SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


jueves, 26 de octubre de 2023

NACE RICARDO GIL BARCELON

 

 
1873: 27 octubre  Ricardo Gil Barcelón nace en Manzanera (Teruél, España). Junto con el postulante Antonio Arrué Peiró fue asesinado por odio a la fé en Valencia (España) el 3 de agosto de 1936. El 13 de octubre de 2013 fue declarado "Beato" por  el Papa Francesco hijo de Francisco Gil y Francisca Barcelón, de origen noble y rico. En la familia numerosa -tres hermanos y seis hermanas- se llevaba una vida cristiana ejemplar, con atención a los pobres que habitualmente llamaban a la puerta de la casa. "Mi madre me enseñó a pensar en los pobres -escribió más tarde el P. Ricardo- a tener un gran corazón, a mirar lejos".". En 1885, con solo doce años, ingresó en el seminario donde fue "un estudiante diligente y capaz". Por voluntad de su padre, en 1889, se matriculó en la Scuola Normale di Teruel para convertirse en maestro. Lamentablemente no logró su objetivo porque, en varias ocasiones, tuvo enfrentamientos verbales con el Director, masón, que no perdió la oportunidad de burlarse de la fe, la religión y la Iglesia. La defensa de la verdad era un valor mayor que los intereses personales, aunque le costara a Ricardo la expulsión definitiva de la escuela, justo cuando se preparaba para tomar sus últimos exámenes
En 1893 durante la Guerra Hispano-Estadounidense, el contaba con 20 años es llamado a prestar servicio.
 En las Filipinas: del servicio militar a religioso
Las Filipinas constituyen un gran complejo de cerca 7100 islas e isletas, con una superficie de alrededor de 2.300.000 km cuadrados. Las descubrió Magellano cerca del año 1521; las ocuparon entre el año 1564 y el 1570 los españoles de Felipe II. El paso de los españoles dejó el idioma, la cultura y la religión del pueblo filipino.
Terminando el ochocientos, los cristianos eran ya unos 6 millones; los religiosos españoles alrededor de 1500, mientras que de los 900 sacerdotes seculares numerosos eran indígenas. El único país católico del Oriente, vio crecer siempre más el laicismo con el afirmarse de ideas y costumbres anti religiosas sobretodo durante el proceso de  “americanización” que transformaron las Filipinas de “hermana menor de la España” en “pequeña América del Oriente”. En el 1898, adviene la anexión del archipiélago a los Estados Unidos. A la dominación española sub entró la americana. El hecho repercutió también en la vida de la Iglesia local: los obispos españoles dieron la dimisión, y los religiosos de la misma nacionalidad abandonaron las islas. Después de un período tan difícil, los asuntos religiosos pudieron luego ser regulados entre León XIII y el presidente Taft. Los misioneros fueron dejados en libertad pudiendo volver a las Filipinas; las perdidas enseguida vinieron indemnizadas; los cuadros del clero fueron integrados por medio de eclesiásticos de nacionalidad americana. La jerarquía eclesiástica fue reorganizada y se constituyo una delegación apostólica. Se tuvo el importante Concilio Provincial de Manila en el 1907.
Ricardo Gil llego a las islas Filipinas y cumplió el servicio militar desde 1893 hasta 1897.
“Fui como soldado a las Islas Filipinas, o sea a Manila, capital, al Regimiento español de artillería en la que preste mis servicios por cuatro años, terminado el período me licenciaron definitivamente. En este tiempo, aunque siendo militar, hice el quinto año de secundario, dicho en España el quinto año de bachiller en arte, en el instituto de San Juan de Letrán de Manila, con los dominicos; un año de filosofía, otro de la Facultad de Letras; y otro de Teología: todo en la Universidad Pontificia de Manila, con los dominicos de los cuales, como doctor en leyes, fue mi amigo el Revmo. P. General actual de los dominicos P. Buenaventura García Paredes. Viví con el algunos años en Manila (universidad)”.
Entre los recuerdos de la vida militar, uno quedó recordado particularmente en la memoria de Ricardo. Tuvo la gracia de una revelación. Su vida desde aquel momento cambio radicalmente y definitivamente.
El se encontraba descolocado en la zona de los combatientes, a menudo muy involucrado en acciones de guerra. Sucede que, durante una operación militar contra el enemigo, al atardecer no se da cuenta que sus compañeros de armas se fueron retirando. Se encuentra aislado. El grave peligro está en que los enemigos lo están rodeando, y podría verlo y matarlo. Tiene un temor de pánico. Instintivamente, cae de rodillas y con devoción invoca la ayuda de la Virgen. En aquel momento las tropas enemigas suspenden a su vez el avance y vuelven atrás. Se hace silencio a su alrededor. Volviendo en sí, ve a lo lejos una fuerte e inexplicables luz: es la orientación justa y llega a salvo al destacamento.
Ricardo cuenta lo sucedido y cree que fue una gracia de la Virgen, a quien había rezado. Aquella misteriosa luz lo había rescatado. Podía haber muerto. Entiende que toda la vida es una gracia.  Confirma su propósito de vivir gratuitamente por el Señor, de seguir otra luz, hacia el sacerdocio, hacia el paraíso.
Un nuevo y extraño caso lo saca de allí en poco tiempo, de los peligros de la guerra y lo confirma aún más sobre el camino que tiene que seguir. Es un buen músico, capaz de usar varios instrumentos musicales. Sabiendo que él es un artista con la guitarra, los oficiales lo llaman a tocar para ellos. El entretenimiento se prolonga por varias horas. Los oficiales aprecian su don y, apenas pueden lo trasladan a Manila, para completar sus estudios artísticos: “Sería un pecado –le dicen- que un joven así  lo mataran en el frente”.
Ricardo deja el frente de los combatientes y continúa su servicio militar en Manila con un régimen de vida especial. Tiene el tiempo libre y se pone a estudiar teología. Y como había hecho algunos cursos de la carrera eclesiástica en el Seminario de Teruel, le dieron la posibilidad de retomar sus estudios. Tiene la firme decisión de consagrarse a Dios y de ser sacerdote.
Del buen éxito en los estudios lo testimonian el hecho de que el 2 de marzo de 1896 obtiene el título de Bachiller en Artes, con las más altas calificaciones en la universidad “San Tomas de Aquino”  de Manila. En este instituto académico, para pagarse los estudios presta también servicio como vice-bibliotecario.
“Terminada la guerra hice otros cuatro años de Teología, sin salir de la Universidad: en todo cinco años de Dogmática, Moral, S. Escritura y Derecho Canónico, con los premios. Era muy estimado por los padres dominicos y otros Profesores seculares de las distintas Facultades de la Universidad. Esto fue por el lapso de unos meses, pero tuve que tomar parte  como militar en la guerra contra los indígenas y contra los Estados Unidos, en la cual por mi comportamiento tuve dos condecoraciones militares”.
Desde 1894 al 1898, Ricardo va a vivir en el Colegio de San Juan de Letrán de Manila donde se distinguió por comportamiento indiscutible, sea escolástico que religioso. De ese periodo fervoroso de Ricardo, pasado a las filas del ejército español a aquellos  pacíficos de la Iglesia hay una referencia en un pasaje de las noches autobiográficas. 
Excelencia reverendísima Mons. Alfredo Berzosa, obispo de la Diócesis de Lipsa (Prov. De Batangas) en las Islas Filipinas, mi condiscípulo por muchos años, compañero también en el colegio por un tiempo, es testimonio ocular de mis ardientes lágrimas de penitencia, que a modo de río suave y tranquilo brotaban de mis ojos cuando se hacia la lectura espiritual en la Universidad”.
Las etapas hacia el sacerdocio son recorridas en modo decidido y marcadas por los tiempos litúrgicos y sacramentales.
“Durante mi estadía en la Universidad recibí la primera Tonsura e los Ordenes Menores. Más tarde fui destinado como capellán de la Delegación apostólica, en el tiempo de su excelencia Mons. Bautista Guidi, Delegado extraordinario del Santo Padre en las Islas Filipinas, me trató con mucho cariño y casi con veneración, y tuve de sus sagradas manos el Subdiaconado y el Diaconado casi por obediencia completando sus estudios teológicos en la Universidad Santo Tomás de Aquino en Manila, Al poco tiempo, Mons. Juan Bautista Guidi murió santamente en Manila, y yo fui ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1904 y nombrado capellán de la Delegación Apostólica.por el excelentísimo Mons. Jeremías Harty. Arzobispo de manila.nutria estima y benevolencia por aquel sacerdote maduro y apreciando sus cualidades, le ofreció quedarse a su lado recibiéndolo en el mismo palacio y confiándole varios oficios. Yo entonces continué a prestar mis servicios como capellán de coro y altar de la Metropolitana de Manila, porque siendo Diacono, me dieron esta Capellanía: oficio que desempeñe hasta que volví como enfermo en España. Eso fue en febrero de 1905”.
Los documentos de archivo permiten de precisar otros particulares. El conferimiento de los órdenes menores fue en Manila, por mano del Delegado Apostólico Mons. Ladiopelle. Las ordenaciones del subdiaconado y el diaconado fueron celebradas en Manila por el Delegado Apostólico Juan Bautista Guidi. Arzobispo de Manila

, en 1905, decidió regresar a España, donde, en 1907, ingresó en la Orden de los Dominicos como novicio. Pero este no era su camino. Durante unos nueve meses se retiró a los Terciarios Regulares Capuchinos de Torrentes, pero incluso aquí no se sentía en su lugar. Decidió pasar unos meses solo, como ermitaño. Ricardo aún no había entendido lo que el Señor quería de él:"Tengo una maraña de pensamientos y deseos que ni siquiera yo puedo poner para entender algo",le había confiado a su padre que no lo veía feliz.

 Para comprender la voluntad de Dios para él, tomó una decisión valiente: hacer una peregrinación de oración y penitencia a pie a Roma. Salió de Torrijas el 6 de abril de 1909 y, tras atravesar España, sur de Francia y gran parte de Italia, viviendo sólo de limosna, finalmente, el 6 de julio, el 6 de julio siguiente, llegó a la Ciudad Eterna. Ricardo fue acogido durante unos meses por un canónigo de San Juan de Letrán hasta que, el 3 de febrero de 1910, conoció a don Luigi Orione (1872-1940), fundador en Tortona (Alessandria) de la "Pequeña Obra de la Divina Providencia". Este encuentro dio un punto de inflexión definitivo a su vida espiritual.

En 1909 conoció a Don Orione en Roma y se convirtió en un fiel seguidor, inquebrantablemente firme en la confianza en la Divina Providencia.

 En 1930 Don Orione lo envió a Valencia, para comenzar su obra en España.Fue respetado al comienzo de la guerra, porque se ocupaba de los más pobres. Dos veces fueron a su casa los milicianos para eliminarlo, pero se interpuso la gente del vecindario diciendo: “¡Es bueno, ayuda a los pobres, nuestros hijos comen porque está Él!”. Pero la tercera vez, el 3 de agosto de 1936, según la documentación del proceso, lo arrestaron.

miércoles, 25 de octubre de 2023

26 OCTUBRE 1980 . BEATIFICACIÓN DON ORIONE


En la Plaza San Pedro, frente a una multitud de fieles, el venerable Papa Juan Pablo II, anunciaba la beatificación del sacerdote italiano Luigi Orione. Un gran júbilo recorrió el mundo entero uniendo los corazones de tantos y tantas que vieron cambiar su vida sustancialmente en compañía de Don Orione y su Pequeña Obra. Algunos lo conocieron, otros tantos recibieron la acción vigorosa y llena de amor en sus obras.
Los amigos, los religiosos, los alumnos y sus familias de los alumnos, los empleados, los residentes de los hogares y cottolengos, los docentes, los voluntarios, los lejanos y los cercanos. Todos aquellos que alguna vez tuvieron contacto con él o con su obra recibieron parte en el don de su santidad.
Así lo decía el Papa Juan Pablo: “es imposible sintetizar en pocas frases la vida azarosa y a veces dramática de aquel que se definió, humilde pero sabiamente, "el changarín de Dios". Pero podemos decir que fue ciertamente una de las personalidades más eminentes de este siglo por su fe cristiana, profesada abiertamente, y por su caridad vivida heroicamente”.
Como cristiano ejemplar de principios del siglo XX –continuaba– “tuvo el temple y el corazón del apóstol Pablo, tierno y sensible hasta las lágrimas, infatigable y animoso hasta la intrepidez, tenaz y dinámico hasta el heroísmo, afrontando peligros de todo género, tratando a las altas personalidades de la política y de la cultura, iluminando a hombres sin fe, convirtiendo a pecadores, siempre recogido en continua y confiada oración, acompañada a veces de terribles penitencias”.
Pero aquel anuncio de 1980 era un paso más hacia el realizado por el mismo Sumo Pontífice 24 años después, el 16 de mayo de 2004: que “Don Orione es Santo”.

EL MILAGRO DE LA BEATIFICACIÓN
La historia de Jorge Passamonti y de su milagro comienza silenciosamente con un malestar, que siente a fines de Marzo de 1944; malestar al que el médico no le acuerda ninguna importancia y que no impide a Jorge asistir algún que otro día a clase.
Tiene 14 años, frecuenta el primer año del ciclo medio superior de orientación científica, y no es ciertamente de esos chicos a los que les gusta con exceso el estudio.
Con el pasar de los días, después de una aparente mejoría, los síntomas se vuelven alarmantes. La fiebre baja, y al malestar se añade una extraña rigidez muscular.
Aún no se diagnostica la enfermedad, pero cuando Jorge pierde el reflejo de deglución y comienza a faltarle la vista, se ve la necesidad de llevarlo al Hospital.
Entonces la madre, antes de que abandone la casa, pide que le administren los últimos sacramentos. En el Hospital de Lodi, se improvisa un lecho en una salita, depósito de muebles fuera de uso.
El Jueves Santo, 6 de Abril, la enfermedad del muchacho tiene ya nombre; se trata de meningitis tuberculosa.
Los médicos se sienten impotentes y primero dejan entender y luego declaran abiertamente, con suavidad y pesar, que no hay nada que hacer. En 1944 aún no se conoce en Italia el uso de los antibióticos. De meningitis se muere; y si alguno sobrevive, quedará reducido a vida vegetativa, a causa de los gravísimos handicaps que produce.
El 7 de Abril, Viernes Santo, aumentan los síntomas mortales. Jorge está en coma, no llega a tragar ni una gota de agua. Lo más que puede hacer su madre es humedecerle los labios resecos.
Por la tarde pasa el Obispo Mons. Colchi Novati, y las hermanas le piden una bendición especial para ese muchachito que se está yendo. El obispo va al lecho y recita en alta voz las oraciones para los moribundos.
“Al anochecer, narra la Sra. Passamonti, viene el director, Dr. Pedrimoni, me dice que el muchacho no llegará a la mañana, y me pregunta si tengo la ropa lista para vestirlo.
Jorge -continúa la Señora Passamonti-, estaba con una bolsa de hielo en la cabeza. Yo que no sabía a que Santo recurrir, había deslizado debajo de la bolsa una estampa con la imagen de Don Orione. La había traído a casa de una de mis hijas, que la había recibido a su vez de una maestra.”
Hacía cuatro años que Don Orione había fallecido, y la fama de sus virtudes cristianas estaba entonces muy viva. Se trataba en todo caso de una devoción nueva, y puede ser que la Sra. Passamonti pensara que un santo que hace poco que está en el cielo tenga más milagros a disposición.
“Pero yo, continúa ella, no le pedía la gracia de que me salvara a mi hijo. Me parecía pedir demasiado. Le pedía solamente que durara unas horas más, para que su padre, que estaba de viaje desde S. Remo, pudiera verlo aún con vida.
El año anterior, cuando falleciera otro niño, su padre no había llegado a tiempo para saludarlo. Y ahora este se nos iba a ir..... Decía a Don Orione: ¿Qué son para ti unas pocas horas? Tienes toda la eternidad a tu disposición. Di al Señor que conserve con vida a Jorge hasta la mañana, cuando llegue el tren con su padre”.
“Sería las dos de la mañana-agrega la Sra. Passamonti- cuando Jorge de repente se sentó en la cama, y él, que desde hacía días no hablaba, me dice: `Mamá, mamá, ¡qué luz, qué luz!`. A lo que yo, a mi vez le contesto: ´¿Pero dónde está la luz, Jorge? Será la luz del Señor que viene a llevarte. Quédate tranquilo. Reza por tu papá. Feliz de ti, que te vas al cielo.
Tampoco yo me daba cuenta de lo que decía, porque estaba convencida de que Jorge se nos estaba yendo de veras. Por el contrario, acierto punto, él me dice: “Sabes, mamá, ya no me muero más”. Se apoya en mi brazo y queda con la mirada fija en un rincón de la pieza. Luego agrega: “Ahora, duerme tú también”.
Imaginarse si yo estaba entonces con ganas de dormir. Pero él seguía insistiendo para que durmiera. Entonces para complacerlo, me envolví en una frazada, y fingí que me dormía sentada en una silla.
Pero él no se dejaba engañar, quizá porque intuía que tenía los ojos bien abiertos.
“Te dije que duermas, no finjas”
Luego sucedió que hubiera creído imposible. Me dormí de veras, y cuando me desperté era ya el alba, y Jorge estaba extendido con una calma que me hubiera parecido la de la muerte. Y pensaba dentro de mí: ¡qué madre que soy!¡Dormir mientras un hijo muere! Perdóname Jorge, no lo hice queriendo.
Pensé luego que debía comenzar a limpiar la pieza, y fui a buscar una escoba. De vuelta, encontré a Jorge sentado en la cama, embebiendo un pan negro con una taza de leche, y sin darme tiempo a hablar, me dice:
¿Mamá, no hay más pan? Este se acaba. Tengo mucha hambre, me siento del todo vacío.” Corrí entonces afuera a llamar a la hermana: Hermana, venga que mi hijo está comiendo.
La religiosa pensaba que yo desvariaba a causa del gran dolor. Son cosas que pasan. Pero cuando entró en la salita y vio ella también que Jorge mojaba el pan en la leche, se apoyo en la puerta como si se estuviera desmayando. No te muevas, que voy a llamar al doctor.
¿Qué podía hacer el doctor? Venir, verificar que la fiebre de 42 había bajado a 36, que los síntomas de la meningitis habían desaparecido, para decir luego: “Señora, no se haga ilusiones; quizás sea una mejora transitoria”.
“¡Pero que mejora transitoria! Exclama la Sra. Passamonti. Por la tarde la noticia de la curación se había extendido ya por toda la ciudad, y al día siguiente la pieza de Jorge estaba llena de gente, compañeros de colegio y las respectivas madres que le traían bizcochos, caramelos y miel. Y él comía de todo, con gran disgusto del doctor, que decía: “¡Qué gente sin cabeza! Queréis hacerlo volver al estado de muerte.
Jorge insistió para dejar cuanto antes el hospital y volver a clase.
Con el tiempo desapareció también el estrabismo y no apareció ninguna de las secuelas más temidas. Más aún, Jorge no solo no perdió el año, sino que fue promovido con honor pudiendo continuar con los estudios hasta graduarse de ingeniero.
En los años siguientes su caso fue examinado varias veces por teólogos y médicos; se redactó un informe clínico de 150 páginas; fueron interrogados los testigos, y se confrontaron las deposiciones y datos.
La curación resultaba repentina y perfecta, como se exige para un milagro. Cuando luego, la causa de beatificación pasó a Roma, éste fue el caso elegido y estudiado por los jueces.

martes, 17 de octubre de 2023

18 OCTUBRE, ANIVERSARIO CANONIZACIÓN DE LOS PADRE DE SANTA TERESITA


LUIS MARTIN Y MARIA AZELIA GUERIN PADRES DE SANTA TERESITA, QUE FUERON CANONIZADOS EL 18 DE OCTUBRE. 2015
El Papa Francisco declara santos a los padres de Santa Teresa de Lisieux
Los santos esposos Luis Martin y María zelia Guérin vivieron el servicio cristiano en la familia, construyendo cada día un ambiente lleno de fe y de amor; y en este clima brotaron las vocaciones de las hijas, entre ellas santa Teresa del Niño Jesús”.
En definitiva, “el testimonio luminoso de estos nuevos santos nos estimulan a perseverar en el camino del servicio alegre a los hermanos, confiando en la ayuda de Dios y en la protección materna de María. Ahora, desde el cielo, velan sobre nosotros y nos sostienen con su poderosa intercesión”.
Los nuevos santos
El de los padres de Santa Teresa de Lisieux, de quien el Papa Francisco es devoto, ha sido el primer matrimonio en ser canonizado en la misma ceremonia en la historia de la Iglesia.
Louis Martin nació en Burdeos (Francia) el 22 de agosto de 1823 y falleció en Arnières-sur-Iton (Francia) el 29 de julio de 1894. Maria Zelie Guérin nació en San Saint-Denis-Sarthon (Francia) el 23 de diciembre de 1831 y falleció en Alençon (Francia) el 28 de agosto de 1877.
La familia, después de diecinueve años de matrimonio, ante la crisis económica que afligía a Francia, queriendo garantizar bienestar y futuro a sus hijos, halló la fuerza de dejar la ciudad francesa de Alençon y trasladarse a Lisieux. Luis Martín trabajó como relojero y joyero, y Celia Guérin como pequeña empresaria de un taller de bordado. Junto con sus cinco hijas, emplearon tiempo y dinero en ayudar a quienes tenían necesidad.

lunes, 16 de octubre de 2023

SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA 17 DE OCTUBRE

 


SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA

Que no te amedrenten los que se dan aires de hombres dignos de todo crédito y enseñan doctrinas extrañas a la fe. Por tu parte, mantente firme como un yunque golpeado por el martillo. Es propio de un grande atleta el ser desollado y, sin embargo, vencer. Pues ¡cuánto más hemos de soportarlo todo nosotros por Dios, a fin de que también él nos soporte a nosotros! Sé todavía más diligente de lo que eres. Date cabal cuenta de los tiempos. Aguarda al que está por encima del tiempo, al intemporal, al invisible, que por nosotros se hizo visible; al impalpable, al impasible, que por nosotros se hizo pasible; al que en todas las formas posibles sufrió por nosotros. (Carta de San Ignacio de Antioquia año 30/107 - a San Policarpo de Esmirna 1,1 -4, 3.)

sábado, 14 de octubre de 2023

DIA DE LA MADRE EN ARGENTINA

  En 1931 el Papa Pío XI dedicó el día 11 de octubre a la "Maternidad de María" cómo recuerdo de que 1.500 años antes,en 431, el Concilio de Éfeso había proclamado a María cerdadera Madre de Cristo.Con  el correr de los años, se estableció en Argentina se eligíó que el domingo posterior o anterior a esa fecha que  se celebre siempre el tercer domingo de octubre

Durante su visita al Santuario de Itatí (Corrientes, Argentina), el 27 de junio de 1937, Don Orione expresa su amor a María, la Gran Madre. Lo compartimos para celebrar el Día de la Madre en Argentina.

¡María! María Santísima!

¿No eres tú "el segundo nombre"?

¿Hay algún nombre más suave y más invocado

después del nombre del Señor?

¿Hay alguna creatura humana,

alguna mujer, alguna madre más grande,

más santa, más piadosa?

Nuestras madres pasan, mueren;

María, Madre de nuestras madres,

es la gran Madre que no muere.

Han pasado veinte siglos,

y está hoy más viva

que cuando cantó el Magnificat

y profetizó que todas las generaciones

la llamarían bienaventurada.

María perdura, vive y permanece,

porque Dios quiere que todas las generaciones

la sientan y tengan como Madre.

María es la gran Madre

que resplandece de gloria y de amor

en el horizonte del cristianismo;

es guía y consuelo para cada uno de nosotros:

es Madre poderosa y misericordiosísima

para todos los que la llaman e invocan.

Es la Madre misericordiosa y santísima

que siempre escucha los gemidos del que sufre,

siempre dispuesta a escuchar nuestras súplicas.

Es Dios quien la hizo tan grande:

“el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas” [Luc 1, 49]

y la hizo grande porque la vio tan humilde,

“El miró con bondad la pequeñez de tu servidora” [Luc 1, 48]

y la hizo grande,

llena de gracia,

bendita entre todas las mujeres,

toda pura e inmaculada,

porque la eligió por Madre,

y, como tal, quiere que sea honrada

por sobre toda la creación.

Y el honor rendido a Ella

sube hasta su Hijo, el hombre-Dios,

Jesús, nuestro Señor.

Esta es nuestra fe en María, nuestro culto

y nuestro dulcísimo amor

a la Virgen Santa, a la Madre de Dios

Nosotros vamos a Jesús por María.

Los pastores buscaron a Jesús,

y lo encontraron en los brazos de María.

Los Reyes Magos vinieron desde una región lejana

buscando al Mesías,

y lo adoraron en los brazos de María.

Y nosotros, pobres pecadores,

¿dónde podremos encontrar ahora y siempre a Jesús?

¡Hijos míos, lo encontraremos y adoraremos

en los brazos y en el corazón de María!

Informe: P. Facundo Mela