SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


miércoles, 9 de marzo de 2022

10 MARZO LOS ÚLTIMOS DÍAS DE DON ORIONE.



 Domingo 10 de marzo 1940.

Don Orione se levanta alrededor de las 6. Así hará los tres días que pase en San Remo. Luego de haber hecho media hora de meditación, utilizando las “Meditaciones de la buena muerte” de San Alfonso, a las 8 celebra la Santa Misa en la capilla de Villa Santa Clotilde, ayudado por el clérigo Modesto. Además de la pequeña comunidad de las Hermanas, hay otras personas, especialmente mujeres y benefactores informados de la llegada de don Orione a San Remo. En total, alrededor de cincuenta personas. Las Hermanas y el personal de la casa deciden no recibir de él la Santa Comunión, para no aumentar su cansancio. Terminada la Misa don Orione va a su banco para la acción de gracias; primero de rodillas y luego sentado. Reza como abstraido, con los codos en el apoya brazo y el rostro entre las manos.

Después de media hora se le ofrece el desayuno: café, leche, y algunos bizcochos. Don Orione comenta: “No, un poco de pan. Se necesita pan, es más sustancioso. Una vez no teníamos ni siquiera pan”. Finalmente toma una taza de café con leche y un poco de pan, iniciando y terminando con la señal de la cruz.

Don Orione sigue el horario de comunidad. Reza y escribe mucho. Durante los tres días pasados en San Remo (10 – 12 marzo) don Orione se queda siempre dentro de la Villa Santa Clotilde, entre su habitación, la iglesia, el locutorio y el comedor. No sale ni siquiera al jardín ni al parque de atrás. Los libros que utiliza esos días son: el Breviario, la Divina Comedia, El prometido, Las meditaciones de la buena muerte y la Vida de San Francisco.

A media mañana recibe en su habitación al Dr. José Panizzi, director del hospital de San Remo, que va por una visita médica. El fundador le relata algunos hechos pasados en relación a su salud, y al concluir la vista, se retira. Al salir, le dice al clérigo Modesto que quiere realizar análisis de orina y de sangre, y prescribe el siguiente tratamiento: una inyección de Resyl por la mañana, después de la Misa, y una por la noche, antes de la cena; 20 gotas de Coramina tres veces al día, antes de las comidas; 14 o 15 gotas de Strofanto, tres veces al día.

Don Orione retoma el trabajo en su habitación, hasta la hora del almuerzo. Cada tanto el clérigo Modesto lo ve interrumpir el trabajo y exclamar: “Jesús! Jesús!” y luego continúa escribiendo. A las 12 reza el Angelus y va al locutorio para el almuerzo.

Terminado el almuerzo, don Orione va a la capilla para la visita Eucarística. En la pequeña capilla están también algunas hermanas. Al salir, el clérigo Modesto insiste para que vaya a la habitación a descansar. Responde: “Pero... dejame un poco... Ya vamos a descansar en el Paraíso!”

Don Orione retoma el trabajo en el locutorio y escribe otras cartas. Durante los tres días pasados en San Remo escribe alrededor de sesenta cartas. Sábado 9 de marzo: quince cartas. Domingo 10 de marzo: dieciocho o diecinueve cartas. Lunes 11 de marzo: veintidós o veintitrés cartas, más el telegrama al Papa. Martes 12 de marzo: cinco cartas. De a ratos, apoya los anteojos sobre la mesa y coloca su rostro entre las manos, repitiendo su jaculatoria: “Jesús! Jesús!” Por la tarde recibe personas. Vienen: el P. Bariani, el P. Ghiglione y algunos residentes.

A las 18 horas el canónigo P. Alejandro Gazzaniga, residente en Villa Santa Clotilde, celebra la bendición Eucarística, presente don Orione, quien se arrodilla en la balaustrada. Inmediatamente después comienza el rezo del Rosario que don Orione reza de rodillas.

A las 19 se sirve la cena; está presente también el P. Bariani. La conversación es alegre y serena, a tal punto que en cierto momento don Orione dice: “Fijate qué enfermo que estoy yo! Fijate si me tenían que mandar aquí para recuperar la salud!”

Después de la cena van a la capilla para rezar las oraciones de la noche. El P. Bariani da las buenas noches y luego todos se retiran. Don Orione trabaja todavía un poco sobre la mesa, luego va a la cama y lee la vida de San Francisco. Casi media hora después apaga la luz y duerme plácidamente.

martes, 8 de marzo de 2022

9 DE MARZO, UN DIA DE DON ORIONE

 


 Al alba del sábado 9 de marzo,  Don Orione celebra misa, distribuye la Comunión; no puede sostenerse, debe apoyarse en el altar con la mano izquierda que sostiene el copón, mientras los presentes van pasando uno tras otro.

         Luego se dirige a Don Gatti y le ruega que lo escuche: "¡Deseo confesarme, una confesión "ad mortem"! “Qué le vamos a hacer! Me quieren mandar a San Remo y veo que allá no tendré comodidad para confesarme; mejor me pongo al día aquí, que tengo todas las comodidades”. Se arrodilla en uno de los bancos utilizados por los clérigos, y se confiesa.

         Se dirige nuevamente a la habitación; a prepararse para ir a San Remo. Toma una pequeña valija para la correspondencia y una manta vieja; deja el tapado nuevo colgado en el clavo, detrás de la puerta de su habitación. Al salir, le confía las llaves al clérigo Costanzo Costamagna. Junto con las llaves le entrega, sin contar, una cierta suma de dinero para los gastos cotidianos, diciendo: “Después te lo darán otros...”. El dinero será suficiente para cubrir los gastos ordinarios hasta el 12 de marzo, día de su muerte y le dice que en el futuro se la darán otros...

         El dinero - luego controlado - habrá de alcanzar exactamente hasta el 13 de marzo.

         En el corredor aguardan dos filas de sacerdotes y clérigos; les sonríe y apresura el paso, visiblemente emocionado.los clérigos lo saludan conmovidos. Sube al auto, conducido por el Padre Adrián Callegari, y va a la estación de tren de Tortona , Al llegar a la estación se dirige a la sala de espera. Se compran solamente dos boletos: uno para don Orione y uno para el clérigo Modesto Schiro, de 42 años de edad, encargado de acompañarlo y asistirlo en San Remo como enfermero. El Padre Bariani, que también debía acompañarlo por pedido de Don Sterpi  es saludado por don Orione  al verlo preparado y le dice: - No, gracias; no es necesario que me acompañes, tienes mucho que hacer acá, puedes ser tan útil, quédate, quédate...

         Don Bariani obedece, pero, mientras el tren transporta al Fundador hacia San Remo, se produce el siguiente diálogo entre Don Sterpi y Don Bariani, en la Casa matriz:

         - Cómo... ¿estás aquí?

         - Sí, el señor Director me dijo que no debía ir con él, me aconsejó quedarme.

         Don Sterpi se muestra muy firme: - El Director te necesita, te ruego que abordes de inmediato un automóvil y te reúnas con él en San Remo. Nunca te alejes de él.

| En ese momento llegan a la estación Pablo Marengo y Miguel Bianchi, dos amigos de la Obra, en compañía del P. José Zambarbieri. Los dos deciden acompañar a Don Orione hasta Génova. Mientras esperan el tren, llegan el P. Francisco Pígoli, el nuevo sacerdote, y los once diáconos que llegan de la Catedral, inmediatamente después de su ordenación. Don Orione los bendice y los despide, no queriendo que se cree atención alrededor de su persona.

Cuando se escucha la señal de llegada del tren, don Orione se levanta y al ver un fotógrafo que lo está esperando, por encargo del P. Orlandi, trata de moverse para alejarse de la lente,  y éste puede tomarlo sólo de pasada. Son las últimas dos fotos de don Orione vivo.

         Luego el tren, la soledad. Modesto permanece junto a él.Al llegar a Génova, don Orione saluda al P. Enrique Sciaccaluga, director del Instituto Paverano, que lo espera en la estación. Se despide también de los amigos Marengo y Bianchi: “Ahora vayan a casa a hacer algo, ya estoy yo aquí sin hacer nada!”

Don Orione y el clérigo Modesto parten para San Remo en otro tren. Los dos se sientan en un vagón de tercera clase, con bancos de madera. En el tren no hay mucha gente. Y durante el viaje, nadie reconoce ni saluda a don Orione.

 A las 14.30 don Orione y el clérigo Modesto llegan a San Remo. El día está feo y llueve con insistencia. En la estación no hay nadie esperando, no obstante el debido pre-aviso de los días precedentes. Don Orione quisiera ir a pie hasta la Villa Santa Clotilde, pero el clérigo Modesto insiste y lo hace subir a un taxi.

 Los dos llegan a destino y tocan el timbre varias veces. Nadie se presenta. Finalmente llega Sor M. Eufrosina Cremasco la cual, al ver a don Orione, se arrodilla e informa que en la casa no hay nadie; todos se fueron al Santuario de Bussana. “Bien. Bien. ¿Viste cómo reciben a don Orione? Nadie en la estación, nadie aquí”, comenta sonriendo el fundador.

     p3 Villa Santa Clotilde. San Remo. El aire de Tortona tiene el color del plomo en comparación con el de San Remo, pura luz; el pensionado se encuentra entre palmares; puede sentirse, muy cerca, la respiración del mar. La primera visita de Don Orione es para la capilla, luego quiere ver la sacristía Don Orione se dirige enseguida a la capilla, para una visita al Santísimo Sacramento. En la sacristía hay colgada una foto de don Orione, quien ordena: “Saca, saca inmediatamente esa cosa de allí”. El clérigo Modesto no sabe qué hacer; finalmente da vuelta el cuadro con la cara hacia la pared.

Don Orione se acomoda en el locutorio y se pone a trabajar. Saca de la valija las cartas ya escritas y otros papeles. Mientras tanto, llega en un auto también el P. Bariani, a quien don Sterpi le ha ordenado ir a San Remo y permanecer siempre cerca de don Orione.

 Don Orione va luego a la habitación que le fue asignada; una piecita en planta baja. Por una orden precedente de don Sterpi, la habitación tenía lo esencial: una cama, una mesa de luz, una pequeña mesa, un sillón y algunas sillas. Ya habían sacado el armario con espejo y otros muebles. Sin embargo, cuando don Orione ve la habitación no quiere entrar: el techo está decorado con un cielo azul lleno de estrellas y él considera que es demasiado lujosa. “Me van a poner aquí?    La habitación es la que Don Sterpi le destinó, en disposiciones realizadas días atrás; es suficientemente amplia y hermosa. Por un desperfecto, la luz no funciona y solamente una lamparilla de noche arde sobre la chimenea, frente a la Inmaculada. Escucha Bariani, vámonos, volvamos a casa. No me siento, no puedo estar aquí. Hacedme la caridad de fijarte en los horarios de los trenes...” Solamente luego de numerosas insistencias, se deja convencer.

 Mientras tanto llega desde el Internado San Rómulo, cerca de allí, el Padre Severino Ghiglione con el benefactor tortonés Gregorio Tononi y algunos asistentes. 

                 Don Bariani hace lo que puede para convencerlo de que debe reposar aunque sea algunas horas; desde ese instante ya no volverá a insistir, obedeciendo en todo a Don Bariani como un niño.

 Alrededor de las 18, luego de que don Orione tomara un caldo de pollo, el clérigo Modesto lo acompaña nuevamente a su habitación. Aquí tiene lugar un episodio singular: las luces de su habitación no se encienden, mientras que en las otras habitaciones las luces se encienden regularmente. Don Orione comenta: “Bien bien! Realmente bien. Viste? También ésto!” El extraño fenómeno durará toda la noche, hasta la mañana.

 En la habitación semi oscura se distingue una pequeña estatua de yeso de la Virgen de Lourdes. Delante arde una pequeña vela de cera llegando a su fin. Don Orione se dirige a su hermano enfermero: “¿Viste? No te parece un velatorio? Bien. Bien. Todo bien”. Después de rezar el Rosario don Orione cena en compañía del clérigo Modesto, el P. Ghiglione y el P. Bariani. Al terminar la cena, don Orione se dirige a la capilla y se arrodilla en el piso para recitar las oraciones de la noche. Alrededor de las 21 se dirige a su habitación. 

 

sábado, 5 de marzo de 2022

PRIMERA SACRAMENTINA NO VIDENTE


Era madre y maestra de las adoradoras sacramentinas ciegos de Don Orione.

En Tortona, durante 50 años fue una poderosa antena de oración.

Don flavio peloso

Cuando el horno se abrió en la casa Groppo di Tortona, cerca del puente Ossona en San Bernardino, Don Orione le dijo a los clérigos orgullosos de esa comprensión: "No creas que tienes el horno solo, yo también lo tengo; mi horno son las sacramentina ".

Los diversos ingredientes y las diferentes operaciones para hacer pan, al final, necesitan que el fuego del horno se mezcle con algo nuevo, sabroso y nutritivo. Don Orione entendió que incluso los muchos componentes de su congregación y las muchas actividades apostólicas necesitaban el fuego de lo sobrenatural, de la Gracia de Dios que los transformaba en "algo bueno para la Iglesia y las Almas”. Y fundó las comunidades de los Eremitas de la Divina Providencia (1899) y de las Sacramentinas no videntes adoratrices (1927).

ANGELINA JONA fue la piedra fundamental del "horno" de la Sacramentina. Nació en Trevi, Lazio, el 22 de octubre de 1871, y quedó ciego a la edad de tres años como resultado de la viruela. Fue educada en el Instituto San Pio V en Roma por las Hermanas de San Vincenzo; era inteligente, vivaz y buena y se formó en piedad y devoción.

En 1916, Don Luis Orione fue a su encuentro al Instituto. Al verla dispuesta, pero muy frágil, le dijo: "¿ resistirás, niña? ¡Somos tan pobres! ". "Mientras los demás resisten, yo también resistiré", respondió en voz baja. Fue recibida entre las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad en 1917. Se vistió el hábito el 6 de noviembre de 1919 bajo el nombre de la Hermana María Sebastiana. Era una maravilla de  monja, buena, ejemplar y alegre.

Cuando, el 15 de agosto de 1927, Don Orione estableció la familia de las adoradoras ciegas sacramentinas, entró primero con tres Hermanas para formar parte de él, con el nombre de  Hermana M. Tarcisia de la Encarnación. Unos días antes, el Fundador le había confiado las intenciones y directivas de vida de la nueva rama de monjas y luego había concluido : "Te necesito y confío" ; y la nombró Superiora. La Madre María Tarcisia realizó esta tarea muy fiel al ejemplo y las enseñanzas de Don Orione.Esta tarea la absorbió hasta el último de sus días, por el ejemplo y las enseñanzas y la preocupación de una madre cariñosa. La confianza del santo fundador nunca fué decepcionada.

 Guió y formó a las Sacramentinas desde el día de su fundación hasta septiembre de 1958, cuando ya tenía muchos años  permaneció serena en las sombras. Con un corazón simple y generoso, poseía un espíritu de gran piedad totalmente orientada a la adoración y la confianza en Jesús. A quienes pidieron oraciones particulares, exclamó: "El Sagrado Corazón de Jesús piensa en ti" y luego aseguró "Tomaremos el Tabernáculo por asalto" .

Estaba animada por un gran espíritu misionero, expresado en una exhortación que repetidamente dirigía a sus hermanas: "Desde su rodilla, la Hermana Sacramentina puede llegar a todas partes del mundo" . Vivió una particular pasión de mediación hacia los sacerdotes; ofreció sus sufrimientos por su santificación, por el arrepentimiento de aquellos en crisis y por la conversión de los pecadores.

Tenía inteligencia y sensibilidad penetrante y comprensiva. Su bondad era superior a sus dones naturales, probados por el sufrimiento, pero apoyados por la gracia gozosa. Hizo todo lo que pudo, con una sabiduría y prudencia poco comunes, por las almas confiadas a su cuidado espiritual. Las Hermanas fueron elevadas por el encanto de su presencia y su fervor.

Sabía cómo mantener la bandera de serenidad y alegría en la comunidad. "Santo triste, santo triste" : quería desterrar las lágrimas y la tristeza, diciéndoles a todos que era necesario servir a Dios en santa alegría, porque Dios ama a los que dan con alegría.

También forzada permanecer acostada por sus enfermedades, trató de sembrar alegría, paz y la unión de los corazones hasta el final. Falleció piadosamente en Tortona, el 6 de abril de 1964. Unos días antes, había hecho un llamamiento a sus Hermanas y le había asegurado que rezaría por ellas y por todos los que vinieran.

Tan pronto como se difundió la noticia de su muerte, todos dijeron: "Una santa murió".

El gran sacerdote y poeta, Clemente Rebora, rosminiano, visitó a las sacramentinas de Tortona el 28 de agosto de 1942. Quedó impresionado. Y observó: "El Señor llamándolos, hermanas ciegas, a la vida religiosa, a la vida de inmolación perpetua y oración, ha hecho que su ceguera sea voluntariamente religiosa: están llamadas a implorar al mundo a darse cuenta de que la única desgracia real e inexpresable es la ceguera que viene del pecado, lo que lleva a individuos y naciones a caer en el abismo: ustedes están llamadas a obtener de Dios lo que ven las almas ” .

Esta fue la misión de la Madre Tarcisia de la Encarnación durante 50 años. Continúa hoy en las comunidades sacramentinas que han llegado a Argentina, Brasil, Chile, España y Kenia desde Tortona.

"Nuestra vocación es la de los ángeles; adorar a Jesús, para que cuando vayamos al cielo, vamos a cambiar sólo el reclinatorio ... Aquí abajo adoramos en la fe,  ...". Fue la primera Superiora de las Hermanas Sacramentinas  ciegas, la que encarna los ideales y la formación que Don Orione quería para esta rama contemplativa.  Está enterrada en la cripta del Santuario de la Virgen de la Guardia en Tortona.



PAPA BENEDICTO XV Y DON ORIONE

 

 

 


6 DE MARZO DE 1917

Don Orione es recibido en audiencia privada por el Papa Benedicto XV.

en el año 1917 era Papa Benedicto XV (Giacomo Paolo Battista della Chiesa) Génova, 21 de noviembre de 1854 - Roma, 22 de enero de 1922). Papa n.º 258 de la Iglesia católica entre el 6 de septiembre de 1914–22 de enero de 1922

Benedicto XV fue el Papa que tuvo la dificilísima tarea de “pacificar el mundo” –especialmente Europa- que venía fuertemente golpeado por la primera guerra mundial.

Don Orione tuvo hacia él la misma obediencia, fidelidad y devoción que prodigó hacia su antecesor, San Pío X, a pesar de no haber tenido con él la misma relación y cantidad de encuentros.

Un hecho interesante fue el que se produjo en ocasión de las bodas de plata sacerdotales de Don Orione, cuando el Papa Benedicto lo sorprendió enviándole de regalo un cáliz, más un sentido mensaje, en el que entre otras cosas, decía:

“...Aunque no ignoras cuánto afecto profesamos por ti, no queremos dejar pasar la ocasión del 25º aniversario de tu sacerdocio sin enviarte un testimonio de Nuestra benevolencia.

...Y lo hacemos aún de mejor grado por tu conocida profunda vinculación, llena de respeto amoroso y devoción, que siempre tuviste hacia esta Sede Apostólica. Todos saben con qué iluminada diligencia cumpliste con la doble y dificilísima tarea que te confiara Nuestro Antecesor, Pío X de feliz memoria, y Nos mismos, cuando el terremoto devastó terriblemente la región Calabro-Siciliana y cuando se abatió luego, con la misma terrible intensidad sobre la Mársica. En efecto, entonces más que nunca, tu caridad brilló en el socorro de los desdichados, desplegando con la ayuda divina, una actividad tan eficaz y sabia que correspondió plenamente a la confianza pontificia depositada en ti.

...Y ahora con el fin de esta muy lamentable guerra, encontramos que las miserias humanas han crecido de manera aterradora; por lo tanto, es inmenso el campo de la caridad cristiana, donde los hombres de tu temple pueden desplegar de manera útil su actividad”.

...Dado en Roma, en San Pedro, el 2 de abril de 1920, en el sexto año de Nuestro Pontificado – BENEDICTO PP XV

Se notaba que el Papa era conocedor y en detalle de la incansable actividad que realizaba Don Orione en nombre de la Iglesia.

El 22 de enero de 1922 el Papa Benedicto XV fallece, al tiempo que Don Orione se prepara para abrir su primera casa en Argentina. Sus deseos y proyectos misioneros ya habían sido bendecidos paternalmente por el Sumo Pontífice, en lo que había sido su último encuentro, la audiencia del 30 de junio de 1920.

69 AÑOS DE LA PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LUJAN CLAYPOLE