SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


lunes, 2 de febrero de 2026

QUE MEDITACIÓN PROPONÍA DON ORIONE


¿Qué tipo de meditación proponía don Orione??

   La meditación debe hacerse bien, metódicamente, como en el noviciado. Con ella se reactiva un verdadero trabajo de las potencias del alma, se excitan los afectos sobrenaturales [27]   El método de meditación de don Orione es sustancialmente el que se remonta sobre todo a las formulaciones de san Ignacio de Loyola -el método de las tres potencias: memoria, inteligencia, voluntad-, integrado por las perspectivas pedagógicas de san Francisco de Sales. quien insistió en el ejercicio introductorio de la presencia de Dios [28] y en la conclusión de la meditación que pretende ser práctica, por lo tanto, expresada con actos de acción de gracias, ofrecimiento y petición.

El propósito de la meditación es llevar al espíritu a investigar varios aspectos del misterio de Dios y aplicar la voluntad, el corazón y la conducta práctica a la enseñanza meditada. La meditación nos introduce en un diálogo vital con Cristo y en la acogida de la gracia del Espíritu.

La dinámica de la meditación se articula pues en la secuencia de lectura, meditación, oración, contemplación. ``La lectura busca la dulzura inefable de la vida bienaventurada, la meditación la encuentra, la oración la pide, la contemplación la gusta… (Mt 7,7), enseñó: “Busca leyendo, hallarás meditando, llama mientras rezas, entrarás contemplando [29]

Don Orione adoptó este método de meditación, clásico y consolidado de la tradición cristiana, renovado hoy con el aporte de un conocimiento bíblico más calificado. Sin embargo, nos parece reconocer, añadió algunas sensibilidades y actitudes propias de su inspiración carismática que sólo mencionamos.

La meditación propuesta por don Orione tiene un aliento eclesial y popular, muy encarnado y apostólico. Está dirigido a alimentar ese “amor de Dios y amor al prójimo: dos llamas de un solo y único fuego sagrado” [30] que es el único que conduce a la “piedad ignorada”: “No daremos llamas a las almas”. de vida, fuego y luz de la Caridad, si no somos primero encendidos por ellos, y muy encendidos. [31]

Incluso en la meditación, por tanto, Don Orione combina una alta tensión mística, con un estilo apostólico-popular que tiene en ello su fuente ineludible. Si, por un lado, cita a santa Teresa de Jesús, quien “decía que la meditación es una pura comunión de amistad por la que el alma permanece a solas con Dios, y no se cansa de manifestar su amor a Dios” [ 32].] por otro, motivó que “debemos ser una vena muy profunda de espiritualidad mística, que impregna todos los estratos sociales: espíritus contemplativos y activos, 'servidores de Cristo y de los pobres'. [33]Llevamos dentro, y bien dentro de nosotros, el tesoro divino de esa caridad que es Dios y, aunque tengamos que ir entre la gente, guardamos en el corazón ese silencio celestial que ningún ruido en el mundo puede romper, y el celda inviolada del humilde conocimiento de nosotros mismos, donde el alma habla con los ángeles y con Cristo el Señor” [34].

[27] Discurso en Campocroce del 22.7.1924, Parola III, 33.

[28] El tema de “estar en la presencia de Dios†es muy insistido en Don Orione. Recomendó: â € œ Para meditar bien, la presencia de nuestra alma y la presencia de Dios son necesarias; y saber establecer en nosotros el silencio, verdadero silencio, exterior e interior†; Cartas II, 452.

[29] Guigo II, el Cartujo, Scala Claustralium , PL 184, 475-484. Explicó además: “La lectura lleva el alimento sólido a la boca, la meditación lo mastica y lo rompe; la oración busca su sabor, la contemplación es la misma dulzura que da alegría y recrea”.

28 Cartas II, 237. â € œ De la caridad viene la devoción, la piedad  â €; Palabra IV, 211.

[31] Escritos 20, 77. â € œ Cuando la piedad es sólida, se enciende, es tal que mantiene el corazón caliente y unido con Dios, incluso en los asuntos y diversas ocupaciones de nuestro oficio â €; Escritos 26, 145. Cf. Flavio Peloso, Una espiritualidad arremangada. Unificación interior de acción y contemplación en Beato Luigi Orione , Mensajes de Don Orione n.77, Roma, 1991.

[32] De un discurso de Don Orione en Campocroce, 22.7.1924, Parola III, 33s.

[33] En los primeros borradores de la regla, escribió que la nueva congregación “vivirá una doble vida contemplativa y operativa, considerando aquella como el sustrato necesario para la realización efectiva de la otra” ; Escritos 52, 2.

[34] Escritos 57, 104d. â € œ Signo de tener el espÃritu de oración es tener el pecho y el corazón inflamados e inflamados de amor a Dios y al prójimo. Tener el pensamiento siempre y en general dirigido y tendido hacia las cosas buenas y celestiales, y tener celo por la gloria de Diosâ€; Cartas II, 521.

[35] Reuniones 14; â € œ La meditación arreglará muchas cosas. En la meditación uno lee y luego trata de alimentar el alma†( Encuentros 3); “ Quien deja la meditación ha terminado de vivir bien, de vivir como un buen religioso y perderá su vocación ” ( Palabra VI, 232).

[36] Escritos 26, 145.

[37] Palabra III, 33.

[38] Y prosiguió: â € œ ¡La primera hora todo a Dios! Entonces Dios habla, Dios ara las almas, Dios obra en nosotros, moldea nuestro espíritu: Dios da vida, Dios ilumina, y el esplendor de Dios está sobre nosotros; en la meditación sentimos que estamos respirando a Dios, en la meditación sentimos el toque de Dios, es cuando surge en nosotros un gran deseo; la voluntad de reforma; y todo nuestro interior se llena de sumisión y amor a Dios, y todo nuestro exterior de modestia, dulzura, pazâ€; Cartas I, 451-452.

[39] El tema de la meditación vuelve en muchos de los escritos de don Orione; nos referimos al menos a la carta del 8 de diciembre de 1922, en Cartas I, 445-459. En cuanto a los autores de libros de meditación, Don Orione recomendaba: “En general, utilizar en lo posible las obras de San Alfonso ” y los libros utilizados fueron La práctica de amar a Jesucristo, Aparato para la muerte, El gran medio de oración. , Las glorias de María de Santâ € ™ Alfonso deâ € ™ Liguori . Luego también indicó El maná del alma   de Segneri, El sábado santificado de Cabrini,  Pasión de Nuestra Señora Jesucristo de Da Bergamo, El sacerdote santificado   de Chaignon,Ejercicios de San Ignacio , El alimento del alma religiosa de Piucelli. Hablando del tema de la meditación en un encuentro con los cohermanos, encontramos en el Acta: “Se señala que el Kempis es más bien un libro de lectura espiritual. Se pregunta si el domingo la explicación del Evangelio podría ser útil para la meditación. El Director responde que la meditación del Evangelio se puede hacer, pero debe ser una verdadera meditación, que no se confunda con explicar el Evangelio a la gente oa los alumnos de los Colegiosâ€; Reuniones 211. En otra ocasión se lamentó: “ tenemos un texto de meditación que es más una serie de instrucciones que de meditaciones ”; Palabra 11, 265.

[40] Ex proceso 230.

[41] â € œ La fuerza para hacer el bien nos viene de la meditación y de los sacramentos. Es absolutamente necesario hacer meditación. Una Casa descuidada en la meditación, abandona el espíritu religioso†; Reuniones 130.

[42] Reuniones 73. â € œ Leemos sólo un punto. Muchas veces dejábamos un papel en el registro, que resaltaba la idea principal de la meditación hecha en la mañana. A veces me detenía a escribir una frase que resumiera toda la meditaciónâ €; 188 reuniones ; « El día  será - nos dijo - como se hizo la meditación; si esto se ha hecho bien, se aprovechará bien el día »; Ex proceso 576.

[43] Véanse, por ejemplo, los pasajes: Cuán grande eres, oh Jesús (p.), Jesús que viste (p.), Presérvame, Señor (p.), Oh caridad  (p.).

[44] Véanse, por ejemplo, los pasajes: Oh dulce madre de mi fe (p.), Hermanos, mirad hacia arriba (p.), ¡Cristo vuelve! (p.), Regna, Madre de los pueblos (p.).

[45] Congregación para la Doctrina de la Fe, Algunos aspectos de la meditación cristiana, Acta Apostolicae Sedis 82 (1990), pp. 362-379, n.19. La meditación implica una actitud de conversión, un éxodo del yo al tú de Dios.La oración cristiana, por tanto, es siempre auténticamente personal y comunitaria al mismo tiempo. Rehuye técnicas impersonales o egocéntricas, capaces de producir automatismos en los que el orante queda prisionero de un espiritualismo íntimo, incapaz de abrirse libremente al Dios trascendente†(n.3), a la Iglesia y al prójimo: –La oración auténtica, en efecto, como sostienen los grandes maestros espirituales, despierta en los orantes una caridad ardiente que los impulsa a colaborar en la misión de la Iglesia y en el servicio de los hermanos y hermanas para la mayor gloria de Dios" (n. 28).


domingo, 1 de febrero de 2026

VIDA CONSAGRADA ORIONITA



 

La vida consagrada orionita, esta basada en el carisma de San Luis Orione,

implica seguir a Cristo de forma radical mediante votos de pobreza, castidad y obediencia, con un fuerte enfoque en la caridad hacia los más necesitados y las periferias. Integrada por religiosos, sacerdotes (Hijos de la Divina Providencia) y religiosas (Pequeñas Hermanas), su misión es "hacer el bien a todos, el bien siempre" .Características de la Vida Consagrada Orionita:

 Se centra en la "Divina Providencia" y la unión al Papa, viviendo el Evangelio con amor activo y servicio a los más pobres, enfermos y marginados.

 Fundada por San Luis Orione, la obra se extiende mundialmente, incluyendo congregaciones religiosas, institutos seculares y movimientos laicales.

 La vida orionita se traduce en obras concretas como Cottolengos, escuelas, granjas educativas y parroquias en periferias existenciales.

viernes, 30 de enero de 2026

¡¡¡ SIERVOS DE CRISTO !!!

 

Debemos ser una profundísima vena de espiritualidad mística que penetre todos los estratos sociales: espíritus contemplativos y activos «siervos de Cristo y de los pobres». No se entreguen a la vanidad de las letras no se dejen envanecer por las cosas del mundo.

Comunicarse con los hermanos sólo para edificarlos, comunicarse con los otros sólo para difundir la bondad del Señor.

1. amar en todos a Cristo;

2. servir a Cristo en los pobres;

3. renovar en nosotros a Cristo;

4. y todo restaurarlo en Cristo

Salvar siempre, salvar a todos,salvar a costa de cualquier sacrificio con pasión redentora y con holocausto redentor.

Grandes almas y corazones grandes y magnánimos, fuertes y libres conciencias cristianas que sientan su misión de verdad, de fe, de elevadas esperanzas, de amor santo a Dios y a los hombres, y que en la luz de una fe grande, grande, justamente «de aquélla» en la Divina Providencia y caminen, sin mancha y sin miedo, por el fuego y por el agua y aún entre el fango de tanta hipocresía, de tanta perversidad y libertinaje.

Llevemos con nosotros y muy dentro de nosotros el divino tesoro de aquella Caridad que es Dios, y aun debiendo estar entre la gente, conservemos en el corazón aquel celeste silencio que ningún rumor del mundo puede romper y la celda inviolable del humilde conocimiento de nosotros mismos, donde el alma habla con los ángeles y con Cristo Señor.

El tiempo que ha pasado, no lo tenemos más: el tiempo futuro no estamos seguros de poseerlo: entonces sólo este punto del tiempo presente tenemos, y no más. En torno nuestro no faltarán los escándalos y falsos pudores de los escribas y de los fariseos, ni las insinuaciones malvadas, ni las calumnias y persecuciones.

Pero, oh Hijos míos, no debemos tener tiempo para «volver la cabeza y mirar el arado» nuestra misión de caridad nos estimula y nos apremia tanto cuanto el amor del prójimo nos enciende y el fuego divino y ardiente de Cristo nos consume.

Nosotros somos los embriagados de la caridad y los locos de la Cruz de Cristo Crucificado. Sobre todo con una vida humilde, santa, plena de bien, enseñar a los pequeños y a los pobres, a seguir la vía de Dios.

Vivir en una esfera luminosa, arrobados de luz y divino amor a Cristo y a los pobres, y de celeste rocío como la alondra que vuela, cantando, bajo el sol. Que nuestra mesa sea como el antiguo ágape cristiano.

¡Almas y almas! Tener un gran corazón y la divina locura de las almas.


jueves, 29 de enero de 2026

¡¡¡¡ DEBEMOS SER SANTOS.!!!

 
Don Orione  

“Debemos ser santos, pero santos de tal manera que nuestra santidad no pertenezca sólo al culto de los fieles, ni sea sólo de la Iglesia, sino que trascienda y ofrezca a la sociedad tanto esplendor de luz y de amor a Dios y a los hombres, de modo que más que santos de la Iglesia, seamos santos del pueblo y de la salvación social” 


Abramos a las multitudes un mundo nuevo y divino, adaptémonos con caritativa dulzura a la comprensión de los pequeños, de los pobres, de los humildes. Queramos ser almas ardientes de fe y de caridad. Queramos ser santos vivos para los demás, muertos a nosotros mismos.

Cada una de nuestras palabras debe ser un soplo de cielo abierto: todos deben sentir la llama que arde en nuestro corazón y la luz de nuestro incendio interior; encontrar en nosotros a Dios y a Cristo.

Nuestra devoción no debe dejar fríos y aburridos porque debe ser verdaderamente toda viva y plena de Cristo. Seguir los pasos de Jesús hasta el Calvario, y luego subir con Él a la Cruz o a los pies de la Cruz morir de amor con Él y por Él. Tener sed de martirio. Servir en los hombres al Hijo del Hombre.

Para conquistar a Dios y aferrar a los otros, es necesario antes, vivir una vida intensa de Dios en nosotros mismos, tener dentro de nosotros una fe dominante, un ideal grande que sea llama que arde y resplandece –renunciar a nosotros mismos por los demás– que nuestra vida arda en una idea y en un amor sagrado más fuerte.

El que obedezca a dos patrones –a los sentidos y al espíritu– nunca podrá encontrar el secreto de conquistar a las almas. Debemos decir palabras y crear obras que sobrevivan a nosotros. Mortificarnos en silencio y secretamente. Sigue tu vocación y mantiene con fidelidad tus votos.

Honrémonos de hacer los más humildes servicios domésticos.

Debemos ser santos, pero hacernos tales santos que nuestra santidad no pertenezca solamente la culto de los fieles, ni esté sólo en la Iglesia, sino que trascienda y arroje sobre la sociedad tanto esplendor de luz, tanta vida de amor a Dios y a los hombres para llegar a ser, más que los santos de la Iglesia, los santos del Pueblo y de la salvación social.


miércoles, 28 de enero de 2026

CONFIANZA EN LA DIVINA PROVIDENCIA



Nuestro Señor Jesucristo y sobre sus huellas también Don Orione, nos recuerdan que Dios es Padre que provee a los pájaros del cielo y a los lirios del campo[1]. La fe en la Divina Providencia es la base de esa serenidad, que se lee en el rostro de todo creyente, y que se debe mantener en las acciones cotidianas y en las obras emprendidas a diario. Nosotros entreguemos a la “santa fatiga” –como la llamaba Don Orione- y la Providencia no nos va a abandonar – especialmente en los momentos difíciles. Que el trabajo de los religiosos, religiosas y laicos, que colaboran en las obras socio-sanitarias orioninas, sea de confiada entrega y serena laboriosidad, sin dejarse tentar por falsos entusiasmos: es siempre necesario actuar con prudencia evangélica, sin tentar a la Providencia.

A la cabeza de los tiempos

Don Orione nos lleva a un amplio discurso: “también esas formas, esas costumbres que a nosotros pueden parecernos un poco laicas, respetémoslas y adoptémoslas si es preciso, sin escrúpulos, sin pequeñez de entendimiento, es necesario salvar la sustancia. Esto es todo. Los tiempos corren velozmente y han cambiado bastante, y nosotros, en todo lo que no toca la doctrina, la vida cristiana y de la Iglesia, debemos ir  y caminar a la cabeza de los tiempos, no en la cola y no hacernos arrastrar”5 estar a la cabeza de los tiempos, quiere decir adoptar el fin de la evangelización como criterio para conservar lo viejo y abrirse a lo nuevo.[2] Una obra es mucho más de vanguardia cuando más evangeliza, eliminando el abismo entre pueblo e Iglesia.7 Este criterio que vuelve siempre casi “obsesivamente” en el fundador, deberá inspirar elecciones inteligentes, con sentido crítico, elecciones decididamente pastorales. Actuando así se puede llegar a ser un modelo de estilo alternativo, propositivo, evangélico. * * *



[1] Cfr. Mt 6,25-34 5 LI 250 ss.

[2] A este respecto cfr. La I y II moción del XI CG FDP que invitan a renovar las obras existentes y a desarrollar intervenciones de frontera, para hacer mayormente transparente la fidelidad al carisma orionino y realizar una siempre renovada teología de la encarnación 7 Cfr. L I, 251

martes, 27 de enero de 2026

EL SANTO DE LO IMPREVISTO.

 

 En la madrugada del 28 de diciembre de 1908 un terremoto destruye completamente la ciudad de Messina. A los que se han salvado les quedan sólo las ruinas. Don Orione sube al tren que va a Messina el 4 de enero de 1909. Se lanza sin reservas en medio de esas ruinas de desesperación. Los que tuvieron que ver con él en aquellos tiempos concuerdan en que, si no se le ha visto allí, en medio de la desolación, no es posible comprender quién es don Orione. Pero entre los escombros de ese terremoto se encontró pronto envuelto en los percances de otra tormenta.  En 1907 la Iglesia con la encíclica Pascendi de Pío X y el decreto Lamentabili del Santo Oficio, había condenado el modernismo. En marzo de 1909 se constituye la “Asociación nacional para los intereses del Sur”, con el fin de ayudar a las poblaciones afectadas por el terremoto. Forman parte también muchos modernistas, especialmente los que se reúnen en torno a la revista lombarda Il Rinnovamento, excomulgada por la autoridad eclesiástica. Estaban Aiace Alfieri, Antonio Fogazzaro, cuya novela Il Santo estaba en el índice, y otros exponentes del pensamiento católico liberal, como el doctor literato Tommaso Gallarati-Scotti. Don Orione, ni hecho adrede, los conocía a todos. A unos muy de cerca. Y allí en Messina pudo tratarlos y manifestar su estima y su apoyo. No eran estos los únicos modernistas con los que mantenía relaciones. Una amistad fraternal lo unía a muchos sacerdotes que habían incurrido en varios procedimientos eclesiásticos por sus ideas modernistas: Romolo Murri, don Brizio Casciola, el padre Giovanni Genocchi, el padre Giovanni Semeria, el padre Giovanni Minozzi, don Ernesto Buonaiuti.

 Algunos eran amigos suyos desde hacía años. En 1904 escribía a Romolo Murri pidiéndole un artículo para su revista La Madonna: «Me tienes que escribir algo bonito, lleno de tu fe y que te salga del alma: me gustaría que fuera algo como “la Virgen y la democracia”, o en ese sentido; mira que es un terreno muy vasto, lleno de luz y por explorar. ¡Será tu homenaje de este año a la Virgen!». En febrero de 1905, mientras estaba pensando en una obra en favor de los menores de edad que habían salido de la cárcel, le escribía a don Brizio Casciola: «Tú me ayudarás mucho; Semeria, Murri, todos tenéis que ayudarme mucho…».Pero hay que imaginarse el clima de caza de brujas que se había instaurado después de la Pascendi, y sobre todo después de la introducción del juramento antimodernista entre los sacerdotes y la institución de las comisiones diocesanas de vigilancia sobre la ortodoxia doctrinal. 

En aquellos años, la sospecha equivalía ya a una condena. Los llamados «zuavos con sotana», los cortadores de cabezas de los modernistas más radicales para entendernos, no se andaban con chiquitas y manejaban la pluma como una espada, mojándola a menudo y con gusto en el veneno. Así pasó con don Orione. Monseñor D’Arrigo, arzobispo de Messina escribió una carta acusatoria que llegó a las manos del cardenal De Lai, prefecto del Santo Oficio.

 La carta, en la que se define al cura de Tortona «hombre de media conciencia que se acomoda a todos», fue leída por Pío X que invitó a don Orione a presentarse. Cuando Pío X tuvo a sus pies al “extraño cura” se conmovió. Y por respuesta quiso sellar su confianza nombrándole vicario general de la diócesis de Messina, cosa que dejó petrificado al pobre don Orione, para quien el cargo iba a significar tres años de infierno en las calderas de los celos clericales. Además, el autor de la Pascendi le dejó completa libertad de acción en las relaciones con los modernistas.

Con el nombramiento, este sacerdote bien conocido por su ortodoxia y fidelidad papal, corre el peligro de que ciertos modernistas lo vean como alguien rígido, alguien que trata de convertirlos, un inoportuno. En cambio, no. Lo consideran auténtico, leal. E incluso buscan su relación fraternal, no dudando en poner sus dificultades en sus manos, y hasta aconsejan a otros que se dirijan a él. Escribe a Murri después de la suspensión a divinis: «Te beso los pies y las manos benditas… No nos veremos pronto, pero te abriré el camino; estaré a tu lado y estaré siempre contigo ante Dios». Y ahí lo tenemos dispuesto a ayudar con discreción a cicatrizar heridas, a hacer de puente. Un punto de referencia, querido y buscado, por muchos sacerdotes al límite, en la cuerda floja, suspendidos a divinis, excomulgados y pluriexcomulgados. La correspondencia entre estos personajes evidencia la estima, el apoyo perseverante y los matices de delicadeza que tuvo don Orione con ellos, y viceversa. Testimonia Gallarati-Scotti: «He de decir que quizá la única persona que fue generosa y comprensiva con quien podía tener momentos de duda y de tormento, respecto a ciertos problemas críticos, en aquel momento, fue don Orione […]. Sentía esta necesidad de conciliar, pero de conciliar no en la confusión, como otros hubieran querido, sino en una distinción amorosa, en un calor de amor auténtico y de ferviente conciencia que es, al fin y al cabo, todo lo que es de verdad bueno y todo lo que tiene un reflejo de Dios, aunque a veces está aparentemente lejos de Dios. 

Hay algo en el alma humana que responde al toque del santo, porque está en lo profundo y muy escondido, pero vibra cuando siente la voz de esta caridad que habla. Esta es la primera gran experiencia que tuve de él y que nunca olvidaré» .Tampoco Ernesto Buonaiuti lo olvidó nunca: «Mi querido amigo», escribe a don Orione, «el recuerdo de las palabras que me dijiste, en horas inolvidables, sigue vivo y florece en mi corazón… Tengo siempre sed de tu recuerdo. Reza por mí, mi queridísimo amigo». Buonaiuti vivió hasta el final su condición de excomulgado vitandus. Recuerda un testigo: «Buonaiuti decía que don Orione no había dejado nunca de quererle, que le había dicho que creía en su buena fe y que estaba seguro de que en el último momento de su vida se salvaría. Estas garantías, en aquella alma desgarrada, eran el mayor consuelo de su vida». Don Orione estuvo siempre a su lado. Cuando le llegó la noticia de que había sido excomulgado vitandus, excomunión que fue acelerada por la intervención del padre Agostino Gemelli, comentó en una carta al senador Schiapparelli la extrema decisión con estas palabras: «Quizá el padre Gemelli no era la persona más indicada para tratar con él. […] Y, además, no es tanto la cultura lo que conquista y abre el ánimo: se requería un hombre de corazón, que a la cultura y al corazón hubiera añadido humildad de espíritu, sinceridad y la ciencia de Jesucristo […] No hace falta el silogismo, sino la caridad de Jesucristo y la gracia del Señor sobre todo». E hizo de todo para defenderlo, para permitir su reinserción en el sacerdocio, implicando en esta ayuda a un grandísimo amigo suyo: el padre jesuita Felice Cappello, el “confesor de Roma”.

lunes, 26 de enero de 2026

¡¡¡ EL HOLOCAUSTO !!!




El Holocausto —también conocido en hebreo como השואה, Shoá, traducido como «La Catástrofe»—, conocido en la terminología nazi como «solución final» —en alemán, Endlösung— de la «cuestión judía», es el genocidio que tuvo lugar en Europa durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial bajo el régimen de la Alemania nazi.​ Los asesinatos tuvieron lugar a lo largo de todos los territorios ocupados por Alemania en Europa.

La decisión nazi de llevar a la práctica el genocidio fue tomada entre finales del verano y principios del otoño de 1941 ​ y el programa genocida alcanzó su punto culminante en la primavera de 1942 —desde finales de 1942, las víctimas eran transportadas regularmente en trenes de carga, especialmente conducidos a campos de exterminio donde, si sobrevivían al viaje, la mayoría eran asesinados sistemáticamente en las cámaras de gas—.A cargo de su planificación, organización administrativa y supervisión estuvo Heinrich Himmler.Por lo demás, fue la repetida retórica antisemita de Adolf Hitler la que incentivó la ejecución de las matanzas, que además contaron directamente con su aprobación. De esta forma, entre 1941 y 1945, la población judía de Europa fue perseguida y asesinada sistemáticamente, en el mayor genocidio del siglo XX. Sin embargo, este exterminio no se limitó sólo a los judíos, sino que los actos de opresión y asesinato se extendieron a otros grupos étnicos y políticos.​ Cada brazo del aparato del Estado alemán participó en la logística del genocidio, convirtiendo al Tercer Reich en un «Estado genocida».​ Las víctimas no judías de los nazis incluyeron a millones de polacos, comunistas y otros sectores de la izquierda política, homosexuales, gitanos, discapacitados físicos y mentales y prisioneros de guerra soviéticos.

Dada la dificultad para establecer cifras certeras se ha tomado la cifra simbólica de seis millones de muertos en torno a la comunidad judía.Se estima que en total, un mínimo de once millones de personas murieron, de ellas, un millón habrían sido niños y que de los judíos residentes en Europa antes del Holocausto, aproximadamente dos tercios fueron asesinados.​ La maquinaria del Holocausto tenía una red de aproximadamente 42 500 instalaciones por toda Europa para confinar y matar a sus víctimas y contó con la participación directa de entre 100 000 y 500 000 personas para su planificación y ejecución. Entre los métodos utilizados estuvieron la asfixia por gas venenoso, los disparos, el ahorcamiento, los trabajos forzados, el hambre, los experimentos pseudocientíficos, la tortura médica y los golpes.

Por otro lado, a lo largo del Holocausto se produjeron episodios de resistencia armada contra los nazis. El ejemplo más notable fue el Levantamiento del Gueto de Varsovia de 1943, cuando miles de combatientes judíos mal armados se enfrentaron durante cuatro semanas a las SS. Se estima que entre 20 000 y 30 000 judíos participaron en Europa del Este en los movimientos partisanos creados durante la Segunda Guerra Mundial en los países ocupados por Alemania, que contaron con millones de guerrilleros.1 Los judíos franceses también tuvieron gran actividad en la Resistencia francesa. En total, se produjeron alrededor de un centenar de levantamientos judíos armados.

La Unión Europea sancionó una ley que entró en vigor a finales de 2007 penando el negacionismo del Holocausto y de todos los demás crímenes nazis; además, creó en 2010 la base de datos Infraestructura europea para la investigación del Holocausto (EHRI), destinada a reunir y unificar toda la documentación y archivos que conciernen al genocidio. Por otro lado la ONU rinde homenaje a las víctimas del Holocausto desde 2005, habiendo fijado el 27 de enero como Día Internacional de la Memoria de las Víctimas del Holocausto, dado que ese día de 1945, el Ejército Rojo de la Unión Soviética liberó el campo de concentración de Auschwitz

DON ORIONE Y LA SHOAH

Este es el título de una conferencia en la que participé, exponiendo tantas noticias y material histórico indígena sobre la ayuda prestada por Don Orione y los Orioninos a los judíos perseguidos en el período 1938-1944.

El Parlamento italiano, con la ley n ° 211, de 20 de julio de 2000, estableció "el día 27 de enero, 'Día del Recuerdo', para recordar la Shoah (exterminio del pueblo judío), las leyes raciales... y aquellos que se oponen al proyecto de exterminio y, a riesgo de sus vidas, han salvado otras vidas y protegido a los perseguidos”.

La Asociación "Il paese di Don Orione", en colaboración con la Congregación, organizó la conferencia "Don Orione y la Shoah". En la mañana del 25 de enero de 2019, aproximadamente 200 jóvenes de las escuelas secundarias de Tortona y Pontecurone asistieron al congreso. y alrededor de sesenta adultos, todos muy atentos e interesados, estuvieron presentes tres oradores: la siguiente Maria Grazia Milani, el padre Flavio Peloso FDP y la hermana Maria Alicja Kedziora PSMC, con la coordinación de la profesora Marialuisa Ricotti.

Los eventos conocidos y dramáticos del período de 1938 a 1944 se presentaron "desde abajo", del lado de los humildes protagonistas, y "desde el corazón", que es desde el punto de vista de la solidaridad y la caridad.

"Recordar esa página oscura e inhumana del siglo XX de la Shoah", dijo el padre Flavio Peloso, "y de los odios fratricidas opuestos y, al mismo tiempo, de solidaridad , es una terapia preventiva contra el virus de la intolerancia y la exclusión, siempre activa y contagiosa. Es un virus que primero se esconde en el corazón del hombre y luego se desarrolla como egoísmo social, cultural y político.

En el Día de la Memoria es indispensable presentar también a aquellas personas y experiencias que han constituido luces pequeñas pero poderosas de solidaridad humana, razonabilidad y caridad. En la mañana de estudio, hemos tenido la oportunidad de presentar históricamente a aquellos que provienen del mundo orionino. Una sorpresa para todos, en términos de valor y cantidad.

Creo que el contraste entre la oscuridad y la luz, entre el odio homicida y la fraternidad salvaje, puede educar a esa vida cotidiana de responsabilidad personal y civil, en la lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, un duelo ganado por Cristo pero aún abierto en la historia. ".

 

 http://www.messaggidonorione.it/articolo.asp?ID=529

 

 


 

 

 

 


domingo, 25 de enero de 2026

¿¿LOCO. BANDIDO GENIO ??

¿Cómo se comportó Don Orione frente al régimen fascista?

Don Orione en los diversos ambientes históricos y culturales, tanto en Italia como en América Latina, fue de fácil diálogo y abierta colaboración, pero siguió su camino de santo, de amante de la Iglesia y de los pobres.

Don Orione supo distanciarse, decir no, renunciando a las ventajas en nombre de la “política del Padre Nuestro”, que comprometía la conciencia y la acción con valores humanos, religiosos y sociales inalienables.

Me parece emblemática la actitud de don Orione durante el fascismo la observación, hecha el 7 de diciembre de 1933, a sus hermanos y clérigos: ï Otro es el Estado, otra es la Patria. ¡A veces esta diferencia se hace tan evidente que es necesario oponerse al Estado precisamente porque se ama a la patria!

También es válido frente al ï Estatus actual y la actual ideología dominante.

Desde su amistad con los modernistas a la política del Pater noster, la única eficaz. Desde los comienzos en Tortona a los viajes a Latinoamérica. Algunos episodios de la vida de san Luis Orione que revelan su atractivo.

Es imposible estar lejos de alguien así. Y digámoslo en seguida: para adoptar su manera de ser, sus gestos inconfundibles, habría que ser él, don Luis Orione… es decir, algo único, providencial y, sobre todo, imprevisible. Sí, también imprevisible, porque quizá nunca lo imprevisible hizo tan buenas migas con la santidad como en este hombre. Mejor dicho, eran una única cosa. Por lo demás, toda su larga vida, desde el 23 de junio de 1872 hasta el 12 de marzo de 1940, estuvo caracterizada por lo inesperado: un amor abierto de historias imprevistas, circunstancias y grandes obras, una mezcla continua y sorprendente de pontífices y maleantes, hombres de Estado y pobres miserables, ermitaños, políticos y desheredados, literatos, huérfanos, santos. Ni siquiera el escritor más hábil lograría contarlo todo contemporáneamente. Debería seguirle por un camino y, en un momento determinado, volver atrás para tomar el otro y luego otro. Mientras que nuestro protagonista los recorre todos juntos, sin preocuparse de saber adónde van a parar. Con él la pluma llega siempre tarde y la página se queda corta, siempre hay algo que se queda fuera. Y no son solamente fragmentos. Es una vida que se desborda continuamente y que lo ve como «mozo de cuerda de la Providencia» abriendo puertas de par en par, dejándose provocar por la realidad, leyendo y anticipando los tiempos con formidable intuición. Muchos trataron de meterlo en cintura. Se tuvieron que rendir al “loco de Dios”. «Una de las personalidades más originales y eminentes del siglo XX». El escritor Douglas Hyde, ateo convertido, en su conocida biografía lo define «el bandido de Dios» y «genio de la caridad» sobre todo porque hizo obras maestras sin darse cuenta. Lo que es seguro es que este cura bajito, que «tenía el temple y el corazón del apóstol Pablo, impulsivo y tenaz, tierno y sensible hasta las lágrimas, infatigable y valiente hasta la osadía», tuvo el don de iluminar a hombres sin fe. Alguien ha dicho que incluso lograba conmover y hacer llorar a los curas. Al parecer es algo bastante difícil. También este milagro acompañaba la predicación de don Orione. No nos queda, pues, más que intentar seguirle por los caminos de lo imprevisto y pedir que salga a nuestro encuentro, acercarnos y dejarnos confortar por el calor de su caridad.