SABÍAS ?
¿SABÍAS?MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS
SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA
¿ Y SU ORIGEN? :
El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".
¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...
¿Cuál es el fìn del MLO?
Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.¿Cómo lograr esto?
A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.
¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.
Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.
Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias
miércoles, 5 de febrero de 2025
1978, DON ORIONE VENERABLE
martes, 4 de febrero de 2025
UN PAR DE ZAPATOS NUEVOS, Y...UNA CONVERSIÓN.
Un gesto de caridad puede servir en los designios de Dios como invitación a una sincera conversión. Narra Don Sparpaglione:
“Una noche de invierno de 1900, mientras se desataba una ventisca, Don Orione de regreso a pie de una misión predicada en un pueblo de montaña, golpeó a la puerta del párroco de Borgoratto Marmorolo (PV) y fue huésped tan grato como inesperado. Estaba empapado y cansado.
Se cambió de ropa, comió y recibió como regalo un hermoso par de zapatos nuevos que calzó de inmediato en lugar de los viejos, como siempre destrozados.
Se encontraba en la casa del párroco el Dr. Alberto Bernardelli quien al escuchar el deseo de Don Orione de proseguir lo antes posible, se ofreció a acompañarlo en su propio calesín hasta Casteggio.
Partieron por la mañana y al llegar a Fornace di Staghiglione hubo una parada pues el médico debía hacer una visita. Mientras tanto un mendigo mal vestido se acercó a Don Orione, que permaneció solo en el calesín, y le solicitó una limosna.
Don Orione no lo pensó mucho: se desató los zapatos nuevos que tenía en los pies y se los dió al pobre poniéndose nuevamente los gastados todavía empapados; y de los dos no se podría decir quien era más feliz.
El doctor llegó a tiempo para asistir a esa escena insólita y desaprobó el gesto de Don Orione. Pero Dios lo había llevado a ese encuentro para que la imagen del sacerdote caritativo volviera a su mente en una hora grave de su vida.
Una mañana de octubre de 1924, mietras a caballo y desarmado se dirigía de visita, un demente criminal lo asaltó a traición y le descargó encima dos disparos de fusil. Una vez recibidos los primeros auxilios, fue transportado al hospital de Voghera donde por varios días estuvo en peligro de muerte. Los parientes, las religiosas y el capellán trataban de insinuarle la idea de los sacramentos desde hacía muchos años descuidados; pero él titubeaba. Finalmente expresó el deseo de ver a Don Orione.
Al día siguiente muy tarde Don Orione llegaba a su cabecera, viajando directamente desde Roma a Voghera. Besó al herido entre lágrimas de conmoción y le contó que había acudido por haber leído el hecho en los diarios. Después de confortarlo, escuchó la confesión, lo comulgó y tuvo seguidamente la alegría de saberlo fuera de peligro.
En la economía de la Providencia también un par de zapatos, donados, pueden valer la conquista de un alma” (Sp. 192s. ).
lunes, 3 de febrero de 2025
UN ENCUENTRO QUE CAMBIO SU VIDA : PADRE RICARDO GIL BARCELON
PADRE RICARDO GIL BARCELON
4 DE FEBRERO DE 1910,PADRE RICARDO EL ENCUENTRO QUE CAMBIA LA VIDA.
4 de febrero de hace muchos años. Era 1910.
Temprano en la mañana Don Orione había dejado la
pequeña rectoría de la iglesia de Sant'Anna dei Palafrenieri en el Vaticano
para ir a pie a la estación de Termini y tomar el tren.
Las iglesias todavía están cerradas, las calles
desiertas. A buen ritmo, parte y llega, mientras la luz del día está creciendo,
en Corso Vittorio Emanuele, frente a Santa María en Vallicella, popularmente
llamada la Nueva Iglesia. China, el jefe, envía una eyaculación a su querido
San Felipe Neri, quien la convirtió en el centro de su Oratorio. Una mirada a
la magnífica fachada de la iglesia y luego ve, arrodillado y doblado en el
escalón superior, frente a la puerta aún cerrada, una figura negra, envuelta en
el manto. Él se acerca. Tiene la impresión de que es un sacerdote: se viste
mal, con las manos cruzadas, reza.
"¿Quién eres?", Pregunta Don Orione.
"¡Soy un hijo de la Divina Providencia!",
Responde el extraño, volviéndose un poco y dejando entrever el blanco cuello
sacerdotal.
"¡Yo también! Entonces me perteneces un poco -
responde Don Orione con una sonrisa. Tengo una Congregación cuyos miembros se
llaman Hijos de la Divina Providencia ".
El extraño se levanta. Los dos sacerdotes se miran a
los ojos: la sonrisa de Don Orione dibuja la sonrisa del otro, como si fuera un
cebo. La amistad está hecha.
Son fácilmente acompañados por unos pocos cientos de
metros en la calle aún silenciosa. Acelere el ritmo porque es tarde para don
Orione, que no puede darse el lujo de perder el tren: le esperan muchas cosas.
Mientras hablan, el extraño se disuelve en confianza.
Él es español, un sacerdote. Vino a pie desde
Valencia, en una peregrinación de penitencia, para implorar a Dios que le
mostrara el camino que debe seguir: necesita luz interior. Hasta el día de hoy
solo ha vagado, persiguiendo su gran sueño de amor, de evangelización, de
santidad.
"Ve a la iglesia de Sant'Anna, presentada a mi
nombre, y espérame", concluye Don Orione, extendiendo su ritmo solo.
"¡Dios nos inspirará y la Santa Virgen nos llevará de la mano!".
Así, el padre Riccardo Gil ingresó en la órbita de Don
Orione y, luego, al implementar lo que había afirmado en broma y proféticamente
en la fría mañana de ese febrero, se convirtió en un Hijo de la Divina
Providencia.
Fue un pionero de la Congregación en Valencia.
Murió como mártir el 3 de agosto de 1936.
Fue beatificado el 27 de octubre de 2012. Fuente
Don Flavio Peloso
domingo, 2 de febrero de 2025
EL FACIL RECURSO DE LA PROVIDENCIA
Don Orione creía de verdad en la divina Providencia. Por eso desde los comienzos le había consagrado a ella su persona y su obra. En sí y en los suyos trataba de reavivar continuamente la confianza en la intervención de Dios invocado con confiada oración. Y precisamente para reavivar tal confianza en sus niños tenía la costumbre de narrarles, en el sermoncito de cada noche, algún episodio que pudiera aparecer y era providencial.
Nos quedaron al respecto varios testimonios de ex-alumnos de entonces.
Referimos el siguiente: “Para radicar en nosotros esta confianza en la divina Providencia, cada vez que nuestro director[4] tenía alguna señal particular de la Providencia, en la habitual reunión de la noche en la capilla, antes de darnos a todos nosotros las buenas noches, nos comunicaba el hecho providencial. Cuántas señales tuvo el amado Don Orione de la ayuda de la Providencia...” (D.O. III, 726).
“Dado el principio del director: pan y sopa a voluntad, los colegiales, que se hicieron numerosos en Santa Chiara, consumían una buena cantidad. Es verdad que entonces costaba solamente 25 centésimos el kilo, pero las cestas eran numerosas cada día, y luego fresco y con tanto apetito, era necesario desmentir también la acusación de los malignos de que Don Orione hacía pasar hambre a los muchachos.
Los parientes no eran puntuales en los vencimientos de los trimestres y diré que alguna vez fui mandado también a casa de diversas familias para reclamar lo convenido. La cuenta así había subido a varios miles de liras, y Pedenovi, el panadero de la calle San Giacomo, ahora calle Lorenzo Perosi, no viendo llegar adelantos, porque el director trataba siempre de ir adelante, un buen día o, mejor dicho, un mal día, mandó a decir que sin un fuerte adelanto, no mandaría más pan: la amenaza había sido hecha ya varias veces, pero nunca llevada a cabo, aunque el director quedaba angustiado. Esta vez lo estuvo todavía más y no nos ocultó sus fatidios. Algunos hablando con Monseñor Bandi sobre Don Orione, le decían: “Excelencia, contraerá tantas deudas y luego Ud. deberá remediarlas: será mejor que lo llame Ud. un poco la atención”. Estas voces y expresiones nos las contaba él, el director: alguna vez, bajo la presión de estas relaciones, el obispo lo mandaba a llamar y le daba una reprimenda y él, para calmar la borrasca, iba a lo de la madre del obispo, que tenía gran influencia sobre él, la cual luego, en la mesa o en otro momento, sabía decir una palabra y... desarmaba al obispo, que tal vez lo mandaba a llamar y lo trataba con paterna bondad.
¿Qué hace, entonces, el director esa vez? Estamos en la novena de San José y nos manda a todos a rezar a la capilla, para que quiera proveer: nos hace repetir esa oración más de una vez.
Era el atardecer, casi oscuro, cuando un señor con barba toca el timbre: el portero Giovannin abre y recibe una carta para entregar al director, el hombre se va... El director, al abrirla, ve 1000 liras: reprende a Giovannin, porque no le ha preguntado decir el nombre, pero luego nos dice: “¡Ven, San José!...” (Rota, ib).

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