SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


lunes, 10 de noviembre de 2025

MATERNIDAD VIRGINAL DE MARÍA

       

  - MATERNIDAD VIRGINAL DE MARÍA

 

El primer día del año celebramos estos desposorios entre Dios y el hombre, inaugurados en el vientre de una mujer. En Dios estará para siempre nuestra humanidad y María será la Madre de Dios para siempre. Ella es mujer y madre, esto es lo esencial. De ella, mujer, surgió la salvación y, por lo tanto, no hay salvación sin la mujer. Allí Dios se unió con nosotros y, si queremos unirnos con Él, debemos ir por el mismo camino: a través de María, mujer y madre. Por ello, comenzamos el año bajo el signo de Nuestra Señora, la mujer que tejió la humanidad de Dios. Si queremos tejer con humanidad las tramas de nuestro tiempo, debemos partir de nuevo de la mujer.

Nacido de mujer. El renacer de la humanidad comenzó con la mujer. Las mujeres son fuente de vida. Sin embargo, son continuamente ofendidas, golpeadas, violadas, inducidas a prostituirse y a eliminar la vida que llevan en el vientre. Toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer. La salvación para la humanidad vino del cuerpo de una mujer: de cómo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad. Cuántas veces el cuerpo de la mujer se sacrifica en los altares profanos de la publicidad, del lucro, de la pornografía, explotado como un terreno para utilizar. Debe ser liberado del consumismo, debe ser respetado y honrado. Es la carne más noble del mundo, pues concibió y dio a luz al Amor que nos ha salvado. Hoy, la maternidad también es humillada, porque el único crecimiento que interesa es el económico. Hay madres que se arriesgan a emprender viajes penosos para tratar desesperadamente de dar un futuro mejor al fruto de sus entrañas, y que son consideradas como números que sobreexceden el cupo por personas que tienen el estómago lleno, pero de cosas, y el corazón vacío de amor.   

 

  Don Orione  nos dice:[1]

 

El 1° de mayo de 1908 publicaba en el boletín de la Obra este artículo en el que parafraseaba y desarrollaba, como él lo sabía hacer, la conocida expresión de un santo, San Leonardo de Puerto Mauricio, repetía en la efusión de su corazón:  “Cuando pienso en todas las gracias que he recibido de Dios por intermedio de María, me parece ser como una de aquellas capillas, donde se venera alguna imagen milagrosa, las cuales tienen los muros cubiertos de ex votos con estas palabras: Por gracia recibida de María. Lean sobre mi frente, lean en mi corazón, lean en mi alma: no ven que por todas partes está escrito: gracias recibidas, te agradezco, María!”

Yo también veo mi alma toda cubierta de ex votos como habla San Leonardo, y es delante de cada uno de ellos que quiero expresar un buen pensamiento como acto de reconocimiento y garantía de amor filial.

 

 Oración:

 

Nosotros, los fieles nos esforzamos en crecer en la santidad combatiendo el pecado, y elevamos nuestros ojos hacia Ti que resplandeces como modelo de virtudes delante de toda la comunidad de los elegidos

Ruega por nosotros,  María

 

La Iglesia piensa en Ti con filial piedad y te contempla a la luz del Verbo hecho hombre; y mirándote, penetra cada vez más profundamente en el misterio de la

Encarnación y se conforta siempre más a su Esposo

Ruega por nosotros, María

 

La Iglesia, en su obra apostólica, mira hacia Ti, que generaste a Cristo, para hacerlo crecer y nacer también en el corazón de los fieles. Tú eres para nosotros el modelo de aquel amor materno necesario a todos aquellos que en la Iglesia, cooperan en la regeneración de los hombres Ruega por nosotros, María

 

                 



[1] DOLM Vol. II, pág. 72

 

domingo, 9 de noviembre de 2025

MARÍA MUJER RECEPTIVA

 


 

La actitud de María de Nazaret nos muestra que el ser está antes del hacer, y que es necesario dejar hacer a Dios para ser verdaderamente como Él nos quiere. Es Él quien hace en nosotros muchas maravillas. María fue receptiva, pero no pasiva. Como, a nivel físico, recibió el poder del Espíritu Santo para luego dar carne y sangre al Hijo de Dios que se formó en ella, así, a nivel espiritual, acogió la gracia y correspondió a la misma con la fe. Por ello san Agustín afirma que la Virgen «concibió primero en su corazón que en su seno» (Discursos, 215, 4). Concibió primero la fe y luego al Señor. Este misterio de la acogida de la gracia, que en María, por un privilegio único, no contaba con el obstáculo del pecado, es una posibilidad para todos. San Pablo, en efecto, inicia su Carta a los Efesios con estas palabras de alabanza: «Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos» (1, 3). Como Isabel saludó a María llamándola «bendita tú entre las mujeres» (Lc 1, 42), así también nosotros hemos sido desde siempre «bendecidos», es decir amados, y por ello «elegidos antes de la creación del mundo para que fuésemos santos e intachables» (Ef 1, 4). María fue pre-servada, mientras que nosotros fuimos salvados gracias al Bautismo y a la fe. Todos, tanto ella como nosotros, por medio de Cristo, «para alabanza de la gloria de su gracia» (v. 6), esa gracia de la cual la Inmaculada fue colmada en plenitud..

 

 

LA LEYENDA DE FRAY AVE MARÍA

2)   De los escritos de Don Orione [1]

 

El mejor elogio de Fray Ave María escrito por Don Orione es la conocida reelaboración de la leyenda medieval  de Fray Ave María, escrita en mayo de 1923. 

Y siguiendo a Jesús con su cruz, y alegremente amando a Cristo en la cruz, nuestro valeroso ciego de guerra supo esconderse tanto que fue el más pequeño de todos, y te parecía que sólo supiese decir: Ave María!

¡Ave María! En el coro; ¡Ave María! Por la colina que conduce a la gruta de San Alberto; siempre: Ave María! Y así adecuando su vida a la de Cristo, terminó sus días tempranamente. Era un ocaso y vino a morir. Quiso ser llevado a la primitiva pequeña capilla de Santa María; quiso ser extendido allí sobre la desnuda tierra, a los pies de las pinturas, bellísimas, de la Madre de Dios; cruzados los brazos, abrió los labios en una sonrisa luminosa. Evidentemente era la Virgen, celeste y piadosa, que desde el paraíso lo venía a llevar. Fray Ave María aparecía transfigurado. Él la llamó, la saludó también; su último respiro fue: Ave María!

Terminadas las exequias fue llevado al cementerio, a mano, por los cofrades entre lágrimas; al cementerio; allí, junto a la ermita, donde él transitaba y donde las hierbas y hasta las piedras florecían y los pájaros cantaban a su gloria. Pasaron los días y los eremitas de la Divina Providencia se reunieron a rezar sobre la tumba de Fray Ave María. Vinieron y vieron, ¡maravilla! Sobre la tumba del hermano, un lirio cándido abría el cáliz perfumado; y alrededor de la corona, en letras de oro, estaba escrito: Ave María! Quisieron arrancar la flor para llevarla a la Virgen, pero estaba fuerte; excavaron y vieron que las raíces estaban puestas en la boca de Fray Ave María y llegaban hasta el corazón.

Pero he aquí que, sobre sus cabezas, un aletear del viento y el pasar suave de una conocida voz que se elevaba al cielo, repitiendo: Ave María!

¡Ave María! ¡Gloria de una nueva aurora! El cielo estaba todo cubierto de estrellas y las estrellas que florecían en el cielo eran muchas, las dulces, queridas “Ave María”

 

3) Oración :

 

Virgen María, te agradecemos. Tú has escuchado la palabra de Dios y te convertiste en Madre de Dios

Ruega por nosotros, María

Has abrazado con todas las fuerzas y sin excitación la voluntad salvífica de Dios.

Ruega por nosotros, María

Tú fuiste consagrada totalmente a la persona y a la obra de tu Hijo. Ruega por nosotros, María.

 


[1] DOLM Vol. II, pág. 785-788

 

sábado, 8 de noviembre de 2025

MARÍA. EL ALEGRE ANUNCIO


 

En el Evangelio (Lucas 1,28) resuena el saludo del Ángel a María: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» . Dios siempre ha pensado en ella y la ha querido, para su plan inescrutable, como una criatura llena de gracia, es decir, llena de su amor. Pero para llenarse es necesario hacer espacio, vaciarse, hacerse a un lado. Como María, que supo escuchar la Palabra de Dios y confiar totalmente en su voluntad, aceptándola sin reservas en su propia vida. Tanto es así que el Verbo se hizo carne en ella. Esto fue posible gracias a su “sí”. Al ángel que le pide que se prepare para ser madre de Jesús, María le responde: «He aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra» (v. 38).

 

Decía Don Orione.“SOMOS OBRA DE MARÍA” “Todo en la Congregación es obra de la Virgen” así declaraba en 1929 al cardenal La Fontaine.

 

“Mi madre, lo saben, era sirvienta en la casa de los Rattazzi; la señora del ministro era muy caprichosa y un día se enojó tanto con mi madre que quería… tirarla por la ventana… Pero ella se agarró a ella y le dice: Si caigo yo abajo, viene también Usted conmigo… Hago lo mismo yo con la Virgen, y le digo: La Obra de la Divina Providencia no es mía, sino tuya, si cae la Obra conmigo, caes también tú, porque ella es tuya…

Pero estoy convencido que la buena Madre no nos abandonará…”

“La Pequeña Obra de la Divina Providencia, se puede decir, que después de Dios, es toda obra de María nació por obra de María, creció por obra de María y se mantiene por obra de María. Nosotros debemos todo a María, razón por la cual debemos serle devotos, para demostrarle nuestro reconocimiento…”

“Sin ir a buscar otro lado, nosotros no somos más que chapuceros; es Ella quien obra, nuestra santa Madre, nuestra Virgen. Sí, la obra de la Divina Providencia es la obra de la Virgen! Esta fuerza que tenemos, estas palabras que nos hacen bien, la buena voluntad que nos anima: es la Virgen que nos la da, queridos hijos…”

 

 

3) Oración:

 

Oh María, tú fuiste mensajera de alegría: anunciaste la paz y la salvación a Isabel y en ella al mundo entero Ruega por nosotros, María

 

Tu palabra de saludo, a causa del Mesías que llevabas en ti, produjo el milagro del despertar del precursor a la alegría mesiánica

Ruega por nosotros, María

 

Haz que todos los hombres recojan la palabra de la Iglesia como palabra de Dios y sean colmados de la alegría mesiánica como lo fue el precursor Ruega por nosotros, María

                 



[1] DOLM. Vol I Pág. 110

 

viernes, 7 de noviembre de 2025

NUESTRA SEÑORA DEL TREINTA Y TRES

 

HOY ES EL DIA DE NTRA. SRA. DE LOS TREINTA Y TRES, patrona del Uruguay Cada segundo domingo de noviembre se celebra la Fiesta de “Nuestra Señora de los Treinta y Tres”, proclamada “Patrona del Uruguay” por el Papa San Juan XXIII. Su imagen estuvo muy ligada a la independencia de Uruguay.
La imagen hecha por los indios de las misiones jesuíticas, en el siglo XVIII. El 19 de abril de 1825, treinta y tres orientales, patriotas del Uruguay, desembarcaron en las playas de la Agraciada para dar comienzo a las guerras de independencia. Al llegar a Florida se dirigieron al pequeño templo donde se veneraba y a los pies de la Virgen colocaron el futuro de la nueva nación. El 25 de agosto de ese año se proclamó la Independencia Nacional y los constituyentes, después de firmar el acta de la soberanía, volvieron ante la sagrada imagen para colocar la patria naciente bajo su amparo y protección. Desde entonces el pueblo llamó a esta imagen “La Virgen de los Treinta y Tres fuente padre Miguel BERRIEL

jueves, 6 de noviembre de 2025

EL APORTE DE MARÍA A LOS PRIMEROS CRISTIANOS

                  

Con el Espíritu Santo, en medio del pueblo siempre está María. Ella reunía a los discípulos para invocarlo (Hc 1,14), y así hizo posible la explosión misionera que se produjo en Pentecostés. Ella es la Madre de la Iglesia evangelizadora y sin ella no terminamos de comprender el espíritu de la nueva evangelización.Evangelium Gaudium. 

 

De la revista Obra de la Divina Providencia, de agosto de 1907.

Bienaventurado quien ama a la Virgen. ¡Cuán bella es la Virgen de la Divina Providencia!¡Y cuán dulce es su nombre para las almas devotas! ¿Se puede vivir alegremente la vida y no amar a la Virgen? No, no se puede vivir sin la Virgen…! Sin que ellos vengan a la Virgen, sin que ellos vengan a nosotros, caminemos nosotros hacia ellos y llevemoslos a la Virgen, purísima, inmaculada, que nos conceda no sólo mayor fervor en el bien obrar y devoción más eficaz hacia la Madre de Dios, sino también que convierta a los pecadores y a aquellos que no creen y no aman a la Virgen! ¡Oh, si también éstos tuviesen un poquito de la gracia que la Virgen gratuitamente nos ha concedido! ¡Con cuánto mayor afecto se rezaría a la Virgen!

Virgen piadosa y bella, ¿podrás no escuchar ni sentir la oración que te elevo por mis hermanos que viven alejados de Ti? Si eres madre mía, ¿cómo se puede concebir que Tú no corras a abrazarme, a cobijarme en tu regazo y no correrás también detrás de los otros, por los cuales ves que rezo y lloro a tus pies?

Querida Virgen mía, Virgen de la Divina Providencia, belleza del Espíritu Santo, ¿quién no te amará? ¡Yo te amo… todos te aman!... Venimos todos a Ti… ¡Quédate siempre con nosotros! ¡Qué bella eres María! Madre mía, hazme humilde, pequeño, ardiente hijo de tu amor. Bienaventurado quien ama a la Virgen!

 

3) Oración:

 

Como Tú, María, con los apóstoles reunidos en el cenáculo, así también nosotros en el bautismo y en la confirmación hemos recibido el don del Espíritu Santo: transforma nuestro ser y haznos miembros activos y responsables en la comunidad cristiana, como lo fuiste Tú.

Ruega por nosotros,  María

Haz que a nuestro ser en Cristo, se corresponda con un obrar coherente. Ayúdanos a construir una verdadera comunidad cristiana donde cada uno sea considerado

en su originalidad “un hermano por el cual Cristo murió”

Ruega por nosotros,  María

Haz, María, que hagamos presente y visible la realidad viva del Espíritu Santo que obra en nosotros como Tú lo hiciste visible a los primeros seguidores de tu Hijo Jesús

Ruega por nosotros,  María                                                                 



[1] DOLM Vol. II, pág. 839

miércoles, 5 de noviembre de 2025

DON ORIONE Y LA VIRGEN MARIA




El rol de María como madre y como creyente se nos presenta como modelo a imitar en la grandeza de las virtudes que la adornan: su capacidad de mujer llena de fe, su personalidad orante, su disponibilidad ilimitada y generosa a la voluntad de Dios, su mirada intuitiva, atenta y previsora ante las necesidades de los demás, su servicialidad humilde al atender a su prima Isabel, su capacidad de sufrimiento al pie de la cruz, su saber estar dejando el protagonismo a su hijo en las bodas de Caná, su papel de madre y formadora que cuando no entiende guarda calladamente en su corazón las palabras de su hijo tras el hallazgo en Jerusalén….

Es muy notable e imprescindible la presencia de María en San Luis Orione, en su carisma y espiritualidad. Nos manifiesta una profunda y filial devoción mariana; y así nos lo refiere él mismo: “toda mi vida es gracia de María: lean en mi frente, en mis labios en mi corazón…allí está escrito: todo gracia de María… Mi vida es como una capilla de María llena de DEvotos y gracias recibidas de María”.

La relación de Don Orione con María es filial, amigable, afectuosa, sensible y que toca lo más entrañable de la existencia. Veamos, aunque sea brevemente, algunas características de la devoción mariana que se pueden expresar a través del carisma de Don Orione:

1. Considera a María bajo tres títulos que resumen para él la mariología cristiana :

– María como Madre de Dios (la Mater Dei): ésta será su jaculatoria preferida. Toda la grandeza de María brota de su maternidad divina; en vista de ello, preservada del pecado original, colmada de gracias y bendita entre todas las mujeres. Don Orione nos dice: hemos elegido el más hermoso título que honra a la Virgen María y por eso se convertirá en nuestra jaculatoria mariana: “Madre de Dios, ruega por nosotros”. En este título quedan resumidos todos los dogmas referentes a Cristo y a María. Nos manifiesta la verdadera naturaleza de la Virgen. La Mater Dei es signo y expresión del fin de nuestra Congregación.

– María como Madre de la Divina Providencia nos manifiesta la confianza total y el abandono de Don Orione en las manos de la Providencia Divina y de María. Ve a María como aquella que intercede, ayuda, protege, y cuida de todos sus hijos, pero especialmente de los más abandonados y necesitados de cariño y afecto maternal. Don Orione invoca a María a lo largo de toda su vida pero sobre todo en los momentos de peligro, ante las incomprensiones y calumnias, ante las necesidades de sus pobres, enfermos y ancianos, al abrir una nueva obra, cuando las deudas abundan y el dinero es poco. Entonces María no duda en acudir de mil modos y maneras en ayuda de sus hijos más queridos.

– También Don Orione considera a María como Madre de la Iglesia. La tradición de la Iglesia nos muestra el lazo que une a María con el pueblo de Dios, es decir, con la Iglesia. María está presente y ora con los discípulos en la espera del Espíritu Santo. En aquel día de Pentecostés, en el que nace la Iglesia, María acompaña a la naciente comunidad cristiana; y como en el nacimiento de Jesús también aquí da a luz a la Iglesia y la acompañará como Madre creyente y formadora en su proceso de crecimiento. Don Orione nos lo narra así: “La Virgen estaba allí y ejercía de Madre de todos los discípulos de su Hijo; era, desde entonces, como la Madre de la Iglesia …Ella, que es la Madre de Jesús, y que es Madre nuestra, lo sea, especialmente en estos tiempos, también de la Iglesia”. Juan Pablo II, en la Redemptoris Mater, recuerda que durante el Concilio Vaticano II, Pablo VI proclamó solemnemente a María Madre de la Iglesia.

2. María como el mejor camino para acercarnos a Jesús.

Ninguna criatura humana conoce mejor y más profundamente a Jesús que su propia Madre, la Virgen Santísima. Por eso el mejor camino para encontrarnos con Jesús e iniciar el proceso de conocimiento y experiencia de Él es mirar e imitar a María como el modelo más perfecto del discipulado de Cristo. Así el creyente, de la mano de María, Madre y Discípula de Jesús, se adentra en el corazón de Cristo para experimentar todo su amor.

María presintió a Jesús lo concibió por obra del Espíritu Santo, lo dio a luz, lo esperó anhelante, lo recibió en sus manos, lo presentó en el Templo, lo educó durante largos años, lo introdujo en su vida pública, lo acompañó hasta la cruz, lo recibió muerto en su regazo virginal, lo siguió hasta el sepulcro y, seguramente lo vio resucitado y glorioso. Está, pues, presente a lo largo de la vida de Cristo. Nadie como ella lo conoce y lo ama. Nadie como ella, nos lo presenta de aquella forma como se lo presentó a los pastores y a los Reyes Magos.

Es el camino más breve y seguro para llegar a Jesús, pues “amando a María se tiene la seguridad de amar a Jesús”, nos diría Don Orione.

3. Con un Amor de Hijo

San Luis Orione, nos invita abandonarnos en los tiernos brazos de María y en los momentos difíciles solicitarle que nos permita ocupar por un ratito el puesto de su Hijo Jesús niño. Como Hijo devotísimo se postraba ante la imagen de María y la contemplaba embelezado.

Desde niño había aprendido, en las rodillas de su madre a recitar el Santo Rosario, y muy pequeño todavía le prometió a la Gran Madre de Dios, si le daba la gracia de ser sacerdote, le reconstruiría una derruida capilla en las afueras de su pueblo natal. A lo largo de toda su vida son muchas y variadas las presencias de María en la vida de Don Orione, sobre todo en los comienzos de la naciente Congregación. Para él María será siempre la Madre y la celeste fundadora de la Pequeña Obra de la Divina Providencia.

 

4. Una devoción Mariana apostólica y caritativa.

Don Orione se nos presenta como un gran evangelizador y “se sirve” de María para llevar las almas a Cristo. Intuyó que María facilita la apertura de los corazones de los hombres, pues como Madre y como mujer conoce las mejores estrategias para entrar y ganarse nuestro amor.

Reconociendo la eficacia pedagógica de la devoción mariana en la tarea de la re-evangelización, Don Orione organizaba con frecuencia peregrinaciones, levantaba santuarios, y hablaba de María al pueblo de un modo que cautivaba y llevaba los corazones de los oyentes al más tierno amor a la Madre de Dios, imitando aquellas virtudes propiamente marianas.

Se preocupaba de que en las peregrinaciones no faltara el momento para conducir a las almas a experimentar la misericordia de Dios mediante el sacramento de la reconciliación.

La devoción mariana en Don Orione se hace eminentemente popular. Nuestra Congregación debe dirigirse al pueblo para servirlo y para fortificar la piedad de los más sencillos y de aquellos que no pueden comprender otras formas de piedad.

Don Orione transmitió otra interpretación característica de la piedad mariana: el binomio piedad mariana y caridad. Y así, solía decir que donde se levante un templo o un Santuario para la Virgen allí debe surgir también una obra de caridad para atender a las personas más necesitadas. Estaba convencido de que la caridad lleva a la fe y produce inmensa alegría en quien la ejecuta.

Así son los Santos y así es María para con ellos: Madre, hermana, fundadora, compañera en el camino y amiga que de la mano nos conduce a Jesús; porque, cerca de María, todas las tormentas del corazón, las luchas de las pasiones, las amarguras de la vida, los disgustos y dolores, se calman y aplacan con la tierna mirada de la Madre.

Para comprender esta gran devoción de Don Orione, es preciso acercarse a su historia personal, toda entrelazada de “gracias” y de “devoción”, que llenaba de María toda su vida.  También desde los inicios de su obra en Argentina, Don Orione encontró la presencia de la Virgen Santísima en los momentos fundamentales

·        Aún desde antes de pisar por primera vez tierra argentina, uno de los deseos de Don Orione era llegar a los pies de la Virgen de Luján.

·        San Luis Orione visitó Itatí, Corrientes. Su llegada al pueblo de la Virgen, lo relata en una carta del día 27 de junio de 1937: 

·        Don Orione era un ferviente devoto de la Virgen de la Guardia. Cada vez que tenía que tomar decisiones importantes, iba a pedir consejo a María.

La vida de Don Orione está signada por la confianza y el abandono en la Divina Providencia y en este contexto que ve a María como “Madre de la Divina Providencia”, pues es ella la que intercede, que acerca, que lleva a Jesús y, por tanto, la que ayuda a cada hombre a realizar el designio de Dios en su historia.