SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


lunes, 10 de marzo de 2025

"MORIR DE PIE" PREDICCIONES DEL PADRE PIO

|p1 Mientras Don Orione se preparaba para trasladarse de Tortona a San Remo, en un lugar lejano, en San Giovanni Rotondo, provincia de Foggia, tenía efecto un breve diálogo entre el Padre Pío y el sacerdote romano Don Umberto Terenzi, párroco del Divino Amor y fundador de la Congregación de las Hermanas Oblatas del Divino Amor. Hablaban de temas diversos, cuando de pronto el Padre Pío exclamó: - ¿Sabes que Don Orione está mal?

          - Pero no, Padre: estuvo muy mal a principios de febrero; llegaron a darle la Extremaunción, pero ahora está curado y hasta celebró misa después de los ataques al corazón.

          - Sí, lo sé; entonces me lo escribieron desde Génova. Pero ahora te digo que está mal; dicen que está bien, así lo creen, pero está mal.

          Don Terenzi se sintió impactado. Conocía a Don Orione y lo veneraba; por otra parte, el tono del Padre Pío no podía dejar lugar a dudas. En su interior, Don Terenzi se preguntaba: "¿Qué pudo saber el Padre Pío y cómo?

          El Padre Pío y Don Orione no se conocían personalmente; sin embargo, Don Orione había dicho a Don Terenzi: - Nunca lo vi y el hecho de que nunca nos hayamos encontrado me sirvió para lograr que las Autoridades eclesiásticas superiores le restituyeran el libre ejercicio del ministerio sacerdotal - confesión, prédica, misa en público - que le estuvo vedado durante diez años por una resolución del Santo Oficio.

          Por su parte, el Padre Pío había hablado varias veces a Terenzi de Don Orione como de una persona conocida; y Terenzi comenta: "Sólo Dios puede saber de qué naturaleza era el conocimiento entre ellos" <224>.

          Ahora el Padre Pío hablaba claro y Don Terenzi tuvo la impresión de que quería preanunciarle la muerte de Don Orione. Por ello, decidió trasladarse a San Remo lo antes posible y llegó a Génova el 11 de marzo de 1940; celebró misa en el "Pequeño Cottolengo", averiguó dónde se hospedaba Don Orione y a las 11,20 volvió a partir. A las 14,30 se encontraba, en San Remo, en la Villa Santa Clotilde.

          Don Orione descansaba y, mientras esperaba, Don Terenzi encontró a una vieja conocida suya, la señorita Ana María Golstavob, que habitaba allí.

          "Las Hermanas - le confió - aprovechan estos breves descansos de Don Orione para remendarle la sotana, pero, en realidad, ¡no saben por dónde empezar!

          Cuando Don Orione llegó, festivo y cordial, confirmó, sin saberlo, esa minúscula noticia: - Perdóneme si lo hice esperar, pero me estaban arreglando la sotana... Y se internaron, de inmediato, en un intercambio de noticias. Don Terenzi, como fundador, estaba atravesando un momento algo difícil porque el Visitador Apostólico, padre Lazzaro d'Arbone, capuchino, había enviado dos Hermanas Sacramentinas de Bérgamo, para la formación de las monjas del Divino Amor, en vista de la aprobación eclesiástica.

          Don Orione habló, a su vez, del Abate Caronti.

          - ¡Qué hombre! Me gustaría que estuviera también con vosotros. Cuando estuve mal (aludía al último ataque de febrero de 1940, que lo había reducido casi a la muerte) viajó de inmediato a Tortona, y estuvo allí, con un amor, con un interés verdaderamente conmovedores. ¡Qué dignidad! ¡Cuánto quiere a la Congregación! ¡Cuánto bien nos ha traído! ¿Usted sabe que fue él quien salvó las obras de Don Calabria? ¡Qué hombre! ¡Es un verdadero regalo de Dios!

|p2 Y refiriéndose a la situación por la que atravesaba el Divino Amor, agregó:

          - Es una prueba del Señor ¡Qué sería de nosotros si no existieran las pruebas! Yo dudaría de la voluntad del Señor respecto a la Obra del Divino Amor. Al contrario, precisamente porque es una obra de Dios, el Señor la somete a esta enorme prueba.

 El Padre Pío y Don Orione no se conocieron personalmente. Es obvio que se da, entre las almas santas, un conocimiento que traspasa a las personas y penetra en lo más profundo de los secretos de Dios, a través de la plegaria y la participación en los mismos dones, privilegios y penas que Dios otorga a sus predilectos. Amaron a Dios con igual empeño, convirtieron a quienes sufren en el objetivo de su vida, se nutrieron con un amor filial y encendido por la Iglesia y el Papa" ("La Pequeña Obra de la Divina Providencia", noviembre de 1968).

 

         

domingo, 9 de marzo de 2025

10 MARZO 1960, PRESENCIA DE LAS PHMC EN BARRANQUERAS



10 De Marzo de 1960: Celebramos la Presencia De Las PHMC En Barranqueras

El Padre Roque Tonoli fue el gestor principal para que las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad vinieran al Chaco. Las tres primeras religiosas llegaron a Barranqueras el día 10 de marzo de 1960, pasando aquí la noche, pero como la casita no estaba acondicionada se dirigieron todas a Sáenz Peña para la apertura del Pequeño Cottolengo.


 Esto es lo que leemos en el diario de la casa: "Día 10: Llegamos a ésta después de dos días de haber salido de Bs. As, pues descendimos del avión en Corrientes, visitamos el hermoso Santuario de Itatí y nos dirigimos luego hacia Barranqueras. Viajaba la Rvda. Madre Regional Sor María Rita con su acompañante Sor María de Luján y las hermanas Sor María Imelda, Sor María Aurelia y Sor María Araceli para esta casa y Sor María Berta, Sor María Clotilde y Sor María Adelina para el Cottolengo de Sáenz Peña. Pasamos aquí la primera noche, pero como la casita aún no estaba terminada fuimos todas a Sáenz Peña para la inauguración de esa casa. Permanecimos allí hasta el día 15.

Las tres primeras hermanas de la comunidad eran: María Imelda Garisto, María Araceli Zukowski y María Aurelia Casado. Se les cedió temporalmente la casa donde funcionaba el Jardín de Infantes Roque Tonoli.

Día 15: Regresamos nuevamente a Barranqueras la Rvda. Madre Superiora Sor María Rita, Sor María de Luján, Sor María Imelda como superiora de esta casa, Sor María Aurelia, Sor María Araceli novicia de 2do año y la señorita Esther Altamirano, futura aspirante.

Ya en Barranqueras a las 19 hs. el Rvdo. Padre Roque Tonoli bendijo la casa y dirigió la palabra a los presentes, entre los cuales se hallaba el Rvdo. Padre Cassol.

La Divina Providencia nos ha proporcionado 5 camas y 5 colchones pullman y todo lo necesario como ollas, fuentes, cubiertos y un calentador y también comestibles.

Día 16: Por la mañana escuchamos la Santa Misa y luego vinimos a casa a tomar desayuno. No teníamos mesa ni sillas, pero la Divina Providencia enseguida nos proporcionó por medio del Rvdo. Padre Roque, una mesa y siete sillas. Durante toda la mañana recibimos de los vecinos su generosa ayuda: balde, tachito para los platos, jabón, comestibles, etc.

A las 9 hs. salieron Sor María Imelda, Sor María Aurelia y la aspirante Esther a comprar algo para el almuerzo; en la carnicería nos regalaron la carne prometiéndonos enviarnos algo todos los días, también nos obsequiaron jabón y una escoba. Solo compramos el pan.

Día 17: Se comienza la inscripción para el Jardín de Infantes en el "Taller Santa María". Asisten Sor María Aurelia y Sor María Araceli quienes inscriben por la mañana 8 niños y por la tarde 9 jóvenes para las clases de la Academia.

A las 19 hs. se realiza un acto en el salón parroquial ofrecido por las damas de la Comisión del Taller. Hubo saludos de bienvenida por dos niñas y luego la Sra. de Varroni, presidenta de la Comisión del Taller, nos dirigió palabras de aliento y confianza, ofreciéndose al mismo tiempo, en lo que fuera posible para ayudarnos.

Antes de finalizar se ofreció un "vino de honor", sacaron varias fotografías y cerrando el acto dirigió la palabra a todos los presentes el Rvdo. Padre Roque Tonoli"

Las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad

 somos una Congregación Religiosa fundada el 29 de junio de 1915 por el sacerdote italiano San Luis Orione.

Tenemos como fin específico el ejercicio de la caridad hacia el prójimo, consagrando especialmente la vida para llevar al conocimiento y al amor de Jesucristo y del Papa, a los pequeños hijos del pueblo y a los pobres más alejados de Dios y más abandonados, mediante la enseñanza de la doctrina cristiana y la práctica de las obras de misericordia.

Desde 1960 estamos presente en esta ciudad de Barranqueras.

10 MARZO 1965, DESCUBREN EL CUERPO INCORRUPTO DE DON ORIONE

Transcribimos un segmento de una charla dada por Mons. Adolfo Uriona con motivo de la venida del Corazón de Don Orione a la Argentina, donde hace mención del suceso del descubrimiento del cuerpo.

Sabemos que su cuerpo ha sido sometido a un tratamiento. Les cuento brevemente la historia.

1965: En la cripta del Santuario de la "Madonna della Guardia", en Tortona (Alessandria), el cuerpo de Don Orione es exhumado para la inspección canónica prevista por el proceso de canonización. El cuerpo se encuentra en perfecto estado de conservación

En el año 1965 cuando se cumplieron 25 años de la muerte de DON ORIONE, siguiendo las indicaciones de la Santa Sede, a fin de efectuar el reconocimiento de los restos de alguien que está en proceso de beatificación, se abrió el féretro donde se contenían los mismos.

DON ORIONE había sido sepultado en la cripta del santuario de Tortona. Cuando se abrió la urna lo encontraron mejor que cuando lo habían enterrado. De hecho, la madera del cajón estaba prácticamente destruido y la ropa desintegrada, mientras que el cuerpo estaba intacto. Hasta le había crecido la barba. (Foto superior - 1965)




Una vez hecho el reconocimiento del cadáver, tuvieron que sepultarlo de nuevo. Unos tres años después, aproximadamente, hubo una inundación en Tortona y la cripta se llenó de agua. Por determinados factores que desconozco, no alcanzaron a retirar el cajón. Quizás se confiaron de que el mármol estaba sellado y no penetraría el agua, pero esta se entró por una hendidura muy pequeña. Por tanto, el cuerpo estuvo bajo el efecto del agua por varios años.

En el año 1980, cuando lo beatifican, y al proceder a reconocer nuevamente el cadáver de nuestro Padre, descubren que el cuerpo de DON ORIONE tiene signos de deterioro por el agua. Es ahí que deciden hacerle un tratamiento de momificación extrayéndole el corazón. El cuerpo así conservado se encuentra en el Santuario de Ntra. Sra. de la Guardia, en Tortona (Foto al pie de la nota). Sinceramente no me dio muy buena impresión cuando lo vi. Para mí, y esta es una opinión demasiado personal, no es el DON ORIONE que uno ve retratado en las numerosas fotografías que de él se poseen. Pero el corazón se mantuvo intacto, incluso con la marca bien visible del infarto.

Por eso, cuando en el Capítulo General, desde nuestra provincia pedimos la venida definitiva del corazón a la Argentina, pensábamos que esta petición sería rechazada por los capitulares. Sin embargo, no fue así. Nos maravillamos cuando, por amplia mayoría, se aceptó la moción. Creemos que es la reliquia mejor conservada que tenemos de nuestro Padre y considero un gran privilegio traerla para la Argentina.

Cuando venga el corazón de DON ORIONE definitivamente a nuestra patria para quedar en ese Santuario de la Caridad que es el Cottolengo de Claypole, reflexionemos acerca de la condición de nuestra “pobre carne humana”, “divinizada” porque la asumió el “Verbo de Dios”, destinada, no a la muerte y la corrupción, sino a la gloria definitiva de la Resurrección.INFO Lo que yo recibi, p. Facundo Mela

sábado, 8 de marzo de 2025

UN DÍA DE DON ORIONE

 


Al alba del sábado 9 de marzo, Don Orione celebra misa, distribuye la Comunión; no puede sostenerse, debe apoyarse en el altar con la mano izquierda que sostiene el copón, mientras los presentes van pasando uno tras otro.

         Luego se dirige a Don Gatti y le ruega que lo escuche: "¡Deseo confesarme, una confesión "ad mortem"! “Qué le vamos a hacer! Me quieren mandar a San Remo y veo que allá no tendré comodidad para confesarme; mejor me pongo al día aquí, que tengo todas las comodidades”. Se arrodilla en uno de los bancos utilizados por los clérigos, y se confiesa.

         Se dirige nuevamente a la habitación; a prepararse para ir a San Remo. Toma una pequeña valija para la correspondencia y una manta vieja; deja el tapado nuevo colgado en el clavo, detrás de la puerta de su habitación. Al salir, le confía las llaves al clérigo Costanzo Costamagna. Junto con las llaves le entrega, sin contar, una cierta suma de dinero para los gastos cotidianos, diciendo: “Después te lo darán otros...”. El dinero será suficiente para cubrir los gastos ordinarios hasta el 12 de marzo, día de su muerte y le dice que en el futuro se la darán otros...

         El dinero - luego controlado - habrá de alcanzar exactamente hasta el 13 de marzo.

         En el corredor aguardan dos filas de sacerdotes y clérigos; les sonríe y apresura el paso, visiblemente emocionado los clérigos lo saludan conmovidos. Sube al auto, conducido por el Padre Adrián Callegari, y va a la estación de tren de Tortona, Al llegar a la estación se dirige a la sala de espera. Se compran solamente dos boletos: uno para don Orione y uno para el clérigo Modesto Schiro, de 42 años de edad, encargado de acompañarlo y asistirlo en San Remo como enfermero. El Padre Bariani, que también debía acompañarlo por pedido de Don Sterpi es saludado por don Orione  al verlo preparado y le dice: - No, gracias; no es necesario que me acompañes, tienes mucho que hacer acá, puedes ser tan útil, quédate, quédate...

         Don Bariani obedece, pero, mientras el tren transporta al Fundador hacia San Remo, se produce el siguiente diálogo entre Don Sterpi y Don Bariani, en la Casa matriz:

         - Cómo... ¿estás aquí?

         - Sí, el señor Director me dijo que no debía ir con él, me aconsejó quedarme.

         Don Sterpi se muestra muy firme: - El Director te necesita, te ruego que abordes de inmediato un automóvil y te reúnas con él en San Remo. Nunca te alejes de él.

| En ese momento llegan a la estación Pablo Marengo y Miguel Bianchi, dos amigos de la Obra, en compañía del P. José Zambarbieri. Los dos deciden acompañar a Don Orione hasta Génova. Mientras esperan el tren, llegan el P. Francisco Pígoli, el nuevo sacerdote, y los once diáconos que llegan de la Catedral, inmediatamente después de su ordenación. Don Orione los bendice y los despide, no queriendo que se cree atención alrededor de su persona.

Cuando se escucha la señal de llegada del tren, don Orione se levanta y al ver un fotógrafo que lo está esperando, por encargo del P. Orlandi, trata de moverse para alejarse de la lente,  y éste puede tomarlo sólo de pasada. Son las últimas dos fotos de don Orione vivo.

         Luego el tren, la soledad. Modesto permanece junto a él. Al llegar a Génova, don Orione saluda al P. Enrique Sciaccaluga, director del Instituto Paverano, que lo espera en la estación. Se despide también de los amigos Marengo y Bianchi: “¡Ahora vayan a casa a hacer algo, ya estoy yo aquí sin hacer nada!”

Don Orione y el clérigo Modesto parten para San Remo en otro tren. Los dos se sientan en un vagón de tercera clase, con bancos de madera. En el tren no hay mucha gente. Y durante el viaje, nadie reconoce ni saluda a don Orione.

 A las 14.30 don Orione y el clérigo Modesto llegan a San Remo. El día está feo y llueve con insistencia. En la estación no hay nadie esperando, no obstante, el debido pre-aviso de los días precedentes. Don Orione quisiera ir a pie hasta la Villa Santa Clotilde, pero el clérigo Modesto insiste y lo hace subir a un taxi.

 Los dos llegan a destino y tocan el timbre varias veces. Nadie se presenta. Finalmente llega Sor M. Eufrosina Cremasco la cual, al ver a don Orione, se arrodilla e informa que en la casa no hay nadie; todos se fueron al Santuario de Bussana. “Bien. Bien. ¿Viste cómo reciben a don Orione? Nadie en la estación, nadie aquí”, comenta sonriendo el fundador.

     p3 Villa Santa Clotilde. San Remo. El aire de Tortona tiene el color del plomo en comparación con el de San Remo, pura luz; el pensionado se encuentra entre palmares; puede sentirse, muy cerca, la respiración del mar. La primera visita de Don Orione es para la capilla, luego quiere ver la sacristía Don Orione se dirige enseguida a la capilla, para una visita al Santísimo Sacramento. En la sacristía hay colgada una foto de don Orione, quien ordena: “Saca, saca inmediatamente esa cosa de allí”. El clérigo Modesto no sabe qué hacer; finalmente da vuelta el cuadro con la cara hacia la pared.

Don Orione se acomoda en el locutorio y se pone a trabajar. Saca de la valija las cartas ya escritas y otros papeles. Mientras tanto, llega en un auto también el P. Bariani, a quien don Sterpi le ha ordenado ir a San Remo y permanecer siempre cerca de don Orione.

 Don Orione va luego a la habitación que le fue asignada; una piecita en planta baja. Por una orden precedente de don Sterpi, la habitación tenía lo esencial: una cama, una mesa de luz, una pequeña mesa, un sillón y algunas sillas. Ya habían sacado el armario con espejo y otros muebles. Sin embargo, cuando don Orione ve la habitación no quiere entrar: el techo está decorado con un cielo azul lleno de estrellas y él considera que es demasiado lujosa. “Me van a poner aquí?    La habitación es la que Don Sterpi le destinó, en disposiciones realizadas días atrás; es suficientemente amplia y hermosa. Por un desperfecto, la luz no funciona y solamente una lamparilla de noche arde sobre la chimenea, frente a la Inmaculada. Escucha Bariani, vámonos, volvamos a casa. No me siento, no puedo estar aquí. Hacedme la caridad de fijarte en los horarios de los trenes...” Solamente luego de numerosas insistencias, se deja convencer.

 Mientras tanto llega desde el Internado San Rómulo, cerca de allí, el Padre Severino Ghiglione con el benefactor tortonés Gregorio Tononi y algunos asistentes.

                 Don Bariani hace lo que puede para convencerlo de que debe reposar, aunque sea algunas horas; desde ese instante ya no volverá a insistir, obedeciendo en todo a Don Bariani como un niño.

 Alrededor de las 18, luego de que don Orione tomara un caldo de pollo, el clérigo Modesto lo acompaña nuevamente a su habitación. Aquí tiene lugar un episodio singular: las luces de su habitación no se encienden, mientras que en las otras habitaciones las luces se encienden regularmente. Don Orione comenta: “Bien bien! Realmente bien. ¿Viste? También esto!” El extraño fenómeno durará toda la noche, hasta la mañana.

 En la habitación semi oscura se distingue una pequeña estatua de yeso de la Virgen de Lourdes. Delante arde una pequeña vela de cera llegando a su fin. Don Orione se dirige a su hermano enfermero: “¿Viste? ¿No te parece un velatorio? Bien. Bien. Todo bien”. Después de rezar el Rosario don Orione cena en compañía del clérigo Modesto, el P. Ghiglione y el P. Bariani. Al terminar la cena, don Orione se dirige a la capilla y se arrodilla en el piso para recitar las oraciones de la noche. Alrededor de las 21 se dirige a su habitación.

 

 

 

 

viernes, 7 de marzo de 2025

LA MUJER PARA DON ORIONE



El feminismo de Don Orione

Mujer: La feminidad de la mujer cristiana en tres escritos de Don Orione

Autor: Don Orione (notas de Don Flavio Peloso)

Don Orione y las mujeres.Tres escritos a mujeres, en tres momentos y contextos distintos, Don Orione nos deja algunas pinceladas sobre la mujer cristiana según su sensibilidad carismática. Véase de Roberta Fossati, Don Orione e donne del Novecento (IT) – Don Orione and women of the twentieth century (EN)

MUJER, FAMILIA, SOCIEDAD

El escrito de Don Orione sobre el feminismo católico, que nos ha llegado en forma de minuta en seis páginas, y que probablemente sea de los años veinte; debía servir probablemente para una conferencia o para algún artículo y nos revela su atención hacia la cuestión femenina, considerada como un aspecto fundamental de la más amplia y conocida como "cuestión social", que es afrontada con consciencia y realismo.

Desde la cuestión femenina su atención se va hacia el tema de la familia, sobre los síntomas alarmantes de una de sus crisis y sobre la idea de la familia cristiana, que propone como vía de regeneración moral.

Scritti 61, p.115-116

Como un escolar que deja el colegio para ir de vacaciones, después de un largo año de reclusión, la mujer se ha encontrado, después de las más recientes invenciones y especialmente durante esta larga guerra, se ha encontrado lanzada a una vida de libertad de movimiento y también de trabajos que no había conocido nunca.

La mujer hasta ayer estaba recluida en el estrecho cerco de la vida de la familia, y las que salían eran una excepción.

Hoy la mujer entra en todas partes. Las mujeres del pueblo entran en las fábricas, donde no se requiere sino destreza e inteligencia, siendo la fuerza muscular reemplazada por la fuerza motriz de la máquina. Hoy una gran cantidad de nuevos empleos son ofrecidos a las mujeres: las escuelas elementales, también las masculinas y las superiores; son ofrecidas a las mujeres las escuelas técnicas, las escuelas medias y los institutos, las universidades se han abierto a las profesoras; oficinas de correos, de teléfono, de telégrafos, oficinas de recaudación, libros de cuentas, cajas, tranvías eléctricos, oficios de recados, etc. todos lugares que acostumbran a la mujer a trabajar fuera de casa, a hacer por sí misma, a entrar en competencia con el hombre, a ser preferida; se produce una nueva situación social.

La mujer se ha convertido en mayoría en todos los países, y las mujeres no casadas serán mañana en Italia, las más numerosas.

Es cristiano, y caritativo ocuparse del feminismo o mejor de la familia cristiana.

El ataque a esta fortaleza social que supone la familia cristiana, custodiada y mantenida por la indisolubilidad del matrimonio, ahora es todavía latente, pero miren que mañana se volverá furioso.

El feminismo es una parte importantísima de la cuestión social, y nuestro error, oh católicos, es el de no haberlo comprendido rápidamente. Fue un gran error.

El día en el que la mujer, liberada de todo lo que llamamos su esclavitud, madre a su placer, esposa sin marido, sin ningún deber hacia quien sea, aquel día la sociedad se derrumbará con mayor estrepito que aquel en el que la anarquía entregó Rusia a los bolcheviques.

Muy poca gente comprende aún la cuestión feminista. Confesémoslo francamente, nosotros los católicos hemos tratado el feminismo con una ligereza deplorable. Se van repitiendo aún hoy los más severos y viejos chistes de Molière, los espíritus sabelotodo de los Gaudissarts. Pero nosotros aquí vemos que el ridículo no termina con nada y menos con el feminismo. Éste se ha insinuado por todas partes, formando ligas y comités, inspirando revistas y periódicos, tratando todas las cuestiones que interesan a la mujer.

***

MUJER ASÍ

El matrimonio es entendido en la enseñanza de la Iglesia, en la tradición y también en el derecho (canon 1055) como un “consortium totius vitae” que desarrolla aquel “familiaris consortium” que está en la base de la familia. Pero “toda la vida cristiana lleva la señal del amor esponsal de Cristo y de la Iglesia” (Catecismo de la Iglesia Católica, n.1617).

Don Orione a menudo se dirige a las mujeres con el consejo, el escrito, la colaboración. Siempre coloca su dignidad, belleza y espiritualidad en el contexto del matrimonio. En una carta de 1916, a una joven a punto de casarse, le delinea algunos trazos de la esencial identidad femenina cristiana. Está en la línea clásica de la formación cristiana, pero con aquellos subrayados de caridad y de ayuda a la vida débil típicas de su carisma “en lo femenino”.

Scritti 46, 136-137.

Roma, 10.1.1916

¡Almas y almas!

Buena Hija del Señor, sigue tranquila el consejo de las dos personas nombradas hacia el final de tu carta.

Jesucristo, queriendo santificar las familias, elevó el matrimonio cristiano, que ya era de divina institución, a la dignidad de Sacramento. La esposa cristiana ha de recordar siempre que su estado es sagrado y que nada ha de obrar que no sea desde tal estado.

Para cumplir las obligaciones del propio estado es necesario observar constantemente un ánimo tranquilo y una mente serena. Que ninguna perturbación entre en usted. Tome las adversidades con perfecta resignación; evite sobre todo las perturbaciones de la ira, pero no confunda la ira con el celo, que es admirable cuando es puro.

Desapegue su corazón de toda vanidad: ésta vuelve a la mujer ligera, y disminuye el mérito de las buenas acciones.

Dé un buen ejemplo: es su primera misión. La segunda será la que ejerza con sus palabras. El pensamiento precede a la lengua.

Con la dulzura en el hablar ganará los corazones; siendo reservada conseguirá autoridad; con espíritu de piedad, de recogimiento y de santidad edificará su casa.

Que sus ocupaciones domésticas sean sus más estimadas diversiones.

Si se convierte en esposa, recuerde, oh querida hija del Señor, que debe serlo no para la diversión, sino para asumir importantes deberes, y para santificarse a si misma y a los otros, y especialmente a quien Dios le ha dado por compañero y consuelo en su vida.

Sea caritativa con todos, no sólo en familia, sino también con los de fuera. Donde quiera que haya aflicción, lleve consolación; donde haya miseria, socorro moral y material; donde haya ánimos abatidos, ponga aliento. Buena hija en el Señor, que no pase delante una desventura que no la alivie, al menos con el deseo. Ame estar más con los que lloran que con aquellos que ríen.

Que la oración acompañe todos sus pasos, y rece antes por él que por usted. Sea fiel a sus ejercicios de piedad, pero sin que impidan los deberes de subordinación al marido.

Después de los ejercicios de piedad, los cuidados de la familia, las obras de caridad, encuentre un poco de tiempo para cultivar también su espíritu con lecturas y con el estudio, y aprecie la ciencia, las cartas y las artes. Pero esté sumamente atenta en la selección de las lecturas; aborrezca los libros negativos y los periódicos no buenos, y lo mismo con las lecturas vanas.

Haga que sea familiar la lectura de los Santos Evangelios, la Imitación de Jesucristo, el Combate espiritual y la Filotea de San Francisco de Sales; y en éstos fórmese usted misma.

Y Dios la bendiga, y le dé una gran y filial devoción a la Virgen Santísima, a la Santa Iglesia, Madre de la fe, que tanto nos ilumina y nos conforta, y que es Madre además de nuestras almas.

La bendigo como pobre Sacerdote de Jesucristo, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.

Con mis respetos. Devotísimo en Cristo

Sac. Luis Orione

de la Divina Providencia

***

EXHORTACIÓN A LA ESPERANZA Y AL GOZO

Esta carta, dirigida a Ida Gallarati Scotti, una mujer de la aristocracia milanesa, fue escrita por Don Orione en la mañana misma del día de su muerte, ocurrida aquella noche, a las 22.45 del 12 de marzo de 1940.

Como sacerdote, se inclina sobre sus desánimos, le sostiene la fe, la exhorta a la esperanza y al gozo para reaccionar sobre hechos y sentimientos depresivos. Don Orione, oprimido por la angina de pecho y por tantos problemas, advertía “esta vida mía está pendiente de un hilo y cualquier momento puede ser el último”, pero sabe trasmitir aún paz y “gozo” del espíritu, tanto como para hacerle sonreír sobre las cosas serias que escribía a aquella alma apenada: “¡qué predicón, Señora Condesa!”.

Scritti 44, 145-146.

¡Almas y almas!

San Remo, 12 de marzo de 1940 – XIV

Noble Señora (Ida Gallarati Scotti)

He recibido su agradable tarjeta. Llevo aquí tres días y voy mejor. Gracias por las oraciones por mi salud. Dios le pague largamente.

A su buena María Luisa, le envío una especial bendición. Rezo por toda su familia, Señora Condesa, y en particular por usted para que Dios aleje de su espíritu cualquier nube de tristeza, y le conceda esa serenidad de ánimo de la que una mamá tanta necesidad tiene para llenarse ella misma y a todos los de casa, y en el caso de usted para crecer cada vez más en la luz de la fe y en fortaleza de las virtudes cristianas para sus bellas hijas.

Que Dios afiance cada día más el edificio religioso de su vida, señora Condesa, con la divina base de la fe, como queda dicho en las Sagradas Escrituras que "el justo vive por la fe".

El excesivo trato de bondad, de amor que Dios ha usado hacia nosotros, supera nuestra razón, pero esto, señora Condesa, no debe ser motivo de duda, sino un nuevo argumento de su verdad, y un nuevo empeño por nuestra parte de conservar en nosotros una fe íntegra.

Para creer de este modo no es necesario que usted tenga la solución a todas las dudas que puedan nacer en su mente contra las verdades particulares de la Fe. ¡Oh no! Ni siquiera el Angélico ni San Agustín llegan a eso.

Usted, Señora Condesa, quiera escuchar a este pobre sacerdote que le escribe: confíe grandemente en la bondad del Señor, en la gracia y misericordia de Jesucristo Nuestro Señor; después, señora Condesa, eleve cada tanto su espíritu a Dios y dígale: Señor quiero hoy y siempre reposar sobre Tu Paternal Corazón, y entre los brazos de la Santa Iglesia, Madre de los santos y también de mi fe y de mi alma.

Que engrandezca la Fe nuestros corazones, la Fe que es sustancia de las cosas que hemos de esperar, que ha inspirado todo lo que es grande en la vida y en la civilización.

¡Fe! ¡Fe! Oh, ¿no es Dante quien sublimemente canta a la fe en el pasaje de S. Pablo a los hebreos?

"La Fe es sustancia de cosas esperadas

y argumento de las que no han llegado

y ésta me parece a mí su guía".

Sí, la fe es una virtud basilar, y sustancial fundamento sobre el que se apoya la esperanza de las beatitudes, que están llenas de inmortalidad.

La fe es argumento, demostración y luz donde el intelecto es conducido a creer aquellas verdades que con las fuerzas naturales no podría comprender.

Y que nuestra esperanza en Dios, no tenga fronteras; todo lo podemos esperar de Dios, en humildad, amor y confianza grande.

Dios es el padre celeste que todo lo puede y todo nos lo quiere dar, basta que lo pidamos y lo amemos, en sencillez y abandono como párvulos.

Podría decirse que el Señor nos quiere, en cierto sentido, siempre niños, siempre contentos y serenos.

Propiamente así se ama y se sirve al Señor, en santa alegría, no en la tristeza, el mismo San Francisco de Sales no creía en la santidad melancólica y triste, y solía decir "Un santo triste es un triste santo".

Francisco de Asís además no quería sólo la alegría sino la perfecta alegría.

Conocí a Don Bosco, estaba siempre alegre y de buen humor, incluso cuando le quitaron la Misa.

Y Santa Teresa decía"nada te turbe".

Así eran nuestros hermanos los santos, así debemos esforzarnos, vencernos y ser nosotros igual: ¡siempre contentos y alegres en el Señor!

Y ¿cómo no se pudiera estar llenos de santa alegría si el Señor está cercano a nosotros y en nosotros? "Escrúpulos y melancolías, fuera de la casa mía", decía S. Filippo.

Fuera pues cualquier tristeza, señora Condesa, fuera cualquier nube, toda fantasía, todo pensamiento que no lleve paz al espíritu, sino inquietud y turbación: esas ideas, esos pensamientos no son de Dios, sino del enemigo de toda paz y de todo bien. Estemos tranquilos, serenos y reposemos por tanto confiados en la mano del Señor.

Y encomendémonos a María Santísima, Madre de consolación y de toda paz.

¡Qué predicón, señora Condesa, qué predicón! ¡Menos mal que estamos en cuaresma! Valga por todas las veces que no la he respondido.

La conforto y la obsequio, y le ruego de aceptar mis súplicas, que quieren estar llenos de ánimo, también para su esposo.

¡Invoco una grandísima bendición de Dios sobre toda su casa, y una feliz Pascua!

Humilde servidor de Cristo

Don L. Orione