SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


viernes, 31 de marzo de 2023

80 AÑOS EN QUE LA OBRA DON ORIONE ASUME POR DECRETO 155/156 LA PARROQUIA INMACULADA




 Presentamos una breve historia de la comunidad parroquial y los inicios jurídicos y canónico de la Parroquia.
La población de Barranqueras creció alrededor del puerto, entonces llamado Juarez Celman  donde las "barranqueras" ( de ahí su nombre tradicional e histórico) acudían a lavar las ropas en las" barrancas" dei riacho, otro posible origen del nombre Barranqueras.
Una población proveniente principalmente desde la vecina Corrientes, que cruzaban el río en canoas, la mayoría cosecheros, hacheros,que al pasar por el lugar se quedaban.
También por comerciantes que se instalaron alrededor del mismo puerto, o que arribaban de los barcos que llegaban.
En esa época la zona era atendida por frailes franciscanos , que venían desde el Convento de Nuestra Señora de la Merced de Corrientes, o de la Iglesia Catedral de Resistencia.
en el año 1913, fray Lorenzo Murria solicitó permiso para construir una capilla en la zona del puerto.
En el año 1917, el párroco de la Iglesia Catedral luego de una misión predicada por Fray Antonio Villagra, se reune con un grupo de vecinos para formar una comisión Pro Capilla, comenzando así la organización de la comunidad eclesial.
el 1° de agosto de 1934, el mismo arzobispo de Santa Fe, Monseñor Nicolas Fasolino, celebró la Santa Misa y confirmó en la nueva capilla como final de una gran misión y en esa fecha bendijo la imagen de Maria Inmaculada, donada por la Sra Concepción Fazzio de Rossi.
El 4 de abril de 1937 Monseñor de Carlo bendice la piedra fundamental de lo que será la Iglesia Convento de los Frailes Menores de San Francisco de Asís.
El 30 de abril de 1937, el obispo separa Barranqueras de la Parroquia Catedral y erige en Parroquia una amplia zona donde se desarrollaban actividades evangelizadoras, fue su primer administrador parroquial Fray Gabriel Possenti, y desde el 1938 le sucede Fray Nicolás Amucháustegui, como cura párroco. 
El 24 de junio de 1937, Don Orione a bordo del buque General Artigas, ( medio de transporte de pasajeros de ese tiempo) navegando por el Paraná llega a Barranqueras, con rumbo hacia Resistencia y luego hacia Presidencia Roque Saenz Peña,. Inmediatamente la Obra asume una parroquia de esa ciudad.
El 1 de abril de 1943, la Parroquia Inmaculada Concepción,pasó a manos de la obra Don Orione, o sea que asume por decreto 155/156  del obispo diocesano y hoy está cumpliendo 80  años de permanencia como Obra Don Orione en Barranqueras, asume  como primer párroco el R.P. Juan Iwertowsky y como vicario cooperador el R,.P. Luis Favarato.

miércoles, 29 de marzo de 2023

COLEGIO BONEO Y PARROQUIA SAN JUAN EVANGELISTA / P. FERNANDO FORNEROD

En la vida del pueblo y entre los jóvenes
Por Fernando Fornerod para Revista Don Orione Nº 51
En 1935 Don Orione recibió un pedido urgente del Nuncio Apostólico: quedaba vacante una escuela con capilla del barrio Refinería de Rosario y dejaría a cientos de niños sin educación. Pero la respuesta de Don Orione y su compromiso de amor por los hijos del pueblo le hizo dar un “sí” que llega hasta nuestros días.


El paisaje en torno a lo que antiguamente era “La Refinería” hoy ha cambiado completamente. La ciudad de Rosario ha crecido y, con ella, una nueva silueta urbana se recorta asomándose a las barrancas. El territorio donde hoy se extienden grandes espacios verdes que contemplan el Paraná estaba ocupado por obreros en busca de trabajo, en medio de situaciones que no ocultaban, las más de las veces, lo innoble de nuestra condición humana.
Eran las cercanías de “La Refinería Argentina” de azúcar, que desde 1889 convocó a su alrededor una muchedumbre de obreros en busca de nuevas oportunidades. Seis años después ya se contabilizaban 29 viviendas colectivas (conventillos) con un total de 440 habitaciones, en las que convivían 1716 personas, que continuarían incrementándose a la par de la industria.
La creciente riqueza de las exportaciones era para otros y, a pesar de tanto trabajo, no hubo mejorías para los obreros de esa zona.
Los testimonios de la época sobre las condiciones de trabajo son elocuentes: “La Refinería rosarina no sólo empleaba a mujeres y niños que trabajaban las mismas agotadoras doce horas que el resto, sino que pagaba en general salarios que estaban en el mismo margen de exigüidad del que percibía el resto de la clase proletaria”.

La escuela del barrio Refinería

Cuando el primer obispo de Santa Fe –monseñor Juan Agustín Boneo– hizo su visita pastoral a Rosario, advirtió que el barrio Refinería estaba sin estructuras escolares suficientes. Por eso, sin detenerse a pensar mucho, inició la fundación de un colegio privado y gratuito que fuese accesible para todos.
Finalmente, en 1906 se concretó la construcción de la Escuela “San José” contando con la atención los hermanos lasallanos.
Pero la crisis económica mundial de 1930 tuvo efectos devastadores, sobre todo para los más pobres, y los primeros en manifestarlo fueron sus más débiles sujetos: los niños.
Ese año la Refinería decidió trasladar su planta a Tucumán, dejando a cientos de familias a la intemperie. El Estado, por su parte, dejó de cumplir sus compromisos con la enseñanza y la Escuela “San José” dejó de recibir los aportes vitales para su funcionamiento.
En 1935 la situación era insostenible para los hermanos de La Salle y decidieron dejar la Escuela. Mons. Antonio Caggiano, obispo de la flamante Diócesis de Rosario, recibió la noticia con preocupación y recurrió con urgencia al Nuncio Apostólico Felipe Cortesi para convocar a Don Orione a realizar tareas apostólicas en esas tierras.
En efecto, una añeja amistad unía al secretario de la delegación pontificia, Mons. Maurilio Silvani con el Fundador de los Hijos de la Divina Providencia. Fue por él que Don Orione había constituido la primera comunidad en Victoria (Prov. de Buenos Aires).

Llega Don Orione

A fines de ese año, Don Orione aceptó la nueva misión encomendada. En una carta del 5 de enero de 1936 confió a Don Sterpi –su delegado en Roma– la decisión: “Mire que he debido aceptar una casa en la ciudad de Rosario: no pude decir que no, ni al Nuncio ni al Obispo de Rosario; son escuelas primarias para niños pobres y una iglesia pública que pronto será parroquia”.
A pesar de su poco personal religioso, Don Orione siente que debe ayudar. Es importante destacar que uno de los objetivos fijados por el Fundador para su Pequeña Obra era la educación de los niños y jóvenes más carenciados.
Finalmente, el 27 de diciembre de 1935 pusieron toda la incipiente actividad en el barrio Refinería bajo la protección de San Juan Evangelista. Además, impusieron el nombre de ese santo a la capilla que pasó a ser la nueva sede parroquial. “Y el obispo –cuenta Don Orione en otra carta– también dio al Colegio el nombre del venerado y emprendedor Mons. Juan Agustín Boneo”.

Espíritu de pueblo y mirada de fe

Don Luis Orione fue un sacerdote que incansablemente amó a todos, especialmente a quienes se encontraban marginados y explotados por cualquier ideología. En efecto, él luchó a fin de que ninguna doctrina desplazara al hombre de su centralidad, ni menoscabara su dignidad de hijo de Dios. Su compromiso por el bien de los trabajadores despertó en él desde muy joven. Ya cuando era seminarista y trabajaba en el barrio de San Bernardino en Tortona, él afirmaba: “el único cura que toleraban era yo, porque decían que era socialista”.
No siempre esta visión fue común en los ambientes eclesiales. Pero los tiempos fueron cambiando y, con ello, debía cambiar la mentalidad de vivir la Iglesia. Consciente de estas transformaciones, Don Orione se acerca a las masas de los trabajadores, para que en Cristo ellas se conviertan en pueblo: el Pueblo de Dios.
Esta mirada preferencial por el mundo obrero despierta en Don Orione una sensibilidad especial por las barriadas. Esas que nacen silenciosamente en torno a las grandes ciudades. Gente humilde y silenciosa. A quienes, en el hecho mismo de marginarlos, se les ha quitado toda posibilidad de promoción y dignidad humana. Pero no: ellas son, en realidad, un fuerte grito por la justicia social y por la puesta en acto del destino universal de los bienes de la tierra y del trabajo. Fundamentalmente del pan y del trabajo: dones destinados a todos los hombres; sin exclusiones.
La mirada de Luis Orione, sin embargo, no es estrecha. Es profunda e integral, porque mira las barriadas con los ojos de la fe.
Con esos ojos de fe, con esa alma esperanzada, y con esos brazos dispuestos al amor servicial sin límites, Don Orione extendió la Pequeña Obra en Rosario, para que también allí se edificara a Jesucristo en la vida del pueblo y entre los jóvenes.

* Los textos fueron tomados del libro “Edifiquen a Jesucristo en la vida de los jóvenes”, de reciente publicación, y son parte de la investigación histórica llevada a cabo por el padre Fernando Fornerod, acerca de la presencia orionita en la ciudad de Rosario.



FRONTISPICIO PARROQUIA SAN JUAN EVANGELISTA, EN LA QUE SE OBSERVA EL AGUILA Y LA TESIS DE LA TEOLOGÍA DE SAN JUAN : "DIOS ES AMOR"
EFEMÉRIDES ORIONITA
(Preparada por el hno Jorge Silanes)
30 DE MARZO DE 1936
Don Orione escribe, una carta al P. Sterpi desde la ciudad de Rosario:
“Desde Rosario de Santa Fe,
30 de marzo de 1936
Querido P Sterpi.
Deo Gratias! ¡Y la paz esté siempre con nosotros!
Estoy desde hace dos días en Rosario de Santa Fe, y quiero rápidamente mandar un saludo y la santa bendición, a Usted y a nuestra querida Congregación, desde esta ciudad surgida alrededor de una venerada y pequeña estatua de la Virgen del Rosario, a cuyos pies ayer, conducido por su Excelencia Monseñor Antonio Caggiano, Obispo de aquí, he ofrecido mi corazón y este colegio, que toma el nombre de San Atanasio de la Argentina y la nueva parroquia San Juan Evangelista, que nos ha sido confiada.
Aquí tenemos todos los grados primarios hasta el 6° incluido todos (los alumnos) son externos, y la enseñanza es gratuita, ninguno paga un centavo; aún si hace poco tiempo que iniciaron las clases en el día de San José, ya hay 470 (alumnos),-y también podrán llegar a 700 y quizás a 1000 el próximo año, si tuviéramos espacio.
Anexo al Colegio esta la Capilla semi-pública, que ya funciona como parroquia,-más adelante tendremos una bonita iglesia, hay mucho terreno. Nosotros recemos y la Divina Providencia nos ayudará...”
(Scritti, 19,39)

martes, 28 de marzo de 2023

EL HIMNO DE LA CARIDAD CON LA VOZ DE DON ORIONE EN ITALIANO





Encontrándose todavía en Argentina, en Marzo de 1936, mientras visitaba Rosario (provincia de Santa Fe), Don Orione les escribe a los bienhechores y amigos de la Obra en Italia contándoles sobre la apertura del Colegio Boneo y todas las acciones que estaba llevando adelante en nuestro país, agradeciéndoles por toda la ayuda que recibía de ellos e invitándolos como siempre a "¡Hacer el bien a todos, hacer el bien siempre, el mal a nadie!"

Esa carta llamada "El himno de la caridad, el más hermoso himno que se pueda cantar sobre la tierra" fue grabada por el mismo Don Orione en un disco que posteriormente se envió a Italia para que se reproduzca por la radio y de esta manera poder llegar con su propia voz a todas aquellas personas que constantemente le brindaban su apoyo.
Queremos compartir con todos nuestros bienhechores y amigos ese audio en donde lo podemos escuchar al Santo de la Caridad pedirnos que "Sintamos, oh hermanos, el grito angustioso de tantos otros hermanos nuestros, que sufren y anhelan a Cristo; vayamos a su encuentro como buenos Samaritanos, sirvamos a la verdad y a la Iglesia, en la caridad

Compartimos el texto de la carta en español.

Buenos Aires, marzo de 1936

Don Orione a sus Benefactores y Amigos de Italia:

Aquí, estoy entre ustedes, oh queridísimos, con todo mi espíritu.

No pudiendo ir aún a agradecerles en persona por la benevolencia y caridad que continúan dando a mis pobres Institutos durante mi alejamiento, me es caro mandarles por lo menos mi voz; ella les lleva gran parte de mi corazón y la expresión de eterna gratitud.

Benefactores y Benefactoras, la caridad de ustedes me conmueve hasta las lágrimas, no pasa día en que no los recuerde. Agradecido y grato, rezaré y rezaré siempre por ustedes y por sus familias.

Sostenido por la ayuda de Dios, por la bendición del Papa y de los Obispos y por vuestro válido apoyo, yo trabajo en humildad a los pies de la Santa Iglesia para dilatar las tiendas de la caridad de Cristo, para la salvación de los hijos del pueblo y de los emigrados italianos, y para el consuelo de los infelices más abandonados.

En Rosario de Santa Fe he abierto ahora escuelas gratuitas para más de quinientos niños pobres, la mayor parte hijos de italianos. Últimamente he ido a Chile en un vuelo a más de cinco mil metros sobre los Andes, y también Santiago de Chile tendrá su Cottolengo mañana.

“Charitas Christi urget nos”. Nosotros somos siervos inútiles, mas es la caridad, es el amor de Cristo y de los hermanos que nos anima, que nos empuja y nos apremia.

* * *

¡Gloria a Dios! Hoy quisiera ser un poeta y un santo para cantar el más hermoso himno que se pueda cantar sobre la tierra: el himno de la caridad.

Y que yo, italiano y sacerdote, quiera cantar este himno, no debe parecerles extraño, hermanos, pues yo quisiera hacer resonar aquí abajo esa melodía que retumba en los cielos.

Oh, ¿Quién nos dará el himno de la humanidad redimida por Cristo, el himno de la Caridad?

Ya hubo un hombre que cantó este himno y escribió las más hermosas y altas palabras, después de haberlo actuado en su vida: San Pablo. Y él podía cantarlo bien este himno, así como lo ha cantado, pues nadie más que él lo sintió vibrar en su corazón, nadie ha sentido más que él el amor de Jesucristo y de la humanidad; y los ecos de esa divina poesía han llegado hasta nosotros, pues, a partir de Cristo, la religión se hizo inspiradora de caridad y con ella está totalmente unida, tal es así que el Cristianismo sin la caridad no sería más que una indigna hipocresía.

El Evangelio enseña que no podemos tener paz con dios, si estamos en discordia con el prójimo y San Juan Dice: No amas a Dios que no ves, si no amas al hermano que ves.

La caridad es el precepto propio de Cristo; él ha dicho: En esto se reconocerá si son mis discípulos, si se aman recíprocamente. No hay nada más caro al Señor, que la caridad hacia el prójimo y especialmente hacia las almas.

¡Almas y Almas!

¡Oh, la caridad de aquel San Francisco de Asís, que fue todo seráfico en ardor! ¡Oh, la caridad que sofocaba el corazón de San Vicente de Paul y Cottolengo, el padre de los infelices!

¡Dios es caridad y quien vive la caridad, vive a Dios!

La caridad nos edifica y unifica en Cristo, la caridad es paciente y benigna, es suave y fuerte, es humilde, iluminada y prudente, compadece los defectos de los demás, goza del bien de los otros, repone su felicidad al hacer el bien a todos, también a los enemigos, se hace toda para todos, es omnipotente y triunfadora de todas las cosas.

Un día, Jesús, llamando a los elegidos a su diestra, les dirá:

Vengan oh bendecidos por mi Padre: tenía hambre y me han dado de comer, tenía sed y me han dado de beber, estaba desnudo y me han vestido, era huérfano y me han recibido.

Maravillados ante tal alabanza, preguntarán:

Oh Señor, ¿Cuándo te hemos hecho esto?

Cristo responderá:

Todo aquello que han hecho a mis pobres y carenciados, por mi amor, me lo han hecho a mí.

Nuestro Dios es un Dios apasionado de amor, Dios nos ama más que un padre a su hijo, Cristo Dios no ha dudado en sacrificarse por amor a la humanidad.

En el más miserable de los hombres brilla la imagen de Dios. Quien le da a un pobre, le da a Dios y tendrá, de la mano de Dios, la recompensa.

* * *

Oh, que la Providencia nos mande a los hombres de la Caridad. Como un día, de las piedras, Dios ha suscitado a los hijos de Abraham, así suscite la legión y un ejército, el ejército de la caridad, que colme de amor los surcos de la tierra, y calme finalmente a la afanada humanidad.

Ya demasiado hemos odiado, ha cantado también Carducci, amemos. Somos apóstoles de caridad, sojuzguemos nuestras pasiones, alegrémonos del bien de los demás, como del bien nuestro; en el cielo será precisamente así, como nos lo expresa también Dante con su sublime poesía.

Seamos apóstoles de caridad, de amor puro, amor alto y universal, hagamos reinar la caridad con la dulzura del corazón, con el hecho de compadecernos, de ayudarnos mutuamente, dándonos la mano para caminar juntos. Sembrar con mano abierta, sobre nuestros pasos, obras de bondad y de amor, enjuguemos las lágrimas de quien llora.

Sintamos, oh hermanos, el grito angustioso de tantos otros hermanos nuestros, que sufren y anhelan a Cristo; vayamos a su encuentro como buenos Samaritanos, sirvamos a la verdad, a la Iglesia, a la Patria, en la caridad.

¡Hacer el bien a todos, hacer el bien siempre, el mal a nadie! Y como el sol inunda de su luz el universo, así sobre la nueva y grande Italia, purificada de las sectas y unida a la Iglesia, brille hermoso el sol de la gloria, en una efusión inefable de la caridad de Cristo; y, rotas las cadenas de los pueblos aún bárbaros y esclavos, vean las gentes irradiar tu frente, oh Roma, que sola no conoces la confusión de las lenguas y vivan la caridad en la cristiana y civil luz de la vida nueva.

¡Oh Amigos de Italia, arriba los corazones! Y que la bendición de Dios descienda abundante y confortante sobre ustedes, sobre nuestros soldados y sobre nuestra Patria.

¡Fiat! ¡Fiat!

Don Orione



Pueden descargar el audio completo de "El himno de la caridad...desde aquí.

29 MARZO, INAUGURACIÓN PARROQUIA SAN JUAN EVANGELISTA Y COLEGIO BONNEO



29 DE MARZO DE 1936  El P. Orione en Rosario para la inauguración del Colegio Boneo y la Parroquia de San Juan Evangelista....
Diario P. Zanocchi; Dutto, pág. 114.
Don Orione en la Catedral de Rosario, consagra el Colegio Boneo y la futura parroquia San Juan Evangelista a la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad de Rosario
Cfr. Carta escrita al día siguiente.


San Luis Orione, quien decía que "nosotros debemos amar mucho, en Jesucristo, a las almas santas de los niños... Debemos ver en ellos la imagen de Dios, los más queridos por el corazón de Jesús. Amarlos a todos, sin excepción alguna, amándolos no por su ingenio, ni por su perspicacia o memoria, ni porque tengan modales educados o voz simpática, ni porque sean hijos de una familia amiga o de mejores condiciones económicas, no por el semblante o por la punta de la nariz más o menos aguileña. Nosotros los debemos amar porque en ellos vemos y amamos a Jesucristo".(homilía Monseñor Mollaghan 20 nov 2006, centenario del colegio Boneo) Fuente Aica
El colegio Boneo fue fundado en Rosario provincia de Santa Fe, el día 19 de diciembre de 1906.
En el período de la primera posguerra, un acontecimiento relacionado con monseñor Boneo generó inconvenientes en las relaciones entre el gobierno argentino y el de la Santa Sede.
En 1924, el nuncio comunicó que la Santa Sede había nombrado como administrador apostólico de la arquidiócesis de Buenos Aires a monseñor Juan Agustín Boneo, obispo de Santa Fe. El canciller del gobierno de Alvear, Angel Gallardo, comunicó a Boneo que, tratándose de un cargo que se ejerce en el territorio de la República, la documentación correspondiente debía ser previamente sometida a consideración de las autoridades nacionales. Comenzó así una nueva pugna por jurisdicciones y atribuciones de poder entre el gobierno argentino y las de la Iglesia local y la Santa Sede, pues monseñor Boneo se negó a presentar la documentación exigida por las autoridades nacionales. Boneo argumentó que ninguna ley ni disposición constitucional le obligaba a presentar previamente al gobierno el nombramiento del papa. Ante esta postura, el Poder Ejecutivo requirió el dictamen del procurador de la Nación, quien insistió en la presentación de los documentos.
Monseñor Boneo decidió acatar la disposición del procurador y presentar la documentación a la Corte Suprema. El alto tribunal encontró que la documentación no llenaba los requerimientos legales y afectaba el derecho de patronato del Estado argentino, por cuanto el nombramiento de Boneo había sido realizado por el mismo Papa en violación del artículo 68, inciso 8, de la Constitución de 1853. Con estos argumentos, por sentencia dictada en febrero de 1925, la Corte Suprema decidió no conceder la autorización para la designación de Boneo como administrador apostólico de la arquidiócesis de Buenos Aires. Finalmente, el 17 del mismo mes, el presidente Alvear retuvo la documentación que contenía la designación de Boneo, en otras palabras, decidió que en ese momento el Vaticano no podía nombrar vicario apostólico para gobernar a los obispos argentinos
En Santa Fe, a principios del siglo XX, el barrio Refinería de Rosario (así llamado por encontrarse instalada una refinería de azúcar, actividad que dio trabajo a gran cantidad de nativos e inmigrantes radicados en la zona) formaba una miniciudad aparte, debido a su gran actividad portuaria, ferroviaria e industrial. La vida precaria, los conventillos, las grandes concentraciones de hombres y mujeres de distintas partes del mundo hicieron que un lugar con gran actividad necesitara imprescindiblemente de un establecimiento educativo.
El primer obispo de la provincia, monseñor Juan A. Boneo, creó la escuelita San José el día 19 de diciembre de 1906 para ayudar a los viejos obreros del barrio.
Luego, la escuela pasó a llamarse “San Juan Bautista de La Salle”, ya que fueron sus discípulos quienes tomaron la responsabilidad de educar a los alumnos ofreciéndoles un plan de vida
Cuando el mundo tambaleaba en la crisis económica globalizada de los años 30, el Estado dejó de cumplir sus compromisos con el colegio y se cortaron los aportes a la educación.
Mientras el mundo vivía en plena incertidumbre, la Sociedad de Damas asumió la cooperadora con la misión de evitar el cierre definitivo de la institución, acompañando a los hermanos lasallanos hasta 1936 .Luego de varios años de presencia de los lasallanos, y ante la posibilidad de que se perdiera la continuidad de la enseñanza en el colegio, monseñor Caggiano encargó a don Orione la benemérita tarea de hacerse cargo a de la escuela y de la parroquia
A partir del año 1936, la escuela gratuita de varones pasó a llamarse obispo Juan Agustín Boneo, en homenaje a quien tanto trabajara por la educación de los niños carenciados de la zona.
El Obispado de Rosario donó a la congregación el edificio y el terreno donde se encuentran emplazadas la escuela y la parroquia.
La gran obra educadora realizada en los primeros años (1936 a 1947) se debió al dinamismo y emprendimiento de un sacerdote que no descansó un solo momento, ofreciendo ejemplos de dedicación, entusiasmo y laboriosidad. Todo el barrio Refinería recuerda con cariño la figura señera del padre Miguel Tiburzio, hombre generoso de costumbres sencillas que supo trabajar y recrearse junto con los más humildes a quien muchos recuerdan aún con su sotana recogida acarreando ladrillos para las obras o jugando un partido de fútbol en el terreno conocido como la canchita
Por la historia inscripta en las aulas del colegio Boneo, sirva el presente como profundo homenaje. Fuente: Proyecto Declaración Carlos Reutemann

LA CARIDAD QUE NOS URGE NACE DE LA ORACIÓN

 



Dios nos amó. Dice San Juan: Nosotros amamos porque Dios nos amó primero (1Jn 4, 19). El amor de Dios hacia los hombres es tan grande que nosotros no podemos medirlo... Dios es caridad —lo dice siempre San Juan— Dios es santísimo eterno amor».

La caridad es infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, por el cual podemos amar a Dios y al prójimo, ella nos lleva a ensanchar nuestros corazones, y gracias al amor de Dios aquello que «parece muerte se hace vida». El dinamismo de la caridad en Don Orione encuentra su fuente en la experiencia interior de Dios, que trasluce en cada contacto suyo, en cada acción suya, en sus escritos tan lúcidos en las razones de la fe y tan cargados de amor divino. El amor lo rapta, la caridad lo eleva y lo deja perderse en Dios y dilata su corazón sin confines. «La caridad tiene brazos tan grandes que no ve ni montes ni confines o barreras de nacionalidad».

La experiencia del amor de Dios lo llevaba a ser uno con Cristo, por los demás. Santidad y caridad se identifican. Don Orione expresa así su adhesión a este dinamismo unificante de la caridad: «Buscaré de imbuirme de caridad de adentro y de afuera y de aniquilarme por la salud de los hermanos y por atraer al amor de Dios y de la Iglesia a las almas y al pueblo».

Don Orione conocía bien la doctrina teológica sobre la caridad: ella crece para una mayor unión con Dios y se intensifica con la oblación de sí. «¡Amar siempre y dar la vida cantando al Amor! Despojarme de todo... abismarme siempre infinitamente y volar siempre más alto infinitamente, cantando a Jesús y a la santa Virgen y no detenerme nunca».

«Don Luis Orione se nos presenta como una maravillosa y genial expresión de la caridad cristiana... él se dejó siempre conducir sólo por la lógica del amor».

Esta unión con Dios es también la fuente de la dinámica de la caridad apostólica, tan característica en la vida de la Congregación. « ¿Cuál es el secreto para tener éxito en las obras del apostolado, para obtener resultados satisfactorios en nuestro trabajo? Este secreto es la unión con Dios, vivir con Dios, en Dios, unidos a Dios, tener siempre el espíritu elevado a Dios... Todo aquello que se hace se transforma, así en oro, porque todo se hace por la gloria de Dios y todo se vuelve oración».

Al explicar la virtud de la caridad a sus hijos e hijas, Don Orione une la buena doctrina espiritual a la referencia continua a la vida y a los ejemplos de los santos. 1

La caridad es el principio de unidad espiritual que funde doctrina, ascetismo personal y apostolado. Para comprender a Don Orione, apóstol de la caridad, es preciso comprender a Don Orione místico. Él, desde la juventud es requerido por la gracia para abrirse al amor de Dios. Tiene grandes deseos de bien, tiene el gusto de Dios y de las cosas sagradas. Desea ser sacerdote para dedicarse al servicio de Dios y de los hombres. A los 18 años, como escribía él mismo, Cristo lo conquista para tenerlo para sí, para la obra de la Iglesia y del Papa, y lo plasma para hacer de él un apóstol de la juventud, de los pobres, de los abandonados y de aquellos que no van a la iglesia. Este dinamismo de la caridad, ya sea por la forma como por la intensidad, fue un don personal particular.

Don Orione encuentra e indica la fuente de la caridad en Dios, el cual es Amor. Reconoce la bondad de Dios, su Divina Providencia, en todo y en todos, y desde su corazón brota continuamente el «Deo gratias»: gratitud a Dios, estímulo y urgencia del «charitas Christi urget nos!» para la inmolación incansable por el bien del prójimo. En la gracia de Dios («¡Oh divina Providencia!») está el dinamismo de la caridad: la gracia genera gratitud, y la gratitud hacia Dios genera la gratuidad hacia el prójimo.2

 1 Tras los Pasos de Don Orione

2 Tras los Pasos de Don Orione