En el archivo general de la Congregación orionita han hallado un documento excepcional. Es la carta que de su puño y letra don Orione escribió y envió el 22 de septiembre de 1926 a Mussolini. Decía la carta: «Pienso que Su Excelencia, si quiere, puede, con la ayuda divina, acabar con el amargo y funesto disentimiento que hay entre la Iglesia y el Estado. Y humildemente le ruego, como sacerdote y como italiano, encuentre una base razonable, y proponga una solución. Le toca al Gobierno italiano tender noblemente la mano al Vencido».Esta carta es importante para comprender la parte que desempeñó en los preliminares y en el comienzo de las negociaciones. Por lo demás, está documentado que don Orione fue uno de los primeros en intuir, en 1923, que el nuevo clima político nacional podía cerrar la controversia entre Estado e Iglesia, y también está documentado que participó, con el padre Genocchi, en la primera reunión preparatoria que se hizo en la casa de los condes Santarelli, en Roma. En esta carta se ha querido ver la expresión misma de la Santa Sede que encargó, a un sacerdote de confianza y de reconocido valor moral en la opinión pública, un mensaje claro al gobierno italiano sin comprometer su propia autoridad.De hecho, no se sabe si post hoc o propter hoc, pocos días después de la carta las negociaciones fueron declaradas oficiales y comenzaron las sesiones. Lo demás es historia conocida. Llegó el 11 de febrero de 1929, fecha de la histórica firma de los Pactos lateranenses. L’Osservatore Romano, que desde 1870 salía con una lista negra, ese día se imprimió por fin sin el símbolo del luto. Dos días después Pío XI comentó: «Con profunda satisfacción creemos haber devuelto con el Concordato Dios a Italia e Italia a Dios». Esta página de historia parece terminar en gloria, todos satisfechos. Y, sin embargo, don Orione, que tanto se interesó por la solución de la cuestión, no mostró en el momento mucha alegría. Cuando supo que se habían firmado los pactos, besando la foto de Pío XI, publicada en los periódicos que daban la noticia, exclamó: «¡Pobre Papa! ¡Cuántos dolores tendrá que pasar!». «La Conciliación se debía hacer», explicó, «pero no de esta manera. Por ahora no me parece una soldadura duradera. Quisiera equivocarme, pero veréis días malos». Según don Orione existían algunos puntos débiles respecto a ciertos temas. En especial temía que Mussolini se aprovechara del nuevo prestigio que había obtenido para llevar a cabo nuevas e injustas intervenciones en perjuicio de la Iglesia en Italia. Y ese mismo día, en una reunión de la Congregación, les dijo a sus sacerdotes: «Cuando los fascistas entren en los institutos para quitarnos a los jóvenes, el Señor nos inspirará lo que hemos de hacer». Lo había comprendido inmediatamente. Y es lo que sucedió. Apenas acabaron los parabienes por el Concordato, Mussolini continuó su política vejatoria contra las organizaciones católicas.Lucidez y clarividencia; dotes por las que, hay que decirlo, era escuchado por los papas y también por los políticos. A la residencia de la calle Sette Sale de Roma iban a llamar a su puerta Gaetano Salvemini, el senador Zanotti Bianchi y Achille Malcovati, magnate de industria y eminencia gris de muchos políticos de punta; sólo por citar algunos. Iban a verle, pero él decía claramente que de programas políticos no entendía nada ni quería ocuparse, pues se obstinaba en seguir “su” política: «La del Pater noster». La única eficaz. La única que no se encierra en fronteras y «es realizable completamente», decía. La única por la que incluso estaba dispuesto a cruzar el océano. Después del terremoto de Sicilia y del de la Marsica de 1915, hundiendo sus brazos en los escombros de las miserias humanas, no celó su deseo de ir como misionero a América. Un día confesó este deseo a Pío X, y este, como respuesta le envió a la “Patagonia romana”, la periferia abandonada del sureste de Roma. Pero llegó el día que tuvo que zarpar
SABÍAS ?
¿SABÍAS?MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS
SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA
¿ Y SU ORIGEN? :
El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".
¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...
¿Cuál es el fìn del MLO?
Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.¿Cómo lograr esto?
A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.
¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.
Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.
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lunes, 21 de septiembre de 2026
domingo, 20 de septiembre de 2026
EN EL DÍA DEL ESTUDIANTE
Don Orione, consciente de la importancia de una buena
formación teológica, envía algunos seminaristas de la Argentina a profundizar
sus estudios en la Universidad Gregoriana de Roma.
Por
medio de ellos hace llegar a todos una carta sobre la importancia del estudio
de la Teología.
Para
hacer el bien, para llevar la luz de la Revelación a los hermanos, es necesario
que los sacerdotes estén teológicamente bien cimentados. Ciertamente no deben
hacerlo por vanagloria. Será necesario que los estudios desemboquen en la
oración y en la caridad. Pero es necesario estudiar para ser idóneos en la
misión de “llevar a los pequeños y a los pobres a Jesucristo y a su Iglesia”
Con
orgullo puede afirmar: “Yo tengo 64 años, pero todavía estudio y con gran
fervor, casi todos los días, un poco de teología y alguna otra materia
sagrada”. Una lección de vida también para nosotros.
¡Almas y almas!
Buenos Aires, 29 de septiembre de 1936.
Mis queridos seminaristas:
¡Que la gracia de Dios y su paz estén siempre con
nosotros!
Son las 18 hs. y a las 20 hs. de esta noche algunos
óptimos seminaristas argentinos partirán en el "Conte Biancamano"
para ir a estudiar en la Gregoriana.
Me sirvo de la bondad de ellos y les mando mis saludos
y los de estos hermanos de ustedes en Cristo.
Gracias a Dios, aquí están todos bien, y espero que la
presente los encuentre ya en Roma, reanimados en la salud y en el espíritu.
Mis queridos seminaristas, están en la vigilia de un
nuevo año lectivo, y eso me da el argumento para una saludable consideración.
¡Están de nuevo en Roma! ¡La Divina Providencia es tan buena madre con
nosotros, sus pequeños hijos! Pero nosotros debemos hacernos cada día más
merecedores de sus gracias con la santidad de la vida y el cumplimiento exacto
y fiel de nuestros deberes. Ahora entre estos, ustedes lo saben, viene primero,
después de la virtud, el estudio de las disciplinas sagradas, para los
sacerdotes y seminaristas el estudio de la teología, ¡estudio para nosotros
principal y para ser cumplido con el mayor empeño!
Todos los nuestros, si fuese posible, deberían conocer
profundamente la teología, ya sea la moral como la dogmática: están ligadas
juntas y una la ilustra a la otra.
Y es una cosa importantísima y verdaderamente
confortante que los estudios teológicos vayan retomando el antiguo vigor, y no
sólo el antiguo, sino ese nuevo que es reclamado por los tiempo; de modo que la
teología es de esperar vuelva a ser tan respetable a los ojos de la
presente sociedad para poder influir de modo útil sobre ella y sobre todos los
otros estudios, también profanos.
Ésta, ciertamente, es la razón que llevo a nuestra
pequeña Congregación, mis amados seminaristas, a afrontar grandes sacrificios
para lograr abrir y mantener en Roma esta casa para el estudio de la santa
teología, a los pies mismos de la Santa Sede y bajo su vigilancia.
Porque nuestra Congregación desea, y firmemente
quiere, que se formen no sólo en espíritu de verdadera y fervorosa piedad, sino
en espíritu de romanidad, que les
mantenga el corazón ardiente y unido con Nuestro Señor Jesucristo y con su
Vicario en la tierra y en el estudio de
esa ciencia que eleva y nos lleva a conocer siempre más a Dios, para amarlo
mejor y para hacerlo conocer mejor y hacerlo amar por el prójimo.
Llamados por la misericordia del Señor para ejercitar,
bajo las directivas de la Iglesia, el apostolado de la Caridad, el estudio de
la teología los favorecerá intensamente para ejercitar con más fruto la caridad
y llevar a los pueblos y a los pobres a Jesucristo y a su Iglesia.
¡La teología es para nosotros el estudio de primera y
absoluta necesidad! No es sólo un estudio importante, sino de primera
necesidad; es el estudio de la ciencia divina y cuando es hecho con vivo
empeño, cuando es hecho con intención recta, pura y santa de la gloria de Dios
y de la caridad del prójimo, sirve inmensamente para santificarnos: eleva la
mente al Creador, nos hace humildes, nos lleva a la oración, nos alivia, nos
hace cantar y glorificar al Señor, se hace verdadero y dulcísimo amor de Dios.
Los sacerdotes son los depositarios de la ciencia de Dios; pero ¿cómo podremos
tener este sagrado depósito, y hacer partícipes de él a los demás?, ¿cómo será
nuestra misión si no anteponemos, para
su adquisición, el estudio necesario?
Las mejores reglas de conducta son hoy, diría,
insuficientes para el ministerio sacerdotal, si la buena y casta vida no se
secunda con el estudio, si no se secunda con la ciencia propia del estado
sacerdotal. Y en los religiosos, me atrevería a decir que se requiere más.
"La ciencia en un sacerdote, decía San Francisco
de Sales, es el octavo Sacramento de la jerarquía eclesiástica”.
Yo tengo 64
años, pero todavía estudio y con gran fervor, casi todos los días, un poco de
teología y alguna otra materia sagrada.
Y concluiré. Pero, no se envanezcan, mis amados
seminaristas, porque están estudiando en la Gregoriana, no se envanezcan por
los estudios, sino, en humildad, den gracias y gloria a Dios, del cual vienen
todos los bienes y todas las luces. La ciencia no vale sin la virtud, sin la humildad,
la pureza, la caridad.
Hagan mucha oración y terminen en Dios todos sus
estudios: unan siempre el estudio a la oración. ¡Recen por mí, recen mucho!
Los saludo a todos, desde el Señor Director al más
joven de ustedes.
Ruego al Señor los asista y bendiga a todos y a cada
uno.
Reciban los saludos fraternos de todos los nuestros.
Suyo con afecto en J. C. y en la Ssma Virgen.
Sac. Luis Orione d. D. P
“Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil
para enseñar
y para argüir, para corregir y para educar en la
justicia”
(2 Tim 3, 16)
Fuente: "Sembrar a Jesucristo" del P.
Vicenzo Alesiani
DEL blog: Lo
que yo recibi del P.Facundo Mela
sábado, 19 de septiembre de 2026
1918, APARECEN LAS LLAGAS
Oh Jesús, mi suspiro y mi vida, te pido que hagas de
mí un sacerdote santo y una víctima perfecta”, escribió una vez San Pío de
Pietrelcina, cuya fiesta se celebra hoy. Su oración fue escuchada y se le concedió
el don de los estigmas.
Durante su vida, Dios lo dotó de muchos dones, como el
discernimiento extraordinario que le permitió leer los corazones y las
conciencias. Por ello muchos fieles acudían a confesarse con él.
El Padre Pío nació en Pietrelcina (Italia) el 25 de
mayo de 1887. Su nombre era Francisco Forgione y tomó el nombre de Fray Pío de
Pietrelcina en honor a San Pío V, cuando recibió el hábito de Franciscano
capuchino.
A los cinco años se le apareció el Sagrado Corazón de
Jesús, quien posó su mano sobre la cabeza del niño. El pequeño, a su vez,
prometió a San Francisco que sería un fiel seguidor suyo. Desde entonces su
vida quedó marcada y empezó a tener apariciones de la Santísima Virgen.
A los 15 años decide ingresar a la Orden Franciscana
de Morcone y tuvo visiones del Señor en la que se le mostró las luchas que
tendría que pasar contra el demonio.
El 10 de agosto de 1910 es ordenado sacerdote. Poco
tiempo después le volvieron las fiebres y los dolores que lo aquejaban,
entonces fue enviado a Pietrelcina para que restablezca su salud.
En 1916 visita el Monasterio de San Giovanni Rotondo.
El Padre Provincial, al ver que su salud había mejorado, le manda que retorne a
ese convento en donde recibió la gracia de los estigmas.
“Era la mañana del 20 de septiembre de 1918. Yo estaba
en el coro haciendo la oración de acción de gracias de la Misa… se me apareció
Cristo que sangraba por todas partes. De su cuerpo llagado salían rayos de luz
que más bien parecían flechas que me herían los pies, las manos y el costado”,
describió San Pío a su director.
“Cuando volví en mí, me encontré en el suelo y
llagado. Las manos, los pies y el costado me sangraban y me dolían hasta
hacerme perder todas las fuerzas para levantarme. Me sentía morir, y hubiera
muerto si el Señor no hubiera venido a sostenerme el corazón que sentía
palpitar fuertemente en mi pecho. A gatas me arrastré hasta la celda. Me
recosté y recé, miré otra vez mis llagas y lloré, elevando himnos de agradecimiento
a Dios”, añadió.
El 9 de enero de 1940 animó a sus grandes amigos
espirituales a fundar un hospital que se llamaría “Casa Alivio del
Sufrimiento”. La cual se inauguró el 5 de mayo de 1956 con la finalidad de
curar al enfermo en lo físico y espiritual.
Según fuentes que no se han podido confirmar, San Juan
Pablo II siendo un joven sacerdote visitaba al Padre Pío para confesarse y en
una de esas ocasiones, estando en trance le dijo al futuro Sumo Pontífice: “Vas
a ser Papa”.
El Padre Pío partió a la Casa del Padre un 23 de
septiembre de 1968 después de murmurar por largas horas “¡Jesús, María!”.
San Juan Pablo II, durante su canonización el 16 de
junio del 2002, dijo de él: “Oración y caridad, esta es una síntesis sumamente
concreta de la enseñanza del padre Pío, que hoy vuelve a proponerse a todos”.
viernes, 18 de septiembre de 2026
SANTO PADRE PIO Y LA PROVIDENCIA QUE NUNCA DEFRAUDA
En la vida del SANTO PADRE PÍO DE PIETRELCINA se cuenta que, muchas veces, tenía problemas para pagar los gastos de los obreros y de las obras de gran complejo hospitalario de la Casa Sollievo della Sofferenza, que se estaba construyendo en San Giovanni Rotondo, al sur de Italia. Pero él siempre confiaba en la providencia divina y nunca fue defraudado. Guglielmo Sanguinetti o Carlo Kisvarday, que eran sus íntimos colaboradores, eran testigos de cómo, con frecuencia, en los últimos momentos venía una ayuda por correo o algún bienhechor se hacía presente. Nunca faltó lo esencial para solucionar los problemas más urgentes. Por eso, el confiar en la providencia divina es siempre un buen negocio, pues Dios nunca se va a dejar ganar en generosidad ni permitirá que seamos defraudados. A veces, puede tardar, para hacernos sentir más la necesidad de acudir a Él, pero, al final, siempre cumple su promesa y siempre acude en nuestro socorro en todas nuestras necesidades.
jueves, 17 de septiembre de 2026
PADRE PIO Y DON ORIONE
El Padre Pío y Don Orione no se conocieron nunca personalmente. Sin embargo, ambos dijeron conocerse. Cada uno sentía una ilimitada estima por el otro... Don Orione, entre otras cosas, se ocupó muchísimo ante la Santa Sede para que le fueran quitadas las famosas restricciones a la libertad del padre capuchino.
Al respecto tenemos una interesante carta del orionita P. Giuseppe Dutto el cual, respondiendo a una pregunta del padre capuchino Carmelo da Sessano, que estuvo muy cerca del estigmatizado del Gargano, se expresó así: “Satisfaciendo con gusto su deseo, pondré aquí por escrito lo que he escuchado decir a Don Orione del Padre Pio de Pietrelcina. Estábamos en Buenos Aires... En esos días habían prohibido varios libros que trataban del Padre Pio y, si recuerdo bien, también habían prohibido visitarlo... Un día del año 1936 o tal vez 1935 le pregunté a Don Orione a qué se debía esta prohibición... y Don Orione, a media voz, como quien dice algo que debe ser reservado, aunque cierto, dijo: “Es la sinagoga que continúa...”. Y expresaba así su disconformidad con lo que sucedía.
En esa circunstancia le pregunté también a Don Orione si conocía al Padre Pío. Don Orione respondió que no se habían visto nunca, pero se conocían. No quiso dar otra explicación. Como ve, es muy poca cosa lo que se dé la relación de Don Orione con el Padre Pío; pero sé que Don Orione tenía una gran veneración por él y escuché también que el padre Pío tenía una verdadera veneración por Don Orione.
Un abogado de Montevideo, un convertido ahora muy fervoroso, hablando con el Padre Pío en San Giovanni Rotondo, dijo que conocía a Don Orione (lo había visto en Montevideo, muchos años atrás) y entonces el Padre Pío le dijo a ese abogado, refiriéndose a Don Orione: “¡Ese sí que es un santo!... ¡Yo no soy ni siquiera digno de tocarle el borde del hábito!”.
“Doy fe de lo que he escrito, asegurando que corresponde a la verdad”. (Cfr. Casa sollievo della sofferenza, San Giovanni Rotondo, a. 1993, Nº 13, pág. 11).
Fuente: Florecillas de Don Orione. P. Facundo Mela
miércoles, 16 de septiembre de 2026
EN EL DÍA DEL PROFESOR
Don Orione enfatizó la importancia fundamental del ejemplo del maestro para formar a los alumnos, afirmando que el ejemplo del profesor es más influyente que sus palabras, y que los jóvenes se fijan más en las actitudes del educador que en lo que dice. Pidió a los docentes que alentaran y entusiasmaran a los jóvenes al estudio y al trabajo, usando palabras llenas de nobleza y bondad.
Para Don Orione, el maestro es un formador principal de los alumnos, y sus resultados dependen en gran medida de su ejemplo.
Él sostenía que los jóvenes miran más el ejemplo del profesor que sus palabras, ya que "los ejemplos arrastran". Instaba a los educadores a dirigirse a los jóvenes con palabras de aliento, animándolos al bien y al estudio con nobleza y bondad, para despertar su entusiasmo.
Él pedía que la atención de la institución estuviera siempre centrada en los jóvenes, a quienes no consideraba "máquinas", sino "el corazón de los jóvenes".
Su enfoque se basaba en la "caridad educativa", un método para desarrollar el hombre y la sociedad, a través de una educación integral que une el desarrollo civil con el desarrollo religioso, fundado en Cristo y el Evangelio.
Su visión social moderna buscaba responder a los cambios de la sociedad promoviendo a las clases populares, continuando la tradición educativa católica de forma innovadora.







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