SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


sábado, 29 de enero de 2022

1936, POR MENDOZA HACIA CHILE





Don Orione procedente de Buenos Aires, llega a Mendoza el 28 de enero de 1936 luego de un viaje en tren de casi 24 hs.,y aquí fue alojado en los Salesianos,el  Padre Bonetti lo recibió cariñosamente, con quien luego vuela a Chile. 2 días más tarde,  el 30 emprende viaje hacia Chile, desde la base aérea " Los Tamarindos"    aeropuerto de Santiago de Chile, Los Cerrillos 1936, Aerolineas Panagra.

Don Orione en Chile permaneció ocho días, incluyendo la llegada y salida: a partir del jueves 30 de enero hasta el jueves, 6 de febrero.

Revivimos el evento con las palabras emocionadas de Don Orione en un escrito a Don Sterpi la  tarde en que llego a Santiago.

 Don Orione vuela sobre la Cordillera de los Andes en un avión Panagra y llega a Santiago, Chile. Es el primer santo en usar el avión. Así le escribía desde Chile a su vicario, el P. Carlos Sterpi.

¡Almas y Almas!

Desde Santiago (Chile)

30  enero. 1936

Querido don Sterpi

 

¡La gracia de Jesucristo! ¡Nuestro Señor y Su paz estén siempre con nosotros!

 

Heme aquí, en Santiago de Chile, donde he llegado sobrevolando, en avión de  Panagra, la Cordillera de los Andes a más de 5.000 mil metros de altura.  El viaje duró poco más de una hora y cuarto y fue muy excelente: ¡Deo gratias! En muchas ocasiones he aspirado oxígeno por precaución más que por verdadera necesidad.

El aéreo pasó entre el monumento al Cristo Redentor, ubicado en plena Cordillera, en el límite Argentino-Chileno, y la cumbre del Aconcagua  la única más alta de los Andes, que supera los 7000 mts. He podido observarlo todo y muy bien. He sobrevolado también el lago de los Incas de un azul intenso impresionante…

Pero el viaje, también tuve un toque de humor, como Don Orione, le escribe a una benefactora de Cottolengo de Génova, la Sra. Queirolo:

“Desde Mendoza a Santiago de Chile fui por vía aérea sobrevolando los Andes a 5.000 metros de altura, sin sufrir nada, y eso que era la primera vez que viajaba en avión; en algún momento usé un poco de oxígeno, pero más por precaución que por necesidad. Volveré a la Argentina en avión por la misma línea. Aquí todos están asombrados por mi coraje, pero yo viajo para el Señor, trabajo para el Señor, trato de ganar tiempo para trabajar más por las almas y la gloria de Dios. ¡Estoy en las manos del Señor! Hay muchas almas que rezan por mí.

 Pienso que dentro de no muchos años, cuando viajar en avión no sea tan caro, será bueno que los Hijos de la Divina Providencia viajen siempre en avión, para ganar tiempo y trabajar más. Y también nuestras hermanas, ¡y Sor María Eustella también!

 Y Ud. Qué opina, Sra. Queirolo? Y cuando la Divina Providencia nos done un avión, vamos a sacar a pasear en avión a nuestros viejitos y viejitas; ¡qué le parece! Un lujo que hasta ahora no se lo dan ni los príncipes, eso de ir a pasear en avión a 4 ó 5 mil metros de altura. Y nosotros dos, Sra. Queirolo, cuando estemos en el cielo, abriremos una ventanilla y les diremos: ¡cuidado, no se asomen demasiado, sean prudentes y si no están bien seguros, no suban muy alto! Que el refrán dice que ‘a los vuelos muy altos y repentinos, suelen los precipicios estar vecinos’.”

Fuente: “Don Orione y Chile: sueño e historia” del P. Angelo Cantarutti y el P. Gustavo Valencia

 



viernes, 28 de enero de 2022

29 ENERO 1936 DON ORIONE LLEGA A MENDOZA




El 29 de enero de 1936, Don Orione llega a Mendoza alrededor de la 16 hs, en ayuno ya que no puedo rezar la misa, pero recibió la sagrada comunión de manos de un antiguo compañero de Valdocco. Tomó un café y un huevo. La primera preocupación cuando tiene un rato de tiempo es avisar de su llegada y envía un telegrama:

“Padre Zanocchi - cura Victoria F.C.C.A. - Buenos Aires. Llegado Mendoza. Optimo  viaje. Mañana. Sobrevolaré Andes avión. Orione”.

Ese mismo día, le escribe a su vicario en Italia, el P. Sterpi:

Desde Mendoza, miércoles 29 de enero de 1936 Fiesta de S. Francisco de Sales Colegio Don Bosco

Querido P. Sterpi:

¡La gracia de N. Señor Jesucristo y Su paz estén siempre con nosotros! Estoy en Mendoza, después de veinticuatro horas de tren, a 1.100 km. aproximados desde Bs. Aires; hoy no pude celebrar la misa, pero gracias a Dios pude comulgar. Soy huésped de los Salesianos, que me han acogido con una bondad que me confunde. El Director del Colegio me vino a esperar a cierta distancia de Mendoza lo vi entrar en mi vagón de pasajeros, y para mí fue una sorpresa agradable.

En la estación de Mendoza estaba esperándome el venerando padre Bonetti, a quien ya conocía desde catorce años, cuando estuve en Argentina la primera vez, en ese entonces él era el Inspector Provincial. Ahora reside acá en Mendoza porque está un poquito enfermo.  ¡Es tan atento! Estaba también el p. Román, Agustino asuncionista gozando aquí de un tiempo corto de descanso, porque habitualmente está en la Academia de S. Teresa, en Bs. Aires: ya nos conocíamos.

Mañana, 30 del corriente, partiremos juntos para Chile en vuelo a más de 5000 metros de altura para superar los Andes.  Así si tuviera que suceder algo grave nos podríamos confesar y absolver mutuamente. Yo no sabía que estuviese acá, tampoco que habría tenido como compañero de travesía a un religioso tan insigne por su espíritu de piedad y estimación general ¡Deo gratias! En la misma estación había una delegación importante de las Cooperadoras salesianas: ¡cuánta bondad!

Me acompañaron adonde Mons. Obispo que me acogió muy cordialmente, me otorgó sin que las pidiera, todas las facultades, se habló de iniciar obras aquí para el bien de la juventud más abandonada y de otros temas y me alentó con el consuelo de su bendición. Me dijo que me esperaba a mi vuelta de Chile. El padre Bonetti y el director del Don Bosco me llevaron donde el Gobernador.  Las provincias de Argentina son como pequeños estados y cada una tiene como su Cámara de Diputados y Senadores y un Gobernador.

El Gobernador me esperaba; fui y tuvimos un coloquio que llevará sus frutos siempre según nuestra especialidad: la juventud más desamparada.  Él va a proponer una ley especial, y, antes que yo vuelva a Europa, si eso agradará al Señor, espero se hilvane una institución de gran caridad y de educación cristiana, para muchos niños muy necesitados de fe, de moralidad y de pan.  Me di cuenta ayer mismo que un Señor ofreció 50 hectáreas de terreno fértil y con agua, a 1.000 mts. sobre el mar, donde la Divina Providencia construirá una casa para la salud de los pobres y de los sacerdotes.

Mendoza está a 800 mts. sobre el mar, son lugares de encanto, y muchos vienen desde Buenos Aires, para reposo y salud. Visité también al juez de menores, óptima persona que está desarrollando acá un verdadero apostolado para los jóvenes.

Hoy he celebrado acá con los Salesianos. En la noche pude descansar. Espero que la travesía vaya bien, con la ayuda del Señor. Los médicos que hace meses me habían desaconsejado de viajar en avión a tanta altura, ahora se han puesto más benévolos.  Me dijeron de  llevar un poquito de oxígeno en el caso que el corazón se resintiese. Le voy a telegrafiar desde Chile para su tranquilidad.

Desde aquí vuelvo a concluir, para despacharla, esta carta.  Rece y haga rezar. Salgo a las 15:00 horas.  Si tuviese que morir dispongo que se celebren 2000 Misas en seguida más seis series (nº 30 cada uno) de Misas Gregorianas.

Saludo, conforto y bendigo en J. Cr. y María SS.

Bendigo a todos, otra vez, ¡Viva Jesús! ¡Viva María! ¡Viva el Papa!

Sac. L. Orione O.D.P.

Fuente: “Don Orione y Chile: sueño e historia” del P. Angelo Cantarutti y el P. Gustavo Valencia Aguilera 

 


EL PRIMER MILAGRO DE DON BOSCO DESPUES DE MUERTO

 1888, 29 de enero, domingo: Luigi Orione ofrece su vida por Don Giovanni Bosco agonizante, junto con otros cinco jóvenes oratorianos y Don Gioacchino Berto, secretario de Don Bosco. [Cf. "Memorias biográficas de Don Giovanni Bosco", V. 18, 533; ADO, Carpeta «Bertazzoni Augusto», 17, VI].


El primer milagro de Don Bosco muerto fue para Don Orione. Hay que anteponer que Luis Orione, como lo testifican las Memorias biográficas de Don Bosco (vol. XVIII, p. 539), estuvo entre los seis alumnos del oratorio de Valdocco que, aconsejados por Don Gioacchino Berto, ex secretario de Don Bosco, habían ofrecido durante una misa celebrada el 29 de enero de 1888 su vida a cambio de la prolongación de la de Don Bosco, ya en los momentos extremos. El Señor no aceptó esa oferta, por sus altísimos fines, ocultos a nosotros, mas preparaba -como es dulce reconocerlo- entre aquellos seis generosos a un nuevo astro de santidad que ilustraría a la Iglesia y el mundo, y además exaltaría como pocos las virtudes, los méritos, la santidad de Don Bosco, sobre todo reproduciéndolas en si mismo. Y llegó el alba helada del 31 de enero. A las 4.30 hs., con media hora de anticipación, extrañamente, el campanario de María Auxiliadora sonó los toques del Ave María. Un cuarto de hora después Don Bosco volaba al paraíso. El oratorio, aún en la consternación de ese momento, por otra parte esperado y preparado, no tomó el luto. En todos inmediatamente cundió la alegría serena de tener un nuevo gran intercesor en el cielo. Las grandiosas manifestaciones de devoción, que se verificaron alrededor de los restos mortales del gran apóstol de la juventud, confirmaron fuera de todo cálculo esta convicción. Al llegar a este punto debemos referir otro hecho que une a Don Bosco y a Luis Orione, confirmando ese “seremos siempre amigos” que le había dicho. En efecto Luis Orione puede considerarse el primer gran beneficiado con un milagro de Don Bosco subido al cielo. Le cedemos, otra vez, la palabra a él: “El día siguiente fue llevado a pulso a la iglesia de San Francisco de Sales, que le dio el nombre a la sociedad salesiana y permaneció allí expuesto todo el día. Fueron a visitarlo miles y miles de personas: desde Moncalieri, desde Vercelli y de muchísimos lugares. Pusieron también a unos muchachos para tocar los objetos, pues todos consideraban que Don Bosco era un santo. Quien tocaba un pañuelo, quien hacía tocar otros objetos. Habían puesto en esos días a tres muchachos a propósito para que tocaran lo que los fieles llevaban. Uno de ellos tocaba vendas y coronas del rosario. Y después no supo más que tocar. Y entonces le surgió en la mente como una luz, la idea de que se pudieran hacer tocar al cuerpo de Don Bosco trozos de pan y luego, haciéndolos comer a los enfermos, éstos pudieran sanar. Y como tenía la llave de uno de los refectorios, porque estaba a cargo de ellos, tomó pan y aferrando el cuchillo se puso a cortar; pero en el entusiasmo, no cortó sólo el pan, sino también un dedo, y tanto era el fervor, que le dio un segundo corte al dedo hasta el hueso. Pero cuando, finalmente, sintió el dolor y vio fluír la sangre, experimentó como un temor de que le faltara el índice, lo que lo haría no apto para el sacerdocio. Mas, después de ese primer temor y dolor, él tomó el dedo que colgaba, pues tenía el hueso cortado y, como el refectorio está abajo, corrió a la iglesia y tocó el cuerpo de Don Bosco, el dorso de la mano derecha... ¡Y la sangre permaneció en los poros de Don Bosco y la herida se sanó! La cicatríz está aún aquí...” (D.O., I, 305). Y así diciendo mostraba el índice de la mano derecha a sus hijos -Don Orione era zurdo-, que invitaba al himno de alabanza a Dios y agradecimiento a su santo maestro. Del libro: "Florecillas de Don Orione" de Mons. Gemma

 

jueves, 27 de enero de 2022

SANTO TOMAS DE AQUINO Y DON ORIONE ,28 ENERO


DON ORIONE, TENÍA POR SANTO TOMAS DE AQUINO MUCHA DEVOCIÓN Y RESPETO COMO FILÓSOFO Y TEOLOGO.TANTO QUE PROCURABA TENER SIEMPRE UNA IMAGEN GRANDE DEL SANTO PARA QUE ESTE A LA VISTA EN  SUS REUNIONES (reuniones 35), POR LO QUE SIEMPRE LO TENÍA EN CUENTA POR EJEMPLO EN UNA BUENAS NOCHES DEL 15 DE SEPTIEMBRE DE 1933, O EN UNA CARTA DEL 6 DE MARZO DEL 1940, ESCRITO 52,158) DON ORIONE RECOMENDÓ " en asuntos de teología filosófica  nos adherimos  fielmente a la doctrina del Gran Doctor  Santo Tomás de Aquino "

Suave y silencioso (en París lo apodaron "el buey mudo"), gordo, contemplativo y devoto, respetuoso de todos y por todos amado, Tomás era ante todo un intelectual. Continuamente dedicado a los estudios hasta el punto de perder fácilmente la noción del tiempo y del lugar: durante una travesía por el mar, ni siquiera se dio cuenta de la terrible borrasca y el fuerte movimiento de la nave por el choque de las olas, tan embebido estaba en la lectura. Pero no eran lecturas estériles ni fin en sí mismas. Su lema, "contemplata aliis tradere", o sea, hacer partícipes a los demás de lo que él reflexionaba, se convirtió en una mole de libros que es algo prodigioso, más si se tiene en cuenta que murió a los 48 años.

En efecto, murió en la madrugada del 7 de marzo de 1274, en el monasterio cisterciense de Fossanova, mientras se dirigía al concilio de Lyon, convocado por el B. Gregorio X. Su obra más famosa es la Summa theologiae, de estilo sencillo y preciso, de una claridad cristiana, con una capacidad extraordinaria de síntesis. Cuando Juan XXII lo canonizó, en 1323, y algunos objetaban que Tomás no había realizado grandes prodigios ni en vida ni después de muerto, el Papa contestó con una famosa frase: "Cuantas proposiciones teológicas escribió, tantos milagros realizó".

El primado de la inteligencia, la clave de toda la obra teológica y filosófica del Doctor Angélico (como se lo llamó después del siglo XV), no era un intelectualismo abstracto, fin en sí mismo. La inteligencia estaba condicionada por el amor y condicionaba al amor. "Luz intelectual llena de amor - amor de lo verdadero pleno de alegría" -cantó Dante, que tradujo en poesía el concepto tomístico de inteligencia - bienaventuranza.

El pensamiento de Santo Tomás ha sido durante siglos la base de los estudios filosóficos y teológicos de los seminaristas, y gracias a León XIII y a Jacques Maritain ha vuelto a florecer en nuestros tiempos. Y tal vez particularmente actuales, más que las grandes Summae, son precisamente los Opúsculos teológico -pastorales y los Opúsculos espirituales.

Santo Tomás de Aquino destaca la centralidad del Bien Común, que se debe administrar y cuidar a fin de distribuir lo necesario a los demás miembros de la sociedad. El Bien Común de la Humanidad es el criterio para corregir los rumbos de los bienes comunes políticos de cada nación, lo cual supone que todas las formas de apropiación sean limitadas por el principio fundamental natural de que todos los bienes del planeta pertenecen a todos los seres humanos, sin descartar a los demás seres vivientes. Santo Tomás lo dice así: “No es recta la voluntad del que quiere algún bien particular, a no ser que lo refiera al Bien Común" fuente P.Miguel Berriel Perille.

DON ORIONE COMIENZA SU OBRA EN ARGENTINA





La Providencia tomó la mano de María y ambas esperaron a Don Orione en Argentina, el país que finalmente cautivó su corazón. Días más tarde de su llegada, después de ir a Luján para honrar a la Virgen, el 17 de noviembre escribió desde Buenos Aires a monseñor Grassi, obispo de Tortona: “Hoy comienza mi vida en el nombre del Señor y por las almas de estos huérfanos, en la caridad de Jesucristo. Estuve en el Santuario de Luján y envío un pequeño recuerdo con amor de hijo. Puse mi vida en el Corazón de Jesús Crucificado y no quisiera dejar en cada momento de brindárselo a la Santa Madre Iglesia y a los huérfanos: son mis grandes amores, por la gracia divina”. Una vez aceptada la primera casa en Argentina, Don Orione regresó a San Pablo, Brasil, para la fiesta de la Inmaculada. El 15 de diciembre estaba nuevamente en Río de Janeiro. Allí se enfermó: el cansancio, el clima, la tensión, las decisiones, la preocupación por no poder hacer más debilitaban su cuerpo, pero no su corazón, lleno de misericordia por los demás. Como el amor es siempre fecundo y creativo y busca las maneras de crecer e impregnarlo todo, el misionero Luis Orione comenzó a pensar en la necesidad de dar al pueblo vocaciones propias del lugar. El obispo Silverio, de raza negra, vio en estas ideas de Don Orione la gracia de Dios operando como un soplo suave y renovador. “Las dos familias religiosas de color... deberán ser la fragua de donde surja un clero y religiosos comprometidos, a su vez, en suscitar y desarrollar vocaciones de color, dedicándose a la educación de la juventud negra más pobre; los misioneros negros así formados deberían llevar la Palabra y acción evangélica a África, allá de donde estos amados hermanos fueron traídos como esclavos, regresarán a llevar la libertad de los hijos de Dios”, expresó Don Orione en un escrito.

 

Para él ya no existían fronteras, razas, límites o divisiones, solo existía un amor infinito, una caridad suave y serena que sanaría todos los corazones, el sueño de Dios Padre para todos sus hijos.

VINE A ARGENTINA CON LA INTENCIÓN DE EDIFICAR UNA IGLESIA A LA VIRGEN, PERO LA VIRGEN FUE MÁS DILIGENTE QUE YO Y ME LA DA YA HECHA.

 Los primeros misioneros

El 15 de enero de 1922 partió desde Génova otro contingente compuesto por cinco religiosos misioneros: el P. José Zanocchi, el P. Enrique Contardi, el P. José Montagna, el P. Carlo Alferano y el seminarista Francisco Castagnetti. Llegaron el 1º de febrero y fueron recibidos por Don Orione en el puerto de Río de Janeiro. Don Orione subió al barco para ocupar el puesto del P. Alferano, quien descendió y se trasladó a la casa de San Pablo a la que había sido destinado.

De esta forma, Don Orione vuelve a asumirse como padre de sus religiosos, acompañando a los misioneros hasta Argentina Les mostró las obras ya establecidas: la iglesia de Victoria, con una escuela de “artes y oficios” y un hogar en Marcos Paz (provincia de Buenos Aires). Con ellos fue, para quedarse, el seminarista José Dondero.

Esta vez Don Orione se quedó más de tres meses en nuestro país y escribió numerosas cartas a las demás  casas inauguradas en Latinoamérica. Por medio de sus escritos estaba cercano y presente con todos. Pero a la vez, desde Italia reclamaban por su regreso.

Como allí hacía falta su presencia decidió ir preparando su viaje de retorno. El 19 de marzo de 1922 nombró al P. José Zanocchi su representante para las comunidades de Latinoamérica y el 13 de mayo partió de Argentina. El 18 de junio, durante la navegación, escribió el inolvidable himno a la caridad: “Anhelo cantar el cántico divino de la caridad, pero no quiero esperar a cantarlo cuando me vaya al Cielo. Por tu infinita misericordia te suplico, oh Señor y Padre nuestro de mi alma, me concedas la posibilidad de iniciar este cántico desde la tierra; aquí, Señor, ante este amplio horizonte de aguas y cielo, desde este Atlántico que me habla de tu poderío y tu bondad...”. Era un canto de alegría desbordante por lo vivido entre los más pobres, por haber podido llegar a tantos corazones con la luz de la fe. Era el canto de un hombre de Dios conmovido ante la necesidad de sus hermanos, convencido de que no se puede esperar para hacer el bien, que “ahora” es el tiempo oportuno para “centrarlo todo en Cristo” (Ef 1, 10). Era el canto esperanzador de aquel que sabe mirar lo que viene y hacer todo lo necesario para que suceda

 


miércoles, 26 de enero de 2022

EL PADRE GAETANO PICCININI, SALVADOR DE JUDÍOS PERSEGUIDOS



Entrevista al padre Flavio Peloso, superior general de la Obra de Don Orione

En 1943, en plena II Guerra Mundial, cuando la furia diabólica de los nazis parecía imparable, hubo muchos héroes desconocidos que arriesgaron sus vidas para salvar a judíos perseguidos cuyo destino parecía marcado.

Entre estos héroes desconocidos estaba el padre Gaetano Piccinini, religioso de la Pequeña Obra de la Divina Providencia (Obra de Don Orione).

El jueves 23 de junio a las 11 de la mañana, en la Sala de Congresos del Centro de Don Orione de Roma, Mordechai Lewy, Embajador de Israel en la Santa Sede, entregó al padre Flavio Peloso, superior general de los Orioninos, la Medalla de los Justos entre las Naciones, en memoria del padre Gaetano Piccinini.

La Medalla de los Justos entre las Naciones es el más alto honor del Estado de Israel, atribuida a los que ayudaron en la salvación de los judíos durante la Shoah.

“Es una ocasión-explicó el padre Flavio Peloso- para recordar, a través del padre Gaetano, a todos los Orioninos que han contribuido en salvar las vidas de muchos judíos durante los años de la guerra”. Para recuperar la historia de tantos héroes que contribuyeron en la salvación de los judíos y para conocer mejor al padre Gaetano, al que se debe la fundación del Centro Don Orione en el barrio romano de Monte Mario,

ZENIT ha entrevistado al padre Don Flavio Peloso.

- ¿Quién era el padre Gaetano Piccinini?

Padre Flavio Peloso: El padre Gaetano Piccinini (Avezzano 1904 - Roma 1972) fue recogido por el padre Luigi Orione después del terremoto de Marsica de 1915. El Santo ejerció de padre con él y Piccinini se identificó afectiva y espiritualmente con él, convirtiéndose en religioso y sacerdote entre sus Hijos de la Divina Providencia. Licenciado en Letras, fue director y rector de diversos institutos Orioninos. Promovió muchas aperturas de nuevas casas y obras en la Italia meridional, en Inglaterra y en los Estados Unidos. Más tarde fue consejero general de la Congregación.

Se le recuerda como hombre de gran ingenio intelectual y de notables capacidades organizativas que supo ejercer magníficamente en tantas empresas de bien. Era una especie de “Bertolaso” de nuestra Congregación. Se lanzaba a todas las grandes emergencias. La que recordamos con esta medalla, la salvación de muchos judíos, fue sólo una de las emergencias a las que el padre Piccinini se dedicó con pasión.

Posteriormente trabajó por los huérfanos y los mutilados de postguerra, organizando una docena de grandes instituciones en Italia, entre las que está la de Monte Mario. Luego fue al rescate de la inundación de Polesine (1951), ayudó con tempestividad y sabiduría en el terremoto de Irpinía (1962), en el desastre del Vajont (1963), incluso en el terremoto del Valle de Belice (1968) En Sicilia, Gibellina.

Su vida y su actividad incansable se detuvieron el 29 de mayo de 1972, dejando un gran recuerdo por su integridad sacerdotal, por su apostolado clarividente y emprendedor, por su profunda vida interior, el culto de la amistad, la promoción del laicado.

- ¿Por qué se le ha concedido la Medalla de los Justos?

Padre Flavio Peloso: En el periodo de las leyes raciales, a partir de 1938, fue director del Instituto de Novi Ligure (AL) y rector del Instituto Pontificio Escolástico “San Felipe Neri”, en el barrio Appio en Roma. Durante la II Guerra Mundial trabajó, sobre todo en Roma y se prodigó en socorrer a muchas personas de raza judía, a menudo arriesgando su propia vida. Mantuvo después relaciones de amistad con las personas salvadas, como es el caso de Bruno Camerini, que figura como el que ha realizado la petición oficial de la medalla “Justo entre las Naciones”, porque fue salvado por él. Entre los rescatados hay algunos personajes famosos del mundo hebreo italiano. Por ejemplo, el famoso escultor Arrigo Minerbi, acogido, con nombre falso y con el papel de profesor, en el Instituto San Felipe Neri de Roma. Es obra suya la llamada “Madonnina”, de 9 metros de altura, que se yergue sobre el Monte Mario, bendiciendo a Roma. Con Arrigo Minerbi, en el San Felipe Neri, estaba también Ettore Carruccio, eminente matemático y físico. Pero toda vida es preciosa a los ojos de Dios y así era para el padre Piccinini que intentó salvar a todos los que pudo.

El padre Gaetano Piccinini ya recibió un primer reconocimiento del Presidente de la Comunidad Israelita de Roma en el que leemos: “1945-1955. Los judíos de Italia agradecidos al padre Gaetano Piccinini”. Después vino otro reconocimiento oficial en 1994 de Benè Berith con el Diploma de un Árbol plantado en Jerusalén. Ahora llega del Yad Vashem, Instituto para la Memoria de los Mártires y de los Héroes del Holocausto, el título y la Medalla de “Justo entre las Naciones”.

- ¿Los Orioninos han realizado muchas actividades en defensa de los judíos?

Padre Flavio Peloso: Don Gaetano Piccinini es el caso más relevante de la acción en favor de los judíos realizada por muchos hermanos y por varias casas de la Pequeña Obra de la Divina Providencia de San Luigi Orione. Este capítulo de historia, permanecido en la discreción, fue reconstruido por mi investigación “Orioninos en ayuda de los judíos durante los años de exterminio” (Mensaje de Don Orione, 2003, nº112, pp. 75-106) y en el libro de Mario Macciò, “Génova y ´ha Shoah´, Salvados por la Iglesia” (Il Cittadino, Génova, 2006).

También recientemente, se han publicado nuevas páginas de la solidaridad valiente y generosa que tienen como protagonistas a religiosos y casas de Don Orione de toda Italia. Invariablemente, siempre el coordinador era él, desde un extremo a otro de Italia, el padre Piccinini. Encontré conmovedor el hecho de que los hermanos, fieles a la consigna de absoluta reserva en estas operaciones, sólo después de 50 o 60 años después de los eventos han comenzado a revelarse cosas. La mayoría de las cosas quedará oculta.

- ¿Qué le empujó a arriesgar la vida para salvar a los hermanos de fe hebrea?

Padre Flavio Peloso: En la Secretaría de Estado, de la época, estaba monseñor Giovanbattista Montini, después Papa Pablo VI, que formó parte siempre del círculo de Amigos de Don Orione, al que conoció personalmente en los años ´30. Era monseñor Montini el que transmitía al padre Piccinini y a los Superiores de la Congregación, los deseos de Pío XII, y muy probablemente señalaba también a personas y a situaciones concretas de judíos por los que se pudiera “hacer algo”.

Nosotros los Orioninos profesamos un IV voto de especial fidelidad al Papa, y pretendemos, por el sensus Ecclesiae que nos inculcó Don Orione, realizar no sólo los mandatos sino los deseos del Papa y de los Pastores de la Iglesia. Además de la motivación humanitaria, fueron determinantes las indicaciones de Pío XII y las peticiones de colaboración de los obispos en las ciudades donde actuaban. Es decir, que además de un acto humanitario y de caridad evangélica, la ayuda a los judíos era una expresión de vida eclesial.

- ¿Qué significado tiene hoy una historia heroica como la del padre Gaetano?

Padre Flavio Peloso: Como superior general de la Familia Orionina, debo decir que este reconocimiento tributado al padre Gaetano Piccinini se agradece mucho porque honra a un hermano dignísimo, a la Congregación y a la Iglesia. Para nosotros los Orioninos, constituye un estímulo a cultivar, un estilo de caridad sin límites, que muestra la maternidad universal de la Iglesia. Como decía Don Orione, “la caridad no mira si el que la pide tenga un nombre, una religión, una patria, sino si tiene un dolor”. El padre Gaetano Piccinini actuaba exactamente así.

27 ENERO DIA INTERNACIONAL EN RECUERDO DEL HOLOCAUSTO



 

ROMA: no a la violencia y la cultura de chatarra: Los Orioninos dieron la bienvenida a las familias judías

 Día Memorial: Nuestra congregación en este día tan importante  desea ser testigo de la cercanía a la comunidad judía y de los que sufren y son perseguidos por causa de su fe.

"Nuestra congregación en este día tan importante se hace testigo de la cercanía a la comunidad judía y de los que sufren y son perseguidos por causa de su fe. Nuestro primer compromiso debe ser cultivar la memoria de lo sucedido para que no vuelva a pasar. Una gran responsabilidad que tenemos para compartir, todo el mundo, especialmente entre los más jóvenes, independientemente de la fe y la cultura ".

Es como dijo Don Tarcisio Vieira, superior general de la Obra Don Orione con motivo del Día Internacional en Recuerdo del Holocausto.

"La lógica de la violencia y la cultura de chatarra - añade don Vieira - de acuerdo con la ideología nazi, son los males que siguen afectando a tantos pueblos y naciones. Francisco nos ha mostrado el camino para derrotar a ellos: creer y trabajar por la paz en nuestro nosotros mismos apertura diaria al diálogo sincero entre los pueblos y las religiones ".

"Nuestra Congregación, - añade don Vieira - durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido capaz de escribir las páginas más bellas de su historia gracias a los esfuerzos de algunos religiosos Orionitas  como  don Piccinini, Don Capelli, Don Pollarolo, Don Sciaccaluga, Sor-Cruz nacido y hermana  que en silencio logró rescatar a muchas familias judías restando de la furia nazi en Roma, Génova, Milán y Turín. En particular, a don Gaetano Piccinini en 2011 fue galardonado con la medalla al estado israelí de "Justo entre las Naciones memoria."

"Ciertamente - concluye Don Vieira - influido en la visión y la práctica de la caridad cristiana propuesto por Don Orione repitió que" el amor de Jesucristo nunca cerró las puertas, la puerta del Pequeño Cottolengo no cuestionar que es de donde viene, si usted tiene una fe o si tiene un nombre, pero sólo si tiene un dolor! todos somos hijos de Dios, hermanos y hermanas ".

ISRAEL RECONOCE LA AYUDA DE LA IGLESIA A LOS JUDÍOS DE ROMA

La red de casas de la Pequeña Obra de la Divina Providencia de san Luìs Orione para salvar a judíos perseguidos.

“Sería un error declarar que la Iglesia católica, el Vaticano y el propio Papa se opusieran a las acciones dirigidas a salvar a los judíos”: así lo declaró hoy el embajador de Israel ante la Santa Sede, Mordechay Lewy, con ocasión de la entrega de la medalla de “Justo entre las Naciones” a la memoria del sacerdote orionino Gaetano Piccinini, hoy en el Centro Don Orione de Roma.

Durante la segunda guerra mundial, y sobre todo durante la ocupación nazi de Roma, Piccinini, actuando con la ayuda de la red de casas de la Pequeña Obra de la Divina Providencia de san Orione, consiguió salvar a muchos judíos, entre ellos los componentes de la familia de Bruno Camerini, quien pidió oficialmente la condecoración.

“A partir de la redada en el gueto de Roma del 16 de octubre de 1943 – afirmó Lewy – y en los días siguientes, monasterios y orfanatos mantenidos por órdenes religiosas abrieron las puertas a los judíos y tenemos motivos para pensar que esto sucedió bajo la supervisión de los más altos exponentes del Vaticano, que estaban por tanto informados de estos gestos”.

No sólo no es cierto que la Iglesia católica y sus instituciones se opusieran a la salvación de los judíos, sino que “lo cierto es más bien lo contrario: prestaron ayuda siempre que pudieron”.

“El hecho de que el Vaticano – añadió el embajador – no hubiese podido evitar la partida del tren que llevó al campo de exterminio, durante los tres días transcurridos desde la redada del 16 de octubre hasta el 18, sólo puede haber aumentado la voluntad, por parte vaticana, de ofrecer sus propios locales como refugio para los judíos”.

Para Lewy, es cierto que “los judíos romanos tuvieron una reacción traumática”. Estos, de hecho, “veían en la persona del Papa una especie de protector y esperaban que les salvase y evitase lo peor”.

“Sabemos todos qué sucedió – afirmó Lewy – pero debemos reconocer que el que partió el 18 de octubre de 1943 fue el único convoy que los nazis consiguieron organizar desde Roma hacia Auschwitz”.

A la pregunta de si estas consideraciones arrojan una mirada distinta sobre las polémicas que por parte judía se refieren a la figura del papa Pío XII y a la iniciativa de su beatificación: “El judaísmo no es monolítico – afirmó Lewy – y hay opiniones distintas a nivel histórico”.

Sin entrar en la cuestión de la beatificación, que pertenece a la Iglesia católica: “Lo que nosotros sabemos no nos permite decir que fuese todo blanco o negro, pero se equivoca quien niega que el Vaticano, el Papa y las instituciones católicas hayan actuado para salvar a los judíos”.

Quizás puedan surgir nuevos elementos con la apertura de los archivos vaticanos, “pero no puede esperarse la verdad completa, porque en tiempos tan duros muchas cosas no podían siquiera ponerse por escrito”.

“Es mi opinión personal – concluyó el embajador – que la verdad de aquel tiempo trágico en su totalidad está oculta y así permanecerá”.