El padre Corazza falleció el 12 de octubre de 1995 en
Génova (Italia), a los 84 años de edad, de dilatada y fructífera labor en el
Santuario de la Virgen de Itatí y en la Escuela Parroquial “Mons. Luis María
Niella” de la cual fue director durante 25 años.
César Adelmo Antonio Luis Corazza nació en Imola
(Bolonia-Italia) el 6 de enero de 1911, en un humilde hogar. Su padre fue Juan
Corazza y su madre doña Francisca Lambrador. Desde niño sintió la vocación de
ser servidor del Señor, ingresando a los catorce años al Seminario de Tortona,
en donde recibió el hábito de manos del mismo Don Luis Orione, en Villa Moffa.
Allí inició el noviciado en los años 1926-27. Don Orione fue su fiel maestro y
fue imprimiendo en su ser lo que más tarde haría de él otro Luis Orione, su
amado padre como lo solía recordar. Profesó por primera vez en el día de la
Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre de 1929.
Don Orione depositó en él muchas esperanzas que no
fueron vanas. En 1930 fue inscripto en la Universidad Gregoriana de Roma, en la
cual obtuvo el título de Doctor en Filosofía y Teología.
El 17 de febrero de 1934, en Tortona, fue ordenado
sacerdote por el Obispo Simón Pietrograssi.
Junto a otros sacerdotes de la Obra es enviado por Don
Orione a la Argentina. Llegó a nuestra patria en mayo de 1938, desempeñando su
ministerio en Victoria y luego en Claypole (Buenos Aires). En 1940 pasó a ser
director y profesor de Dogmática en Claypole, llegando a ser Vicario y delegado
de aquel Colegio Apostólico, lugar donde se formaban los futuros religiosos y
sacerdotes de la Obra. En 1955 fue electo segundo Consejero Provincial. Prestó también
servicios en las casas de Mar del Plata y Tucumán.
Pero, su gran tarea de caridad lo cumple en Itatí.
Asignado a este lugar, como ayudante en la Parroquia y Director de la Escuela
Parroquial, llega a nuestro pueblo el 21 de marzo de 1956. A la sombra del
Santuario de Nuestra Señora de Itatí transcurren 30 años ricos de tesón,
cultura e inconmovible entusiasmo por la formación intelectual y moral de los
niños y jóvenes.
De carácter austero e impregnado de su misión docente,
se mantenía siempre actualizado, deseando a los jóvenes lo mejor de una buena
formación cultural y religiosa.
Durante 25 años fue Director de la Escuela Parroquial
“Mons. Dr. Luis María Niella”, varias generaciones de niños, hoy hechos
hombres, pueden recordar y testimoniar los desvelos de este Sacerdote por la
educación de sus almas y la instrucción educativa. La Escuela Parroquial, sus
ex alumnos, ex docentes y personas todas del pueblo, que conocieron su
accionar, tendrán hacia la persona del Padre Corazza una gratitud perenne.
En 1980, por disposición de los Superiores de
Congregación, deja con gran dolor la dirección de la Escuela; ya el paso del
tiempo se hizo sentir en su cuerpo, no así en su espíritu, ya que lejos de
disminuir su acción apostólica, la extiende a otras escuelas; los niños de la
Escuela 676, del Departamento de Aplicación y aún de la Escuela Bolaños,
distante a casi 2 km de la Basílica, ven llegar semanalmente a sus aulas al Paí
Corazza para compartir con todos ellos el mensaje de Jesús.
En el mes de mayo de 1984, con gran júbilo, todo Itatí
le rinde un merecido homenaje al celebrarse los 50 años de su ordenación
sacerdotal.
Poco a poco su salud se fue quebrantando, pero el cura
que tenía la “voz de trueno”, seguía haciendo el bien a través de su ministerio
sacerdotal. Sin embargo sus superiores, ante los permanentes problemas de
salud, decidieron en el año 1993, trasladarlo a Claypole para su mejor
atención.
El 7 de diciembre de 1992 fue declarado “Ciudadano
Ilustre del Pueblo de Itatí” por el Concejo Deliberante Municipal, en atención
al mérito a toda su obra en este pueblo y a su fecundo apostolado.
Estando en Claypole, visita Itatí en dos
oportunidades, siendo en todos los lugares recibido con filial afecto.
En 1995, decide visitar su tierra natal, Italia, sin pensar
que Dios lo llamaría desde allí a la Vida Eterna. El 12 de octubre de 1995,
entrega su alma a Dios y su cuerpo descansa allí, mientras su alma, sin duda
alguna, estará gozando el premio que Dios tiene reservado a los puros y limpios
de corazón, a aquellos que como el Padre Corazza supieron vivir las
bienaventuranzas del Evangelio.