En sus escritos
se observan miradas "amplias" sobre la escena histórica de la
sociedad de su tiempo.(5) "Debemos ser santos, pero hacernos tales santos
que nuestra santidad no pertenezca solamente al culto de los fieles, ni esté
solo en la Iglesia, sino que trascienda y arroje en la sociedad tanto esplendor
de luz, tanta vida de amor de Dios y de los hombres para ser, más que los
santos de la Iglesia, los santos del pueblo y de la salvación social".(6)
"Sin Cristo todo se abate, todo se ofusca, todo
se resquebraja: el trabajo, la civilización, la libertad, la grandeza, la
gloria del pasado, todo se destruye, todo muere".(7)
La acción apostólica de Don Orione tiene dos resortes
potentísimos, fueron 1) la necesidad de los hermanos ("los pueblos están
cansados, están desilusionados sienten que toda la vida
es vana, es vacía sin Dios " 2) la fe en Dios ("somos hijos de la
Divina Providencia, no somos de aquellos catastróficos que creen que el
mundo termina mañana; el último en vencer será Dios, y Dios vence en una
infinita misericordia".Su pasión por la salvación de los hombres, la obtenía,
sobre todo, a los pies del Crucifijo.
"La Iglesia y la sociedad tienen hoy
necesidad de almas grandes, que amen a Dios y al prójimo sin medida, y que se
consagren como víctimas a la caridad, que todavía es aquella que puede hacer
retornar a los hombres a la fe".(9) El advertía que
semejante tipo de presencia apostólica respondía a una exigencia interior de
fidelidad evangélica,pero también a la misión de la Iglesia en los nuevos
tiempos y a las necesidades de la gente.
Don Orione, sensibilísimo a la misión de la Iglesia,
advertía sobre los fenómenos sociales (industrialización, urbanización,
etc.), ideologías y proyectos políticos, que resquebrajan la tradicional
cohesión de los pueblos en torno a la Iglesia y a la fe. la separación que iba creciendo entre clero y
pueblo, entre religión y sociedad, entre devoción y costumbres. La fe y el
Evangelio, aunque profundamente arraigados en la tradición del pueblo, parecían
no influir sobre los nuevos problemas e intereses de la vida familiar, social y
cultural. (10)
Las masas obreras, sobre todo, eran atraídas, seducidas y
trastornadas por otras ideologías y costumbres con la
consiguiente desorientación y envilecimiento también de la vida civil. Era
necesario un nuevo modo de ser "sal y levadura del mundo", un nuevo
modo de "arar y sembrar a Cristo en el pueblo". Era la urgencia de la
Iglesia en aquel tiempo. Y también hoy. (11)
5.
In cammino con Don Orione. Lettere, Roma, 1972, p. 325
6.
Lettere , p. 216
7.
Scritti 53, p. 9
Lettere II, p. 369 y también Scritti 94, p. 258; 57,
p. 122; 61, p. 113-118. Algunos estudios de carácter histórico: TERZI, I. Il
momento storico in cui operò, p. 29-36 y DEL MONTE, A. La scelta sociale di Don
Orione, p. 92-100 in Don Orione nel centenario della nascita: 1872-1972, Roma,
1975; TERZI, I. La Chiesa dovrà trattare con i popoli, (Messaggi di Don Orione,
n. 20); PELOSO, F. L'ambiente tortonese in cui si formò il giovane Luigi
Orione, Seminario di studio dell'Istituto Teologico "Don Orione",
Tortona, 1984; AA. VV. Don Orione "un uomo dal popolo e per il
popolo", Ed. Maxmi, Alessandria, 1989 (sobre todo la contribución del
prof. G. Sisto, p. 25-63).
9.
Lo spirito di Don Orione I, p. 125
10.
Lettere I, p. 81 y 458-459
11. Una sociedad como la nuestra, que tiende al
materialismo de la vida y al mismo tiempo siente ansias de Dios, necesita de
testimonios del misterio, necesita de signos vivos del Evangelio.