SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


miércoles, 7 de enero de 2026

SITUACIÓN HISTÓRICA QUE VIVIÓ DON ORIONE




Durante la infancia de Don Orione, tanto en la ciudad como en la campiña se vivía una situación de miseria.

Él la experimentó de lleno ya que la más rigurosa pobreza asoló a su familia. Junto con las dificultades de extrema pobreza en las que se vivía, los temas más comunes motivo de discusión apasionada en los años de la infancia y la pre adolescencia de Don Orione, giraban alrededor de la caída del poder temporal (1870), la muerte de Víctor Manuel II y la de Pío IX (1878), la angustia de la Iglesia por la persecución de las sectas, la posición y actitud de los sacerdotes santos y de los otros y de católicos fieles y apóstatas. Esta temática era abordada por los pastores y educadores en sus charlas, por los varones en las discusiones políticas y por las mujeres en sus conversaciones diarias.

Todo esto iba penetrando lentamente en el ánimo inteligente y sensible de Luis Orione que comenzaba a interiorizarse de los problemas del mundo y de la Iglesia, a los cuales él daría una respuesta

 Don Orione nos dice esto: ¿Somos siempre la sal de la tierra y la luz del mundo?

¿Honramos a la Iglesia con obras de virtud, sacrificio y caridad, y somos los siervos de Jesucristo en sus pobres, en los abandonados, en sus miembros más enfermos y desvalidos? ¿O acaso no corremos detrás de la sonrisa de los ricos encubriendo apenas el desprecio por los pobres del Señor, que fueron siempre el más dulce amor y el tesoro de la Iglesia de Jesucristo? El día menos pensado puede venir una marejada, que, junto con las almas, arrasará también nuestros santos altares. ¿Y nosotros dormimos?

Comprendamos hermanos la grave responsabilidad que pende sobre nuestras cabezas. Con ametralladoras en las bocacalles se detiene a un pueblo por algunas horas, pero no se reconstruye la sociedad.

Papasogli, Vida de Don Orione, Ed. Guadalupe,

Bs. As., 1980, págs. 237 y 238.

martes, 6 de enero de 2026

MISIÓN DEL LAICO ORIONITA.


Don Orione tenía presente en su vida espiritual el misterio de la Iglesia. Misterio que vivía sin separar jamás la vida espiritual de la misión, y es así como la congregación de Don Orione vive, quizás como pocas, el espíritu de eclesialidad. Está en el corazón de la Iglesia sólo para ofrecer el servicio más humilde y desinteresado. El Concilio Ecuménico Vaticano II enseña que es inseparable la misión del Espíritu y el Espíritu de la misión. «De todos los grandes santos de los últimos tiempos desde el ‘800 hasta nuestros tiempos, quizás el mismo Don Orione es el que ha sido más conciente de esta dimensión. Es por esto que Don Orione es importante para la historia de la espiritualidad cristiana. No sólo para sus hijos, sino que también es una guía para todos los cristianos. En él hay una estrechísima unión entre el compromiso personal de respuesta al Señor y el compromiso de trabajo en la Iglesia» (cfr. Divo Barsotti; Don Orione, Maestro di vita spirituale). El supo leer la situación del pueblo de Dios, a la luz de los acontecimientos que sucedieron entre los fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Y a la «luz de los signos de los tiempos» quiso caminar con el pueblo, con la gente humilde. «¡El dueño del mundo después de Dios es el pueblo! ¿Y si sucede que este pueblo se separa de la Iglesia? Nosotros debemos llevar al pueblo a la Iglesia de Dios» (Don Orione, Par VII, 91).

Conociendo la espiritualidad de Don Orione y sabiéndonos partícipes de «la misma misión salvífica de la Iglesia a la que estamos llamados por medio del bautismo» (cfr. LG 33), nos preguntamos: ¿cuál es la relación del laico orionita con la Iglesia hoy? ¿Aceptamos el desafío de «Instaurare omnia in Cristo» en el descubrir la propia misión a la luz de los signos de los tiempos para «Instaurare omnia in Ecclesia»?


lunes, 5 de enero de 2026

LA VIRTUD DE LA ESPERANZA


“La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo.Catecismo( 1817-1818)2.3.
Cfr. 2L 417
“La virtud de la esperanza tiene por base a Jesucristo, el sacrificio y las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Que el Espíritu Santo aumente en nosotros esta confortante virtud: nos conceda una Esperanza firme, inquebrantable, altísima, que llegue a hacernos tocar las puertas del cielo… ¡Qué nuestra esperanza en Dios, mis amados hijos, no tenga limites! Todo lo podemos y debemos esperar de Dios que todo lo puede y quiere darnos todo lo que sea para nuestro bien con tal que nos amemos y se lo pidamos de rodillas a su pies y a los pies de la Santa Iglesia.”

domingo, 4 de enero de 2026

MÁS FE


 “Hermanos, no nos dejemos ganar por el desaliento: ¡Tengamos fe, más fe!
¿Qué nos falta hoy, un poco a todos, a todos nosotros, para que -en nombre de Dios y unidos a Jesús- nos empeñemos a fondo para salvar el mundo, para impedir que el pueblo se aleje de la Iglesia?
¿Qué es lo que nos falta para que la caridad, la justicia, la verdad no sean derrotadas y vuelvan al seno de Dios maldiciendo a la humanidad, hallada sin frutos? [Mt 21, 19; ver también Gen 4,12; Dt 11,17]
¡Nos falta fe! "Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza,-dijo Jesús - dirían a esta montaña: Trasládate de aquí a allá, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes.” (Cf Mt 17,20; Lc 17,6).
 Debe ser una fe encarnada en la vida. ¡Necesitamos espíritu de fe, ardor de fe, ímpetu de fe; fe de amor, caridad de fe, sacrificio de fe!

sábado, 3 de enero de 2026

EL CARISMA ORIONITA ES CATÓLICO








Don Flavio Peloso en Mar del Plata, con motivo de la 5ta Jornada de Don Orione hombre, sacerdote Santo.Nos decía:

Don Orione afirma que aquella “planta nueva y única”, la Pequeña Obra de la Divina Providencia, que “de año en año va desarrollándose, a la luz y al calor de Dios para   consuelo de millares y millares de cuerpos y de espíritus” es “obra de Dios” y que “sólo Dios es quien la ha hecho surgir y quien la va extendiendo, a pesar de nuestras miserias”.

Esta era la conciencia que Don Orione tenía respecto a la Pequeña Obra

1. Católico porque está abierto a todos los pueblos

Se me ocurre a menudo decir que Don Orione nació italiano y murió católico, o sea universal. Don Orione nació en Italia y siempre fue orgulloso de su italianidad. Pero más adelante hablaba de “Argentina, mi segunda patria”, de “Polonia, nación predilecta tan querida para mí”, de “Brasil, por el que lo que no he podido hacer de vivo lo haré de muerto”. Y no lo decía por captatio benevolentiae, sino por efecto de su paternidad carismática.

También la Congregación orionita ha nacido en Italia y se ha vuelto católica, presente ya en muchas naciones del mundo. Hoy ya no se puede decir que sea más italiana o más argentina, más brasileña o más polaca, más española o malgache, o filipina. No, es católica. Y eso no depende de los orígenes o del número de miembros, sino de la cualidad evangélica y católica del carisma.

Y es válido también para cada uno de nosotros. Cuando el carisma es asumido espiritualmente, desarrolla siempre una apertura católica, una tensión hacia la comunión abierta a todos los pueblos. No hay ya extranjeros. “Nosotros amamos a nuestra patria, y  ¡cuánto! Pero todo el mundo es patria para el hijo de la Divina Providencia que tiene por patria el cielo”, escribía Don Orione.3

 Este es el resultado de la fraternidad carismática. Cuando se celebró el centenario de la “única planta con muchas ramas”, recordamos que:" la comunión católica de la familia orionita es sobre todo fruto de la fidelidad espiritual al espíritu de Don Orione, al carisma, a la sabia divina que le da vitalidad".

2. Católico porque está abierto a las múltiples épocas y culturas

El carisma se encarna en la historia y se nutre de ésta, condicionado y desarrollado.

El carisma entra en diálogo con los distintos contextos sociales y culturales que se van alternando y se expresa entre nuevas dificultades y oportunidades, adaptaciones y cambios. Mantiene su identidad renovándose.

Don Orione mismo tuvo que afrontar varias inculturaciones. La primera inculturación del carisma ocurrió en la Italia de la “cuestión romana”, de la separación Estado – Iglesia, del aislamiento de la Iglesia, superado después con aquel movimiento “fuera de la sacristía”, con un nuevo estilo y acción popular. En la Italia del florecimiento de la acción social (hasta 1914, inicio de la primera guerra mundial), Don Orione promovió un nuevo estilo de ser sacerdote, “santos de la Iglesia y de la salud social”;4 aparecieron sobre todo escuelas, colonias agrícolas. Después, en el clima y condiciones de la veintena fascista (1922-1943), Don Orione y la Congregación se volvieron mucho hacia los huérfanos, hacia los pobres, hacia las categorías más abandonadas, y surgieron los Pequeños Cottolengos.

Muerto el Fundador en 1940, el carisma hubo de afrontar nuevas y aún más diversificadas inculturaciones, permaneciendo él mismo, vivo y capaz de nuevos frutos.

Sólo apuntando a Italia, la Congregación durante la época de la “reconstrucción social” después de la segunda guerra mundial, encauzó su caridad eclesial hacia los más pobres abriéndose a las nuevas necesidades con decenas de obras para huérfanos/as, mutilados de guerra y discapacitados, escuelas profesionales y casas para jóvenes trabajadores para los nuevos mercados de trabajo. Esta época ya pasó en la Italia actual.

Ahora, en el inicio del siglo XXI, las cuestiones sociales y eclesiales dominantes son diferentes: mundialización y globalización, fragmentación y liquidez social y cultural, relativismo y una nueva ética global, individualismo y comunicación virtual, y otras. Este es nuestro mundo. “Hagamos la señal de la cruz y lancémonos confiados al fuego de los nuevos tiempos”.5

Por un presente que tenga futuro, es necesario pensar en una nueva inculturación del carisma en sus aspectos espirituales y operativos.6

Van pasando las generaciones, mutan las culturas, nuevos modelos se afianzan. El Evangelio vivido por la Iglesia lo tiene todo para permanecer vital y proactivo. También el carisma evangélico vivido por la Pequeña Obra de la Divina Providencia tiene la vitalidad intrínseca de las cosas de Dios y “nosotros, aunque pequeños, debemos aportar la donación de toda nuestra vida” para la salvación de éste nuestro mundo, amado por Dios y por el que Cristo derramó su sangre.-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 El tema empieza a ser bastante estudiado; véanse, por ejemplo, Don Orione e il Novecento (Atti del Convegno di Studi, Roma 1-3 marzo 2002, Rubbettino, Soveria Mannelli, 2003) i contributi di G. Canestri, Don Orione incontra l’Italia, 99-114; A. S. Bogaz, Don Orione incontra il Brasile, 115-140; E. Giustozzi, Don Orione in Argentina, 143-160; A. Weiss, Don Orione incontra la Polonia, 161-178; R. Simionato, Ragioni e atteggiamenti dell’abbraccio dei popoli, 179-198; F. Peloso, Pianta unica con molti rami. La Famiglia Orionina a 100 anni dall’inizio della prima apertura missionaria: Atti e comunicazioni 2013, n.241, p.125-146.

3 Carta del 20 de agosto de 1920; Lettere I, 248

 

 

viernes, 2 de enero de 2026

CARACTERÍSTICAS DE LA CONGREGACIÓN



 

 

Nosotros tenemos nuestra finalidad exclusiva (...) Nuestra naturaleza, una característica que nos debe diferenciar de todas las otras Congregaciones.

Y si me preguntan cuál es esa característica que nos debe distinguir de todas las otras Congregaciones, yo les digo que es la dinamita de la caridad.

En la caridad hacia los más humildes y abandonados hermanos nuestros tenemos que ser dinámicos y no marmotas. (...)

Nuestra Congregación debe ser dinámica, y no necesariamente numerosa. Jamás soñé yo con una Congregación numerosa. Cuando san Luis Gonzaga supo que los jesuitas habían llegado a los 20.000, se puso a llorar (...) La cantidad no es lo importante. No lo es, no lo es en absoluto. Durante la primera guerra mundial, cuando casi todos los nuestros estaban bajo

bandera, nosotros no cerramos ninguna casa. Nos multiplicamos por siete y el Señor nos asistió espiritual y materialmente. Éramos como cuatro pobres nueces en un cajón...

Cuando son muchos, se trabaja poco y nada: poco y nada. Cuando son muchos, se pierde tiempo, hay críticas, murmuraciones, y siempre se termina por hacer algo inconveniente para el espíritu religioso. (...)