SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


martes, 22 de julio de 2025

EL AMOR ACTIVO Y ORANTE, ENSEÑA A VER Y SENTIR A CRISTO EN EL HOMBRE





Estas palabras siguen siendo actuales a pesar de los años que han pasado (2007), cuando El P. Flavio Peloso, era Superior General de la Obra Don Orione, envió desde la Curia General (Roma, Italia) una circular titulada "Ver y servir a Cristo en el hombre" a todas las comunidades orionitas del mundo, donde religiosos, religiosas y laicos se congregan. A través de sus páginas, el Superior General va delineando la identidad de los orionitas como hombres y mujeres de oración y acción, capaces de ver y servir a Cristo en el prójimo, impulsados por un amor capaz de renunciar totalmente a sí mismo.

“Si el contacto con Dios falta del todo en mi vida, puedo ver en el otro sólo al otro y no logro reconocer en él la imagen divina. Y si en mi vida me vuelco completamente en la atención por otro, queriendo ser solamente «piadoso» y cumplir mis «deberes religiosos», entonces se reseca también mi relación con Dios”, advirtió.

Poniendo esta identidad en el contexto actual, explicó que “para Don Orione evangelizar era, antes que nada, abrir un Pequeño Cottolengo, un orfanato, era ocuparse de los niños y de los viejos”, al tiempo que señaló como “la mayor tentación de hoy es quedar inmersos también nosotros en la cultura de lo cómodo, que consiste en contentarnos con lo que hacemos, a niveles cada vez más bajos, criticando a los que corren todo el día y sufren con el trabajo, tranquilamente sentados y pasando horas frente a la TV o en el ordenador, sin hacer nada”. “Muchas veces la oposición está entre caridad (de la actividad y la oración) e indolencia o apatía”, concluyó.

Lejos de poner a Don Orione sobre el altar de la excepcionalidad y de un ideal inalcanzable, el P. Flavio citó algunos ejemplos de quienes hoy en día trabajan movidos por la Divina Providencia. “El amor al prójimo es maravilloso pero también normal, posible para todos. Todavía hoy, en el clima de desencanto individualista y burgués que influye también en nosotros religiosos, es fácil reconocer cómo, entre los hermanos, los más activos, los más celosos en la pastoral, los más generosos en darse a los demás, los más abiertos a la hora de responder a los cambios que la situación y los tiempos requieren… son aquellos que tienen más caridad, más vida de Dios, más entusiasmo, más dinamita”, enfatizó.

Para finalizar, animó a “reemprender el camino desde Cristo, enraizados y fundados en la caridad, es cuestión de vida o muerte de nuestra vida religiosa, de nuestra orioninidad”.

http://www.orione2007.com.ar/  

 

 

 

 

SANTA BRÍGIDA, 23 DE JULIO


 SANTA BRÍGIDA es co-patrona de Europa, junto con Santa Catalina de Siena y Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein). Swedish, conocido por sus "Revelaciones", nació en 1303 en el castillo de Finsta. Suecia, Fue esposa y madre de 8 hijos, fundadora de una orden monástica, reformadora de la Iglesia, errante y permaneció en Roma durante más de 20 años. Nacida en Suecia, y casada desde una edad muy temprana, la homenajeada fundó la orden religiosa a la que puso su propio nombre: las Brígidas. Según los escritos, Santa Brígida tuvo visiones desde muy pequeña, entre ellas, destaca aquella en la que se le apareció la Virgen María para colocarle una corona en la cabeza. Su devoción católica fue inculcada a su marido y sus ocho hijos. Después de morir en Roma a causa de una grave enfermedad, sus restos fueron trasladados al convento de Vadstena, en Suecia; país del que fue nombrada patrona en 1396. El nombre de Brígida tiene un origen celta ('bright', que significa fuerte brillante), de la diosa de la fertilidad que representa en sus leyendas la patrona de Irlanda, bajo el mismo nombre, y que, al igual que la de Suecia, goza de una gran acogida popular

lunes, 21 de julio de 2025

LA CONCIENCIA ORIONITA PLASMADA EN SUS CARTAS



Fernando Héctor Fornerod fdp

Pcia. Roque Sáenz Peña Chaco 

Bien sabemos que Luis Orione fue un verdadero escritor. La gran variedad de manuscritos, especialmente los que se refieren a sus primeros años como fundador, nos ayudan a marcar las etapas del desarrollo de la reflexión en algunos temas más importantes, como son el fin de la congregación, los medios de apostolado, los desafíos que le tocaba vivir, el horizonte de la Iglesia hacia la construcción de una verdadera sociedad humana, entre otros tantos argumentos. Ahora bien, la actividad apostólica desarrollada por Luis Orione no solamente tuvo características originales por su popularidad y creatividad. Revela, también, el alma profunda de su estilo de vida cristiana. Su vida estuvo siempre atravesada por una espiritualidad definida como «espiritualidad de brazos arremangados». En efecto, en la aceptación de la voluntad de Dios y en la caridad, es como Don Orione y su familia contribuyen con su apostolado a «Instaurare Omnia in Cristo», especialmente entre los más pobres, que son el tesoro de la Iglesia. La noche del 22 de julio de 1936 escribía a Don Carlos Sterpi desde Buenos Aires:

[...] 3° El fin particular y especial consiste en propagar la doctrina y el amor a Jesucristo y a la Iglesia, especialmente en el pueblo; atraer y atar con un vínculo dulcísimo y estrechísimo de mente y corazón, a los hijos del pueblo y las clases trabajadoras, a la Sede Apostólica, en la cual, de acuerdo a las palabras de San Pedro Crisólogo, «el Beato Pedro vive, preside y otorga la verdad de la fe a quien se la pide» (Epist. ad Eut. n. 2) y eso con el apostolado de la caridad entre los pequeños y los pobres, mediante aquellas Instituciones y Obras de misericordia más aptas a la educación y formación cristiana de los hijos del pueblo, y a conducir las multitudes hacia Jesucristo y su Iglesia [...][1].

Todo esto nos permite formular una clave de lectura que nos ayude a dar con el espíritu de cuanto él escribió. Efectivamente, la conciencia orionita plasmada en sus cartas, es fruto de la reflexión sobre la praxis pastoral acontecida. Por lo que los investigadores del carisma, tienen un enorme trabajo pendiente que ofrecernos: el de iluminar los escritos de nuestro Fundador con gestos particulares de su vida. Para que los hechos vividos por Orione, nos revelen el espíritu de sus dichos y escritos.

Quienes leyeron alguna de las biografías de nuestro Padre Fundador, conocen algunos acontecimientos de su vida, que dicen más que mil palabras. Algunos fueron programáticos; y ¡hasta tantas veces proféticos! Habría muchos temas sobre los que podríamos escribir. Elegimos uno: Don Orione y la Eucaristía.

Todos nosotros sabemos del amor que Don Orione manifestó por la presencia Eucarística. Son muchos los relatos que hablan del tiempo vivido delante del tabernáculo en actitud de adoración al Señor; de la frecuencia con la que lo recibía desde el tiempo del oratorio en Valdocco, hasta la piedad de la celebración de la Misa y de su deseo de la adoración en los «Pequeños Cottolengos» [2]. Pero de entre tantos gestos eucarísticos, entre muchos, hay uno que se destaca: aquél vivido por Don Orione precisamente en 1920, cuando celebró sus veinticinco aniversarios de ordenación sacerdotal. Este auxilio paternal nos habla del amor por Jesús sacramentado.

Estamos hablando del servicio que el mismo Don Orione cumpliera al seminarista Basilio Viano (1899-1920), mientras en el «Paterno» se estaba realizando la fiesta en honor del director de la Pequeña Obra. Don Orione decidió en esas circunstancias, celebrar sus bodas de plata sacerdotales asistiendo a uno de sus hijos moribundo: el relato es conmovedor, semejante al contexto joánico del lavatorio de los pies:

[...] Aquí no se han hecho festejos. No permití hacerlos por mis 25 de sacerdocio. Aquel día debía pasarlo en Bra, en recogimiento y en el Señor; pero, en la víspera me acorde de que mi querido amigo, el seminarista Viano empeoraba en su salud y tomé la determinación de quedarme en Tortona. Pasé la noche junto al lecho de Viano, y celebré por la mañana la Misa a los pies de la Virgen de la Divina Providencia; [...] Llegada la hora del almuerzo, te contaré como lo pasé. Viano continuaba empeorando, pero conservaba su lucidez. Desde algunos días atrás, aquel pobre hijo, a pesar de los medicamentos, no había mejorado. Hasta que, hacia el mediodía, padeció un relajamiento del cuerpo que lo superó, ya que ni él se percató, ¡pobrecito! Entonces el seminarista don Camillo Secco (ahora es subdiácono) que hace de enfermero y que quizás siga siéndolo, levantó al querido enfermo y cambiamos todo: al lecho y al enfermo. De esta forma, mientras los demás comían, yo, con agua tibia lo lavaba y limpiaba, haciendo con Viano, nuestro querido enfermo, aquellos oficios humildes, sí, pero santos: lo que hace una mamá con sus hijitos. Miré en ese momento al seminarista Camilo, y vi que lloraba. Estábamos recluidos en la enfermería para evitar que nadie entre, mientras golpeaban con insistencia para que fuera rápido a almorzar. Yo estaba seguro de que lo mejor era cumplir con amor y humildad ese trabajo santo, de Dios, y me decía a mi mismo: ¡es mucho mejor esto, que todo lo que he predicado en mi vida! [...] ¿Ves? ¡Con este amor nos amamos entre nosotros! [...] [3]

El P. Luis Heriberto Rivas, nos ayuda a comprender el lugar que ocupa la Ultima Cena en el evangelio de Juan:

El Evangelio de Juan no tiene una narración de la “última cena” como la que se encuentra en los sinópticos. Mientras que para éstos se trata de la cena pascual en la que participan Jesús y los Doce, Juan se refiere a una comida que tiene lugar la noche anterior a la fiesta de la Pascua. [...] El relato del capítulo 13 no describe los incidentes propios de la cena de los sinópticos (entrega del pan y del vino ...), sino que centra su atención en el lavado de los pies, un hecho desconocido por los otros evangelios. [...] La narración del lavado de los pies está hecha prácticamente sin comentarios. [...] El relator puntualiza que Jesús “se levanta de la cena”. Este no se trata de un dato superfluo, porque está mostrando lo novedoso del gesto. La acción de Jesús tendrá otro sentido. La tarea de lavar los pies a los comensales, reservada a los sirvientes, a la luz de las tradiciones judías podía ser interpretada como un gesto de suntuosa hospitalidad cuando era asumida por los dueños de casa. [...] sin embargo, mediante el gesto de lavar los pies a sus discípulos, entre los cuales está el traidor y el que lo va a negar, Jesús está mostrando el “amor hasta el fin” por el cual entrega su vida para “lavar” totalmente “a los suyos”. El “amor hasta el fin” no se deja ver sólo en el acto de humildad, sino que abraza también el lavado que Él realiza en los discípulos para que estos puedan ser partícipes de su gloria. Solamente aceptando ese acto de amor se puede llegar “a tener parte con Él” participando de su vida eterna [ 4].

Aquel gesto hacia el clérigo Viano fue "mejor que todas las prédicas". No era la última cena en el Cenáculo; se trataba de un almuerzo para festejar las bodas de plata sacerdotales. Don Orione no bajó a almorzar, porque no había mejor forma de celebrar esa fecha que sirviendo a uno de sus hijos enfermo. Y este tipo de servicio, que hace presente a Jesús, no es un hecho aislado en la vida de Luis Orione. Recordemos cuando él, en la santa misa ofreció su vida a cambio de la salud de Don Bosco, moribundo; o cuando asistió a Mons. Claudio Andrè la noche previa a su propia ordenación [5]. La misa y el servicio de caridad en Luis Orione, no fueron sino dos momentos de una única celebración eucarística, presencia real de Jesús

Así como Jesús entrega su vida hasta el fin, así también en los gestos de entrega de Luis Orione, podemos entrever a Jesús que nos lava los pies a nosotros. La caridad, el servicio hecho por amor; sin otra medida que sin medidas, hace presente a Jesús servidor, tan real como lo está en el Pan consagrado. Por lo que, el amor de Don Orione a Jesús Eucaristía, no puede separarse del servicio de caridad. Es más: es su mismo contenido.

[1] Orione, L., CC., FDP, sf., 1936, odac., calo., ADO, Scr., 59,21c. Cf. Idem, a C. Sterpi, 22.07.1936, noche, c., ADO, Scr., 59,27.

[2] Venturelli, G., «Don Orione, apostolo dell’Eucaristia e suscitatore di adoratori». Sobre la iniciativa de Don Orione en Turín de los ermitaños de la Adoración Cotidiana Universal Perpetua, ve. DOPO III, 42-61. Gemma, A., «Don Orione, anima eucaristica».

[3] Orione, L., a F. Casa, 01.06.1920, c., inc., ADO, Scr., 29,116-119; (L. I, 191-195: om.); el original de esta carta se encuentra en el Monasterio de S. Maria de São Paolo (Brasil); véase la reserva de esta escena íntima que Don Orione no hace referencia a ella en una carta circular comunicando la muerte de Basilio Viano cf. Idem, ccir., 19.04.1920, L. I, 161-174.

[4] Rivas, L., El evangelio de Juan. Introducción, teología, comentario, Buenos Aires, Ediciones San Benito, 2008, 366-370.

[5] Sobre el ofrecimiento de su propia vida: DOPO I, 301 ss.; del servicio a Mons. Claudio Andrè: DOPO II, 162 no. 5e.


 

 

RECORDAMOS AL ABAD EMANUELE CARONTI



 Abate CARONTI Emanuele (Benedettino), da Subiaco (Roma), muerto en Noci (Bari) en 1966, a los 83 años de edad , 68 de  Profesión y  61 de Sacerdocio. Visitador  Apostólico de la Pequeña Obra de la Divina Providencia desde el 10 julio 1936 al 21 octubre de 1946.

10 de julio: la Santa Sede nombra Visitador Apostólico de la Obra al Abad Emanuel Caronti.En la fecha del 10 de julio de 1936 Don Orione comunicaba oficialmente esta noticia a todos sus religiosos con la siguiente carta:

«La caridad materna de la Santa Sede se ha dignado darnos un Visitador Apostólico en la persona del Reverendísimo Abate Caronti, Prelado Benedictino de gran piedad y doctrina. Deo gratias!… Sea bienvenido el enviado del Señor y de la Sede Apostólica… Con la ayuda divina nosotros lo seguiremos alegremente y nada nos será tan dulce como escucharlo, secundarlo, obedecerlo y amarlo en el Señor… Ya le he manifestado mi alegría: ya le he asegurado que aceptaremos y que estaremos felicísimos de cualquier sugerencia que nos haga. Le he telegrafiado para que disponga amplísimamente, que todo será acogido con humildad, amor y obediencia filial y devotísima. El viene a nosotros en el nombre del Señor y con la autoridad apostólica: Él es desde hoy el mío y el vuestro superior inmediato: me pongo yo mismo y a ustedes en sus manos: yo no soy ni pretendo ser, con gran gozo, más que el último de ustedes, y no quiero sino obedecer siempre lo que plazca a la misericordia de nuestro Señor Jesucristo y a la caridad de la Santa Sede y lo que ésta quiera tolerarme en la Pequeña Obra de la Divina Providencia, de la que declaro que no fue fundada por mí, ni constituida con medios humanos, ni por mí conservada o hecha crecer, sino por la gracia y la voluntad del Omnipotente y Providentísimo Dios y Señor nuestro Jesucristo, a pesar de mis miserias y pecados» ( Scritti , 52,59).

ABAD DON EMMANUELE CARONTI - En 1897 el abad Caronti se convirtió en monje de la abadía de Praglia en Teolo , una aldea de Bresseo (Padua). En el Ateneo Pontificio de San Anselmo de Roma se graduó en filosofía y teología (1907), discutiendo la tesis doctoral Actus fidei. Psicológico inquisitivo. Como capellán militar de los Bersaglieri (teniente y más tarde capitán) se alistó en la Primera Guerra Mundial (1915-18), llevando a cabo su ministerio sacerdotal entre los soldados y la población en los Alpes. Durante algunos años a partir de 1914 (año de fundación) dirigió la Revista Litúrgica, spamapata in Finalpia (Savona) y en 1923 fundó y dirigió hasta 1937 el Boletín Litúrgico, impreso en Parma, de modo que la liturgia, profundizada por el clero y entendida por el pueblo cristiano, era una constante "protesta contra la disposición secular y atea de la era contemporánea". Además de estos periódicos publicó ensayos específicos, entre ellos Il messala quotidiano per il popolo hasta alcanzar las 15 ediciones, por lo que se puede decir que es su best seller. Su actividad litúrgica, también llevada a cabo con la predicación de las Semanas Litúrgicas en Italia, y su formación monástica, también destinada a reunir a las dos Congregaciones de Cassinese, atrajo la estima de muchos obispos y especialmente de los papas (Pío XI y XII, Pablo VI). Este último le confió la tarea de Visitador Apostólico de antiguos y nuevos institutos religiosos.




domingo, 20 de julio de 2025

MISIÓN COMPARTIDA

Desde los inicios, Don Orione pensó en la Pequeña Obra de la Divina Providencia, como una planta única con diversas ramas, corriente de agua viva que se derrama en muchos canales, una familia unida en Cristo.

Para eso fundó una congregación de Religiosos, los Hijos de la Divina Providencia, y otra de Religiosas, las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad. Pero también creyó en los laicos, y los consideró parte fundamental de esta familia.

De ese modo, Religiosos y Laicos orionitas, aunque desde vocaciones distintas, están llamados a dar vida al mismo carisma del Fundador en las nuevas circunstancias históricas. “¿Son tiempos nuevos? Fuera los miedos. No dudemos. Lancémonos en las formas nuevas, en los nuevos métodos… No nos fosilicemos: basta conseguir sembrar, basta poder arar a Jesucristo en la sociedad y fecundarla de Cristo”, decía Don Orione con suma convicción.

Don Orione creyó en los laicos, pensó en los laicos como parte importante de su familia. Basta leer y releer la carta que escribió a las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad sobre la colaboración de los laicos en el Pequeño Cottolengo de Génova. Rescato algunos trozos sueltos: “En cierto momento, como le pasó a S. Vicente de Paúl y al mismo beato Cottolengo, ya no basta el servicio de las personas que trabajan en instituciones de caridad – como ésta en la que nos hemos embarcado nosotros en Génova, en nombre de la Divina Providencia y confiados en ella – y, por más religiosas que tuviéramos, o nunca serían suficientes o, por otros motivos válidos que sería largo enumerar, tendríamos que tener siempre otras personas, incluso no religiosas, pero de buen espíritu y también –Dios lo quiera- de buena familia, es decir, de buena educación, para que nos ayuden y hagan, dentro y fuera, lo que nosotros ya no podemos hacer, ya sea porque por diversas razones no es conveniente que lo hagamos o bien porque no sabemos hacerlo. Y, entonces, si estáis solas vosotras, se resentirá el ministerio de la Caridad y sufrirán los pobres de Jesucristo…Hay muchas almas buenas, tanto en los sectores humildes, o sea del pueblo de Génova, como entre las señoras ricas, a las que bastará confortarlas un poco, animarlas y alentarlas a que vengan a ayudar al Cottolengo, a hacer el bien y, en fin, a interesarse y trabajar en casa y afuera, para formar con ellos una categoría de ayudantes suplementarios, que asuman por turno algunos cargos en la Casa y afuera; y muchas terminarán siendo hermanas vuestras y hasta auténticas religiosas. Hay muchas que sólo esperan que se les dé un empujón.

La comunión entre Religiosos y Laicos se construye y se expresa en la misión compartida de transformar el mundo según el Evangelio. Se enriquece a través de espacios de pertenencia y participación; se acrecienta en una corresponsabilidad en el servicio cada vez mayor.

No pocos laicos trabajan en las iniciativas orionitas de acción social y eclesial. Algunos, desde un profundo sentido cristiano, mientras que otros, más que por motivación religiosa, lo hacen por razones humanitarias, poniendo al servicio todo su esfuerzo y capacidad profesional.

Otros tantos laicos, en sintonía con la espiritualidad del Fundador, están presentes en otros ambientes, mediante diferentes formas de compromiso.

Por último, están aquellos que se acercan a la Obra para colaborar, visitar, o asumir alguna forma de voluntariado, cosas que ya en su tiempo, Don Orione valoraba: “Cuántos hay que estarían muy felices de poder consagrar al Pequeño Cottolengo algunas horas de la semana –adentro y afuera sea para el Cottolengo, o sirviendo a nuestros enfermos en Casa o buscando ayuda afuera…”

sábado, 19 de julio de 2025

MUERE LEON XIII EL 20 DE JULIO DE 1903, SINTONIA CON EL JOVEN ORIONE

 
León XIII, de nombre secular Vincenzo Gioacchino Raffaele Luigi Pecci, fue el papa n.º 256​ de la Iglesia católica. Su pontificado se desarrolló entre 1878 y 1903. Wikipedia
Fecha de nacimiento: 2 de marzo de 1810, Carpineto Romano, Italia
Fallecimiento: 20 de julio de 1903, Palacio Apostólico, Ciudad del Vaticano
Nombre completo: Vincenzo Gioacchino Raffaele Luigi Pecci
Sucesor: Pío X
Padres: Ludovico Pecci, Anna Prosperi
 El primer Papa que don Luis Orione conoce personalmente es León XIII. El impulso y las ideas del papa Peci en favor de una presencia menos defensiva y más emprendedora de los católicos en la vida social inflamaron de altos ideales y de santos proyectos al joven Orione, durante su época de formación en el seminario y del comienzo de su nueva Congregación. No cabe duda de que la huella en don Orione de la espiritualidad y de la acción pastoral marcadamente encarnadas en lo social procede del magisterio y de las directivas de León XIII, con quien estaba en gran sintonía. Rastro indeleble de esto quedó en las primeras constituciones de su Congregación, elaboradas durante el pontificado de León XIII y al cual se le presentaron en la memorable audiencia personal del 11 de enero de 1902. «Le presenté la Regla –cuenta don Orione de aquella audiencia–; la bendijo, la tocó, me puso más de una vez su mano sobre mi cabeza, dando golpecitos, animándome; me dijo muchas cosas; también que pusiera en las Reglas lo de trabajar por la unión de las Iglesias de Oriente: “Este, me dijo, es un altísimo consejo mío”» (G. Papasogli, Vita di don Orione, pág 138).
Este compromiso ecuménico insólito y profético a principios del siglo XX, es un fruto típico del hecho de que don Orione estuvo efectivamente “al lado” del Papa, es decir, en sintonía, devoto, listo para realizar las indicaciones pontificias. Sabemos que León XIII fue muy sensible y activo por lo que concierne a las relaciones con las Iglesias orientales. Es a partir de León XIII cuando podemos hablar de “ecumenismo católico”. Pues bien don Orione, ya inflamado por la unidad de la Iglesia, no había dudado en asumir también esta indicación ecuménica de León XIII en sus constituciones y, después de la famosa audiencia, se declaró «feliz y contento de no haber errado en los criterios constitutivos de la Regla» (ibídem).




 

¡¡ DIVINO NIÑO JESÚS !!


En el año 1636 Nuestro Señor le hizo a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento esta promesa: "Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y tu oración será escuchada".

Desde tiempos muy antiguos los católicos han tenido mucha devoción al Divino Niño Jesús, y han honrado su santa infancia, considerando esta edad de Jesucristo como una maravilla de inocencia y amabilidad.
Ya hacia el año 1200 San Francisco de Asís dispuso recordar con mucha solemnidad la Navidad haciendo un pesebre lo más parecido posible al de Belén y celebrando así entre pastores, ovejas, bueyes y asnos la misa de la medianoche, y haciendo él mismo un hermoso sermón de Nochebuena recordando la gran bondad del Hijo de Dios al quererse hacer hombre en Belén por salvar nuestra alma.
Más tarde San Antonio de Padua fue un devoto tan entusiasta del Niño Jesús que según las imágenes que de él se conservan, mereció que el Divino Niño se le apareciera.
Otro santo al que se le presenta en las imágenes teniendo entre sus brazos al Niño Jesús es San Cayetano, el cual lo que necesitaba pedir lo pedía por los méritos de la infancia de Jesús.
Modernamente los santos que más contribuyeron a difundir la devoción al Niño de Belén fueron Santa Teresa y San Juan de la Cruz.
Santa Teresa de Jesús le tenía un amor tan grande al Divino Niño que un día al subir una escalera obtuvo tener una visión en la que contemplaba al Niño Jesús tal cual había sido en la tierra. En recuerdo de esta visión la santa llevó siempre en sus viajes una estatua del Divino Niño, y en cada casa de su comunidad mandó tener y honrar una bella imagen del Niño Jesús que casi siempre ella misma dejaba de regalo al despedirse.
Millones de creyentes han hecho la experiencia de pedir favores a Dios por los méritos de la infancia de Jesús y han conseguido maravillas. Y nosotros vamos a hacer lo mismo. Queremos honrar la infancia de Jesús y darle gracias por haber nacido en Belén para salvarnos.
Desde hace unos trescientos años la devoción al Niño Jesús se ha extendido rápidamente por Europa, América, Asia, Africa y Oceanía. Las gentes empezaron a experimentar que cuando piden favores a Dios por los méritos de la infancia de Jesús consiguen maravillas.
Existen alrededor de todo el mundo muchas figuras e imágenes representando al Niño Jesús mediante las cuales se han obtenido grandes milagros. Entre las más conocidas se encuentran: El Niño Jesús de Praga, en Checoslovaquia; el Santo Niño de Atocha, en México; el Divino Niño de Arenzano, en Italia y el milagroso Niño Jesús de Bogotá en Colombia, entre otros.

viernes, 18 de julio de 2025

DON ORIONE Y LA CONFESIÓN

 


 “Don Orione para atraer a las almas a la confesión sabía usar también de los medios más originales. Era párroco de Silvano Pietra Don Enrico Semino (muerto en 1926). Don Orione junto con Mons. Malfatti, rector del santuario de la Guardia de Génova, tenía una misión en esta parroquia.

La misión llegaba a su término y no prometía una abundante cosecha espiritual. Don Orione llamó al párroco y le rogó que convocara esa noche, que era una de las últimas, a diez sacerdotes dispuestos a confesar. Don Semino, el párroco, dudaba; no por la preocupación de la hospitalidad a conceder a tantos cohermanos, sino por temor de exponerse a una desilusión. Sin embargo, mandó a los pueblos cercanos a un grupo de muchachos en bicicleta para llamar a los diez sacerdotes solicitados por Don Orione.

Cuando todos estuvieron listos, Don Orione se puso sobre los hombros una capa más bien gastada, se cubrió la cabeza con un viejo sombrero y, saliendo por la puerta de la casa del párroco, hizo su ingreso en la iglesia, mientras el sacristán tocaba las campanas.

Se sentó en un banco, comenzó un soliloquio sobre las propias miserias: “He aquí en que estado estoy... sin embargo no me faltaba nada... culpa mía que quise abandonar mi casa...” En suma recitaba la parte del hijo pródigo. La gente que se encontraba en la iglesia, curiosa al máximo, lo seguía con vivo interés. Alguno salió a dar la voz de alarma y todo el pueblo vino a llenar la iglesia.

Don Orione, cuando estuvo bien seguro que no faltaba nadie, se quitó la capa rasgada, subió al púlpito y a través de la parábola del hijo pródigo trató de modo eficacísimo el tema de la misericordia de Dios. Su prédica duró una hora y media. Los confesores tuvieron un trabajo enorme, todo el pueblo se confesó.

Don Malfatti como comentario decía: “Es difícil conmover y hacer llorar a los curas, pero esa noche también ellos lloraban”.

Para documentar este hecho, diré que le escribí a Mons. Malfatti, el cual, en una carta que conservo, me respondió: “El hecho está y es como Ud. dice en su carta y corrresponde a la verdad” (Sum. 1064. 369).

 

jueves, 17 de julio de 2025

LA DINAMITA DE LA CARIDAD

   Cada fundador, portador de un carisma, ha tenido una particular experiencia de Dios. Don Orione contempla a Dios en el Hombre: "ver y servir a Cristo en el Hombre.

 Este es el secreto de Don Orione       Según las constituciones de la congregación, donde se especifica lo que todo Orionita debe hacer en su vida, que no es más que: "difundir el conocimiento y el amor de Jesucristo, de la Iglesia y del Papa, especialmente en el pueblo. Y esto mediante el apostolado de la caridad entre los pequeños y los pobres (Carta de Comunión MLO n.7)

-         "Quede por tanto bien establecido que la Pequeña Obra es para los pobres (Const. 15) "Nosotros somos para los pobres, más aun para los más pobres y más abandonado

-          "El Señor nos juzgará según la caridad de las obras; porque incluso las obras, sin la caridad que las valorice delante de Él, no tienen ningún valor (S. Luis Orione Scr.39, 80)

-          “Quisiera que los Orionitas diéramos una mano para crear una cultura de solidaridad; que aprendiéramos a no quedarnos en las obras de caridad sino a dar a todas las obras la motivación de la caridad desde las obras de caridad a la caridad

(...) Hay religiosos benedictinos que tienen su fin; están los franciscanos que tienen su fin; están los dominicos que tienen su fin; están los jesuitas que tienen su fin peculiar. También nosotros tenemos un fin absolutamente nuestro (...) una naturaleza, una nota que nos debe diferenciar de todas las demás congregaciones.

Y si vosotros preguntáis cuál es esta nota que nos debe diferenciar de todas las demás congregaciones, os digo que es LA DINAMITA DE LA CARIDAD.

Tenemos que ser dinámicos, y no marmotas, en la caridad hacia los más humildes y más abandonados de nuestros hermanos. (...)

La Congregación debe ser dinamita y no es necesario que seamos muchos. Nunca he soñado con una congregación numerosa. Nunca, nunca. Nunca he soñado con una congregación numerosa. San Luis lloró cuando supo que los jesuitas habían llegado a ser 20.000. (...) No es necesario el número. No es necesario, no es necesario. Durante la Gran Guerra, cuando casi todos estaban movilizados, no cerramos ninguna casa. Nos multiplicamos por siete y el Señor nos asistió espiritual y materialmente. Éramos justo cuatro nueces en un saco...

Donde hay muchos no se trabaja, donde hay muchos no se trabaja. Donde hay muchos se pierde tiempo, se critica, se murmura y se hacen cosas que no son según el espíritu religioso.

De la vida de Don Orione

miércoles, 16 de julio de 2025

DON ORIONE, OBTIENE ENSEÑANZA DE LA VIDA DE SAN ALEJO.


La enseñanza de la vida de San Alejo es que para obtener la humildad se necesitan las humillaciones. La soberbia es un pecado muy propio de las almas espirituales, y se le aleja aceptando que nos humillen. Aún las gentes que más se dedican a buenas obras tienen que luchar contra la soberbia porque si la dejan crecer les arruinará su santidad. La soberbia se esconde aún entre las mejores acciones que hacemos, y si no estamos alerta esteriliza nuestro apostolado. Un gran santo reprochaba una vez a un discípulo por ser muy orgulloso, y este le dijo: "Padre, yo no soy orgulloso". El santo le respondió: "Ese es tu peor peligro, que eres orgulloso, y no te das cuenta de que eres orgulloso".

La vida de San Alejo sea para nosotros una invitación a tratar de pasar por esta tierra sin buscar honores ni alabanzas vanas, y entonces se cumplirá en cada uno aquello que Cristo prometió: "El que se humilla, será enaltecido".

Dijo Jesús: "Los últimos serán los primeros. Dichosos los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos". (Mt. 5)

Don Orione habla de la humildad de los hermanos de Argentina, en enero de 1936, dijo: "Hemos aprendido de la Virgen, que es más alta que una criatura, porque es humilde. 

San Carlo, sucesor de San Ambrosio, tomó el escudo de armas, lo que hizo fue cancelar lo que estaba escrito, y escribió: "Humilde".

 San Juan Bautista, el precursor del Mesías, dijo: "yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias." 

San Pablo, el gran apóstol, dice que es el más pequeño de los apóstoles. 

Pío X lloró por haber sido elegido Papa.

 San Alejo, el hijo de un noble, después de mucho tiempo, vuelve a casa y al no ser reconocido, vive debajo de una escalera en el sótano .... "

Era hijo de un rico senador romano. Nació y pasó su juventud en Roma. Sus padres le enseñaron con la palabra y el ejemplo que las ayudas que se reparten a los pobres se convierten en tesoros para el cielo y sirven para borrar pecados. Por eso Alejo desde muy pequeño repartía entre los necesitados cuanto dinero conseguía, y muchas otras clases de ayudas, y esto le traía muchas bendiciones de Dios.

Pero llegando a los veinte años se dio cuenta de que la vida en una familia muy rica y en una sociedad muy mundana le traía muchos peligros para su alma, y huyó de la casa, vestido como un mendigo y se fue a Siria.

En Siria estuvo durante 17 años dedicado a la adoración y a la penitencia, y mendigaba para él y para los otros muy necesitados. Era tan santo que la gente lo llamaba "el hombre de Dios". Lo que deseaba era predicar la virtud de la pobreza y la virtud de la humildad. Pero de pronto una persona muy espiritual contó a las gentes que este mendigo tan pobre, era hijo de una riquísima familia, y él por temor a que le rindieran honores, huyó de Siria y volvió a Roma.

Llegó a casa de sus padres en Roma a pedir algún oficio, y ellos no se dieron cuenta de que este mendigo era su propio hijo. Lo dedicaron a los trabajos más humillantes, y así estuvo durante otros 17 años durmiendo debajo de una escalera, y aguantando y trabajando hacía penitencia, y ofrecía sus humillaciones por los pecadores.

Y sucedió que al fin se enfermó, y ya moribundo mandó llamar a su humilde covacha, debajo de la escalera, a sus padres, y les contó que él era su hijo, que por penitencia había escogido aquél tremendo modo de vivir. Los dos ancianos lo abrazaron llorando y lo ayudaron a bien morir.

Después de muerto empezó a conseguir muchos milagros en favor de los que se encomendaban a él. En Roma le edificaron un templo y en la Iglesia de Oriente, especialmente en Siria, le tuvieron mucha devoción.


 

martes, 15 de julio de 2025

DON ORIONE Y NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

 


Nuestra Señora del Monte Carmelo

El 16 de julio es la memoria litúrgica de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Don Orione fue especialmente devoto, convirtiéndose en propagador , por las gracias extraordinarias obtenidas mediante la devoción del hábito del escapulario. Él dice que le impuso a varios enfermos, que han recuperado su salud. Esto es lo que pasó con el clérigo Catenacci, un seminarista en Voghera, 7 de abril de 1931. Igualmente en Castelnuovo Scrivia visita al clérigo Giovanni Torti, su compatriota, Don Orione bendijo el hábito y se lo puso alrededor del cuello del clérigo.

El 09 de abril 1929 estando en Nápoles, fue a rezar en la Basílica Mayor del Carmen , a la salida es despojado de dinero y documentos. Solicitó y obtuvo copias de los documentos del secretario del ministerio, entonces inicia un largo diálogo. Al final el hombre se arrodilló y quería ir a la confesión después de muchos años de no ir a la iglesia. En el momento de despedirse, Don Orione concluyó: "ves cómo Dios permite el mal para hacer el bien …? El Señor y la Virgen del Carmen han permitido que pierda el dinero para darme la oportunidad de salvar a alguna alma! …

En 1935 en el pequeño Cottolengo de Claypole, en Buenos Aires, encontró en la basura de las casas de la ciudad, entre las cosas, una estatua de la Virgen del Carmen, mutilada en una mano, al niño le faltaba un brazo, la mano derecha y parte del pecho, la cabeza atada con un pedazo de alambre. En las manos y con la fe de Don Orione esta estatuilla obró gracias y milagros. "Con esta estatuilla bendigo a la gente y parece que la Virgen consuela a todos … y los juegos de la Madonna conmigo para enviarme lo que necesito", expresa cuando escribe a Don Sterpi.

Los años que pasados ​​en Turín, el hecho de la compra de la parroquia de San. Miguel en Tortona, la designación del Abate Caronti como un visitador apostólico de la Congregación, la compra de la casa de Villa Moffa, y muchas gracias obtenidas, y todos tuvieron como protagonista a la Virgen del Carmen y el escapulario que con gran devocion siempre tenía Don Orione.

En Tortona, el 12 de abril de 1939,,durante la construcción del Santuario de Caravaggio en Fumo de Corvino, Don Perduca le dice a D. Orione que necesita dinero para pagar a los obreros. a lo que éste le contesta "no tengo una lira, venga mañana la Virgen proveerá " al día siguiente Don Orione va a celebrar la misa en la Parroquia San Miguel y precisamente en el altar dedicado a a Nuestra Señora del Carmen ,que dá a la pared medianera de la Casa Madre, observa que el nicho donde esta la estatua "invade" la pared medianera ocupando espacio "propiedad" de la Obra, entonces Don Orione, con toda confianza le dice: " Virgen Santa, no tengo dinero para pagar a los obreros de tu Santuario de Fumo,¿ podrías enviarme algún dinero en concepto de alquiler del espacio que ocupa tu nicho?.

Terminada la misa, todavía esta en la sacristía, llegan dos personas que le entregan un sobre con dinero, sin abrirlo, D. Orione entrega al P.Perduca, este constata que es la cifra exacta que necesita para pagar a los obreros y exclama D. Orione " Bendita sea la Virgen Santa, ¡¡Es ella la que construye , sus propios santuarios , entonces, nada de mezquindades con ella "

ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS Y OFRECIMIENTO

¡Oh Virgen Santa del Carmen! Jamás podremos corresponder dignamente a los favores y gracias que nos has hecho al darnos tu santo Escapulario. Acepta nuestro sencillo, pero hondamente sentido, agradecimiento y, ya que nada te podemos dar que sea digno de Ti y de tus mercedes, ofrecemos nuestro corazón, con todo su amor, y toda nuestra vida, que queremos emplear en el amor y servicio de tu Hijo Señor nuestro, y en propagar tu dulce devoción, procurando que todos nuestros hermanos en la fe, con los cuales la divina Providencia nos hace convivir y relacionar, estimen y agradezcan tu gran don, vistiendo el santo Escapulario, y que todos podamos vivir y morir en tu amor y devoción. Amen.

Esta advocación da nombre a todas aquellas personas que se llaman Carmen, Carmela o Carmelo, celebrando su onomástico el día de la fiesta de esta Virgen, el 16 de julio