Recordemos que Don Orione nació en el año 1872, y que León XIII, fue elegido Papa en el año 1878.
Su fidelidad de niño al sucesor de Pedro y su gran caridad
asombraron a los pontífices que lo conocieron. A algunos incluso antes
de subir a la cátedra de Pedro. El prefecto de la Congregación para las
causas de los santos perfila la relación entre don Orione y los papas
del siglo XX.
De hecho, con esta profunda devoción al
sucesor de Pedro, estuvo «al lado de los papas», de cinco papas. Los cuales le
llamaron en varias circunstancias y le confiaron cuestiones espinosas y
delicadas, y a los cuales don Orione prestó con inteligencia servicios incluso
muy personales y, a veces, heroicos. Tocando el tema de la relación filial de
don Orione con los papas(1)
León XIII, de nombre secular Vincenzo
Gioacchino Raffaele Luigi Pecci (Carpineto Romano, 2 de marzo de 1810-Roma, 20
de julio de 1903), fue el 256.o papa de la Iglesia católica.1 Su pontificado,
de veinticinco años de duración, se desarrolló entre los años 1878 y 1903
Nacido en Carpineto Romano, cerca de Roma, fue
el sexto de los siete hijos del conde Ludovico Pecci y su esposa Anna Prosperi
Buzzi. Sus hermanos fueron Giuseppe y Giovanni Battista Pecci. Su familia
pertenecía a la pequeña nobleza rural. Su padre era comisario de guerra y
coronel. Ya en su juventud se señaló como un gran latinista, y en su madurez
sería un conocido humanista, diestro escritor de poemas y cartas en latín. Fue
alumno del colegio jesuita de Viterbo y, entre 1824 y 1832, estudió Teología en
el Collegium Romanum.
En 1843 fue consagrado arzobispo titular de
Damietta (Tamiathis) y destinado como nuncio a Bruselas, donde permaneció hasta
1846. Poco después fue nombrado obispo de Perusa con el grado de arzobispo ad
personam. Preside un Concilio provincial celebrado en Spoleto en 1849, por cuya
iniciativa se tomó el acuerdo conciliar de pedir a Pío IX la promulgación de
una constitución condenando los diversos errores sobre la Iglesia, Autoridad y
Propiedad, aun ya condenados separadamente con anterioridad, haciendo un
escueto concurso de ellos, y que se valoró de gran utilidad para la feligresía
católica. Este documento fue conocido posteriormente al ser publicado como
Syllabus.2
En 1856, Pío IX lo nombró cardenal presbítero
del título de San Crisógono
En los años siguientes se produjo la
unificación italiana (1859-1870), que supuso la liquidación de los Estados
Pontificios y el enfrentamiento radical entre la Iglesia católica y el Estado
liberal (especialmente, el nuevo Reino de Italia). La postura moderada que
mantuvo en estos temas el cardenal Pecci lo convirtió en un candidato idóneo
para suavizar las tensiones, razón que probablemente influyó en la decisión del
Colegio Cardenalicio de elegirlo papa al morir Pío IX en 1878.
Coronación de León XIII
Efectivamente, en un cónclave de solo dos días
y a la tercera votación, Gioacchino Pecci fue elegido papa el 20 de febrero de
1878. El 3 de marzo siguiente fue coronado en la Basílica Apostólica Vaticana
por el cardenal Teodolfo Mertel, Cardenal diácono de San Eustaquio, por
delegación del cardenal Prospero Caterini, protodiácono de S. Maria in Via Lata
y ad commendam de S. Maria della Scala, que se encontraba enfermo.
León XIII se preocupó desde el inicio de su
mandato por mejorar las bases intelectuales del clero, alejándose en lo
doctrinal de la mera actitud defensiva de su predecesor. Con este fin nombró en
1879 a cuatro cardenales consagrados exclusivamente a los estudios (entre
ellos, el erudito John Henry Newman), y el 4 de agosto de ese año —en la
encíclica Aeterni Patris— presentó el tomismo como la filosofía a seguir por
los católicos para afrontar los problemas de su tiempo.3
Los primeros años de su pontificado quedaron
marcados por una serie de iniciativas académicas: la fundación de un nuevo
instituto en Roma para el estudio de la filosofía y la teología, centros de
estudio de las Escrituras y un centro astronómico. Además, se abrieron los
archivos del Vaticano, tanto a los estudiosos católicos como a los no
católicos.
Su largo pontificado significó un acercamiento
de la Iglesia a las realidades del mundo moderno. Frente al creciente problema
obrero, en 1891 dio a conocer la encíclica Rerum novarum (Acerca de las nuevas
cosas). La misma deploraba la opresión y virtual esclavitud de los
numerosísimos pobres por parte de «un puñado de gente muy rica» y preconizaba
salarios justos y el derecho a organizar sindicatos (preferiblemente
católicos), aunque rechazaba vigorosamente el socialismo y mostraba poco
entusiasmo por las instituciones de la democracia liberal y el sindicalismo
obrero.4 Las clases y la desigualdad, afirmaba León XIII, constituyen rasgos
inalterables de la condición humana, como son los derechos de propiedad.
Condenaba el socialismo como ilusorio y sinónimo del odio y el ateísmo.
El realismo político y la habilidad diplomática
de León XIII permitieron poner fin a la hostilidad del régimen imperial alemán
hacia los católicos (abandono por el canciller Otto von Bismarck de la
Kulturkampf en 1879 y visita a Roma del emperador Guillermo II de Alemania en
1888). Igualmente, propugnó el fin de la confrontación entre la Iglesia
francesa y la Tercera República, avalando la participación de los católicos
franceses en el régimen republicano. Por el contrario, mantuvo el
enfrentamiento numantino con el Estado italiano, insistiendo en el boicot de los
católicos italianos a la vida política nacional.
León XIII pensaba que el servicio diplomático
papal debía desempeñar un papel de primer orden tanto en la consolidación de la
disciplina interna de la Iglesia como en la conducción de las relaciones
Iglesia-Estados. En 1885, España, Alemania y Reino Unido recurrieron a él como
mediador en la disputa sobre la posesión de las islas Carolinas, en el
Pacífico, siendo España quien las consiguiera; aunque a contrapartida, el II
Reich tomó las islas Marshall. Ya en 1899, el zar Nicolás II de Rusia y la
reina Guillermina I de los Países Bajos se beneficiaron de sus buenos oficios
en el intento de convocar una conferencia de paz de todos los países de Europa.
Reflexionando sobre la diplomacia de la Santa Sede
con ayuda de las obras de santo Tomás de Aquino, replanteó en su encíclica
Immortale Dei (1885) la relación entre la Santa Sede y los Estados-nación. El
nuncio papal, en opinión de León XIII, era el representante de la soberanía
espiritual del papa del mismo modo que un embajador representa la soberanía
política de su país.
Reforzó los lazos con la Iglesia
estadounidense, fomentando la expansión del catolicismo en Estados Unidos. Con
todo ello, León XIII contribuyó a dotar a la Iglesia de un nuevo protagonismo a
escala mundial, reforzado por dos tipos de iniciativas suyas: por un lado, el
acercamiento a la Comunión anglicana y a los ortodoxos griegos, que inició la
tendencia ecuménica de los papas del siglo XX; y por otro, el impulso de la
acción misionera, especialmente en África.
Tuvo especial interés en promover el rezo del
Santo Rosario, al cual dedicó diversas encíclicas. Cabe mencionar que, a
inicios de su papado, se produjo la muerte de santa Bernadette Soubirous (16 de
abril de 1879), vidente de Lourdes, a quien León XIII enviara la bendición
antes de morir. La Virgen María quien, bajo la advocación de Nuestra Señora de
Lourdes, dijera de sí misma «Yo soy la Inmaculada Concepción», se había
presentado —según el relato de Bernadette— con un rosario en sus manos, lo que
no pasaría desapercibido a la mente del Pontífice.
En sus veinticinco años de papado llegó a
nombrar un total de 147 cardenales en 27 consistorios.
Muerte
Falleció en Roma el 20 de julio de 1903; había
sido el primer papa en haber nacido en el siglo XIX, y también fue el primero
que murió en el siglo XX: vivió hasta la edad de 93 años, siendo el tercer papa
con más larga vida.5 En el momento de su muerte, León XIII era el tercer papa
con más tiempo de pontificado, solo superado por Pedro (entre 34 y 37 años) y
Pío IX (31 años). Pecci no fue sepultado en la Basílica de San Pedro, como era
costumbre, sino que en 1924 sus restos fueron trasladados hasta la basílica de
San Juan de Letrán, su catedral como obispo de Roma, y una iglesia en la que
tuvo un interés particular(2)
(1) por el cardenal José Saraiva Martins
(2) wikipedia