SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


jueves, 12 de junio de 2025

SAN ANTONIO DE PADUA


 DON ORIONE DEVOTO DE SAN ANTONIO

 Don Orione fue un gran devoto de San Antonio de Padua (Fernando Martins de Bulhões, nacido en Lisboa el 15 de agosto de 1195) de quien conocía bien la biografía. [1] Rastreó su veneración especial a este Santo al primer impulso de su vocación, cuando, a la edad de 13 años, entró en el convento de los frailes menores de Voghera (PV), se fue, después de sólo un año, por fragilidad de salud. "Me enfermé de neumonía que dejó mi corazón palpitante y se dijo que moriría pronto. ¡Lloré tanto por tener que salir del convento! [2] ""Suspiraba tanto por vestir al sayo franciscano y servir en la humildad del espíritu y en la humildad y pobreza de la vida, Aquel "cuya vida - dice el poeta más alto - sería mejor cantada en la gloria del cielo". [3]

 Esa breve experiencia franciscana ayudó a dejar huellas en don Orione adolescentes algunos rasgos espirituales que serán típicos de su personalidad como la confianza en la Divina Providencia; la experiencia de la Paternidad de Dios en las criaturas y su historia; la actitud de las 'minoritas', la pobreza, la sencillez y la humildad; y otros como la austeridad y la fortaleza de la vida.

Durante su vida, Don Orione construyó tres santuarios dedicados a San Antonio de Padua: en Cuneo, donde había una colonia agrícola de San Antonio; en Ameno (NO), el santuario sirvió como iglesia para el Hospicio de San Antonio para ancianos,[4] y en Reggio Calabria con la obra de caridad adjunta para huérfanos llamada Opera Antoniana delle Calabrie. [5] Además, publicó dos revistas dirigidas a la devoción a San Antonio, una en Cuneo y otra en Reggio Calabria, en las que tuvo la oportunidad de escribir sobre el Santo mostrando un excelente conocimiento histórico combinado con una devoción sincera.

Al presentar a San Antonio, don Orione destacó su elección de la pobreza y el ardor misionero que le llevó a dejar los cánones regulares de la Santa Cruz, en Coimbra, entre los que había entrado a los 15 años en 1210, "en un convento que vivía en alquiler, no vivía de la Providencia", para unirse a los franciscanos, "ciertamente impulsados por el deseo de una vida más pobre y una gran sed de humildad y penitencia". [8]

 Don Orione fue muy sensible a los santos que unieron contemplación y misión, fe y compromiso civil. "¿Quién más que él buscó y vivió la vida y la pobreza misma del pueblo? Quién de él más digno de la paz entre las ciudades y castella de Italia, de la propiedad y la ascensión cristiana de las clases más humildes. Tiempos de división y odîo, tiempos de errores religiosos, conflictos civiles, guerras fratricidas, incesantes, sangrientas, fueron los que vieron a San Antonio de Padua". [16]

Don Orione agradeció y señaló, por ejemplo, el hecho de que Antonio de Padua también estuviera interesado en la vida civil, en los problemas sociales que afligían sobre todo a la gente pobre, en primer lugar la de la deuda y la usura.

San Luis Orione fue un gran devoto y admirador de San Antonio de Padua. Valoró su ejemplaridad y la sintió en plena armonía con los valores carismáticos que - en diferentes momentos, pero con desafíos apostólicos muy similares - el Señor había puesto en su alma. "Aprendemos de San Antonio a tener un gran amor por la regla, a tener un pecho fuerte contra las dificultades, a tener un deseo de un apostolado y, sobre todo, a alimentar una fuerte devoción a la Virgen, en el deseo de pasar nuestra vida en el holocausto del amor a Dios y a los demás". [36]

 

Un artículo biográfico sobre el Santo de Padua reconstruido con textos de Don Orione.

Don Flavio Peloso

[1] Véase el artículo, en borradores impresos con sus correcciones, en Scritti 83, 198-200.

[2] Escritos 44, 15.

[3] Palabra IX, 406.

[4] "El Santuario de San Antonio fue levantado casi simultáneamente (al Hospicio): para que, ya en octubre de 1916, monseñor Gamba, entonces obispo de Novara, pudiera procedera su bendición" (110:55), "dibujando ese almaserafica de Ing.r Chiappetta"; Escritos 94, 194; 9, 142.

[5] La construcción de la Ópera fue confiada a la compañía de Leone Castelli en febrero de 1933 y fue inaugurada el 10 de junio de 1934; Escritos 53, 41 y 88, 85.

[8] Palabra X, 110.

[16] Scritti 61, 102.

[36] Parola X, 228.

 

SAN ANTONIO DE PADUA. Nació en Lisboa, Portugal, a finales del siglo XII, pero adquirió el apellido por el que lo conoce el mundo, de la ciudad italiana de Padua, donde murió y donde todavía se veneran sus reliquias.

 Fue el primer profesor de teología de la Orden. Escribió sermones llenos de ciencia, elegancia y unción. Murió en Padua el 13 de junio de 1231. Tras su muerte, el Señor multiplicó los milagros debidos a su intercesión. Lo canonizó Gregorio IX en 1232 León XIII lo llamó "el santo de todo el mundo", porque su imagen y devoción se encuentran por todas partes.

Llamado "Doctor Evangélico". Escribió sermones para todas las fiestas del año y Pío XII lo proclamó doctor de la Iglesia en 1946.- "El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree" -San Antonio

"Era poderoso en obras y en palabras. Su cuerpo habitaba esta tierra, pero su alma vivía en el cielo" -un biógrafo de ese tiempo.

Patrón de mujeres estériles, pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros. Se le invoca por los objetos perdidos y para pedir un buen esposo/a. Es verdaderamente extraordinaria su intercesión.


 

 

 

 

miércoles, 11 de junio de 2025

EL JOVEN LUIS ORIONE



 

¡Don Orione se ha confiado! Desde joven ha vivido para los demás. Antes de referirnos a él como “educador de jóvenes”, queremos hacer una breve referencia a Don Orione “joven”
Nace en años difíciles. En Italia se vive una situación sociopolítica y religiosa muy conflictiva. Este hecho junto con el carácter de su madre Carolina Feltri -mujer humilde y de fuerte personalidad, que se caracteriza por la energía de su carácter y por su gran sentido práctico- y el de su padre, Vittorio Orione – hombre de gran rectitud, bondad, honestidad, generosidad y con una especial admiración hacia Garibaldi y sus ideas antipapales -, ayudarán a formar el carácter y la personalidad de Luis Orione su sentido moral y cristiano haciendo de él un joven fiel a la Iglesia y capaz de dar respuesta a la situación sociopolítica y religiosa de su tiempo.
El joven Luís Orione busca conocer lo mejor posible el mundo que lo rodea, comprende y acepta que también él tiene su lugar concreto en la sociedad de su tiempo, que no puede quedarse de brazos cruzados frente a los problemas que lo circundan. Se convierte así, ya desde joven, en “el hombre de la caridad“, sensible a toda forma de pobreza y necesidad: visita las cárceles, los hospitales, los enfermos, los pobres, se interesa por los niños y jóvenes de su ciudad.
“¡Cristo tiene necesidad de ustedes para realizar su proyecto de salvación! Cristo tiene necesidad de vuestra juventud y de vuestro generoso entusiasmo para hacer brillar su anuncio de alegría en el nuevo milenio. Respondan a su llamada poniendo vuestras vidas a Su servicio, en los hermanos. Confíen en Cristo porque El se confía en ustedes”
“Humilde y ardiente, durante toda su vida estuvo siempre atento e inclinado a las necesidades de los pobres, a tal punto de honrarse con el apodo de changador de la Divina Providencia. Su testimonio es actualísimo. El mundo, tan frecuentemente dominado por la indiferencia y la violencia, tiene necesidad de quien, como èl, llena de amor los surcos de la tierra, repletos de egoísmo y de odio (Scritti 62,99) Son necesarios buenos Samaritanos, prontos a responder al grito angustioso de tantos hermanos nuestros que sufren y anhelan a Cristo (idem 80, 170)
Su ardiente piedad eucarística y su tiernísima devoción a María Santísima se complementaban con un espíritu apostólico y papalino que lo hacían particularmente sensible a los problemas sociales; esto se puede resumir en sus cuatros grandes amores: JESUS, MARIA, PAPA, ALMAS
 

martes, 10 de junio de 2025

DON ORIONE, MISTICO EN ACCIÓN.


"Si bien la vida de Don Orione fuese, como decía él, una 'rueda', daba la máxima importancia a la piedad y quería que tuviese el primer puesto como valor y como actividad. "Todo se puede esconder, menos la falta de piedad". Recordaba la amonestación de Pablo a Timoteo "Exerce teipsum ad pietatem, pietas ad omnia utilis est" y aquello de San Bernardo al Papa Eugenio III "Vae tibi, si fons devotionis in te siccatus fuerit". (48) ¡Cuánto insistía sobre estos conceptos!

"El hombre vale tanto cuanto reza. De nuestro trabajo queda tanto cuanto está cimentado en la oración". (49)

"Queremos arder de fe y de caridad. Cada palabra nuestra debe ser un soplo de cielos abiertos: todos deben sentir la llama que arde en nuestro corazón y la luz de nuestro incendio interior, encontrar a Dios y a Cristo. Para conquistar a Dios y aferrar a los otros es necesario, primero, vivir una vida intensa de Dios en nosotros mismos, tener dentro de nosotros una fe dominante, un ideal grande que arda y resplandezca...". (50)

Don Orione vivía tan inmediata y exclusivamente "de fe", "de Dios", que el encuentro con Dios era la ocupación única, exclusiva, indivisa de su jornada. La dedicación apostólica era una encarnación de esta comunión y de ella derivaba su eficacia.

"Seamos sinceros. ¿Por qué no siempre renovamos la sociedad, por qué no tenemos siempre la fuerza de arrastrar? ¡Nos falta la fe, la fe ardiente! Vivimos poco de Dios y mucho del mundo: vivimos una vida espiritual tísica, falta aquella verdadera vida de fe y de Cristo en nosotros, que conlleva en sí toda la aspiración de la verdad y del progreso social, que penetra todo y a todos, y llega hasta los más humildes trabajadores. Nos falta aquella fe que hace de la vida un apostolado ardiente en favor de los míseros y de los oprimidos, como es toda la vida y el evangelio de Jesucristo". (51)

Ahora bien, tengamos presente este dato: en la vida de Don Orione, y en el estilo de vida que él transmite a sus hijos espirituales, la actividad no es contraria a la intimidad con Dios, más bien es "parte" viva de la intimidad con Dios.

Don Orione era un gran contemplativo en la acción. No sólo su alma vivía en Dios, sino que Dios vivía en su alma. Por esto, el trabajo, las muchas personas y problemas que lo ocupaban "no lo perturbaban", porque lo suyo era un continuo moverse con Dios, en Dios, por Dios. Justamente se ha observado que, cuando Don Orione, en su programa de vida espiritual, afirma "Me arrojaré por la noche, cansado, entre los brazos de Jesús" sin más hace comprender que su apostolado (léase fatiga, preocupación, etc), en su carisma no es de por sí un obstáculo, sino casi 'conditio sine qua non' para alimentar la oración misma. "No adora a Dios aún cuando está cansado, sino más bien logra adorarlo justamente porque está cansado, en cuanto que su cansancio ha sido la preparación áurea para la unión con Dios". (52)

 48. Testimonio de Don G. Zambarbieri, Ex processu, p. 714. Acordándose de un religioso que no perseveró, Don Orione advertía: "En las obras exteriores y en el estudio se agotan todas las facultades, la inteligencia y la memoria y la vida, como ha sucedido con (...): no tenía nunca un momento para recogerse, para entrar en sí mismo, ¡para ser religioso...! Dio, sí, grandes pasos, pero fuera del camino. El trabajo de cierta gente no sirve 'ad aeternitatem' (para la eternidad). Por lo tanto, trabajo, sí, pero con celo verdadero, prudente, piadoso; un celo sostenido por una firme piedad". Scritti 55, p. 199 ss; cfr. Parola (30.10.1924) III, p. 65.
49. Scritti 54, 174. "Con la oración lo podremos todo, sin oración no podremos nada. Es con la oración que se hacen las cosas. Nosotros podremos plantar y regar, pero solo Dios puede hacer crecer", Lettere II, p. 124. En un fogoso discurso, a esta constatación Don Orione agrega: "...Y si muchas veces sucede que se obtiene sin rezar, el hombre edifica entonces un sepulcro para sí mismo. Dice el Tasso: Non edifica chi vol gli imperi / su fondamenti fabbricar mondani, / ma ben move ruine, ond'egli oppresso / sol crostrutto un sepolcro abbia a se stesso (Canto I). Estos versos del Tasso son la traducción del 'Nisi Dominus aedifverit domum, in vanum lavoraverunt qui aedificant eam', Parola VII, p. 56-59.
50. In cammino con Don Orione, p. 324.
51. Don Orione. La scelta dei poveri più poveri, o.c., p. 135.
52. TERZI I. Atti e Comunicazioni della Curia Generalizia della Piccola Opera della Divina Provvidenza (1986), p. 8.

lunes, 9 de junio de 2025

EL PORVENIR ES DE CRISTO



 

 
 
 
 
 
 
 
 
Son pocos los que han podido asomarse al fuego interior que consumía su alma, un fuego recóndito, pero, a la vez, presente como Dios…

De su simple conversación se traslucía una vida prodigiosa. En su interior ardía un amor que no le daba tregua ni un solo instante, nadie podrá narrar sus silencios, sus sueños, sus horas totalmente intimas, los momentos de soledad pasados en unión con Dios. Este pobre italiano, tosco, rudo, simple, ha sido en Italia una de las manifestaciones más claras y luminosas de lo divino.

De él quisiéramos saber más. …Ya se están publicando algunas de sus cartas que, aunque escritas, con una redacción algo desordenada, improvisada y apurada, reflejo de su alma generosa, contienen sin embargo algunos fragmentos que pueden ayudarnos a comprenderlo.

Tiene expresiones, y hasta páginas enteras, sobre la caridad; en labios de un hombre que ha vivido totalmente para la caridad, adquieren un tono altísimo, una sinceridad incomparable, y lo colocan en el mismo plano que aquellos hombres que él nombra siempre como sus maestros: Don Bosco y Cottolengo.

Don Orione nos escribe sobre el evangelio con amor y con una fuerza ingenua.

Habla de la Iglesia, del Papa, de los obispos, con el vigor de una consagración propio de la literatura piadosa de aquellos años, pero no frecuente en la vida cotidiana. A diferencia de los que disentían de Roma o de los que mostraban su consentimiento con argumentaciones falaces,habló siempre en términos tan claros y categóricos sobre el Papado y sobre los varios Papas que conoció que no sería posible contarlo entre aquellos acérrimos opositores que sostenían que la devoción al Papa cultivada el siglo pasado no era sino una desviación y una distorsión del auténtico sentimiento cristiano. Don Orione vio con claridad y afirmó con toda el alma que en el mundo contemporáneo estar con el Papa era la forma más rápida y eficaz de estar con Cristo.
Sobre el mundo y su historia nunca perdió la esperanza.
"Hermanos, los pueblos están cansados, desilusionados. Sienten que la vida sin Dios es vana, totalmente vacía. ¿Estamos en vísperas de un gran renacimiento cristiano? Cristo tiene piedad de las multitudes. Cristo quiere resucitar. Quiere volver a ocupar su lugar. Cristo avanza. El porvenir es de Cristo. Si por el pedestal se pueden deducir las dimensiones de un monumento,

¿qué representan veinte siglos para aquél que ha tenido al menos sesenta de preparación? Cristo ha resucitado. No, no es un fantasma; es El, el Maestro; es Jesús que camina sobre las aguas fangosas de este mundo tan turbulento y tempestuoso. El porvenir es de Cristo.

En otras palabras, Don Orione nunca ha dudado de que el mundo es todavía joven. Para él el fin del mundo no era algo inminente. No es que excluyera el sufrimiento, sino que lo consideraba el camino que lleva a la felicidad eterna y al cumplimiento terrenal de los mejores destinos humanos.
"Les prevengo que todavía no hemos comenzado a sufrir."
"Si vinieran tribulaciones y persecuciones, bendigamos al Señor."
"Quizás puede parecer que Cristo esté muerto, pero es un Muerto que siempre, tarde o temprano, resucita."
Su corazón se dilataba cuando hablaba de Italia, en particular, y de su juventud

Escribía desde Buenos Aires: "Hermanos míos muy queridos y amados, me parece escuchar las campanas de mi patria lejana que suenan a gloria por las ciudades y pueblos: su himno evoca en mí los más santos recuerdos: ellas cantan la resurrección de Cristo y me hacen llorar de fe, de alegría, de amor a Dios, de amor a ustedes, de amor a nuestra Italia". Ordenó que en todas las casas de su Congregación hubiera una Biblia, la Suma de Santo Tomás, la Imitación de Cristo y el Dante. A los jóvenes alumnos escribía: "Defiendan con valor el bien y la educación católica recibidos. Difundan el espíritu de bondad: perdonen siempre: amen a todos; sean humildes, trabajadores, francos y leales en todo: el mundo tiene suma necesidad de fe, de virtud, de honestidad".

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domingo, 8 de junio de 2025

EL ANHELO MISIONERO DE DON ORIONE


DON ORIONE

experimentó el anhelo misionero desde los comienzos de su apostolado. Hizo de él la esencia de su programa y encomendó a sus hijos proseguir con este compromiso.

Él mismo fue misionero en América, y a su muerte, tanto los religiosos como las religiosas continuaron abriendo nuevas formas de presencia en distintos países de Europa, América, África y Asia.

Junto a esta forma de misión que la Iglesia denomina "ad gentes", que implica fundamentalmente el hecho de "salir" de las propias fronteras, existen otras formas de misión que realizan las distintas comunidades orionitas.

En primer lugar, la apertura misionera que se da a partir de las mismas obras de la familia orionita, que dan nuevas respuestas a las necesidades de los hermanos.

También, las misiones populares, y visitas casa por casa, organizadas por las comunidades parroquiales dentro de sus radios de influencia. A éstas, se suman, las numerosas experiencias realizadas por grupos misioneros de parroquias, capillas y colegios de Don Orione, en distintas regiones del país más necesitadas.

Por último, el indispensable apoyo a los misioneros que están fuera del país a través de la oración y de la ayuda material. Así, la Obra Don Orione en Argentina, que se fue constituyendo a partir de la presencia de misioneros, en su mayoría provenientes de Italia, ya cuenta con numerosos religiosos -varones y mujeres- argentinos brindando un servicio de misión en distintos países del mundo.

La corresponsabilidad ad gentes anima la misionariedad congregacional.

             El impulso misionero desarrolla y enriquece la catolicidad de la Iglesia y de la Congregación. “La participación a la misión universal es un signo de la madurez de fe y de vida cristiana que da frutos. Así el creyente expande el límite de su caridad, manifestando la solicitud por aquellos que son lejanos, como por aquellos son cercanos: reza por las misiones y por las vocaciones misioneras, ayuda a los misioneros, sigue sus actividades con interés y, cuando vuelven, los reciben con aquella alegría con la cual las primeras comunidades cristianas escuchaban de los apóstoles las maravillas que Dios había hecho mediante sus predicaciones. (Hc 14,27)" (RM 77c).

             Sin pasión misionera – de la cual los misioneros ad gentes son el signo más claro – es fácil caer en la introversión apostólica, verdadera asfixia de la comunidad cristiana y religiosa. Lo dice con absoluta claridad Benedicto XVI: “ la nueva evangelización es lo contrario de la autosuficiencia y del replegarse en sí mismo, de la mentalidad del “status quo” y de una concepción pastoral  que retiene como suficiente el continuar haciendo como se ha hecho siempre. Es tiempo que la Iglesia llame las propias comunidades cristianas a una conversión pastoral en sentido misionero de sus acciones y de sus estructuras.”

             Esta indicación fue actualizada para nosotros, Orionitas, por Juan Pablo II: “Su Familia religiosa encontrará, estoy convencido, si sabrá abrirse a una auténtica conciencia misionera, razones ideales y estímulos concretos para un constante crecimiento y un vivo renacimiento evangélico. Siendo fieles, de tal modo, a la herencia espiritual dejada por Don Orione, ustedes serán en este tiempo los continuadores de su servicio a la causa de Cristo y del mensaje salvífico”.

EL PAPA FRANCISCO

 A los misioneros: sin alegría no hay misión

El misionero necesita la alegría del Evangelio: sin ella, no se hace misión, se anuncia un Evangelio que no atrae: lo dijo el Papa  a una delegación de Institutos Misioneros de origen italiano.“Ayuden a mantener viva en el pueblo de Dios la conciencia de ser constitucionalmente ‘en salida’, enviados a llevar a todos los pueblos la bendición de Dios que es Jesucristo”.El Pontífice pidió que ayuden a “recordar que la misión no es obra de individuos, de "campeones solitarios", sino que es “comunitaria, fraterna, compartida”.

Redescubrir la mística

"El misionero vive la valentía del Evangelio sin demasiados cálculos, a veces incluso andando más allá del sentido común, porque está impulsado por la confianza depositada exclusivamente en Jesús", dice Francisco, subrayando que hay una "mística" de la misión que necesita ser redescubierta:

Hay una mística de la misión, una sed de comunión con Cristo a través del testimonio, que los Fundadores han experimentado y que los ha llevado a entregarse totalmente. Es necesario redescubrir este misticismo en toda su fascinante belleza, porque conserva para siempre su extraordinario poder