SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


sábado, 28 de mayo de 2022

JORNADA MUNDIAL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL

 


San Francisco de Sales, patrono de los periodistas y de los escritores. Este santo de la Edad Moderna, nacido en el ducado de Saboya, en 1567 y fallecido en 1622 en Lyon, recibió este reconocimiento patronal por parte del Papa Pío XI en 1923. San Francisco de Sales se destacó por su gran capacidad comunicativa a través de la escritura. Sus dotes comunicativas le llevaron a ser nombrado predicador en los púlpitos de París entre 1618 y 1619. Falleció en Lyon a los 55 años tras sufrir una apoplejía durante un viaje.

Leer más: https://www.europapress.es/sociedad/noticia-san-francisco-sales-patrono-periodistas-20170124164440.html

El Vaticano ha hecho público el Mensaje del Santo Padre Francisco para la 56ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año 2022 se anuncia con el título «Escuchar con los oídos del corazón».

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

PARA LA 56 JORNADA MUNDIAL

DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

Escuchar con los oídos del corazón

Queridos hermanos y hermanas:

El año pasado reflexionamos sobre la necesidad de “ir y ver” para descubrir la realidad y poder contarla a partir de la experiencia de los acontecimientos y del encuentro con las personas. Siguiendo en esta línea, deseo ahora centrar la atención sobre otro verbo, “escuchar”, decisivo en la gramática de la comunicación y condición para un diálogo auténtico.

En efecto, estamos perdiendo la capacidad de escuchar a quien tenemos delante, sea en la trama normal de las relaciones cotidianas, sea en los debates sobre los temas más importantes de la vida civil. Al mismo tiempo, la escucha está experimentando un nuevo e importante desarrollo en el campo comunicativo e informativo, a través de las diversas ofertas de podcast y chat audio, lo que confirma que escuchar sigue siendo esencial para la comunicación humana.

A un ilustre médico, acostumbrado a curar las heridas del alma, le preguntaron cuál era la mayor necesidad de los seres humanos. Respondió: “El deseo ilimitado de ser escuchados”. Es un deseo que a menudo permanece escondido, pero que interpela a todos los que están llamados a ser educadores o formadores, o que desempeñen un papel de comunicador: los padres y los profesores, los pastores y los agentes de pastoral, los trabajadores de la información y cuantos prestan un servicio social o político.

Escuchar con los oídos del corazón

En las páginas bíblicas aprendemos que la escucha no sólo posee el significado de una percepción acústica, sino que está esencialmente ligada a la relación dialógica entre Dios y la humanidad. «Shema’ Israel - Escucha, Israel» (Dt 6,4), el íncipit del primer mandamiento de la Torah se propone continuamente en la Biblia, hasta tal punto que san Pablo afirma que «la fe proviene de la escucha» (Rm 10,17). Efectivamente, la iniciativa es de Dios que nos habla, y nosotros respondemos escuchándolo; pero también esta escucha, en el fondo, proviene de su gracia, como sucede al recién nacido que responde a la mirada y a la voz de la mamá y del papá. De los cinco sentidos, parece que el privilegiado por Dios es precisamente el oído, quizá porque es menos invasivo, más discreto que la vista, y por tanto deja al ser humano más libre.

La escucha corresponde al estilo humilde de Dios. Es aquella acción que permite a Dios revelarse como Aquel que, hablando, crea al hombre a su imagen, y, escuchando, lo reconoce como su interlocutor. Dios ama al hombre: por eso le dirige la Palabra, por eso “inclina el oído” para escucharlo.

El hombre, por el contrario, tiende a huir de la relación, a volver la espalda y “cerrar los oídos” para no tener que escuchar. El negarse a escuchar termina a menudo por convertirse en agresividad hacia el otro, como les sucedió a los oyentes del diácono Esteban, quienes, tapándose los oídos, se lanzaron todos juntos contra él (cf. Hch 7,57).

Así, por una parte está Dios, que siempre se revela comunicándose gratuitamente; y por la otra, el hombre, a quien se le pide que se ponga a la escucha. El Señor llama explícitamente al hombre a una alianza de amor, para que pueda llegar a ser plenamente lo que es: imagen y semejanza de Dios en su capacidad de escuchar, de acoger, de dar espacio al otro. La escucha, en el fondo, es una dimensión del amor.

Por eso Jesús pide a sus discípulos que verifiquen la calidad de su escucha: «Presten atención a la forma en que escuchan» (Lc 8,18); los exhorta de ese modo después de haberles contado la parábola del sembrador, dejando entender que no basta escuchar, sino que hay que hacerlo bien. Sólo da frutos de vida y de salvación quien acoge la Palabra con el corazón “bien dispuesto y bueno” y la custodia fielmente (cf. Lc 8,15). Sólo prestando atención a quién escuchamos, qué escuchamos y cómo escuchamos podemos crecer en el arte de comunicar, cuyo centro no es una teoría o una técnica, sino la «capacidad del corazón que hace posible la proximidad» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 171).

Todos tenemos oídos, pero muchas veces incluso quien tiene un oído perfecto no consigue escuchar a los demás. Existe realmente una sordera interior peor que la sordera física. La escucha, en efecto, no tiene que ver solamente con el sentido del oído, sino con toda la persona. La verdadera sede de la escucha es el corazón. El rey Salomón, a pesar de ser muy joven, demostró sabiduría porque pidió al Señor que le concediera «un corazón capaz de escuchar» ( 1 Re 3,9). Y san Agustín invitaba a escuchar con el corazón ( corde audire), a acoger las palabras no exteriormente en los oídos, sino espiritualmente en el corazón: «No tengan el corazón en los oídos, sino los oídos en el corazón» [1]. Y san Francisco de Asís exhortaba a sus hermanos a «inclinar el oído del corazón» [2].

La primera escucha que hay que redescubrir cuando se busca una comunicación verdadera es la escucha de sí mismo, de las propias exigencias más verdaderas, aquellas que están inscritas en lo íntimo de toda persona. Y no podemos sino escuchar lo que nos hace únicos en la creación: el deseo de estar en relación con los otros y con el Otro. No estamos hechos para vivir como átomos, sino juntos.

La escucha como condición de la buena comunicación

Existe un uso del oído que no es verdadera escucha, sino lo contrario: el escuchar a escondidas. De hecho, una tentación siempre presente y que hoy, en el tiempo de las redes sociales, parece haberse agudizado, es la de escuchar a escondidas y espiar, instrumentalizando a los demás para nuestro interés. Por el contrario, lo que hace la comunicación buena y plenamente humana es precisamente la escucha de quien tenemos delante, cara a cara, la escucha del otro a quien nos acercamos con apertura leal, confiada y honesta.

Lamentablemente, la falta de escucha, que experimentamos muchas veces en la vida cotidiana, es evidente también en la vida pública, en la que, a menudo, en lugar de oír al otro, lo que nos gusta es escucharnos a nosotros mismos. Esto es síntoma de que, más que la verdad y el bien, se busca el consenso; más que a la escucha, se está atento a la audiencia. La buena comunicación, en cambio, no trata de impresionar al público con un comentario ingenioso dirigido a ridiculizar al interlocutor, sino que presta atención a las razones del otro y trata de hacer que se comprenda la complejidad de la realidad. Es triste cuando, también en la Iglesia, se forman bandos ideológicos, la escucha desaparece y su lugar lo ocupan contraposiciones estériles.

En realidad, en muchos de nuestros diálogos no nos comunicamos en absoluto. Estamos simplemente esperando que el otro termine de hablar para imponer nuestro punto de vista. En estas situaciones, como señala el filósofo Abraham Kaplan [3], el diálogo es un “duálogo”, un monólogo a dos voces. En la verdadera comunicación, en cambio, tanto el tú como el yo están “en salida”, tienden el uno hacia el otro.

Escuchar es, por tanto, el primer e indispensable ingrediente del diálogo y de la buena comunicación. No se comunica si antes no se ha escuchado, y no se hace buen periodismo sin la capacidad de escuchar. Para ofrecer una información sólida, equilibrada y completa es necesario haber escuchado durante largo tiempo. Para contar un evento o describir una realidad en un reportaje es esencial haber sabido escuchar, dispuestos también a cambiar de idea, a modificar las propias hipótesis de partida.

En efecto, solamente si se sale del monólogo se puede llegar a esa concordancia de voces que es garantía de una verdadera comunicación. Escuchar diversas fuentes, “no conformarnos con lo primero que encontramos” —como enseñan los profesionales expertos— asegura fiabilidad y seriedad a las informaciones que transmitimos. Escuchar más voces, escucharse mutuamente, también en la Iglesia, entre hermanos y hermanas, nos permite ejercitar el arte del discernimiento, que aparece siempre como la capacidad de orientarse en medio de una sinfonía de voces.

Pero, ¿por qué afrontar el esfuerzo que requiere la escucha? Un gran diplomático de la Santa Sede, el cardenal Agostino Casaroli, hablaba del “martirio de la paciencia”, necesario para escuchar y hacerse escuchar en las negociaciones con los interlocutores más difíciles, con el fin de obtener el mayor bien posible en condiciones de limitación de la libertad. Pero también en situaciones menos difíciles, la escucha requiere siempre la virtud de la paciencia, junto con la capacidad de dejarse sorprender por la verdad — aunque sea tan sólo un fragmento de la verdad— de la persona que estamos escuchando. Sólo el asombro permite el conocimiento. Me refiero a la curiosidad infinita del niño que mira el mundo que lo rodea con los ojos muy abiertos. Escuchar con esta disposición de ánimo —el asombro del niño con la consciencia de un adulto— es un enriquecimiento, porque siempre habrá alguna cosa, aunque sea mínima, que puedo aprender del otro y aplicar a mi vida.

La capacidad de escuchar a la sociedad es sumamente preciosa en este tiempo herido por la larga pandemia. Mucha desconfianza acumulada precedentemente hacia la “información oficial” ha causado una “infodemia”, dentro de la cual es cada vez más difícil hacer creíble y transparente el mundo de la información. Es preciso disponer el oído y escuchar en profundidad, especialmente el malestar social acrecentado por la disminución o el cese de muchas actividades económicas.

También la realidad de las migraciones forzadas es un problema complejo, y nadie tiene la receta lista para resolverlo. Repito que, para vencer los prejuicios sobre los migrantes y ablandar la dureza de nuestros corazones, sería necesario tratar de escuchar sus historias, dar un nombre y una historia a cada uno de ellos. Muchos buenos periodistas ya lo hacen. Y muchos otros lo harían si pudieran. ¡Alentémoslos! ¡Escuchemos estas historias! Después, cada uno será libre de sostener las políticas migratorias que considere más adecuadas para su país. Pero, en cualquier caso, ante nuestros ojos ya no tendremos números o invasores peligrosos, sino rostros e historias de personas concretas, miradas, esperanzas, sufrimientos de hombres y mujeres que hay que escuchar.

Escucharse en la Iglesia

También en la Iglesia hay mucha necesidad de escuchar y de escucharnos. Es el don más precioso y generativo que podemos ofrecernos los unos a los otros. Nosotros los cristianos olvidamos que el servicio de la escucha nos ha sido confiado por Aquel que es el oyente por excelencia, a cuya obra estamos llamados a participar. «Debemos escuchar con los oídos de Dios para poder hablar con la palabra de Dios» [4]. El teólogo protestante Dietrich Bonhoeffer nos recuerda de este modo que el primer servicio que se debe prestar a los demás en la comunión consiste en escucharlos. Quien no sabe escuchar al hermano, pronto será incapaz de escuchar a Dios [5].

En la acción pastoral, la obra más importante es “el apostolado del oído”. Escuchar antes de hablar, como exhorta el apóstol Santiago: «Cada uno debe estar pronto a escuchar, pero ser lento para hablar» (1,19). Dar gratuitamente un poco del propio tiempo para escuchar a las personas es el primer gesto de caridad.

Hace poco ha comenzado un proceso sinodal. Oremos para que sea una gran ocasión de escucha recíproca. La comunión no es el resultado de estrategias y programas, sino que se edifica en la escucha recíproca entre hermanos y hermanas. Como en un coro, la unidad no requiere uniformidad, monotonía, sino pluralidad y variedad de voces, polifonía. Al mismo tiempo, cada voz del coro canta escuchando las otras voces y en relación a la armonía del conjunto. Esta armonía ha sido ideada por el compositor, pero su realización depende de la sinfonía de todas y cada una de las voces.

Conscientes de participar en una comunión que nos precede y nos incluye, podemos redescubrir una Iglesia sinfónica, en la que cada uno puede cantar con su propia voz acogiendo las de los demás como un don, para manifestar la armonía del conjunto que el Espíritu Santo compone.

Roma, San Juan de Letrán, 24 de enero de 2022, Memoria de san Francisco de Sales.

Francisco

 

 

 

 

viernes, 27 de mayo de 2022

ASTERISCO !! ¡ SOLO DIOS!!



¿Puede el mundo llenar el corazón del hombre? El corazón del hombre, si no está satisfecho, no es feliz. ¡Entonces se necesita algo más, se necesita un bien que no es terrenal para complacer al hombre!

¡Se necesita Dios! ¡Solo Dios!

Dios solo es suficiente.

Quien ama a Dios siempre lo disfruta

Como dice Don Orione, un corazón alegre es un corazón lleno y los bienes terrenales no bastan para llenar el corazón del hombre - Dios nos quiere, sólo Dios basta. Y concluye: “Quien ama a Dios siempre disfruta”, él siempre está feliz.

Esta consideración se confirma en las palabras de san Agustín:  Nos hiciste para ti, oh Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.

Don Orione cita como ejemplo de este contentamiento al buen aldeano del que habla el Cura de Ars, que se contenta con mirar a Dios, y ser mirado por El y permanece en compañía de Dios.

Me viene a la mente las cisternas rotas y nunca llenas por haber abandonado al Señor de que habla Jeremías 2:13, y sobre todo los buscan primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se os darán además de Jesús (Mt 6,33).

martes, 24 de mayo de 2022

EFEMÉRIDES MESSAGGI SON ORIONE 25 JUNIO

1930: En declaraciones a las "Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad" en San Bernardino, Tortona, Don Orione afirma: "El Sagrado Corazón me dijo que desde esta Casa la misericordia y la gloria de Dios se extenderían por todo el mundo. El Señor usa trapos para hacer grandes cosas, el Señor no usa nada para confundir a los grandes

lunes, 23 de mayo de 2022

24 DE MAYO MARÍA AUXILIADORA, EN LA VIDA DE DON BOSCO Y DON ORIONE

La Sma . Virgen los conforte a todos y los asista con su ternura de Madre. Ella, la Virgen Celestial, como solía llamarla san Juan Bosco, les hable, queridos hijos, de todo mi afecto en Jesucristo por ustedes, y que la Virgen Ssma. les proteja en el trabajo. D, Orione


El primero que llamó a la Virgen María con el título de "Auxiliadora" fue San Juan Crisóstomo, en Constantinopla en al año 345, el dice: " Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios".
San Sabas en el año 532 narra que en oriente había una imagen de la Virgen que era llamada "Auxiliadora de los enfermos", porque junto a ella se obraban muchas curaciones.
San Juan Damasceno en el año 749 fue el primero en propagar la jaculatoria: "María Auxiliadora , rogad por nosotros". Y repite: la virgen es "auxiliadora para evitar males y peligros y auxiliadora para conseguir la salvación".
En Ucrania, Rusia, se celebra la fiesta de María Auxiliadora el 1 de octubre desde el año 1030, en ese año libró a la ciudad de la invasión de una terrible tribu de bárbaros paganos.
En el año 1572, el Papa San Pió V ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanias la advocación " María Auxiliadora, rogad, por nosotros", porque en ese año Nuestra Señora libró prodigiosamente en la batalla de lepanto a toda la cristiandad que venía a ser destruida por un ejército mahometano de 282 barcos y 88.000 soldados.
En el año 1600 los católicos del sur de Alemania hicieron una promesa a la Virgen de honrarla con el título de auxiliadora si los libraba de la invasión de los protestantes y hacía que se terminara la terrible guerra de los 30 años. La Madre de Dios les concedió ambos favores y pronto había ya más de 70 capillas con el título de María Auxiliadora de los cristianos.
En 1683 los católicos al obtener inmensa victoria en Viena contra los enemigos de la religión, fundaron la asociación de María Auxiliadora, la cual existe hoy en más de 60 paises.
En 1814, el Papa Pío VII, prisionero del general Napoleón, prometió a la Virgen que el día que llegara a Roma, en libertad, lo declararía fiesta de María Auxiliadora. Inesperadamente el pontífice quedó libre, y llegó a Roma el 24 de mayo. Desde entonces quedó declarado el 24 de mayo como día de María Auxiliadora.
En 1860 la Santísima Virgen se aparece a San Juan Bosco y le dice que quiere ser honrada con el título de "Auxiliadora", y le señala el sitio para que le construya en Turín, Italia, un templo.
Empezó la obra del templo con sus tres monedas de veinte centavos cada una, pero fueron tantos y tan grande los milagros que María Auxiliadora empezó a obtener a favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la Gran Basílica. El Santo solía decir: " Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen", desde aquel Santuario comienza a extenderse por el mundo la devoción a María bajo el título de Auxiliadora de los Cristianos.
El nombre de Auxiliadora se le daba ya en el año 1030 a la Virgen María, en Ucrania (Rusia), por haber liberado aquella región de la invasión de las tribus paganas. Desde entonces en Ucrania se celebra cada año la fiesta de María Auxiliadora el 1ro de octubre.
Se tiene constancia de que hacia el año 1558 ya figuraba en las letanías que se acostumbraban recitar en el santuario de Loreto Italia.
Esta advocación se hizo fuerte ante la invasión de los turcos en 1571 donde San Pío V la invocó como María Auxiliadora de los Cristianos o con los Príncipes Católicos de Alemania fieles al catolicismo frente a las tesis protestantes o frente a las invasiones turcas sobre Viena en el siglo XVII o, incluso, como mano protectora frente a los caprichos de Napoleón Bonaparte que llevo al Papa Pío VII al destierro, y a su liberación, quiso en 1814 instituir en el 24 de mayo su fiesta litúrgica.
Pero sin duda fue San Juan Bosco, el santo de María Auxiliadora, con el que esta advocación mariana encontró el mejor paladín y trampolín para el desarrollo y popularidad, "No he sido yo, ha sido la Virgen Auxiliadora quien te ha salvado"... "Cada ladrillo de esta iglesia - se refería a la gran Basílica que en su obsequio empezó el 1863 - es una gracia de la Virgen María"...
Pero será exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando éste hace la opción mariana definitiva: Auxiliadora. "La Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora: los tiempos que corren son tan aciagos que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana".
Desde esa fecha el título de Auxiliadora aparece en la vida de Don Bosco y en su obra como "central y sintetizador". La Auxiliadora es la visión propia que Don Bosco tiene de María. La lectura evangélica que hace de María, la experiencia de su propia vida y la de sus jóvenes salesianos, y su experiencia eclesial le hacer percibir a María como "Auxiliadora del Pueblo de Dios".
En 1863 Don Bosco comienza la construcción de la iglesia en Turín. Todo su capital era de cuarenta céntimos, y esa fue la primera paga que hizo al constructor. Cinco años más tarde, el 9 de junio de 1868, tuvo lugar la consagración del templo. Lo que sorprendió a Don Bosco primero y luego al mundo entero fue que María Auxiliadora se había construido su propia casa, para irradiar desde allí su patrocinio. Don Bosco llegará a decir: "No existe un ladrillo que no sea señal de alguna gracia".
Hoy, salesianos y salesianas, fieles al espíritu de sus fundadores y a través de las diversas obras que llevan entre manos siguen proponiendo como ejemplo, amparo y estímulo en la evangelización de los pueblos el auxilio que viene de Santa María.
Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador postrado a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente os ofrezco este mi corazón con todos sus afectos. A vos lo consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro hijo Jesús.
Aceptad esta humilde oferta vos que siempre habéis sido la auxiliadora del pueblo cristiano.
Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro.
Reina de los cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Se bien que en los casos desesperados se muestra más potente vuestra misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén.
El nombre de Auxiliadora se le daba ya en el año 1030 a la virgen María, en Ucrania (Rusia), por haber liberado aquella región de la invasión de las tribus paganas. Desde entonces en Ucrania se celebra cada año la fiesta de María Auxiliadora el 1ro de octubre.
Se tiene constancia de que hacia el año 1558 ya figuraba en las letanías que se acostumbraban recitar en el santuario de Loreto Italia.

.- María Auxiliadora y Don Bosco (1862)
María Auxiliadora persigue a Don Bosco. Nace en 1815, año en que por primera vez se celebra litúrgicamente la fiesta de María Auxiliadora. No muy lejos del lugar de su nacimiento, en Mórense , existe una ermita dedicada a María Auxiliadora. En Turín encontrara esa advocación, en la iglesia de San Francisco de Paula había una imagen y una asociación en su honor, inspirada en otra existente en Munich.
En 1848 se encuentran ya colocadas en la mesa de trabajo de Don Bosco algunas estampas con el titulo "Auxiliadora de los cristianos". Pero sera exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando este hace la opción mariana definitiva. Le dice al Joven salesiano Juan Cagliero:
"La Virgen quiere que la honremos con el titulo de Auxiliadora, los tiempos que corren son difíciles y tenemos la necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la Fe cristiana".
En 1863, no sin graves dificultades , Don Bosco comienza la construcción de la hoy Basílica de María Auxiliadora con apenas con un capital de cuarenta centavos. Cinco años mas tarde el 9 de junio de 1868 se consagró el templo ya terminado.
DON ORIONE Y MARÍA AUXILIADORA:
La estatua de María Auxiliadora del P. Miguel Cattaneo
 La imagen en escayola de María Auxiliadora, que se encuentra a la entrada del Centro Don Orione (Asturias), fue construida por el P. Michele Filippo Cattaneo, capellán del hospital San Antonio Abad y canónigo de la Colegiata de Santa María de Pontecurone (Italia), probablemente en el año 1868. Es decir unos 4 años antes de nacer San Luis Orione en su mismo pueblo. Ese mismo año el 9 de junio se inauguró el Santuario de María Auxiliadora en el barrio de Valdocco en Turín. Con este motivo el P. Miguel regaló a su amigo Don Bosco esta imagen para el nuevo santuario. Es por tanto una de las primeras auxiliadoras veneradas por los salesianos. 
 
El mismo Don Orione nos cuenta una simpática anécdota ocurrida en el traslado de la estatua: Acabada, por tanto, aquella estatua, narra Don Orione, el Canónigo no sabía si trasladarla por tren o con un carro, temía que se rompiese. Para mayor seguridad la colocó cerrada en una caja sobre un carro y se la dio en custodia al sacristán de Pontecurone, un cierto Bautista, y al carretero para que la llevasen a Turín; y él les precedió, probablemente en tren. Los conductores, llegados a un cierto punto, tenían que atravesar un pequeño torrente: pero el puente que conducía al otro lado, se había hundido. A nosotros no nos falta coraje, dijo entonces el carretero; nosotros con nuestros caballos, pasaremos.  Llegados sin embargo hacia la mitad del torrente, los caballos se pararon y la carreta se empezó a hundir cada vez más en la arena. Los dos conductores se encontraron perdidos. Pero en ese momento pensaron en la estatua que transportaban e invocaron a la Virgen. Entonces ocurrió un hecho: se sintieron como elevados y llegaron fácilmente a la otra ribera: y prosiguieron el viaje hasta Turín. En el pueblo después y, especialmente el sacristán, hablaban mucho de este suceso, que no se encuentra registrado en ningún libro. Yo no habría pensado nunca encontrarme con esa estatua; pero, después de dos años en los que oí contar estas cosas, ingresé en Valdocco, con Don Bosco, donde estaba aquella estatua famosa.
Cuentan que Don Orione le tenía mucha confianza a esta imagen y le decía, que tú eres de mi pueblo. Probablemente ante esta imagen hizo Don Orione sus primeros votos privados y en enero de 1888 estando Don Bosco muy enfermo, junto con otros alumnos, ofreció la vida por su gran bienhechor.
¿Pero quién era el P. Miguel Cattaneo?
 El Capellán del hospital de Pontecurone, el P. Michele Filippo Cattaneo y canónigo de la Colegiata de Santa María, además de su afición a realizar humildes imágenes piadosas que solía regalar a las parroquias del entorno tuvo una influencia importante sobre el pequeño Luis Orione. Empezó a interesarse por Luis desde que éste tenía unos 8 años, teniéndolo con gusto cerca de sí en el tiempo en que la mamá no le necesitaba. Don Orione definía a este piadoso sacerdote como verdadera sal de la tierra, hablando a menudo de él como de quien obtuvo ayuda de todo tipo, especialmente para su formación moral, lo cuenta el P. Sterpi. El P. Miguel tenía por entonces sesenta y cinco años. Vivía en el número 52 de la Vía Maestra, al lado de la casa de los Marchese, donde vivía Luis. 

  Hombre ejemplar, de familia noble y bastante rica, recuerda Don Orione, se había dado de tal manera al ejercicio de la caridad que era el amigo de los pobres, tanto que daba incluso la carne que sus familiares preparaban para él; visitaba siempre a los enfermos del pueblo y especialmente del hospital, les asistía y les ayudaba de cualquier modo. En invierno les ofrecía su cuadra para que se cobijasen. Hizo construir en Pontecurone con su propio dinero algunas casitas que dejaba gratuitamente para que las habitasen familias necesitadas. Mientras él se iba a vivir en casa de otros, pagando el alquiler. Todos en el pueblo tenían por él una grandísima estima. Seguramente con él Luis sintió los primeros gérmenes de la vocación. Tendría ocho o nueve años; y sin embargo tengo todavía en los ojos y en el alma la imagen de aquel Sacerdote.
El P. Miguel murió el 14 de junio de 1886. El joven Orione por entonces enviado a casa por motivos de salud por los padres franciscanos de Voghera, estuvo presente en los funerales. Recuerdo todavía, narra el Santo, que cuando murió el Canónigo Cattaneo yo volvía a casa de los Frailes el día en el que se hacían los funerales; y me parece oír aún todas las campanas de los cuatro campanarios y toda la gente que se invitaba diciendo, vayamos a la sepultura del Canónigo Cattaneo. Su memoria después de cincuenta años perdura aún en el pueblo en bendiciones y se la transmiten de padres a hijos. El Cattaneo fue el último Canónigo que hubo en mi pueblo, un santo canónigo, que llenó de virtudes a los demás. Cuando murió, no tenía absolutamente nada, había dado todo a los pobres, y todo el pueblo, hasta los masones, fueron a su funeral. Yo de niño, viendo a ese Santo Canónigo, decía para mí: ¡Yo seré también como él!
Fuente p. Facundo Mela

sábado, 21 de mayo de 2022

RECORDAMOS LOS 76 AÑOS DE INICIO : PRIMER CAPITULO PROVINCIAL AMERICANO




 BRASIL, ARGENTINA, URUGUAY, CHILE, ESTADOS UNIDOS, DEL BOLETIN DON ORIONE DE JUNIO DE 1946. CON DON JOSÉ ZANOCCHI  PROVINCIAL.

jueves, 19 de mayo de 2022

RECORDAMOS A MONSEÑOR MIGUEL MYKYCEJ



RECORDAMOS AL OBISPO  ORIONINO, MONS. MIGUEL MYKYCEJ.
Que falleció a los 82 años de edad,  monseñor Miguel Mykycej,fué  obispo Emérito de la Eparquía Santa María, de  los Ucranianos en argentina.
El deceso se produjo en Buenos Aires el sábado por la noche donde residía. El padre Miky, como se lo conocía, tuvo un paso importante como directivo en el Instituto Don Orione y en la comunidad de la Iglesia católica ucraniana en la ciudad de Sáenz Peña. 
Su cuerpo fue velado en la catedral ucraniana y fueron sepultados en el cementerio Parque Ucranio en Monte Grande Bs. As.
Nació en Horocholyna, Ucrania, el 17 de octubre de 1934; ordenado sacerdote en la Pequeña Obra de la Divina Providencia el 21 de abril de 1963; elegido obispo titular de Nazianzo y auxiliar de la eparquía ucrania el 23 de junio de 1990 por Juan Pablo II; ordenado obispo el 14 de octubre de 1990 por Mons. Andrés Sapelak SDB, obispo eparca de los ucranios Miguel Mykycej, fue el primer sacerdote ucraniano hijo de la Pequeña Obra de la Divina Providencia. El 21 de abril se cumplieron 55 años de la ordenación sacerdotal, una ordenación que marcó un hito en la historia de la familia religiosa, ya que fue la primera ordenación en rito oriental en la Congregación.
Mons. Miguel Mykycej había sido ordenado diacono en Roma, por la imposición de las manos de Mons. Sapelak sdb y luego ordenado sacerdote por Mons. Joseyph Slipyj, un obispo recientemente liberado de los gulags comunistas de Siberia, donde había sido encarcelado por 18 años. Algunos años después, Mons. Slipyj fue nombrado cardenal y cabeza de la Iglesia Ucraniana católica. 
La ordenación se celebró en la capilla del Seminario Menor Ucraniano de Roma, entonces en mano de los salesianos, y contó con la presencia de muchos orionitas, salesianos y miembros de la Iglesia Ucraniana que querían ser testigos de esa “fecha histórica”, en palabras del P. Zambarbieri, entonces Superior General de la Congregación. Un concepto que también se repetía en la homilía de Mons. Slypyj: “este es un momento apostólico e histórico no solo para nuestra Iglesia y para la Congregación de los Orionitas, sino también para la Iglesia Universal”.
Mons. Slipyj expresaba su felicidad y consideraba una gracia de Don Orione haber ordenado al entonces P. Mykycey, como también auguraba que esta no fuese la única ordenación de un hijo de Ucrania en la obra de Don Orione: 
“Fui verdaderamente feliz, y la considero una gracia particular de Don Orione, de haber podido y tenido la fortuna de ordenar al primer sacerdote ucraniano el P. Miguel Mykycej, hijo de la Pequeña Obra de la Divina Providencia. Anhelamos en el Señor que este primer sacerdote de nuestro pueblo en medio de los hijos de Don Orione sea un precursor de muchas otras vocaciones ucranianas para el trabajo misionero entre la numerosa emigración ucraniana y para el fututo apostolado en el oriente europeo”.
Ya nuevamente en Argentina, el entonces P. Mykycej desarrolló su ministerio pastoral en las casas orionitas de Sáenz Peña y Pompeya, pero siempre muy preocupado por la cura pastoral de la comunidad ucraniana, llegando a ser pastor de la misma.
 Así como los Padres de la Iglesia veían en los patriarcas del Antiguo Testamento prefigurada la figura de Cristo, así también nosotros podemos ver en la ordenación de Mons. Mykycej prefigurada la presencia de la Congregación en Ucrania, pues antes que la Congregación llegase a Ucrania, ya era ucraniana en uno de sus hijos.
Hoy la congregación crece en la Ucrania y ya hay otros hijos de Don Orione ucranianos. En ellos se cumplen aquellas palabras, casi proféticas, de Mons. Slipyj quien anhelaba “muchas otras vocaciones ucranianas para el trabajo misionero entre la numerosa emigración ucraniana y para el fututo apostolado en el Oriente europeo”.
Fuente: p. Facundo Mela Loqueyorecibi.blogspot.com