Ave María y adelante
Seguro que cuando Don Orione preparó sus pocas
pertenencias para subir al barco que lo traería a América Latina, preparó sobre
todo su corazón misionero. Y como hijo fiel de la Virgen María, a los pies de
la Madre de Dios encomendó su partida.
Todos sus comienzos, decisiones e iniciativas
las hacía bajo su amparo y guía. Por eso el “¡Ave María y adelante!” para Él y
para nosotros es la oración, ayer y hoy, con la que celebramos nuestra
identidad como familia dentro de la Iglesia. ¡Tantas veces repetimos los
orionitas esta oración! Porque no es solo una frase, una manera de despedirnos
o un eslógan. Para los orionitas “¡Ave María y adelante!” es la oración más
alegre que aprendimos a rezar de la mano de Don Orione. Al “¡Ave María y
adelante!” los orionitas lo decimos, lo gritamos, lo vivimos, lo sentimos, lo
anhelamos, lo prometemos, lo esperamos. Vivimos con un ave María en los labios
y en el corazón.
Adelante
Luis Orione tomó esta frase del P. Ludovico de
Casoria , pero seguramente que el ave María y adelante en su vida nació mucho
antes. Tal vez viene de cuando siendo un niño se escapó de su casa corriendo
para ir a una gruta abandonada y asombrado por la soledad de la Madre, se
arrodilló y le confió su sueño de ser sacerdote y le prometió reconstruir su
gruta. Cuando se puso de pie se marchó con el ave María y adelante en el
corazón.
Seguro que luego lo sintió en su alma y en sus
sueños cuando un 8 de diciembre de 1886, fiesta de la Inmaculada Concepción,
con 14 años, consagró a María Santísima su castidad.
Tal vez Don Orione no decía esta frase
completa. Él decía la primera parte “ave María….” y Ella le contestaba como
toda Madre conmovida de amor por su hijo… “¡Adelante!”. Adelante mi niño, yo
siempre te cuidaré. Adelante hijo, siempre estaré a tu lado. Adelante, siempre
te voy a amar.
María, en algunas ocasiones, a este “adelante”
lo decía con palabras, con gestos, con sueños. Como el día en que cerraron el
oratorio de aquel joven de 20 años que llorando fue a llamarla y decirle con el
alma rota su ave María…. Y ella lo hizo dormir y le contó un sueño donde su
manto azul se hacía gigante y curaba su alma y la de miles con su ternura. Se
despertó ese hijo colmado de amor, de consuelo, de esperanza y escuchó el
“adelante”… que nunca olvidaría.
Otras veces lo dicen juntos, como cuando una
mamá canta con su hijo. Y a ese canto de alegría y confianza infinita se suman
miles de corazones que aprenden a amar y confiar. Por eso el ave María suena
tan fuerte en cada casa orionita y en el mundo entero. Porque es la “canción”
de nuestra familia.
Desde lejos hasta hoy
Los alumnos del primer colegio fundado por Luis
Orione en 1893 recuerdan con mucho cariño un gesto que aprendieron de él, que a
su vez lo aprendió de Don Bosco. Cuando necesitaban alguna gracia iban a la
Virgen y le tiraban del manto, como hacen los niños con su mamá. Con esa pureza
de corazón se dice el ave María. Con esa confianza y cercanía, llamamos a
nuestra Madre y le regalamos esa oración.
Los jóvenes de aquel Colegio Santa Clara
también cuentan que cada mañana Luis Orione los iba a despertar y rezaban
juntos las tres Avemarías. Y así el ¡ave María y adelante! era el buen día
cotidiano, que hacía tener la fortaleza y la alegría para vivir.
Tal vez por este testimonio diario de amor a
María, cuando vieron la imagen de la Virgen de los Dolores que les donaron para
el Colegio se estremecieron al advertir que tenía una espada traspasando su
corazón. Y con amor orionita se dijeron “¿cómo es que tenemos una estatua de la
Virgen con una espada en su corazón? No queremos que tenga una espada en el
pecho. ¡Nunca más la Virgen esté entre nosotros llena de dolor!”. Y le sacaron
la espada y la quemaron. Entonces Don Orione les dijo, conmovido como un padre
orgulloso de sus hijos y con ternura y sabiduría maternal: “No es suficiente
quemar la espada, no tienen que pecar más…”.
Luego le pusieron un corazón de plata que hasta
hoy la Virgen lo tiene feliz en su pecho. Los orionitas podemos ir a tirar de
su manto y decirle ave María y adelante. Corazón de plata que sigue brillando
con las obras de amor de los miles y miles de jóvenes orionitas, que con sus
vidas adornan de amor a la Madre que les enseñó a amar Don Orione.
Y qué decir de cuando la Virgen nos escucha
rezar el Rosario: el cielo se llena de la más dulce oración. Esa melodía que la
voz de los hijos le cantan con amor a su Madre. Cada Ave María hace sonreír a
Mamá y hace crecer una flor en los jardines del corazón. Y el azul del cielo se
enciende de estrellas por cada Ave María que rezamos por los demás, para que
quien está en la oscuridad del dolor sienta la luz del amor de la Madre que
nunca abandona.
“Sepan, mis queridos jóvenes, que cada vez que
decimos un ‘Avemaría’, se enciende en el cielo una estrella y brilla en honor a
la Virgen… estrellas que iluminarán nuestro camino al cielo.
Y que cada día y cada hora de nuestra vida y
cada batalla del corazón estén señalados y sellados por nuestra plegaria: ¡Ave,
María!...
¡Jóvenes, ave María siempre!
¡Ave María y adelante! ¡Ave María hasta llegar
al cielo!”. 1
LUDOVICO DE CASORIA
Traducción del inglés-Ludovico
da Casoria - nacido Arcangelo Palmentieri - fue un sacerdote católico
italiano y miembro profeso de la Orden de los Frailes Menores. Fue un
renombrado reformador social que fundó tanto los Frailes Grises de la
Caridad como las Hermanas Grises de Santa Isabel. Wikipedia (
Nació11 de marzo de 1814, Casoria, Italia. Falleció 30 de marzo de 1885, Posillipo, Italia.Lugar de Sepelio: Basílica de Santa Chiara, Asis, Italia.