Mi querido Sparpaglione: vuelvo de un largo viaje a Mariana, y al llegar encontré con gran alegría tu carta….., os recomiendo también, y mucho, el estudio; el estudio y los conocimientos no vuelven soberbios y no envanecen cuando se adquieren con humildad de espíritu y con recta y pura intención de dar gloria a Dios y de servir a la Iglesia y salvar a la juventud y a las almas….. Haciendo terminar en Dios todos vuestros estudios y elevando la mente al Creador en el saber y en la búsqueda del saber, con el vivo deseo de servir al prójimo, os haréis santos y tendréis honor y gloria imperecedera.
Pero al estudio unid mucha oración; unir el estudio a la oración es un ejercicio penoso al principio, pero después se vuelve un gozo interior, una exaltación humilde pero que consuela el espíritu, nos da simplicidad de alma y es como una inmensa fuente de luz. A ti y a todos os recomiendo cuidar mucho la piedad, rezar, alimentar mucho en vosotros la vida espiritual, no quedaros en la instrucción, sino ir a la raíz divina del Evangelio y a Jesucristo, y hacer de Jesús el centro y el amor de vuestra juventud y de vuestra vida y la luz de vuestra inteligencia y la llama inextinguible de vuestras almas.
Os bendigo a todos con amor de padre en Jesucristo y en su corazón, espiritualmente, os abrazo y os pongo a cada uno en las manos de la Virgen Ssma. Espero que todos estén bien (...). Dios esté siempre con vosotros, queridos hijos míos. Os pongo la mano sobre la cabeza, a ti y a Piccinini, y os bendigo con mucho afecto.
Sac. Luis Orione de la Divina Providencia.
