SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


viernes, 31 de julio de 2026

1 DE AGOSTO, LLEGA EL PRIMER SACERDOTE ORIONITA A PARAGUAY

p. Angel Pellizari

Monseñor Bogarín Argaña


El 1 de agosto de 1976. El obispo Mons. Ramón Pastor Bogarín Argaña, y el párroco de las parroquias de Ñeembucú Sur, el padre Santino Tesei, dieron la bienvenida al primer sacerdote de la Obra Don Orione en Paraguay en Itá Corá: el padre Angelo Pellizari.

Los primeros misioneros Orioninos llegaron a Ñeembucú en 1976 y en 1988 en Mariano Roque Alonso abrieron el Pequeño Cottolengo.

 Luego llegarán el P. Luis Cacciuto (4 de marzo de 1976), el hermano Eduardo Gómez (septiembre de 1982) y P. Raúl Alfonso (marzo de 1984). Luego, el 19 de marzo de 1983, también llegan las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, María Mirta Paredes, María Adelaida Vargas y María Hortensia Matecich.

El P. Ángel Pellizari quien comenzó la Misión Orionita en Paraguay, relata cómo fue aquel inicio y el encuentro con Mons. Ramón Bogarín Argaña, quién había tenido un particular encuentro con Don Orione

Relata el P. Ángel Pellizari

MONS. RAMON BOGARIN ARGAÑA -obispo de la diócesis de San Juan Bautista de las Misiones- llegó en la tardecita del 31 de julio de 1976 a Mayor Martínez en un cochecito de color amarillo. En ese momento abría a los Hijos de Don Orione la misión en Ñeembucú, traspaso que se llevaría a cabo el día siguiente. Chiquita, la señora que tenía el lugar preparado para la cena, ofreció una buena porción de carpincho que saboreamos con gusto y alegría. Monseñor Bogarín era un hablador exquisito. Yo tuve la impresión de conocerlo desde mucho tiempo antes, impresión que se consolidó cuando esa noche salimos a caminar dando vueltas a la plaza del pueblo por un largo rato.

Ha sido un encuentro inolvidable para mí. Lo que decía el obispo en esa noche ahora lo considero como el contrato y el comienzo de su memoria. Era un momento muy deseado por él desde cuando conoció a Don Orione en 1939 el día de los funerales del papa Pio XI, cuando Bogarín celebró la misa de cuerpo presente en la basílica de San Pedro de manera no correcta porque ocupó parte del tiempo asignado a Don Orione para tal fin. Don Orione aprovechó la situación para empezar el diálogo con el joven religioso ofreciéndole otros encuentros.

Dando vueltas por la plaza, monseñor Bogarín me explicó cómo, siendo ya obispo auxiliar en Asunción, reunía a los jóvenes de Acción Católica. Gobernaba en ese tiempo el dictador Stroessner. Fueron tiempos muy feos para la Iglesia, tanto que el dictador llegó a alejar a Bogarín de Asunción con la aprobación del Nuncio Apostólico, creando una nueva diócesis en San Juan Bautista de las Misiones, de la que fue elegido obispo.

La nueva diócesis tenía solamente tres sacerdotes diocesanos y un regimiento militar, como para tener al obispo bajo observación. Frente a esa realidad Mons. Bogarín comenzó a buscar misioneros dando vuelta de congregación en congregación. También llamó sin resultado a la puerta de la Casa General de la Pequeña Obra de la Divina Providencia. "Pero Don Orione, en el adiós de 1939 en Génova, bendiciéndome antes de embarcarme, me había dicho que cuando llegara a ser obispo sería el primero de todos en abrirle las puertas del Paraguay a los Hijos de la Divina Providencia", recordó durante el paseo nocturno.

Siempre caminando alrededor de la plaza de Mayor Martínez, me tocó a mí explicarle que mi llegada al Paraguay fue "gracia de Dios, milagro de la Divina Providencia, misterio de profeta, de santo, programa de arriba, porque a mí nadie me dijo de venir a Paraguay, sino solamente el saber que en esta tierra hay muchos pobres", le señalé. Fue entonces que el obispo comentó que Don Orione le había dicho una tercera cosa cuando lo bendijo antes de regresar al Paraguay (las otras dos fueron que llegaría a obispo y que recibiría a su congregación): que moriría enseguida de nuestra entrada en Paraguay.

En el día de la entrega de las parroquias, el 1° de agosto de 1976, monseñor Bogarín me vistió con la estola leyendo el decreto de nombramiento como párroco en las tres parroquias de la zona. Así la congregación recibió esa porción de la diócesis de San Juan Bautista de las Misiones, que nosotros denominábamos Misión Orionita de Ñeembucú.

Después de todos los actos, paseando por unas horas, Monseñor tenía todavía ganas de hablar con su acostumbrado ardor. De lo mucho conversado entonces recuerdo que nos dijo: "El tiempo va pasando y llevo conmigo la luna, pero la claridad del día se acerca".

Monseñor Bogarín falleció el 3 de septiembre de ese año, apenas un mes después de la llegada de Don Orione a tierra paraguaya. Supe con claridad, entonces, que mi presencia allí se debía, sin dudas, a un decreto desde lo alto.




LOS SANTOS DE LA DIVINA PROVIDENCIA

 LUIS ORIONE (1872-1940) es un gran santo de la divina providencia. Fundó la pequeña obra de la divina providencia para educar a la juventud y atender a los más necesitados. También fundó Congregaciones de religiosos y religiosas, para que continuaran su obra.





Un día, Don Orione estaba especialmente apretado por las deudas, ya no le querían fiar el pan ni otros alimentos para sus niños necesitados. Todos rezaron a san José con fervor. Y, durante la novena, se presenta un señor, que quería hablar con él. Era joven, con barba rubia. Le dijo: ¿Ud. es el superior? Aquí está una ofrenda para Ud.

- Pero ¿hay que celebrar alguna misa o debo hacer algo por Ud?

- No, solamente continuar rezando.

Hizo una venia con la cabeza y se retiró. Todavía no salía de su asombro Don Orione, cuando algunos presentes dijeron que aquel hombre tenía un algo celestial. Y, entonces, apenas tres minutos después, salieron tras sus pasos, pero ya no lo vieron más. Algunos decían que era el mismo san José, a quien le estaban rezando. Lo cierto es que le dio la cantidad suficiente para pagar las deudas más grandes y más urgentes y le dejó con un alivio enorme en su corazón .Un día de 1900, le regalaron un par de zapatos nuevos. Tuvo que acompañar a un médico, que no era creyente, en una visita a un enfermo. Mientras el médico visitaba al enfermo, se le acercó un mendigo y le pidió algo. Don Orione no lo pensó dos veces y le dio sus zapatos nuevos y se quedó sin zapatos. Cuando regresó el médico, le reprendió, pero se quedó admirado de aquella acción. Años después, en 1924, este mismo médico fue asaltado por un delincuente que le disparó y lo dejó entre la vida y la muerte. En el hospital, tanto el capellán como las religiosas, le insinuaban la idea de confesarse, pero él no quería. Finalmente, manifestó su deseo de confesarse con Don Orione. Don Orione llegó desde Roma, donde se encontraba, y lo confesó y le dio la comunión. Y decía: En la economía de la providencia, incluso un par de zapatos regalados pueden servir para la conquista de un alma .

 El año 1922, quería Don Orione comprar una hermosa propiedad, que costaba 400.000 liras, pero no tenía ni un céntimo. Como siempre, empezó a rezar por esta intención y también buscó ayudas humanas. Fue en busca de una viejecita millonaria, que vivía sola y sin familia, a ver si le podía ayudar en aquella circunstancia; pero la señora, que era muy avara, no le dio más que 30 liras para una misa y lo despidió de mala manera.

 Él no se desanimó y siguió orando. Al día siguiente, volvió donde la anciana para decirle que ya había celebrado misa. Pero ella lo despidió de peor manera y le dijo que no la volviera a molestar más. Entonces, empezó a acudir a todos los santos, sobre todo a la Virgen María, de quien era tan devoto. Una tarde se fue al cementerio a rezar rosarios a las almas benditas, para pedirles ayuda. A los tres días, vino la viejecita a su casa, gritándole: Ud quiere matarme, ¿cómo es posible que Ud, un sacerdote, se meta en mi habitación por las noches y me esté mirando con esos ojos como si yo fuera un demonio?

 La señora llevaba tres días sin dormir, porque decía que, por las noches, Don Orione entraba en su habitación y, sin decirle nada, la miraba fijamente. Trató de asegurarle que no era él, que, además, no podría entrar, teniendo ella la puerta cerrada. Pero ella le dijo: Si Ud. me deja dormir tranquila y no viene más a mi habitación, le daré 150.000 liras. Aceptó y comprendió que quien se le aparecía era un alma del purgatorio .

 El 9 de abril de 1929 le robaron sus documentos, mientras rezaba en una iglesia. Le habían robado el permiso para viajar gratis en tren y tuvo que acudir al Ministerio correspondiente para pedir un nuevo permiso. Después de algunas esperas y trámites, el jefe de la oficina se quedó tan admirado de su comportamiento y de sus palabras que le pidió confesión y, a continuación, lo hizo también otro segundo empleado. Y decía Don Orione: Dios permite el mal para sacar el bien. Dios permitió que me robasen para darme la ocasión de salvar dos almas. ¡Que se vaya el dinero y que vengan las almas! .

 Un día en que tenía grandes deudas, fue a visitar a un millonario, que era conocido por su escandalosa vida. Don Orione le habló de sus obras y necesidades. Aquel hombre le dio 200.000 liras y él decía: La providencia también se sirve de pecadores, que quieren convertirse. Juan Pablo II lo canonizó el año 2004.




El BEATO GIOVANNI CALABRIA (+1954) ha sido también uno de los santos más convencidos de la providencia de Dios. Cuenta que un día, siendo joven sacerdote, no podía dormir y se puso a leer el Evangelio y lo leyó todo en una noche. Y sintió una emoción extraordinaria, como si nunca lo hubiera leído anteriormente. Empezó a descubrir el amor de Dios en cada una de las páginas del Evangelio, sobre todo, cuando Jesús habla de que el Padre celeste cuida de los pájaros y de las flores; y descubrió la gran verdad del amor providente de Dios sobre todas sus criaturas. A partir de ese momento, decidió poner en práctica esta gran verdad. Y acogía a todos los niños pobres que encontraba y Dios no le hacía faltar el alimento a través de bienhechores y, a veces, incluso Dios venía a ayudarlo palpablemente con milagros especiales.
Por ejemplo, en una oportunidad quiso comprar una casa más grande, porque la que tenía era demasiado pequeña para acoger a todos sus niños. Por fin, encontró una apropiada e hizo el contrato. No tenía dinero, pero confiaba en la providencia y ésta no le faltó, y compró aquella casa. Para continuar su obra, buscó personas disponibles y fundó la Congregación de los Siervos Pobres de la divina providencia y las Siervas Pobres de la divina providencia.

Muchas veces, meditaba en las palabras de Jesús: Buscad primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura. Y se emocionaba al comprobar que era cierto y que podía asegurarlo por propia experiencia. Y decía: O se cree o no se cree en el Evangelio. Si se cree en él, debemos creer en el amor de Dios y en su providencia amorosa.

Un día necesitaba dinero para pagar las deudas. Fue al correo, esperando alguna buena noticia, pero sólo encontró cincuenta liras. Entonces, se fue a buscar a unos pobres de la vecindad para dárselas, convencido de que la providencia lo ayudaría de esa manera, pues Jesús dijo: Dad y se os dará (Lc 6,38) y así sucedió.

A los religiosos de su Congregación les decía: El fin de la Congregación es el de reavivar en el mundo la fe y confianza en Dios Padre mediante el abandono total en las manos de su divina providencia, según la enseñanza de Jesús: Buscad primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura



El siervo de Dios FULTON SHEEN, arzobispo de Nueva York, cuenta: Estaba estudiando en la Universidad de Lovaina (Bélgica) y, deseando celebrar el quinto aniversario de mi ordenación sacerdotal, decidí ir a Lourdes. Tenía dinero bastante para ir a Lourdes, pero no el suficiente para vivir allí, una vez que hubiese llegado. Yo decidí que, si tenía fe suficiente para ir a Lourdes, le incumbía a Nuestra Señora el proporcionarme alojamiento. Llegué a Lourdes, sin un céntimo, me hospedé en uno de los mejores hoteles de Lourdes, que no era muy bueno. Yo había decidido que, si la Santísima Virgen iba a pagar la cuenta de mi hotel, lo mismo le daría pagar la de uno grande que la de uno pequeño.

Mi propósito era permanecer nueve días y hacer una novena de súplica. Al quinto día, recibí la cuenta del hotel: era realmente aterradora. Tuve visiones de gendarmes, cárceles francesas, abogados americanos... Así llegó el noveno día. Por la mañana, nada sucedió. La cosa se puso seria. Decidí dar a la Virgen otra oportunidad. Me dirigí a la gruta a eso de las diez de la noche y me arrodillé para hacer una última súplica. Mientras estaba allí arrodillado, un señor me dio un golpecito en el hombro y dijo:

- ¿Es usted americano?

- Sí

- ¿Habla usted francés?

- Sí

Y me propuso ir con su familia a París y hacer de intérprete. Después me preguntó algo realmente interesante: ¿Ha pagado ya la cuenta del hotel? Yo le entregué la cuenta. Fuimos a París, donde estuve con él una semana. Al terminar me preguntó:

- ¿Le importaría llevarse mi dirección al pie de un cheque?

- No, le respondí.

Regresé a Lovaina con mucho más dinero del que tenía al salir... La enseñanza es que los milagros que empezaron en Caná de Galilea por intercesión de María, aún no han terminado .

jueves, 30 de julio de 2026

31 JULIO, SAN IGNACIO DE LOYOLA, DON ORIONE Y LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES


Nació en 1491, vísperas del descubrimiento de América. Ignacio era el menor de 13 hermanos y creció cómodamente en el castillo de la familia, que pertenece a la poderosa familia de Loyola. Por un corto tiempo se desempeñó como cortesano y en 1517, después de la muerte de ambos padres, Huérfano a edad muy temprana, quedó al cuidado del Contador Mayor de Castilla, y más tarde del Virrey de Navarra.  La cercanía con la Casa Real y la aplicación a la carrera militar, hicieron de él un cortesano frívolo y mundano.  Fue asiduo lector de libros de caballería y soñador de grandes hazañas caballerescas en honor de la Dama de sus sueños, que era presumiblemente la hija del Rey. En la guerra de España contra los franceses, estos atacaron la fortaleza de Pamplona, donde se desempeñaba Ignacio como soldado. se alistó en el ejército. Durante el sitio de Pamplona, fue herido en la pierna por una bala de cañón, siendo herido de gravedad, estuvo al borde de la muerte e iniciada su recuperación fue larga su convalecencia, lo que le  obligó a tener un retiro forzoso en la casa nobiliaria de Loyola, donde no pudiendo encontrar libros de caballería con que entretenerse, tuvo que aplicarse a la lectura de “La Vida de Cristo” y “La Vida de los Santos”, que le llevaron a “detenerse a pensar” y a determinar su conversión. Así estuvo durante tres meses, bajo la estricta supervisión médica y someterse a operaciones dolorosas. En este período él era capaz de acercarse al cristianismo, gracias a la lectura de muchos textos religiosos de los cuales era profundamente fascinado, Estas lecturas golpearon tan íntimo del futuro santo, la curación dejó como (la pierna herida todavía será más corta que la otra), decidió convertir, creyendo que su vida tendría que cambiar drásticamente.
El sufrimiento físico sufrido por Ignacio, el miedo y la angustia experimentada durante ese tiempo fue crucial para su conversión, ya que en esa misma situación de desamparo, en el que su "cruz" fue capaz de encontrar a Dios en su vida, en la figura de Jesucristo, ¿por qué a su antojo a partir de entonces vivo de acuerdo con el ejemplo, así como los santos, Jesucristo, tratando de imitar hasta encarnar en sus vidas, con los hechos y con el corazón, convirtiéndose verdadero instrumento de la acción divina.

Restablecido de su enfermedad, y con deseos de ir a Jerusalén, pasó por el  pueblo de Manresa, donde permaneció unos once meses en plan de oración, ayunos y penitencias, a lo largo de los cuales experimentó vivencias que fueron, en parte, el núcleo fundamental de sus Ejercicios, los que a decir de Pío XI son "un código sapientísimo y completamente universal de normas para dirigir las almas por el camino de la salvación y perfección".

Años después, Ignacio llega a la Universidad de París donde realizó algunos estudios de Teología y en donde, con los Ejercicios, logró la conversión de algunos de sus compañeros, con los que posteriormente fundaría la Compañía de Jesús.
Ignacio de Loyola fue proclamado santo en 1622 por el Papa Gregorio XV, y se recuerda el 31 de julio, el Dies Natalis al cielo en el año 1556.

Todo lo aprendido en sus vivencias, lo ha querido comunicar para que a los otros les sea menos dificultoso el camino, advirtiéndoles de los asaltos de que pueden ser objeto, pero también anunciándoles las ayudas con las que pueden contar para coronar con éxito su peregrinar.  Ese es el legado, que nosotros ahora tenemos: Los Ejercicios Espirituales.

Los Ejercicios Espirituales, se inician con una precisión del “sentido de la vida”, que San Ignacio denomina Principio y Fundamento; contienen anotaciones sobre metodología de la oración y reglas de discernimiento que son la versión escrita de sus propias vivencias en el proceso de conversión.  Pero, en su esencia, los Ejercicios Espirituales son la contemplación de la Vida de Cristo que Ignacio, por razones metodológicas, divide en cuatro etapas que llama “semanas”.
Finalmente, y antes de iniciar nuestro viaje, miraremos rápidamente una herramienta que será absolutamente necesaria y soporte fundamental en nuestro viaje: La oración
, «al atardecer de la vida -como dice San Juan de la Cruz- seremos juzgados en el amor».
«Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo, etc.»
        Aprendamos a ver en nuestro prójimo a otro Cristo. Así incluso pasó, en esos casos excepcionales que se ven en la vida de los santos. 
San Gregorio Magno en San Pedro, el día del Jueves Santo, besando los pies de los doce pobres, en uno levanta la vista y ve... ¡el rostro de Cristo! 
San Camilo de Lelis le pasó lo mismo cuando daba de comer a los enfermos en el hospital. 
San Martín de Tours, cuando parte su capa para darle la mitad al pobre que tiritaba de frío y estaba en el puente;
 y a Santa Catalina de Siena, dos veces le pasó lo mismo. Jesús, de una manera misteriosa pero real, está presente en todo prójimo.
        Por eso, pidamos la gracia para crecer en sentido eclesial, de vivir siempre auténticamente la caridad de Cristo. Que, finalmente, como dice Don Orione, «sólo la caridad de cristo salvará al mundo».
. Los métodos de enseñanza. Es interesante cómo el Santo en estas Reglas para sentir con la Iglesia pone en su lugar importantísimo a los Santos Padres y cómo pone también en su lugar lo que él llama los doctores escolásticos: «alabar la doctrina positiva y escolástica; porque así como es más propio de los doctores positivos, como San Jerónimo, San Agustín, San Gregorio, etc. -los Santos Padres-, el mover los afectos para en todo amar y servir a Dios nuestro Señor, así es más propio de los escolásticos como Santo Tomás, San Buenaventura, el Maestro de las Sentencias, etc., el definir y declarar para nuestros tiempos de las cosas necesarias a la salud eterna y para más impugnar y declarar todos errores y todas falacias»7 , etc. Nosotros tenemos que actualizar todo esto. Así como es importante tomar de los Padres positivos, los Santos Padres, su doctrina, porque inflaman nuestra voluntad en el deseo de amar a Dios y así como debemos tomar a los escolásticos porque nos enseñan a definir con precisión las cuestiones más importantes, evidentemente tenemos que actualizar esto y aprender de los santos. Acá tengo la lista que siempre uso:
- de Don Orione: la atención a los enfermos y deficientes, la confianza en la Providencia;
- del Cura de Ars: cómo atender una parroquia;
- de San Ignacio: el predicar Ejercicio Espirituales;
- de San Alfonso: las misiones populares;
- de Don Bosco: la educación de los niños, de los jóvenes, el espíritu que tiene que reinar en los campamentos;
- de San José Caffaso: como confesar; de San Juan de la Cruz y Santa Teresa lo que hace a la ascética y mística;
- de San Felipe Neri: lo que hace a la alegría;
- de San Luis María Grignion de Montfort: la devoción a la Santísima Virgen.
 Esto dijo el Papa Francisco, para seguir el ejemplo de San Ignacio de Loyola:  tres simples pensamientos :  poner en el centro  a Cristo y la iglesia; cautivado por él para servir; sentir la vergüenza de nuestras limitaciones y pecados, ser humilde ante El y los hermanos.

San Ignacio de Loyola, presbítero (memoria)
                San Ignacio de Loyola contribuyó en gran medida a la renovación de la vida cristiana, especialmente en sus escritos, pero también con un gran número de discípulos. De él se nombran los llamados "ejercicios de San Ignacio". Se considera una autoridad en el campo de la educación cristiana. Don Orione lo ha citado a menudo, sobre todo cuando se trataba de la educación: "Cuando había que utilizar el rigor, está siempre con la sabiduría, la moderación y, en cambio, experimenta las familias; y, a continuación, a continuación, que está mal, si, entonces, no se puede evitar, más bien, la suspensión de clases, en primer lugar por unos días, y luego otro, y luego, en casos graves, en lugar dimisión tanto de la escuela y del hogar. Aquí hablo sólo para aquellos que asistieron, y para aquellos que conviven con nosotros. "Sed cum dimittantur Consolatione", dice San Ignacio:     
Don Orione: Sant'ignazio es también mi PADRE
Para Ignacio de Loyola, de hecho, el hombre avanza o retrocede, sin distinción, a imitación de Jesucristo, en el cual el hombre encuentra su máxima expresión.
A la edad de 33 años, a su antojo, con el fin de realizar la mayor parte de las actividades de apostolado, para profundizar su conocimiento literario y teológico de Alcalá y Salamanca y luego a París, de 1528 a 1534.
Allí conoció a sus primeros compañeros / discípulos (Pedro Faber, Francisco Javier, Diego Lainez, Alfonso Salmeron, Simão Rodrigues y Nicolás Bobadilla) que junto con él, el 15 de agosto de 1534 en la capilla de Montmartre fundadores de la Compañía de Jesús, el verdadero fruto de la conversión Sant 'Ignacio. Como parte de la Compañía de Jesús, hasta la fecha, hay 49 santos mártires incluyendo 34 y 147, así Blessed-de los cuales 139 mártires y numerosos servidores de Dios y venerable, entre las que San Francisco Javier, que evangelizó la India y Japón, y Matteo Ricci, uno de los más grandes misioneros de china.
El santo fue enviado sus "niños" en todo el mundo conocido, incluyendo los llamados "nuevos países" (África, América y Asia), para llevar la "buena noticia", la fundación de escuelas, institutos, colegios y seminarios; en 1544, a instancias del Papa, Ignacio llegó a Roma, y allí llevó a cabo
actividades de oración asidua, la celebración de la Eucaristía diaria y coordinar todas las actividades de la Sociedad.
Sabemos que Don Orione  admiraba mucho a  San Ignacio y los jesuitas, su espiritualidad y su apostolado. "S. Ignacio es también mi padre "escribió el 1 de agosto de 1905. En 1920, se confió: " debo elegir un santo como mi protector y del Instituto, y elegí a San Ignacio " ; En otra ocasión  señaló que "Mi protector especial desde los años que estuve en el seminario."
punto de encuentro especial es en el cuarto grado que Don Orione quería no sólo a "la obediencia al Papa", sino de "especial fidelidad al Papa", lo que indica una participación total de las actividades del corazón, la mente y el amor al Papa.
Pero hay muchas ejemplos y enseñanzas de San Ignacio que Don Orione recordaba  El 19 de febrero de 1940, menos de un mes antes de su muerte, Don Orione recordó: "San Ignacio de Loyola despojado de la ropa suntuosa - era español - se vistió con  las ropas de un mendigo;  siguiendo la regla que dice: 'La pobreza debe ser el sólido muro de defensa del espíritu de la Compañía de Jesús ".
DFP
En la foto: Don Orione con Don Umberto Terenzi y salida padre Stefano Ignudi de la iglesia de San Ignacio en Roma

miércoles, 29 de julio de 2026

EL FÁCIL RECURSO A LA PROVIDENCIA (+ Andrea Gemma)

 

Don Orione creía de verdad en la divina Providencia. Por eso desde los comienzos le había consagrado a ella su persona y su obra. En sí y en los suyos trataba de reavivar continuamente la confianza en la intervención de Dios invocado con confiada oración. Y precisamente para reavivar tal confianza en sus niños tenía la costumbre de narrarles, en el sermoncito de cada noche, algún episodio que pudiera aparecer y era providencial.

Nos quedaron al respecto varios testimonios de ex-alumnos de entonces.

Referimos el siguiente:

“Para radicar en nosotros esta confianza en la divina Providencia, cada vez que nuestro director[4] tenía alguna señal particular de la Providencia, en la habitual reunión de la noche en la capilla, antes de darnos a todos nosotros las buenas noches, nos comunicaba el hecho providencial. Cuántas señales tuvo el amado Don Orione de la ayuda de la Providencia...” (D.O. III, 726).

“Dado el principio del director: pan y sopa a voluntad, los colegiales, que se hicieron numerosos en Santa Chiara, consumían una buena cantidad. Es verdad que entonces costaba solamente 25 centésimos el kilo, pero las cestas eran numerosas cada día, y luego fresco y con tanto apetito, era necesario desmentir también la acusación de los malignos de que Don Orione hacía pasar hambre a los muchachos.

Los parientes no eran puntuales en los vencimientos de los trimestres y diré que alguna vez fui mandado también a casa de diversas familias para reclamar lo convenido. La cuenta así había subido a varios miles de liras, y Pedenovi, el panadero de la calle San Giacomo, ahora calle Lorenzo Perosi, no viendo llegar adelantos, porque el director trataba siempre de ir adelante, un buen día o, mejor dicho, un mal día, mandó a decir que sin un fuerte adelanto, no mandaría más pan: la amenaza  había sido hecha ya varias veces, pero nunca llevada a cabo, aunque el director quedaba angustiado. Esta vez lo estuvo todavía más  y no nos ocultó sus fatidios. Algunos hablando con Monseñor Bandi sobre Don Orione, le decían: “Excelencia, contraerá tantas deudas y luego Ud. deberá remediarlas: será mejor que lo llame Ud. un poco la atención”.

Estas voces y expresiones nos las contaba él, el director: alguna vez, bajo la presión  de estas relaciones, el obispo lo mandaba a llamar y le daba una reprimenda y él, para calmar la borrasca, iba a lo de la madre del obispo, que tenía gran influencia sobre él, la cual luego, en la mesa o en otro momento, sabía decir una palabra y... desarmaba al obispo, que tal vez lo mandaba a llamar y lo trataba con paterna bondad.

¿Qué hace, entonces, el director esa vez? Estamos en la novena de San José y nos manda a todos a rezar a la capilla, para que quiera proveer: nos hace repetir esa oración más de una vez.

Era el atardecer, casi oscuro, cuando un señor con barba toca el timbre: el portero Giovannin abre y recibe una carta para entregar al director, el hombre se va... El director, al abrirla, ve 1000 liras: reprende a Giovannin, porque no le ha preguntado decir el nombre, pero luego nos dice: “¡Ven, San José!...” (Rota, ib).

martes, 28 de julio de 2026

VALORES HUMANOS EN LA OBRA DON ORIONE.

Los valores humanos fundamentales en la obra de Don Orione son la caridad, el espíritu de familia y la solidaridad, guiando el servicio a los más necesitados con dignidad y amor al prójimo

Pilares Humanos y Orionitas



La Caridad Activa: Considerada por Don Orione como el centro de todo; no es solo dar una ayuda pasajera, sino buscar la justicia y la dignidad de cada persona.

Espíritu de Familia: Crear un trato cercano, amable y de confianza, donde las escuelas y hogares se vivan como un verdadero hogar cálido.

Solidaridad y Acogida: Abrir los brazos a los que sufren, especialmente a los niños pobres y personas con discapacidad.

Justicia y Libertad: Enseñar y vivir el respeto mutuo, la paz y los derechos de todos en la sociedad.