SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


sábado, 29 de enero de 2022

NUESTRA SEÑORA DE LAS FLORES



 

“…yo veo salir de allí, una gran luz, que partiendo del trono de la Virgen de Las Flores, ha de expandirse por todo el Uruguay, pasar sus fronteras y alumbrar las naciones vecinas de Sudamérica

…” San Luis Orione

Nuestra comunidad Orionina tiene a su Madre, la Virgen María, en la advocación

“Virgen de Las Flores” como Patrona de la Obra Don Orione en el Uruguay.

 

“Virgen de Las Flores” es el nombre que damos a María, Madre de Jesús, aludiendo

su aparición de 1336 en las afueras de la ciudad de Bra (Italia). La historia de Nuestra Madre María, la Virgen de Las Flores, para nosotros los fieles del Uruguay consta de tres partes:

1.       La Virgen de Las Flores de Bra (Italia)

2.        2. Cómo llegó al Uruguay la Virgen de Las Flores de Bra

3.        3. La Virgen de las Flores en La Floresta1. La Virgen de Las Flores de Bra (Italia)

La Virgen de Las Flores es una advocación (una manera de nombrar a Santa María) surgida a través de la aparición de la Virgen a Egidia Mathis, el 29 de Diciembre de 1336 en Bra, Italia (región del Piamonte, en la provincia de Cúneo). La aparición de la Virgen de Las Flores se mantuvo presente por tradición desde el siglo XIV. Sucedió en Bra (Italia) la cual no era la ciudad de hoy día, por lo que no es sorprendente que esta manifestación celestial haya tenido como telón de fondo un bosque de endrinos en los confines del poblado, más exactamente en el punto donde dos caminos se juntan para formar uno sólo, en donde se erguía una pequeña construcción dedicada a María. Se trataba de un pilón votivo con un fresco de la Virgen, de los que era muy común hallar en la campiña de aquel tiempo. Cuenta la tradición que ya oscureciendo, una tarde del frío invierno, el 29 de Diciembre 1336

 La imagen de la virgen de Las Flores fue traída desde Bra (Italia)por Antonio Bersanino (1838-1892),quien llegara a América en el año 1874, para instalarse en Uruguay en 1876. Es una talla de madera, recubierta de yeso, de 1,60 metros de altura. Bersanino dedicó sus últimos años de vida al proyecto de construcción de un santuario para la adoración de la virgen de Bra en Uruguay. Fue así que partió rumbo a Italia para obtener una imagen de la Virgen.

Gracias a la singular devoción que le profesó siempre Don Antonio Bersanino a la Virgen, y luego por la mediación del Doctor Miguel Perea, fundador de La Floresta y de nuestro querido Santo Don Orione es que tenemos aquí, desde hace 100 años, esta imagen que nos recuerda los muchos momentos en los que hemos recurrido a ella pidiéndole su intercesión.

Por eso hoy toda la Familia Orionita de Uruguay peregrina y se reúne para recordar y dar gracias por esta presencia centenaria.

La Virgen de las Flores en América del Sur. El culto a la Virgen de las Flores que parecía circunscripto a los límites de una pequeña ciudad del Piemonte pasó las barreras locales difundiéndose primeramente en el Emilia por la piedad de algunos piacentinos; después en el África Central, por el celo de los misioneros de la Consolata y finalmente en América del Sur, cerca de la ciudad de Montevideo, por obra de Antonio Bersanino ayudado por su piadosa esposa Margarita Arteggiano con el fin de extender su devoción en nuestra Patria.

El 17 de diciembre de 1916 cerca de un millar de peregrinos se organizó desde la Estación del ferrocarril  uruguayo distante cuatro kilómetros de la playa y del punto donde se levanta la Capilla; la misma está construida sobre una pintoresca barranca a doce metros sobre el nivel del mar.

 

Ondas de confraternidad templadas en el yunque de la fe, cruzan y continuarán cruzando la gran distancia que separa nuestra patria de aquel hermoso rincón de Italia que se llama Brá, desde donde la Reina de las Flores se ha dignado tendernos su mirada para hacernos partícipes de sus gracias infinitas.

 




 

1936, POR MENDOZA HACIA CHILE





Don Orione procedente de Buenos Aires, llega a Mendoza el 28 de enero de 1936 luego de un viaje en tren de casi 24 hs.,y aquí fue alojado en los Salesianos,el  Padre Bonetti lo recibió cariñosamente, con quien luego vuela a Chile. 2 días más tarde,  el 30 emprende viaje hacia Chile, desde la base aérea " Los Tamarindos"    aeropuerto de Santiago de Chile, Los Cerrillos 1936, Aerolineas Panagra.

Don Orione en Chile permaneció ocho días, incluyendo la llegada y salida: a partir del jueves 30 de enero hasta el jueves, 6 de febrero.

Revivimos el evento con las palabras emocionadas de Don Orione en un escrito a Don Sterpi la  tarde en que llego a Santiago.

 Don Orione vuela sobre la Cordillera de los Andes en un avión Panagra y llega a Santiago, Chile. Es el primer santo en usar el avión. Así le escribía desde Chile a su vicario, el P. Carlos Sterpi.

¡Almas y Almas!

Desde Santiago (Chile)

30  enero. 1936

Querido don Sterpi

 

¡La gracia de Jesucristo! ¡Nuestro Señor y Su paz estén siempre con nosotros!

 

Heme aquí, en Santiago de Chile, donde he llegado sobrevolando, en avión de  Panagra, la Cordillera de los Andes a más de 5.000 mil metros de altura.  El viaje duró poco más de una hora y cuarto y fue muy excelente: ¡Deo gratias! En muchas ocasiones he aspirado oxígeno por precaución más que por verdadera necesidad.

El aéreo pasó entre el monumento al Cristo Redentor, ubicado en plena Cordillera, en el límite Argentino-Chileno, y la cumbre del Aconcagua  la única más alta de los Andes, que supera los 7000 mts. He podido observarlo todo y muy bien. He sobrevolado también el lago de los Incas de un azul intenso impresionante…

Pero el viaje, también tuve un toque de humor, como Don Orione, le escribe a una benefactora de Cottolengo de Génova, la Sra. Queirolo:

“Desde Mendoza a Santiago de Chile fui por vía aérea sobrevolando los Andes a 5.000 metros de altura, sin sufrir nada, y eso que era la primera vez que viajaba en avión; en algún momento usé un poco de oxígeno, pero más por precaución que por necesidad. Volveré a la Argentina en avión por la misma línea. Aquí todos están asombrados por mi coraje, pero yo viajo para el Señor, trabajo para el Señor, trato de ganar tiempo para trabajar más por las almas y la gloria de Dios. ¡Estoy en las manos del Señor! Hay muchas almas que rezan por mí.

 Pienso que dentro de no muchos años, cuando viajar en avión no sea tan caro, será bueno que los Hijos de la Divina Providencia viajen siempre en avión, para ganar tiempo y trabajar más. Y también nuestras hermanas, ¡y Sor María Eustella también!

 Y Ud. Qué opina, Sra. Queirolo? Y cuando la Divina Providencia nos done un avión, vamos a sacar a pasear en avión a nuestros viejitos y viejitas; ¡qué le parece! Un lujo que hasta ahora no se lo dan ni los príncipes, eso de ir a pasear en avión a 4 ó 5 mil metros de altura. Y nosotros dos, Sra. Queirolo, cuando estemos en el cielo, abriremos una ventanilla y les diremos: ¡cuidado, no se asomen demasiado, sean prudentes y si no están bien seguros, no suban muy alto! Que el refrán dice que ‘a los vuelos muy altos y repentinos, suelen los precipicios estar vecinos’.”

Fuente: “Don Orione y Chile: sueño e historia” del P. Angelo Cantarutti y el P. Gustavo Valencia

 



viernes, 28 de enero de 2022

29 ENERO 1936 DON ORIONE LLEGA A MENDOZA




El 29 de enero de 1936, Don Orione llega a Mendoza alrededor de la 16 hs, en ayuno ya que no puedo rezar la misa, pero recibió la sagrada comunión de manos de un antiguo compañero de Valdocco. Tomó un café y un huevo. La primera preocupación cuando tiene un rato de tiempo es avisar de su llegada y envía un telegrama:

“Padre Zanocchi - cura Victoria F.C.C.A. - Buenos Aires. Llegado Mendoza. Optimo  viaje. Mañana. Sobrevolaré Andes avión. Orione”.

Ese mismo día, le escribe a su vicario en Italia, el P. Sterpi:

Desde Mendoza, miércoles 29 de enero de 1936 Fiesta de S. Francisco de Sales Colegio Don Bosco

Querido P. Sterpi:

¡La gracia de N. Señor Jesucristo y Su paz estén siempre con nosotros! Estoy en Mendoza, después de veinticuatro horas de tren, a 1.100 km. aproximados desde Bs. Aires; hoy no pude celebrar la misa, pero gracias a Dios pude comulgar. Soy huésped de los Salesianos, que me han acogido con una bondad que me confunde. El Director del Colegio me vino a esperar a cierta distancia de Mendoza lo vi entrar en mi vagón de pasajeros, y para mí fue una sorpresa agradable.

En la estación de Mendoza estaba esperándome el venerando padre Bonetti, a quien ya conocía desde catorce años, cuando estuve en Argentina la primera vez, en ese entonces él era el Inspector Provincial. Ahora reside acá en Mendoza porque está un poquito enfermo.  ¡Es tan atento! Estaba también el p. Román, Agustino asuncionista gozando aquí de un tiempo corto de descanso, porque habitualmente está en la Academia de S. Teresa, en Bs. Aires: ya nos conocíamos.

Mañana, 30 del corriente, partiremos juntos para Chile en vuelo a más de 5000 metros de altura para superar los Andes.  Así si tuviera que suceder algo grave nos podríamos confesar y absolver mutuamente. Yo no sabía que estuviese acá, tampoco que habría tenido como compañero de travesía a un religioso tan insigne por su espíritu de piedad y estimación general ¡Deo gratias! En la misma estación había una delegación importante de las Cooperadoras salesianas: ¡cuánta bondad!

Me acompañaron adonde Mons. Obispo que me acogió muy cordialmente, me otorgó sin que las pidiera, todas las facultades, se habló de iniciar obras aquí para el bien de la juventud más abandonada y de otros temas y me alentó con el consuelo de su bendición. Me dijo que me esperaba a mi vuelta de Chile. El padre Bonetti y el director del Don Bosco me llevaron donde el Gobernador.  Las provincias de Argentina son como pequeños estados y cada una tiene como su Cámara de Diputados y Senadores y un Gobernador.

El Gobernador me esperaba; fui y tuvimos un coloquio que llevará sus frutos siempre según nuestra especialidad: la juventud más desamparada.  Él va a proponer una ley especial, y, antes que yo vuelva a Europa, si eso agradará al Señor, espero se hilvane una institución de gran caridad y de educación cristiana, para muchos niños muy necesitados de fe, de moralidad y de pan.  Me di cuenta ayer mismo que un Señor ofreció 50 hectáreas de terreno fértil y con agua, a 1.000 mts. sobre el mar, donde la Divina Providencia construirá una casa para la salud de los pobres y de los sacerdotes.

Mendoza está a 800 mts. sobre el mar, son lugares de encanto, y muchos vienen desde Buenos Aires, para reposo y salud. Visité también al juez de menores, óptima persona que está desarrollando acá un verdadero apostolado para los jóvenes.

Hoy he celebrado acá con los Salesianos. En la noche pude descansar. Espero que la travesía vaya bien, con la ayuda del Señor. Los médicos que hace meses me habían desaconsejado de viajar en avión a tanta altura, ahora se han puesto más benévolos.  Me dijeron de  llevar un poquito de oxígeno en el caso que el corazón se resintiese. Le voy a telegrafiar desde Chile para su tranquilidad.

Desde aquí vuelvo a concluir, para despacharla, esta carta.  Rece y haga rezar. Salgo a las 15:00 horas.  Si tuviese que morir dispongo que se celebren 2000 Misas en seguida más seis series (nº 30 cada uno) de Misas Gregorianas.

Saludo, conforto y bendigo en J. Cr. y María SS.

Bendigo a todos, otra vez, ¡Viva Jesús! ¡Viva María! ¡Viva el Papa!

Sac. L. Orione O.D.P.

Fuente: “Don Orione y Chile: sueño e historia” del P. Angelo Cantarutti y el P. Gustavo Valencia Aguilera 

 


EL PRIMER MILAGRO DE DON BOSCO DESPUES DE MUERTO

 1888, 29 de enero, domingo: Luigi Orione ofrece su vida por Don Giovanni Bosco agonizante, junto con otros cinco jóvenes oratorianos y Don Gioacchino Berto, secretario de Don Bosco. [Cf. "Memorias biográficas de Don Giovanni Bosco", V. 18, 533; ADO, Carpeta «Bertazzoni Augusto», 17, VI].


El primer milagro de Don Bosco muerto fue para Don Orione. Hay que anteponer que Luis Orione, como lo testifican las Memorias biográficas de Don Bosco (vol. XVIII, p. 539), estuvo entre los seis alumnos del oratorio de Valdocco que, aconsejados por Don Gioacchino Berto, ex secretario de Don Bosco, habían ofrecido durante una misa celebrada el 29 de enero de 1888 su vida a cambio de la prolongación de la de Don Bosco, ya en los momentos extremos. El Señor no aceptó esa oferta, por sus altísimos fines, ocultos a nosotros, mas preparaba -como es dulce reconocerlo- entre aquellos seis generosos a un nuevo astro de santidad que ilustraría a la Iglesia y el mundo, y además exaltaría como pocos las virtudes, los méritos, la santidad de Don Bosco, sobre todo reproduciéndolas en si mismo. Y llegó el alba helada del 31 de enero. A las 4.30 hs., con media hora de anticipación, extrañamente, el campanario de María Auxiliadora sonó los toques del Ave María. Un cuarto de hora después Don Bosco volaba al paraíso. El oratorio, aún en la consternación de ese momento, por otra parte esperado y preparado, no tomó el luto. En todos inmediatamente cundió la alegría serena de tener un nuevo gran intercesor en el cielo. Las grandiosas manifestaciones de devoción, que se verificaron alrededor de los restos mortales del gran apóstol de la juventud, confirmaron fuera de todo cálculo esta convicción. Al llegar a este punto debemos referir otro hecho que une a Don Bosco y a Luis Orione, confirmando ese “seremos siempre amigos” que le había dicho. En efecto Luis Orione puede considerarse el primer gran beneficiado con un milagro de Don Bosco subido al cielo. Le cedemos, otra vez, la palabra a él: “El día siguiente fue llevado a pulso a la iglesia de San Francisco de Sales, que le dio el nombre a la sociedad salesiana y permaneció allí expuesto todo el día. Fueron a visitarlo miles y miles de personas: desde Moncalieri, desde Vercelli y de muchísimos lugares. Pusieron también a unos muchachos para tocar los objetos, pues todos consideraban que Don Bosco era un santo. Quien tocaba un pañuelo, quien hacía tocar otros objetos. Habían puesto en esos días a tres muchachos a propósito para que tocaran lo que los fieles llevaban. Uno de ellos tocaba vendas y coronas del rosario. Y después no supo más que tocar. Y entonces le surgió en la mente como una luz, la idea de que se pudieran hacer tocar al cuerpo de Don Bosco trozos de pan y luego, haciéndolos comer a los enfermos, éstos pudieran sanar. Y como tenía la llave de uno de los refectorios, porque estaba a cargo de ellos, tomó pan y aferrando el cuchillo se puso a cortar; pero en el entusiasmo, no cortó sólo el pan, sino también un dedo, y tanto era el fervor, que le dio un segundo corte al dedo hasta el hueso. Pero cuando, finalmente, sintió el dolor y vio fluír la sangre, experimentó como un temor de que le faltara el índice, lo que lo haría no apto para el sacerdocio. Mas, después de ese primer temor y dolor, él tomó el dedo que colgaba, pues tenía el hueso cortado y, como el refectorio está abajo, corrió a la iglesia y tocó el cuerpo de Don Bosco, el dorso de la mano derecha... ¡Y la sangre permaneció en los poros de Don Bosco y la herida se sanó! La cicatríz está aún aquí...” (D.O., I, 305). Y así diciendo mostraba el índice de la mano derecha a sus hijos -Don Orione era zurdo-, que invitaba al himno de alabanza a Dios y agradecimiento a su santo maestro. Del libro: "Florecillas de Don Orione" de Mons. Gemma

 

jueves, 27 de enero de 2022

SANTO TOMAS DE AQUINO Y DON ORIONE ,28 ENERO


DON ORIONE, TENÍA POR SANTO TOMAS DE AQUINO MUCHA DEVOCIÓN Y RESPETO COMO FILÓSOFO Y TEOLOGO.TANTO QUE PROCURABA TENER SIEMPRE UNA IMAGEN GRANDE DEL SANTO PARA QUE ESTE A LA VISTA EN  SUS REUNIONES (reuniones 35), POR LO QUE SIEMPRE LO TENÍA EN CUENTA POR EJEMPLO EN UNA BUENAS NOCHES DEL 15 DE SEPTIEMBRE DE 1933, O EN UNA CARTA DEL 6 DE MARZO DEL 1940, ESCRITO 52,158) DON ORIONE RECOMENDÓ " en asuntos de teología filosófica  nos adherimos  fielmente a la doctrina del Gran Doctor  Santo Tomás de Aquino "

Suave y silencioso (en París lo apodaron "el buey mudo"), gordo, contemplativo y devoto, respetuoso de todos y por todos amado, Tomás era ante todo un intelectual. Continuamente dedicado a los estudios hasta el punto de perder fácilmente la noción del tiempo y del lugar: durante una travesía por el mar, ni siquiera se dio cuenta de la terrible borrasca y el fuerte movimiento de la nave por el choque de las olas, tan embebido estaba en la lectura. Pero no eran lecturas estériles ni fin en sí mismas. Su lema, "contemplata aliis tradere", o sea, hacer partícipes a los demás de lo que él reflexionaba, se convirtió en una mole de libros que es algo prodigioso, más si se tiene en cuenta que murió a los 48 años.

En efecto, murió en la madrugada del 7 de marzo de 1274, en el monasterio cisterciense de Fossanova, mientras se dirigía al concilio de Lyon, convocado por el B. Gregorio X. Su obra más famosa es la Summa theologiae, de estilo sencillo y preciso, de una claridad cristiana, con una capacidad extraordinaria de síntesis. Cuando Juan XXII lo canonizó, en 1323, y algunos objetaban que Tomás no había realizado grandes prodigios ni en vida ni después de muerto, el Papa contestó con una famosa frase: "Cuantas proposiciones teológicas escribió, tantos milagros realizó".

El primado de la inteligencia, la clave de toda la obra teológica y filosófica del Doctor Angélico (como se lo llamó después del siglo XV), no era un intelectualismo abstracto, fin en sí mismo. La inteligencia estaba condicionada por el amor y condicionaba al amor. "Luz intelectual llena de amor - amor de lo verdadero pleno de alegría" -cantó Dante, que tradujo en poesía el concepto tomístico de inteligencia - bienaventuranza.

El pensamiento de Santo Tomás ha sido durante siglos la base de los estudios filosóficos y teológicos de los seminaristas, y gracias a León XIII y a Jacques Maritain ha vuelto a florecer en nuestros tiempos. Y tal vez particularmente actuales, más que las grandes Summae, son precisamente los Opúsculos teológico -pastorales y los Opúsculos espirituales.

Santo Tomás de Aquino destaca la centralidad del Bien Común, que se debe administrar y cuidar a fin de distribuir lo necesario a los demás miembros de la sociedad. El Bien Común de la Humanidad es el criterio para corregir los rumbos de los bienes comunes políticos de cada nación, lo cual supone que todas las formas de apropiación sean limitadas por el principio fundamental natural de que todos los bienes del planeta pertenecen a todos los seres humanos, sin descartar a los demás seres vivientes. Santo Tomás lo dice así: “No es recta la voluntad del que quiere algún bien particular, a no ser que lo refiera al Bien Común" fuente P.Miguel Berriel Perille.

DON ORIONE COMIENZA SU OBRA EN ARGENTINA





La Providencia tomó la mano de María y ambas esperaron a Don Orione en Argentina, el país que finalmente cautivó su corazón. Días más tarde de su llegada, después de ir a Luján para honrar a la Virgen, el 17 de noviembre escribió desde Buenos Aires a monseñor Grassi, obispo de Tortona: “Hoy comienza mi vida en el nombre del Señor y por las almas de estos huérfanos, en la caridad de Jesucristo. Estuve en el Santuario de Luján y envío un pequeño recuerdo con amor de hijo. Puse mi vida en el Corazón de Jesús Crucificado y no quisiera dejar en cada momento de brindárselo a la Santa Madre Iglesia y a los huérfanos: son mis grandes amores, por la gracia divina”. Una vez aceptada la primera casa en Argentina, Don Orione regresó a San Pablo, Brasil, para la fiesta de la Inmaculada. El 15 de diciembre estaba nuevamente en Río de Janeiro. Allí se enfermó: el cansancio, el clima, la tensión, las decisiones, la preocupación por no poder hacer más debilitaban su cuerpo, pero no su corazón, lleno de misericordia por los demás. Como el amor es siempre fecundo y creativo y busca las maneras de crecer e impregnarlo todo, el misionero Luis Orione comenzó a pensar en la necesidad de dar al pueblo vocaciones propias del lugar. El obispo Silverio, de raza negra, vio en estas ideas de Don Orione la gracia de Dios operando como un soplo suave y renovador. “Las dos familias religiosas de color... deberán ser la fragua de donde surja un clero y religiosos comprometidos, a su vez, en suscitar y desarrollar vocaciones de color, dedicándose a la educación de la juventud negra más pobre; los misioneros negros así formados deberían llevar la Palabra y acción evangélica a África, allá de donde estos amados hermanos fueron traídos como esclavos, regresarán a llevar la libertad de los hijos de Dios”, expresó Don Orione en un escrito.

 

Para él ya no existían fronteras, razas, límites o divisiones, solo existía un amor infinito, una caridad suave y serena que sanaría todos los corazones, el sueño de Dios Padre para todos sus hijos.

VINE A ARGENTINA CON LA INTENCIÓN DE EDIFICAR UNA IGLESIA A LA VIRGEN, PERO LA VIRGEN FUE MÁS DILIGENTE QUE YO Y ME LA DA YA HECHA.

 Los primeros misioneros

El 15 de enero de 1922 partió desde Génova otro contingente compuesto por cinco religiosos misioneros: el P. José Zanocchi, el P. Enrique Contardi, el P. José Montagna, el P. Carlo Alferano y el seminarista Francisco Castagnetti. Llegaron el 1º de febrero y fueron recibidos por Don Orione en el puerto de Río de Janeiro. Don Orione subió al barco para ocupar el puesto del P. Alferano, quien descendió y se trasladó a la casa de San Pablo a la que había sido destinado.

De esta forma, Don Orione vuelve a asumirse como padre de sus religiosos, acompañando a los misioneros hasta Argentina Les mostró las obras ya establecidas: la iglesia de Victoria, con una escuela de “artes y oficios” y un hogar en Marcos Paz (provincia de Buenos Aires). Con ellos fue, para quedarse, el seminarista José Dondero.

Esta vez Don Orione se quedó más de tres meses en nuestro país y escribió numerosas cartas a las demás  casas inauguradas en Latinoamérica. Por medio de sus escritos estaba cercano y presente con todos. Pero a la vez, desde Italia reclamaban por su regreso.

Como allí hacía falta su presencia decidió ir preparando su viaje de retorno. El 19 de marzo de 1922 nombró al P. José Zanocchi su representante para las comunidades de Latinoamérica y el 13 de mayo partió de Argentina. El 18 de junio, durante la navegación, escribió el inolvidable himno a la caridad: “Anhelo cantar el cántico divino de la caridad, pero no quiero esperar a cantarlo cuando me vaya al Cielo. Por tu infinita misericordia te suplico, oh Señor y Padre nuestro de mi alma, me concedas la posibilidad de iniciar este cántico desde la tierra; aquí, Señor, ante este amplio horizonte de aguas y cielo, desde este Atlántico que me habla de tu poderío y tu bondad...”. Era un canto de alegría desbordante por lo vivido entre los más pobres, por haber podido llegar a tantos corazones con la luz de la fe. Era el canto de un hombre de Dios conmovido ante la necesidad de sus hermanos, convencido de que no se puede esperar para hacer el bien, que “ahora” es el tiempo oportuno para “centrarlo todo en Cristo” (Ef 1, 10). Era el canto esperanzador de aquel que sabe mirar lo que viene y hacer todo lo necesario para que suceda