juan Valente - ahora arcipreste aquí - me decía que después de ocho días encontró el diario y quiso utilizarlo para encender el fuego, pero no pudo porque el papel estaba todavía mojado. El Señor permanecía conmigo y yo lo sentía en su gracia... Aquí todos me quieren. Pero entregué mi vida al Señor y a mi prójimo y me hubiera sentido muy contento de que me llevaran a Tortona, muerto de trabajo por la fe y por hacer el bien entre los huérfanos...".

     Estando en la Argentina con motivo del 32 Congreso Eucarístico Internacional, “Estoy en las manos de Dios. No podría estar en manos más Seguras”

  Alguna vez Don Orione había confesado que, estando en la Argentina, “a veces había encomendado mi alma a Dios por unas molestias cardíacas que me hacían revolver en la cama por horas y horas, sin darme tregua. Pero bueno, hombre, que no somos más que muchachos de 62 años: y si la hermana muerte llama a nuestras puertas, le abrimos y hacemos fiesta, que ya hemos vivido bastante.”

  La “hermana muerte” pareció llegar el 1º de abril de 1939, mientras estaba iniciando una nueva escuela profesional, a pocos kilómetros de Tortona, en Alessandria. Pero a la semana siguiente estaba otra vez en pie, expresando con una sonrisa “He resucitado.

 El 9 de febrero de 1940, su vida pendía otra vez de un hilo: pidió la comunión y la unción de los enfermos, que entonces se daba sólo a los moribundos. Pero también esa vez logró salir lentamente de la crisis y todos suspiraban de alivio.

“Renuncio a la salud, a la vida; pero hasta el último aliento quiero cumplir con mi deber” esto le dijo a Don Sterpi, ante el pedido a que haga reposo.

También decía “Quiero morir en el surco: con la mirada en el cielo y trabajando.”

"Agradezco vivamente al Señor y le ruego me conceda no decaer ante sus misericordias y no ser indigno de tantos testimonios de estima y de la expectación de los buenos; y que me dé la gracia de comenzar, abandonado en los brazos de la Divina Providencia y de mi Santa Virgen, una vida nueva, llena de amor a Dios y a las almas, amor dulcísimo y holocausto lleno y perenne a la Iglesia, a los pequeños, a los pobres".3

"Si yo supiera que, si muero hoy, surgiría de mi tumba una vocación, pediría que me llamase: me bastaría con tener otro sacerdote, más joven que yo y que continuase durante un tiempo más el ministerio sacerdotal".4

"Bastaba hablar con él, para que se transparentase una vida milagrosa. Por dentro, lo consumía un amor que no debía darle descanso ni un segundo, aunque algunas veces le diera el estremecimiento del éxtasis, la suprema elevación del puro espíritu, del todo en Dios. Sus silencios, sus sueños, sus horas no conocidas por nadie, sus cara a cara con Dios, nadie podrá describirlos jamás; ni ese enamoramiento que, como decíamos, lo convertía en un hermano de Francisco de Asís, como él, llagado por dentro y cantando, como él siempre alegre, siempre vivo, siempre desbordado de amor como un arbusto, siempre arrollador con su amor como un viento, un fuego, un torrente. Este pobre italiano, tosco, burdo, rústico, fue, en Italia, una de las obras más ardorosas y esplendorosas del poder de Dios. Italia cuenta con muchos enamorados de Dios, dolorosos y fuertes, amorosos hasta la locura y castos, tempestuosos y serenos, a menudo poetas y siempre creadores: Don Luis Orione es uno de ellos" <189>.5

Estos breves pasajes de distintos momentos de su vida, en que estuvo frente a “la hermana muerte” o en que tuvo que acompañar a familias, o personas solas, ante la pérdida de seres queridos nos hacen ver su vida entregada a Dios en los hombres, por eso su muerte fue un paso a la vida , a la vida de Dios, Don Orione comprendió el martirio de Jesús” El, sufriendo la muerte por todos nosotros pecadores, nos enseña con su ejemplo a llevar la cruz, que la carne y el mundo, echan sobre los hombros de los que buscan la paz y la justicia” Concilio Vaticano II.

Don Orione lo comprendió porque su Congregación nació a los pies de la Cruz.

DEO GRATIAS