SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


lunes, 6 de abril de 2026

¡¡¡¡¡ DELANTE DE JESÚS !!!!!


 


Nuestro Padre fundador mientras era joven custodio de la catedral de Tortona (1891-1893), fue pobre entre los pobres y rico de tiempo para el Señor. De aquel período llegó a nosotros una poesía y un hermoso texto con notas poéticas de creyente enamorado. Este último fue publicado años más tarde. En la intimidad; en el silencio se produjo un encuentro que lo fortaleció en los momentos de sacrifico y dolor por abrazar la virtud:

Delante de Jesús

Solo ..., de noche, en la iglesia extensa y oscura!

                   Un profundo silencio envuelve todas las cosas.

                   Las sombras descienden desde lo alto;

                   Allá, al fondo, cerca del altar, una lámpara …;

Es una luz pálida, serena.

De tanto en tanto, un soplo …, y un tenue haz de luz va hasta el muro,

besando la figura de un querubín.

Y el ángel, con esa gentil caricia parece confusamente moverse, y desprenderse, como si una ola de celestial amor lo reanimara.

Se reza bien, de noche, delante de Jesús.

Calla el mundo, callan los deseos,

Callan los irrisorios sueños de la fantasía.

La paz del Señor se difunde en toda el alma,

[una] paz grande, profunda; y alrededor silencio y paz, paz, paz.

¡Eres bienaventurada, oh lámpara humilde,

que vigilas consumiéndote delante de mi Dios.

Tú, que eres familiar a este ambiente saturado de amor que rodea el Corazón de Jesús, dime si conoces sus ardientes latidos, sus inenarrables dulzuras.

Ven, oh luz bendita, penetra mi corazón, hasta el fondo, en los rincones secretos … háblame del dulce Jesús ¡del Jesús amor!

Tu suave voz reanimará mi espíritu,

Y hará crecer la virtud, el sacrificio.

¡Oh dulcísimo Jesús!

Oh si en mi corazón una perenne llama de amor

emulase la lámpara que en el mechero vela para Ti,

Intensamente, ¡hoy … mañana … siempre!.

Este tipo de soledad es intimidad; porque es presencia de Jesús: percibida, gozada y anhelada. No se permanece en el ser sin estos silencios. Porque en el silencio la presencia del Otro lo transforma en encuentro. Y nuestra vida religiosa; nuestra misión surgen de este encuentro con el Otro. Sin esta experiencia de encuentro, nunca abrazaremos las convicciones personales: para quién ser y mucho menos para quién hacer nada en nuestras vidas.

En efecto, difícilmente uno pueda soportar el qué y el cómo si no sabe a quién le ha dicho ese sí. Uno nunca sabe qué dice cuando dice que sí; y también ignora las implicancias de lo dicho. Solamente sabemos, cristianamente hablando, a quién le decimos que sí (“Pedro le dijo: «Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido»” –Lc 18,28–). Necesitamos entonces, encontrarnos profundamente con ese tú a quien le hemos dicho que sí, por que el “qué” lo sabremos más adelante: en el despliegue histórico de nuestra existencia.

[...] El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. [...] María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho».Y el Ángel se alejó.

[...] Simeón [...] dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón.

[...] Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre

Ejemplos de esta experiencia abundan en la vida de nuestro padre Don Luis Orione

domingo, 5 de abril de 2026

ESA VOZ QUE INVITA A ORAR Y AMAR



 

Texto tomado de un artículo escrito por Don Orione para una revista diocesana; en él  indica los caminos seguros de la oración y de la Divina Providencia.

En toda Italia –y en el mundo, por otra parte– hay una fatal mescolanza de principios, de la que de pende el futuro de esta querida tierra nuestra, tan hermosa y tantas veces tan desafortunada.

La Iglesia tiene la victoria asegurada porque así se lo ha prometido él Señor; pero es voluntad de Dios que sus hijos todos, se ganen esa victoria. La mejor arma que todos podemos usar, sigue siendo siempre la oración. Queridos hermanos, que el barullo de los hombres que no comprenden las cosas del espíritu, no sofoque nunca la suave melodía de nuestras almas. Más aún, a la gritería de los insensatos que pretenden sembrar odio en el corazón del pueblo, opongamos le la armonía y la caridad de nuestras plegarias.

Oremos, pues, hermanos; acudamos a los pies de la Virgen des de donde se derraman sobre la tierra entera las aguas vivificantes de la piedad y del dulcísimo amor de Dios. Corran a los pies de la Santísima Virgen, almas oprimidas por el dolor y acosadas por las desventuras. ¡Vayan hacia Ella, que es bondad, mansedumbre, gracia, que es la Madre de la divina misericordia!

Hay una voz que, como una oleada balsámica, nos invita constantemente a elevar los corazones, a orar, amar a la Santísima Virgen... Esa voz es la voz de la civilización, que se nutre de amor y vive de conductas benévolas; es la voz de la caridad, voz que anuncia que la llama encendida por Jesús entre los hombres, no se ha apagado; más aún, es la auténtica voz de la humanidad, dado que al hombre le resulta intolerable una vida en medio del odio, la violencia de las pasiones, en medio de crueldades de destrucción y muerte.

¡Animo, pues, invoquemos a la Santísima! ¡Virgen! Cerremos filas en torno a los altares de nuestra santísima y queridísima Madre del cielo, ¡y oremos!

El mundo se burlará de nosotros, para eso está; y no so ros cumpliremos nuestro deber orando; nuestros espíritus saldrán fortalecidos, y nos forma remos para la vida y para una acción verdaderamente católica y duradera, y apresuraremos el día de la restauración cristiana y de la paz.

Es María, en los planes de Dios, la encargada especial de la obra de la paz universal en el mundo. Nadie mejor que Ella. Invoquémosla, pues, con todo el impulso del alma; invoquémosla, sin cesar, llenos de confianza filial; pidámosle que nos ayude a ser mejores, más fervorosos en la oración y en las obras bue nas en favor de los humildes.

Y así él Señor estará con nosotros, sin ninguna duda, y la victoria no será para la prepotencia de la fuerza o la impiedad, si no para la fe activa y laboriosa, como él Señor nos lo prometió.

 


sábado, 4 de abril de 2026

FELICES PASCUAS


 

Pascua de 1936. Hace 90 años Don Orione les envía una carta desde Buenos Aires a sus religiosos, amigos, benefactores, huérfanos, alumnos... El Fundador quiere darles una palabra de esperanza y recordarles que Cristo ha resucitado.
Buenos Aires, Abril de 1936
Queridísimos en el Señor:
La paz sea con ustedes!
Vengo a presentarles mis felicitaciones de Buenas Pascuas. Que ellas traigan a todos y cada uno de ustedes, las alegrías y los gozos de la Resurrección.
Cristo "nuestra Pascua" ha sido inmolado: el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, ha muerto y al morir, destruyó la muerte.
Pues El es Resurrección y Vida, y hoy ha resucitado glorioso y, al resucitar, renovó la vida.
¡ESTAMOS EN PASCUA! Pascua en hebreo significa "pasaje" - y señala el tránsito del hombre caído, del estado de esclavitud por el pecado y la muerte, a la libertad de los hijos de Dios y a la posesión de una nueva vida de gracia.
Es Pascua ¡Hosanna al resucitado! ¡Aleluya, aleluya!
Este es el Día que ha hecho el Señor: gocemos y alegrémonos en él con actos de pureza y de verdad.
¡Aleluya! Alabemos y glorifiquemos a nuestro Dios, porque la Resurrección es la victoria de Cristo sobre el poder de las tinieblas; es el Rey Victorioso que sale del sepulcro, después de haber vencido a la muerte, y asciende para abrirnos las puertas del cielo.
Ya el Diácono de la blanca dalmática, ha anunciado a los creyentes la inefable alegría.
La Pascua es "la Fiesta de las fiestas", la "Solemnidad de las solemnidades", pues la Resurrección del Señor es el milagro por excelencia, el sello de nuestra fe en la Divinidad de Cristo.
¡ESTAMOS EN PASCUA! ¡Oh queridísimos: Aleluya, aleluya!
¡Paz a ustedes y paz a todos! Es la hora de los suaves y santos gozos, la hora del más espiritual de los consuelos" ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya, aleluya!
¡Es Pascua! Abramos los ojos a la nueva luz, desprendámonos de toda debilidad e imperfección moral; elevémonos, oh mis queridos de las ansiosas solicitudes de esta miserable vida, a los goces de la vida bienaventurada. ¡Arriba los corazones, oh Hermanos, arriba, arriba!
¡CRISTO HA RESUCITADO! ¡Ah, que resurja Cristo también en nosotros, si por ventura hubiésemos tropezado a lo largo del camino; que viva en nosotros con su gracia, y que nosotros vivamos en Él y de Él, porque afuera de El no hay vida ni consuelo que valga! ¡Vivamos de Cristo y hagamos vivir a todo el mundo de Cristo!
Y que la victoria del Señor sea también nuestra victoria, y la muerte sea, también para nosotros un pasaje a la vida nueva, y pueda un día hacernos gloriosos este cuerpo que la tumba sólo recibirá en depósito.
¡CRISTO HA RESUCITADO! Pero sigue quedando entre nosotros; queda siempre con nosotros para enjugar nuestras lágrimas y trocar en amor nuestros dolores.
Elevemos los ojos de la fe, oh hermanos, he aquí a Cristo que viene, vivo entre vivos, para darnos vida con su vida, en la efusión copiosa de la redención.
Viene radiante, envuelto en el gran manto de la misericordia, y adelanta amable y poderoso "coronado con aureolas de victoria".
Avanza al grito angustioso de los pueblos: Cristo viene llevando sobre su Corazón a la Iglesia, y en su mano las lágrimas y la sangre de los pobres; la causa de los afligidos, de los oprimidos, de las viudas, de los huérfanos, de los humildes, de los despreciados.
Y tras de Jesús, se abren nuevos cielos: ¡es como la aurora del triunfo de Dios! Son gentes nuevas, nuevas conquistas; es todo un triunfo, jamás visto, de grande y universal caridad; porque el último en vencer es El, Cristo y Cristo vence en la caridad y en la misericordia.
Porque el porvenir le pertenece a Él, a Cristo, Rey invencible, Verbo Divino que regenera, camino de toda grandeza moral, Vida y fuente viva de amor, de progreso, de libertad y de paz.
¡Los bendigo a todos, mis queridísimos pobres, y felices Pascuas!
Y aquí termino, porque si no, nunca terminaría. Ahora me dirijo a todos:
¡La luz de Cristo ilumine sus pasos, alegre y santifique toda nuestra vida!
¡Que esta Santa Pascua obre en nosotros una maravillosa renovación espiritual y nos transforme en Cristo!
Que la bendición del Señor descienda ampliamente sobre ustedes y sobre sus seres queridos, y sea una bendición grande, grande, grande como es grande el Corazón de Dios!
¡Aleluya!, Aleluya, Aleluya!...
¡Felices y Santas Pascuas a todos!
Con cariño en Jesucristo y en la Santísima Virgen,
Don Orione de la Divina Providencia

viernes, 3 de abril de 2026

SABADO SANTO , PASIÓN APOSTÓLICA DE DON ORIONE




 Hoy es el día del silencio. “Y el sábado descansaron, según el precepto” (Lc 23,56
Recordamos que las imágenes del templo se han cubierto: la iglesia está desnuda. La liturgia de hoy ni siquiera incluye el gran gesto de la Eucaristía: es el día alitúrgico. Tiempo de pausa, de interrupción para que podemos darnos cuenta que el tiempo queda "vacío"; para comprender nuestro límite, nuestro estado de fragilidad, nuestra “no omnipotencia”.
 Esta es la experiencia que a menudo hemos podido vivir: que Dios esté a nuestro lado como alguien ausente; y ha sido justamente en aquellas situaciones que sentimos impotencia.
 Dios no ha intervenido para defendernos como pretendíamos; no nos arrancó de la muerte, cuando invocamos su presencia para derrotar al mal.
 En efecto, Dios guarda silencio incluso hoy cuando hay víctimas, cuando hay violencia, cuando reina la tortura, cuando la arrogancia caracteriza nuestra vida cotidiana.
 Dios elige guardar silencio, ya que eligió estar en silencio en el día del descanso de Jesús en la tumba Jesús hace de su soledad de la muerte el lugar de la solidaridad absoluta con los humillados, con los que sufren, los abraza, los toma de la mano para devolverlos a la luz, a la vida. Jesús llegó a ese lugar para que cada víctima de la historia pueda sentirse solidaria, pueda sentirse menos sola en esa humillación extrema. 
 
Jesús hace de su soledad de la muerte el lugar de la solidaridad absoluta con los humillados, con los que sufren, los abraza, los toma de la mano para devolverlos a la luz, a la vida. Jesús llegó a ese lugar para que cada víctima de la historia pueda sentirse solidaria, pueda sentirse menos sola en esa humillación extrema 
  El silencio de Jesús en la tumba, no es como piedra los hombres han colocado para sellarla. Jesús no tiene ninguna roca que pueda cerrar y sellar su corazón. En esta soledad, las brasas arden, el amor arde. No es la soledad inmóvil, exánime; Jesús en medio de esa soledad da pasos invisibles: su amor lo mueve, el amor siempre se mueve. En este silencio del sábado, Jesús da pasos hacia el inframundo, hacia el infierno de la ausencia, de la ausencia de Dios que es la mayor distancia que él pueda experimentar como Hijo.

 En esta perspectiva entendemos la intensidad heroica con la que Don Orione vivió su pasión apostólica en favor de los hombres. Su ardor, por hacer que todos sean alcanzados por este amor de Jesús, lo llevó a pedirle la gracia de alcanzar los más alejados; los excluidos; los que son considerados por el mundo como desperdicios:

Por lo tanto, Dios mío, presérvame de la funesta ilusión, del diabólico engaño que yo, sacerdote, deba ocuparme exclusivamente de quien viene a la Iglesia y a recibir los santos Sacramentos; de las almas fieles y de las mujeres piadosas [...] Sólo cuando esté desecho de cansancio y muerto tres veces corriendo y llamando a los pecadores y también a los Escribas y Fariseos, solamente entonces podré buscar algún reposo entre los justos.  

Pero Luis Orione, llegando a la madurez de su vida, entiende que esto no es suficiente: La perfecta alegría no puede estar sino en la entrega de uno mismo a Dios y a los hombres, a todos los hombres, a los más miserables como a los maltrechos, físicamente o moralmente; a los alejados, a los culpables, a los adversarios. Colócame, Señor, en la boca del infierno, para que yo, por tu misericordia, la cierre. Que mi secreto martirio por la salvación de las almas, de todas ellas, sea mi paraíso y mi suprema bienaventuranza.2  

Le pedimos al Señor la gracia, de vivir nuestra vida de tal modo que podamos llegar a los infiernos que viven nuestros hermanos y cerrar sus puertas; Con la autenticidad del amor misericordioso del Padre, en las manos tiernas de su Madre la Iglesia. Cerrar la boca del infierno es tocar el corazón de los que se sienten lejos de Dios, con el amor de Cristo.

  IDEM, sf., mi., ADO, Scritti, 118,18; cf.: PAPASOGLI, G., Vida de Don Orione, 233-234. 2 ORIONE, L., 25.02.1939, ma., ADO, Scritti, 115,200-201; (EC., II,427-428).

fuente extracto triduo pascual  p.Fernando Fornerod


jueves, 2 de abril de 2026

VIERNES SANTO , LA DEVOCIÓN AL CRUCIFIJO , EN UNA SEMANA SANTA INOLVIDABLE


        EL VIERNES SANTO. es una jornada central en la espiritualidad de Don Orione, quien centraba su vida en la Pasión de Cristo, el amor al prójimo y el servicio a los más necesitados, reflejando su lema de "hacer el bien siempre".  Don Orione promovía el servicio a los enfermos crónicos y los marginados, viendo en ellos el rostro de Cristo sufriente en la Cruz.

"Sólo la caridad salvará al mundo": Esta frase célebre subraya su misión de llenar de amor los "surcos" abiertos por el egoísmo, un concepto central en la redención del Viernes Santo.

    San Luis Orione tenía un amor profundo por Jesús crucificado, buscando "llenar de caridad los surcos" de dolor y odio, lo cual es la esencia del mensaje del Viernes Santo.

    Sus últimos momentos fueron de entrega, diciendo "¡Jesús! ¡Jesús! ¡Voy Jesús!", reflejando su unión con la Pasión

 "Cuando se abrió esta Casa, vi este hermoso crucifijo, lo miré y me dije: ¡Qué contento me sentiría si estuviese siempre con nosotros, porque el amor más ardiente y la devoción al crucifijo caracterizan a nuestra congregación... Jesús nos salvó en la cruz; la cruz está bañada en sangre; la redención del mundo fue lograda por Jesús en la cruz: ella es nuestra esperanza" (San Luis Orione)
Foto Basilica Nuestra Señora de la Guardia, Tortona

Don Orione solía repetir que la Congregación nació del corazón traspasado de Jesucristo EN UNA SEMANA SANTA INOLVIDABLE. 
En la foto vemos la Catedral de Tortona 

HACE 134 AÑOS DE UNA SEMANA SANTA INOLVIDABLE.
Don Orione durante la Cuaresma de1892 había comenzado a armar su ORATORIO con un niño que habían echado del catecismo. Luego, en la Semana Santa de ese año, del 10 al 16 de abril y el seminarista Orione, consagró  a Jesús Crucificado los primeros muchachos. Por esto san Luis Orione dirá  que: "La pequeña Obra brotó del Corazón traspasado de Jesús Crucificado, en una SEMANA SANTA INOLVIDABLE....El instituto de los Hijos de la Divina Providencia nació en una Semana Santa, en una Iglesia dedicada al crucifijo...¡Nuestra Congregación nació a los pies del Crucifijo en una Semana Santa porque el Señor quiere decirnos que la vida de la Pequeña Obra debe estar a los pies de la Cruz"

"Perseguido y traicionado inicuamente, hasta la misma cruz, imploró a su Padre celestial, con gran voz, el perdón para los bárbaros que lo habían crucificado. El, que había ordenado a Pedro que envainara su espada, y que no derramó jamás la sangre de nadie, quiso derramar toda su sangre divina, y su vida, por los hombres, sin distinción de judío o griego, romano o bárbaro [cf Col 3,11; Gál 3,28; Rom 10,12]: ¡Verdadero rey de paz: Dios, Padre, Redentor de todos!

Quiso morir con los brazos abiertos, suspendido entre el cielo y la tierra, llamando a todos ángeles y hombres a su Corazón abierto, traspasado: anhelando abrazar y salvar en ese Corazón divino a todos, a todos, a todos: ¡Dios, Padre, Redentor de todo y de todos! Jesús no hizo construir para sí un mausoleo, como los antiguos reyes; pero por todas partes se ven casas consagradas a su memoria, en las grandes ciudades como en los pueblos pequeños. Y aún en lugares despoblados, entre las nieves eternas, se levantan ermitas humildes refugios muy parecidos a la gruta de Belén con una cruz que evoca la obra de amor y de inmolación de Nuestro Señor Jesucristo; ¡esa cruz habla a los corazones del evangelio, de la paz, de la misericordia de Dios por los hombres!...

No fueron los milagros ni su resurrección los que me conquistaron, sino su Caridad: ¡esa caridad que venció al mundo!".

Don Orione




miércoles, 1 de abril de 2026

FUE UN JUEVES SANTO ...



 

  Como sabemos Luis Orione a la edad de 13 años, estando en Voghera el 4 de septiembre de 1885, tuvo un episodio de enfermedad muy grave y decía esto: “Yo - recordará Luis muchos años después - no soñaba otra cosa sino con el Hábito con capucha y cordón blanco"...     Luego, la noticia fulminante: el Provincial llegó para imponer el hábito a los postulantes, y entre estos está Luis; y aquí otro recuerdo que años después relatará: "Era el jueves santo de 1886, y mientras el Santísimo era llevado al "monumento", comencé a sentir temblar todos mis huesos... Hacía varios días que no me sentía bien. Tal vez fuera producto del poco dormir, pues sabiendo que debía recibir el hábito, de noche me levantaba para arrodillarme sobre el piso frío; acaso provenía del hecho de poner trozos de leña entre la sábana y el jergón para mortificarme. Suficiente. Cuando estábamos delante del "monumento", sentí algo que no pude entender y luego me encontré en la cama. Me había desmayado en la iglesia. Tenía pulmonía...".

  La enfermedad es grave y se agrava aún más. El muchacho sufre porque no pudo recibir el hábito, escucha los comentarios de los frailes que vienen a visitarlo y llega a intuir que se está jugando la propia vida. Ahora comprende el llanto del padre, llegado súbitamente, y la angustia de la madre que debe permanecer en la hospedería del convento a causa de la clausura.

El padre está como paralizado, no lograr pronunciar una palabra.

     Alrededor del muchacho, los pronósticos son sombríos; el segundo o tercer día, un hermano lego entra en la habitación trayendo un cesto con ropa: la mortaja.

     "Estaba fuera de mí. No sé si me hallaba despierto o dormido. Vi cómo la pared del fondo de la celda desaparecía y se me apareció una hilera de jóvenes sacerdotes que me sonreían, todos con una túnica blanquísima: un candor de nieve" 1

  Orione como buen hombre de Dios siempre se preocupó por los más alejados, necesitados, pobres, enfermos, acompañándolo y tratando de satisfacer sus necesidades temporales y espirituales, A la edad de 25 años escribe esta carta para sus hijos “Cualesquiera sean las pruebas a que la bondad de Dios quiera someternos, no dejarán de llevarnos a los pies de la Cruz, y la Cruz nos llevará a los brazos de Cristo. Dios quiere probar nuestra confianza y esperanza; Dios quiere probar nuestro amor por él; ¡y nos ofrece la Cruz! Abracemos la Cruz. Hoy, mañana, cuando el Señor quiera ofrecérnosla, no la arrojemos a tierra sino apretémosla contra nuestro corazón, bañémosla con nuestro llanto y nuestra sangre: es el Señor que nos ama.