SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


sábado, 7 de junio de 2025

PENTECOSTES .MEDITACIÓN DE DON ORIONE

 

 

Una larga carta del Padre Fundador, dirigida a una Hermana enferma. Una hermosa meditación sobre el misterio de Pentecostés.

Vigilia de Pentecostés, 19 de mayo de 1923

Buena Hija del Señor:

"¡Gracia y paz a usted, a su óptima hermana y a Sor María, de parte de Dios, nuestro Padre celestial, el Señor Redentor y Dios Nuestro Jesucristo y del Espíritu Paráclito, Dios y santificador de las almas!

Deseo hacerle llegar una palabra para la dulce solemnidad de Pentecostés.

"PENTECOSTÉS: palabra griega que significa quincuagésimo. Era una fiesta solemnísima para los Hebreos, como lo es solemnísima para los cristianos: dos fiestas, que si bien diversas entre ellas, son análogas por la íntima relación que existe, en general, entre las figuras del Antiguo Testamento y el cumplimiento de las mismas figuras en el Nuevo Testamento. La coincidencia de los dos clamorosos advenimientos confirma muy bien la conexión que existe entre ellos.

Para los Hebreos, Pentecostés era la fiesta de la siega, (Éxodo 23,16), era la solemnidad de la mies (...) La tradición hebraica daba a dicha fiesta tanta solemnidad y carácter de la más profunda santidad, porque el pueblo hebreo entendía y quería con esta fiesta, agradecer a Dios el haber dado en este día la ley sobre el monte Sinaí (...)

Como los hebreos solemnizaban la promulgación de la ley mosaica, así los cristianos, solemnizamos la promulgación del Evangelio, el establecimiento de la ley de Jesucristo y la fundación pública de la santa Iglesia acaecida por la venida milagrosa del Espíritu Santo sobre los Apóstoles (...)

Pero a usted, ¡oh Hija del Señor!, le será de inefable consuelo espiritual, el leer devotamente en estos días, el capítulo 2 de los Hechos donde se narra la historia del Pentecostés cristiano, cincuenta días después de la Resurrección del Señor.

Nuestro Pentecostés es una de las tres principales fiestas del año: Pascua, Navidad, Pentecostés, y es tan superior al Pentecostés de los Hebreos, cuanto la ley de gracia es superior a la ley mosaica, y cuanto el cumplimiento de nuestros grandes misterios supera todo aquello que era solamente figura.

¡Cuántas maravillas nos descubre la fe en este misterio! La tercera persona de la Ssma. Trinidad ha descendido sobre los hombres, para colmarlos de inmensa y divina liberalidad, de sus gracias más abundantes y de dones celestiales. En este día de Pentecostés, Nuestro Señor da la última mano a la gran obra que El miraba en todos sus Misterios. Es en este día de Pentecostés que Jesús se ha formado un nuevo pueblo de adoradores.

Hoy, Dios ha mandado su Santo Espíritu sobre la tierra para renovar la faz del mundo, para crear su Iglesia, 'conservadora eterna de su sangre y Madre de santos', como la llama Manzoni en aquel himno tan sublime que él dedica a Pentecostés.

Hoy, ya no es la proclamación de la ley de justicia del Sinaí, sino de la ley de gracia, de caridad, de misericordia. Pentecostés es el fin y la consumación de todo lo que Dios ha obrado y sufrido por la humanidad.

¡Qué gran día es éste! No es ya la celebración de un misterio pasado, como en otras fiestas, sino de un misterio de la santa Iglesia de Jesucristo.

El Espíritu Santo descendió visiblemente sobre la Iglesia naciente, un día domingo, en la gran fiesta de Pentecostés de los Hebreos, a fin de que, en aquel mismo día, en el cual Dios había dado la antigua ley sobre el Sinaí, ella fuese abolida por la nueva (...)

¡Oh, pidámosle a Nuestro Señor, que quiera escribir de la misma manera su santa ley en nuestros corazones, con el dedo de su diestra y estamparla tan profundamente que no se borre jamás!

San Lucas, hablando de la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles dice: 'se les aparecieron unas lenguas como de fuego, las que, separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos; y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse' (Hechos 2,3-4).

De este fuego había ya evidentemente hablado el Señor cuando dijo: 'He venido a traer fuego sobre la tierra, ¿y qué otra cosa deseo sino que arda en todos los corazones?' (Lc 12,49).

Era el fuego de la caridad de Jesucristo, era el fuego del apostolado que recibieron los Apóstoles y que luego esparcieron por toda la tierra. Y este fuego apareció en forma de lenguas, para que los apóstoles, con sus lenguas expandiesen el fuego de la divina caridad en todos los corazones dóciles a la gracia (...)

Las lenguas de fuego eran también una figura sensible del don de lenguas', en gracia del cual, los apóstoles pudieron hacerse entender por las gentes de todas las naciones.

El árabe, el parto y el sirio, escucharon sus sermones, dice Manzoni; pero ¿qué escucharon? La voz del Espíritu. Era por lo tanto, el Espíritu Santo el que hablaba por la boca de los apóstoles.

Las lenguas de fuego distribuidas, significaban la caridad, el fuego, la diversidad el lenguaje. Y todos fueron llenos del Espíritu Santo...

El Divino Paráclito descendió sobre todas sus potencias y facultades, colmó de luces celestiales sus inteligencias; les fueron revelados los misterios más profundos, les dio fortaleza y valor sobrehumano para que propagasen el Evangelio y diesen su sangre por la fe. Ellos tuvieron una fe y un heroísmo apostólico. Les concedió dones interiores y exteriores y una santidad singular, diría superior.

La elocuencia de San Pedro, bajo la inspiración del Espíritu Santo, bastó para iluminar en la fe, amonestar, persuadir y convertir, en aquella primera prédica, alrededor de tres mil personas, las cuales fueron inmediatamente bautizadas (Hechos 2,41)(...)

La Misa del día de Pentecostés tiene la hermosa secuencia del 'Ven Espíritu Santo'. En los siglos pasados, se sonaba en la Iglesia una trompeta, como para imitar el ruido venido del cielo; y en otras Iglesias se hacían caer pétalos rosados, para simbolizar las lenguas de fuego, de ahí el nombre de 'Pascua rosada', que se dio a esta dulcísima solemnidad.

¡Oh, invoquemos nosotros también al Espíritu Santo!, para que venga sobre y dentro de nosotros, y como hizo con los apóstoles, nos transforme a nosotros, y como hizo con los apóstoles, nos transforme a nosotros, miserables, por la efusión de sus dones, nos haga humildes y fervorosos siervos, hijos y misioneros de la caridad.

Y como el misterio de Pentecostés continúa siempre invisiblemente en la Iglesia, así descienda y viva siempre en nosotros, la caridad habitual o gracia santificante. Es éste, el primero y más necesario don del Espíritu Santo, que nosotros debemos implorar hoy y siempre.

Que El ilumine nuestra mente con el don de la inteligencia; nos eleve con el don de sabiduría al conocimiento de las verdades divinas. La ciencia que viene del Divino Paráclito, nos lleve a despreciar los bienes y las bajezas de la tierra, por el conocimiento de Dios y nos dé aquel 'gusto interno', como escribe San Buenaventura, que llena el alma de suavidad por la cual dice el salmista: 'gustad y ved, cuán dulce es el Señor' (Salmo 33,9) (...)

El Espíritu Santo es Fuente Divina de verdad, caridad y felicidad interior.

¡Oh, descienda sobre nosotros el Espíritu Santo! ¡Espíritu de verdad, de oración, de unión, de misericordia y de divina caridad!

Y la Bienaventurada Virgen, que ciertamente se encontraba en aquella selecta reunión de Jerusalén, recogida con los apóstoles, los discípulos y las pías mujeres en oración, cuando alrededor de la hora tercia (las nueve de la mañana), vino de repente del cielo aquel ruido casi como un viento impetuoso y llenó toda la casa, donde se encontraban reunidos con María, Madre tiernísima y capitana de nuestra naciente Congregación; nos obtenga de Jesús todos los copiosos dones y frutos del Espíritu Santo, que nos dilatan de caridad el corazón, como dilataron el corazón de San Felipe Neri y nos conceda vivir encendidos de caridad para poder inflamar de divina caridad a todas las almas.

Que este Espíritu del Señor, la conforte, ¡oh Hija de la caridad de Jesús Crucificado!, en su enfermedad, le dé paciencia y amor al sufrimiento, por amor de Jesús Crucificado y de María Ssma.

La bendigo junto con sus hermanas y parientes y con la Hermana. Y Jesús nos bendiga a todos, nos asista y nos consuele, ahora y siempre.

Devotísimo en Cristo

Don Orione

Fuente: "Don Orione a las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad"

fuente: Lo que yo recibi p. Facundo Mela

 

 

 

viernes, 6 de junio de 2025

AMOR ACTIVO Y ORANTE




 

Don Orione a menudo señaló a la Familia de Nazaret como modelo de vida cotidiana activa y contemplativa, simple, sacrificada, conducida por la obediencia a la voluntad de Dios. Hablando de las "lecciones" de Nazaret y de la santa Familia, Don Orione observaba:

"En esta familia se trabajaba mucho; también en nuestra familia religiosa debe estar el trabajo continuo; no sólo rezar, sino también trabajar. La de ustedes es vida contemplativa y de trabajo al mismo tiempo. Cuando estén delante del Santísimo Sacramento, recen, estén todas en Dios, no piensen en nada, piérdanse, por así decirlo en Dios. En cambio, cuando obren, cumplan bien su deber como y porque lo quiere el Señor".
El Sí obediente unifica acción y contemplación en aquel que ama a Dios y sirve al prójimo. Camino a la santidad es conocer y responder Sí a la voluntad de Dios. Leamos al respecto otra bella página de Don Orione 
En el año 2007,El P. Flavio Peloso, entonces Superior General de la Obra Don Orione, envió desde la Curia General (Roma, Italia) una circular titulada "Ver y servir a Cristo en el hombre" a todas las comunidades orionitas del mundo, donde religiosos, religiosas y laicos se congregan. A través de sus páginas, el Superior General va delineando la identidad de los orionitas como hombres y mujeres de oración y acción, capaces de ver y servir a Cristo en el prójimo, impulsados por un amor capaz de renunciar totalmente a sí mismo.
“Si el contacto con Dios falta del todo en mi vida, puedo ver en el otro sólo al otro y no logro reconocer en él la imagen divina. Y si en mi vida me vuelco completamente en la atención por otro, queriendo ser solamente «piadoso» y cumplir mis «deberes religiosos», entonces se reseca también mi relación con Dios”, advirtió.
Poniendo esta identidad en el contexto actual, explicó que “para Don Orione evangelizar era, antes que nada, abrir un Pequeño Cottolengo, un orfanato, era ocuparse de los niños y de los viejos”, al tiempo que señaló como “la mayor tentación de hoy es quedar inmersos también nosotros en la cultura de lo cómodo, que consiste en contentarnos con lo que hacemos, a niveles cada vez más bajos, criticando a los que corren todo el día y sufren con el trabajo, tranquilamente sentados y pasando horas frente a la TV o en el ordenador, sin hacer nada”. “Muchas veces la oposición está entre caridad (de la actividad y la oración) e indolencia o apatía”, concluyó.
Lejos de poner a Don Orione sobre el altar de la excepcionalidad y de un ideal inalcanzable, el P. Flavio citó algunos ejemplos de quienes hoy en día trabajan movidos por la Divina Providencia. “El amor al prójimo es maravilloso pero también normal, posible para todos. Todavía hoy, en el clima de desencanto individualista y burgués que influye también en nosotros los religiosos, es fácil reconocer cómo, entre los hermanos, los más activos, los más celosos en la pastoral, los más generosos en darse a los demás, los más abiertos a la hora de responder a los cambios que la situación y los tiempos requieren… son aquellos que tienen más caridad, más vida de Dios, más entusiasmo, más dinamita”, enfatizó.
Para finalizar, animó a “reemprender el camino desde Cristo, enraizados y fundados en la caridad, es cuestión de vida o muerte de nuestra vida religiosa, de nuestra orioninidad”.

jueves, 5 de junio de 2025

¡¡¡SOLO DIOS!!!


 Ayer estaba en la habitación de un buen sacerdote y me fijé en estas palabras que encontré escritas: Sólo Dios!

En ese momento tenía la vista cansada y dolorida y con la mente repasaba tantas jornadas cargadas de trabajo como la de ayer, y sobre el torbellino de tantas angustias y el sonido confuso de tantos suspiros me parecía escuchar la voz afable y bondadosa de mi ángel que me decía: Sólo Dios!, alma desolada, sólo Dios!

Debajo de una ventana había una planta de ciclamino, más adelante un corredor y algunos sacerdotes haciendo meditación; más allá un crucifijo, un querido y venerado crucifijo que me recordaba años hermosos e inolvidables. Allí, a los pies del Señor, se detuvo mi mirada llena de lágrimas. Me parecía que mi alma se elevaba, y que una voz de paz y consuelo salía de aquel corazón traspasado y me invitaba a subir, a ofrecer a Dios mis dolores y a rezar. Qué silencio dulce y lleno de paz...! y en el silencio iba repitiendo dentro de mí: sólo Dios!

Me parecía sentir en torno a mi alma una atmósfera benéfica y calma!... Y pude entender la razón de los sufrimientos presentes: vi que en vez de buscar de agradar sólo a Dios! en mi trabajo, hacía años que andaba mendigando las alabanzas de los hombres, buscando y deseando constantemente que me pudieran ver, apreciar, aplaudir; e hice el propósito de comenzar una vida nueva también en esto: trabajar buscando sólo a Dios!

Trabajar bajo la mirada de sólo Dios! Sí, en estas palabras se encierra toda la regla nueva de vida, todo lo que se necesita para la Obra de la Divina Providencia: la mirada de Dios! Hay que comenzar una vida nueva, y comenzarla desde aquí: trabajar buscando sólo a Dios! Trabajar bajo la mirada de Dios! de sólo Dios

La mirada de Dios es como el rocío que fortalece, como un rayo luminoso que fecunda y dilata: trabajemos, pues, sin alarde y sin tregua, trabajemos bajo la mirada de Dios, de sólo Dios!

La mirada humana es un rayo ardiente que hace empalidecer aún los colores más resistentes: en nuestro caso sería como el soplo de un viento helado que dobla y quiebra el tallo todavía tierno de esta pobre plantita.

Toda acción hecha para hacer alarde y para ser vistos pierde su frescura a los ojos del Señor: es como una flor que pasa por muchas manos y deja de ser presentable.

Pobre Obra de la Divina Providencia, la flor del desierto que crece, se abre y florece porque Dios se lo ha dicho, y que no se altera si el pájaro que pasa lo ve o si el viento que sopla arranca sus hojas apenas formadas.

Por nuestra alma y por toda nuestra vida: sólo Dios! sólo Dios! La soledad sin Dios hará descansar el espíritu pero endurece el corazón: planicie florecida y aromática, pero sin más que un sol pálido y mortecino. La soledad con Dios, en cambio, es una atmósfera cálida y dulce que por sí sola puede curar las angustias del corazón

Sólo Dios! qué útil y consolador es querer sólo a Dios como testigo! Sólo Dios! es la santidad en su grado más alto! sólo Dios! es la seguridad más fundada de entrar un día en el cielo.

Sólo Dios!, hijos míos, sólo Dios!


 En "L'Opera della Divina Provvidenza", 3 de septiembre de 1899. Es una página con resonancia autobiográfica y de gran valor poético y espiritual

miércoles, 4 de junio de 2025

¡¡¡ SEAN POBRES DE VERDAD !!!

Sean pobres de verdad!

             ¡Sean pobres de verdad! Antes de ayer al entrar aquí, encontré sobre esta mesita un tapete que he retirado, pero merecían que lo hubiera quemado, como hice con los sofás en Bra. Para hacerse santo, no se necesitan sofás, ni tapetes, ¡fuera, fuera!  Vayamos a la buena de Dios, vayamos a lo pobre, según el espíritu de Jesucristo que no tenía donde reclinar la cabeza. 
A Don Bosco, cuando iba a ver al Papa, tenían que prestarle una sotana decente. En Turín, está la sotana de Don Bosco, una, no hay más que una, aquella vieja que usaba mientras vivió, porque le amortajaron con otra, con una nueva. También ustedes buscad tener un solo hábito. Hace falta pobreza práctica. Algunos frailes, algunas monjas aman la pobreza pero a su modo, sin incomodidades.
Uno de mis clérigos quería ser misionero y andaba diciéndolo siempre, y me importunaba continuamente. Quería partir ya. Una mañana le vi llorando (como algunas monjas que llorisquean siempre); “¿qué te pasa?” le pregunté. “No tiene azúcar el café, está amargo”, “¿De veras? ¿Y quieres ser misionero? ¡Anda, anda! que para ser misionero se requiere otra cosa...


Algunos se lamentan siempre... Pero no se lamentaba Jesús que nació pobre, y murió desnudo en la cruz. Pudo nacer en un palacio principesco; nació en un establo. ¿En un colchón de blandas plumas? No, en un establo. ¡Qué placer a imitación de Jesús, dormir sobre un colchón de paja, en un jergón... ¡Decís que está duro, que pincha! ¡Qué consuelo poder decir “estoy en el colchón de paja con Nuestro Señor”! ¿Tenes el frío? Nuestro Señor sufrió mucho. ¿No se calentaba en Belén con el aliento del asno? ¿Y no lo sufrió por nosotros? ¿Y no habéis padecido hambre vosotras? Yo si, por gracia de Dios.  Algunas cosas no pueden predicarse sino se han probado antes...
            Una vez prediqué durante la cuaresma en Sale, donde el arcipreste se asombró de que acudiera mucha gente. Una tarde, varios buenos sacerdotes, alrededor de la mesa con una buena botella delante, comentaban entre ellos. Creían que yo estaba dormido, porque había confesado, predicado y estaba muy cansado. Y se preguntaban: ¿Quién sabe por qué, éste que no ha estudiado, atrae más gente que nosotros, con estamos doctorados en Teología? Yo, que no dormía, abrí la puerta y les dije: “Les digo yo por qué; soy pobre, he pasado hambre, frío, fatiga; ustedes, por el contrario, son señores.  Si hubieran pasado por esas situaciones, encontrarían ciertas palabras que hacen el bien; el pueblo entiende que sentimos como él, que sufrimos como él, el pueblo capta el espíritu de Nuestro Señor”.

He visto en Venecia dos hermanas que, al verlas, no daríamos un centavo por ellas; pero por la caridad del Señor, mantienen a doscientos muchachos, y ¡qué muchachos! Verdaderos bandidos... Era un colegio laico donde enseñaron a estos muchachos a odiar a los sacerdotes, tanto que no querían saber nada de nosotros, hicieron una medio revolución, marcharon y rompieron todo... Bien, dos hermanas, dos pobres trabajadoras, que en una sola jornada han limpiado y ordenado la cocina, la enfermería y la ropería... Les pregunté de donde sacaban fuerzas para hacer tanto.  Respondieron: “Comulgamos cada mañana”. ¿Comprenden? ¿Comprenden? Muchos comulgan por la mañana pero no les produce los mismos efectos.  




martes, 3 de junio de 2025

TODO CRISTIANO ES DISCÍPULOS-MISIONEROS

 




El Papa Francisco en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium profundiza aún más el protagonismo de los cristianos poniendo juntos el ser “discípulos-misioneros”: “todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos “discípulos” y “misioneros”, sino que somos siempre “discípulos-misioneros”.[1]

Entonces, ¿a qué cosa los llama este protagonismo de discípulos-misioneros orionitas?

Los llama a ser discípulos-misioneros según un estilo específico, una identidad concreta, la de ser hijos e hijas de San Luis Orione. Vuestro lugar y el nuestro en la Iglesia, en el seguimiento de Jesús, tiene una clara identidad carismática. ¡Son discípulos-misioneros orionitas! ¡Discípulas-misioneras orionitas! ¡Tienen un “nombre” pero también un “apellido” que los identifica y les da una cualidad!

En consecuencia, este discipulado y misionariedad tienen características que los hacen, no “anónimos”, sino “identificables”. Donde está un joven, una joven orionita, enseguida se hacen presentes los valores y las opciones que Don Orione ha hecho y haría en el hoy de las realidades donde están insertos: en el trabajo, en el estudio, en la familia, en la Iglesia, en la sociedad, cualquiera sea vuestra responsabilidad.

• Donde hay un joven o una joven orionita se respira la caridad, esa caridad universal que se hace pequeña con los pequeños, y que dona a todos el consuelo y la misericordia de Dios, que no tiene miedo de “tocar la carne de Cristo en el pobre”, con palabras del Papa Francisco.

• Donde hay un joven orionita se instaura la cultura de la solidaridad, de la inclusión, de la compasión, porque “en el más miserable de los hombres brilla la imagen de Dios”.

• Donde hay un joven orionita, discípulo-misionero, se transmite la confianza en la Divina Providencia, y ustedes mismos se hacen “providencia”, se transforman en “bendición” para los demás, irradiando en vuestra vida y con vuestra vida los valores del Reino: la justicia, la verdad, la reconciliación, la paz, porque han hecho de Cristo y de su Evangelio el centro y el sentido de vuestra vida y de vuestras opciones.

• Donde están los jóvenes orionitas está María, la madre, el modelo y el camino seguro que nos lleva a Jesús y a los hermanos. Con María son fuertes en la fe, se nutren de la Palabra del Hijo, se consolidan en la oración y en los sacramentos para ser luego testigos coherentes y fieles coMo Ella.

• Donde está un joven, una joven orionita, se construye la Iglesia en la comunión, en la fraternidad, en las periferias del hombre y de las situaciones más dolorosas y necesitadas. Porque ser orionita, es estar activamente comprometido en la promoción humana y en la defensa de la dignidad de cada persona, es estar comprometidos con la vida frágil. Papa Francisco les dijo a ustedes, jóvenes: “Somos parte de la Iglesia; más aún, nos convertimos en constructores de la Iglesia y protagonistas de la historia... en la Iglesia de Jesús las piedras vivas somos nosotros, y Jesús nos pide que edifiquemos su Iglesia; cada uno de nosotros es una piedra viva, es un pedacito de la construcción…”.

• El joven discípulo-misionero está siempre en permanente camino de “seguimiento” del maestro del cual es “discípulo” y en permanente tensión evangelizadora y misionera, para anunciar y llevar a todos a Aquel que sigue. “El discípulo, fundamentado en la roca de la palabra de Dios, se siente impulsado a llevar la buena noticia de la salvación a sus hermanos. Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla: cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede no anunciar al mundo que sólo Él nos salva”.

lunes, 2 de junio de 2025

“TESTIGOS ALEGRES DEL EVANGELIO”



“TESTIGOS ALEGRES DEL EVANGELIO”

... el joven orionita discípulo y misionero se caracteriza por ser  un “testigo alegre”. Jóvenes orionitass, protagonistas del gran “sueño” de Don Orione: discípulos-misioneros son, así, “alegres testigos del Evangelio”.

“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por El son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”. Con estas bellísimas palabras inicia la Exhortación apostólica Evangelii gaudium.

La “alegría” es, por lo tanto, la nota distintiva del cristiano. Pero lo es en particular de los jóvenes. Los jóvenes son naturalmente alegres, optimistas, entusiastas, creativos... de no ser así habría que preocuparse.

La “alegría” que está en el corazón de quien ama y sigue a Jesús es ya, en sí misma, un instrumento de evangelización; la “sonrisa”, que es expresión de la alegría y de la serenidad del corazón, es un medio eficaz para testimoniar la fe. El Papa ha hablado últimamente de la “revolución de la ternura”, quiero agregar también que existe una “revolución de la alegría”, la “revolución de la sonrisa”. Somos portadores de aquella alegría que con frecuencia falta en nuestro mundo, alegría que con muchas veces se confunde con el estruendo de las discotecas, de la diversión banal, del poseer y del placer … Nosotros somos testigos de la alegría verdadera y perenne que promete Jesús a quien permanezca con El: “vuestro corazón se alegrará y nadie les podrá quitar esta alegría” (Jn 16,22-23).

Lo dice bellísimamente el Documento de Aparecida: “la alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, reconocido como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades; deseamos que la alegría de la buena noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino, pidiendo limosna y compasión.

La alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio La alegría del discípulo no es un sentimiento de bienestar egoísta, sino una certeza que brota de la fe, que serena el corazón y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios. Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer, con nuestra palabra y obras, es nuestro gozo”.

Seguramente sentimos ya dentro nuestro, el eco de la experiencia de Don Orione, sentimos su voz en nuestro corazón repitiéndonos hoy: “La perfecta alegría no puede existir sino en la perfecta dedicación de sí mismo a Dios y a los hombres, a todos los hombres, a los más miserables como a los más física o moralmente deformes, a los lejanos, a los más culpables, a los más adversos”.

Si hemos dicho que no puede existir un cristiano, un joven cristiano, que no sea testigo de la alegría, podemos entonces decir que no puede existir un orionino, una orionina, un joven, una joven orionina triste; la alegría de Jesús, de su caridad y misericordia, de su salvación, es distintiva de nuestra identidad como hijos e hijas de San Luis Orione.

Don Orione ha sido testigo de esta alegría, de la alegría del Evangelio, y la ha transmitido y pedido siempre a sus hijos e hijas, a los alumnos, a los jóvenes, a los laicos, podríamos decir, hasta su último respiro, alegría incluso en las dificultades, en las contradicciones, en los sufrimientos, alegría invencible porque Jesús ha vencido toda tristeza y todo mal.