SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


lunes, 20 de enero de 2025

FRAY AVE MARÍA, DIES NATALIS


 


Dies Natalis del hermano Ave Maria. El 21 de enero de 1964, el hospital de Voghera (Pavía), murió Venerable Hermano AVE MARIA (Pisano César), ermitaño ciego de la Divina Providencia, por Pogli Ortovero (Savona), a los 63 años de edad, de 42 años Profesión y 52 de la ceguera. César Pisano ´quedó ciego a los 12 años. Un amigo de juegos le disparó en la cara con un rifle que apagó sus ojos para siempre. Caído en la desolación y la tristeza, la pérdida de la confianza en Dios,solo una hermana, y luego Don Orione,lograron hacer que vuelva a abrir su corazón a la esperanza. A los 20 años entró en el "Paterno" en Tortona, alos 23, se convirtió en monje ermitaño con "la tarea de orar", como dijo el fundador. Fray Ave María pasó su vida en reclusión, la penitencia y la oración en la ermita de Sant ' Alberto de Butrio (Pavia). Don Orione habló de él como "un alma hermosa: Me pregunto quién hizo milagros". "El ciego feliz", como él llamaba a sí mismo Fray Ave María, se convirtió en un apóstol para los hermanos de la ceguera física y escritos espirituales, así como la oración. celebrando sus "bodas de oro" de su ceguera, en 1962 , instando a todos a "un himno solemne de acción de gracias a Jesús bendito,que tan admirablemente sabe sacar de todas las cosas en bien de los que le aman. Ha convertido a la luz de mi oscuridad y alegría en mi dolor, y mi luz y mi alegría sólo tú, oh Jesús. " Intimidad con Dios, su bondad humilde y sonriente, la sabiduría de las palabras, "hierático de los secuestrados en los pensamientos del cielo, atrajo sobre él la veneración de tantas personas que necesitan consuelo y luz. Estaba ciego, pero fue suficiente para verlo - recuerda él - porque nuestras realidades cotidianas pobres y nuestras decisiones se mantendrá encendido. Reconciliados con la vida simple y esencial. Sentía que tenía un contacto estable, cálido y transparente con Dios. " Su cuerpo está enterrado en la cripta de la ermita de San Alberto de Butrio. Por decreto papal sobre las "virtudes heroicas" de 18 de diciembre de 1997, la Iglesia le ha dado el título de "Venerable"

domingo, 19 de enero de 2025

SOLO QUIEN TIENE BUEN ESPIRITU

No se puede, no se debe tolerar a aquellos que no manifiestan un buen espíritu.

También el Santo Padre lo dijo hace algún tiempo y lo ha repetido hace algunos

meses a una respetabilísima orden, y orden que goza de gran prestigio en la Iglesia: “Cortad aquellas ramas que no son vitales...” y ha dicho el santo Padre: “Mejor equivocarse y echar a alguien que podría valer antes que dejar uno que perjudique y sea relajado”.

Y yo esto lo sé por dolorosa experiencia. Y, desde los primeros años de nuestra

Pequeña Obra; deberíais comprobar la sabiduría de este principio.

Tenemos necesidad de un sólido espíritu para no alejarla bendición de Dios de la

casa y de la Congregación y para no cargar la deshonra sobre todos los demás.

(...) Recomiendo sintonizar con la encíclica del santo Padre y con las orientaciones, emanadas hace pocos años, sobre la manera de proceder en la

formación de buenos religiosos, y sobre la firmeza con que actuar en la dimisión,

sin piedad equivocada, sin paternalismos, de quienes no ofrecen garantía.

No debemos ser ni abuelos ni abuelas, sino que debemos ser padres y madres y

sobre todo ejecutores de las directrices que vienen de Roma, tanto más cuanto mayor es la unión al Vicario de Jesús en la tierra que muestra nuestra Congregación.

Es necesario no tener a aquellos que no quieren formarse, los duros a doblegarse,

a forjarse, a costa de equivocarnos y echar a quien pudiera valer. Alejar, alejar.

Mejor perder alguna vocación antes que permanezca en la Congregación quien

ofenda al Señor, quien no observe los santos votos, quien no sea observante de las santas Reglas, quien no sea un religioso digno. Yo me he extendido hasta donde he creído conveniente deciros, esta mañana, antes de recibir los santos votos. He sentido el gran deber de conciencia de deciros estas cosas, porque pretendo alejar el peligro de que esta Congregación nacida de la Divina Providencia y sostenida por María Santísima no vaya a dar frutos de vida eterna, que es el fin para el que la misericordia de Dios y su providencia la han hecho nacer...

Todos nosotros hemos venido a esta Congregación para vivir en una familia fervorosa y observante. Si fuese únicamente para entrar, para encontrarnos en una Congregación relajada, pienso que ni yo, ni tampoco ninguno de vosotros habría venido.

Florecen las congregaciones que mantienen el espíritu de la fundación, el espíritu de oración, de humildad, de pureza, con el que nacieron. Aquellas congregaciones que se tambalean, que se van enfriando, que se van abandonando, que se van relajando, finalmente van a morir... Y desgraciadamente, vemos que Congregaciones antes muy florecientes han quedado con pocos miembros o han

sido abolidas del todo por la Iglesia.

El Señor bendice a aquellos que son buenos religiosos, aquellos que viven la profesión religiosa y no a aquellos que, hecha la profesión religiosa, practican una

virtud que no es religiosa.

<<...Recemos al Señor “ut mittat operarios in messem suam”, que envíe buenos

y celosos sacerdotes a su mies, buenos clérigos a los seminarios, buenos laicos a los barrios; jóvenes y hombres deseosos de abandonar el mundo, llenos de fe y

fortaleza y amantes del trabajo para su santificación.

Pero que sean de buen espíritu. Que sean de buen espíritu o que no vengan; de

lo contrario habría el “multiplicasti gentem et non magnificasti laetitiam”; multiplicaremos el número, pero no creceremos para la gloria divina, y en lugar de

edificar, destruiremos, porque Dios no estará con nosotros, y en lugar de cumplir

los designios de la Divina Providencia, los arruinaremos, con grave daño del alma

de nuestros prójimos y de nuestras propias almas.

Lo repito: es preferible que no exista la Obra de la Divina Providencia, antes que

acoger en ella personas que no vivan de un gran amor de Jesús, de la Virgen

Santísima, del Papa y de las almas...

Fuente: El Espíritu de Don Orione, Vol I

 

 

 

 

sábado, 18 de enero de 2025

LLAMADO A LA SANTIDAD






 "La santidad de La puerta de al lado" según el Papa

  "EL LLAMADO A LA SANTIDAD, HOY"

ORACION Y SERVICIO:

¿Cómo reconciliar la intimidad con Dios con los compromisos de la vida?

Papa francisco

- "Mi humilde objetivo es hacer que la llamada a la santidad suene una vez más, tratando de encarnarla en el contexto actual, con sus riesgos, sus desafíos y sus oportunidades. Porque el Señor nos ha elegido a cada uno de nosotros "para ser santos e inmaculados delante de Él en el amor" (Efesios 1: 4).

7.  Me  gusta  ver  la  santidad  en  el  pueblo  de  Dios  paciente:  a  los  padres  que  crían  con  tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa,  en  los  enfermos,  en  las  religiosas  ancianas  que  siguen  sonriendo.  En  esta  constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas  veces  la  santidad  «de  la  puerta  de  al  lado»,  de  aquellos  que  viven  cerca  de  nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, «la clase media de la santidad».

26. No es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar  la  actividad,  buscar  la  oración  y  menospreciar  el  servicio.

29.  Esto  no  implica  despreciar  los  momentos  de  quietud,  soledad  y  silencio  ante  Dios. .  ¿Cómo  no  reconocer  entonces  que  necesitamos  detener  esa  carrera  frenética  para  recuperar  un  espacio  personal,  a  veces  doloroso pero siempre fecundo, donde se entabla el diálogo sincero con Dios?

 31.  Nos  hace  falta  un  espíritu  de  santidad  que  impregne  tanto  la  soledad  como  el  servicio,  tanto  la  intimidad  como  la  tarea  evangelizadora,  de  manera  que  cada  instante  sea  expresión  de  amor  entregado  bajo  la  mirada  del  Señor.  De  este  modo,  todos  los  momentos serán escalones en nuestro camino de santificación



S. LUIS ORIONE

Necesidad de santos: Roma, 3 de marzo de 1914.

"Nuestros primeros misioneros escriben que son pocos, que no son suficientes, y que enviemos a otros. Dondero está solo... Me escribe que con mucho gusto aceptaría incluso monaguillos en formación;  solo consigue un poco de ayuda dice Don Orione “Tengo necesidad de hijos santos! La misión promete por demás y bien; pero necesito de santos! Cuántas veces, en los días pasados, pensé en ustedes, oh queridos hijos míos! Los hice pasar a cada uno en mi corazón, para ver a  quien poder enviar!

Al menos alguno de ustedes es necesario que lo encuentre y lo envíe muy rápido; pero necesito santos! Me importaría poco que sean pequeños, por otra parte así aprenderán en seguida la lengua, pero necesito que quien va, lleve allá la santidad. Quién  se siente de ustedes?

Entonces, ¡oh mis queridos!, es el tiempo de manifestar vuestro verdadero amor a Dios: vuestra real devoción a la Virgen Santísima: vuestro afecto sincero, tierno y de verdaderos hijos  de nuestra amada Congregación que es, después de la Santa Iglesia de Roma, la real madre nuestra moral!” (Scritti 2, 76-78).,

Queridos hermanos míos, busquemos la santidad, pero inmediatamente: no esperemos más: ¡no nos demoremos! Santidad ¡El deseo de santidad! Todo estará detrás de esto...

-La congregación tiene un fuerte espíritu de iniciativa y actividad, ... Sin embargo, hablándoles con un corazón en la mano, confieso que no puedo defenderme del doloroso pensamiento y el temor de que esta aclamada actividad de los hijos de la divina Providencia pueda fallar. ser fertilizados y santificados por una piedad verdadera y firme. No hagamos la paz hasta que hayamos obtenido de Dios la gracia de orar y orar bien. Hacer orar y orar bien. Cada casa es "Domus orationis" (casa de oración) (Del discurso del 22.07.1924)
 Fuente Don Vicenzo Alesiani

viernes, 17 de enero de 2025

ES NECESARIO, GENEROSIDAD

Qué agradecidos debemos estar a nuestro Señor por la asistencia que nos ha

prometido. Y con cuanta generosidad y empuje debemos darnos todos y por entero por su causa, venciendo toda dificultad, sin vacilación alguna a costa de cualquier

sacrificio, buscándole sólo a él, a Jesús, su amor, su cruz, según dice san Pablo que sólo en Jesucristo está la salvación y la santidad; y que toda ciencia está contenida en la ciencia de Jesús crucificado.

Pero para servir a nuestro Señor no indignamente y para amarlo en la cruz y

crucificado, ya que a Jesús no se le puede amar y servir de otra manera que así, es decir en la cruz y crucificado, es absolutamente necesario, con la gracia de Dios

bendito, tener una gran voluntad y generosidad de alma. Una voluntad firme en el

bien y en el mantener los buenos propósitos: una voluntad constante y fuerte porque las personas inconstantes no complacen ni a Dios ni a sus enemigos.

Y es necesaria la generosidad, pero una generosidad grande y valiente fundada

en nuestro Dios y acompañada de verdadera humildad, una generosidad encendida por el espíritu de fe y rebosante de intrepidez juvenil in Domino.

Nuestra pequeña Congregación debe ser corde magno et animo volenti, una familia religiosa de carácter firme y elementos generosos, una Congregación de

humildes y de fuertes en la fe y en la voluntad de sacrificarse con Jesucristo y por

Jesucristo, a los pies de la santa Iglesia con total renuncia de nosotros mismos y en holocausto de amor a Dios, sostenidos por la gracia del Señor, que no dejará de confortarnos: y todo y sólo para gloria de Dios y consuelo de la Iglesia.

Nuestro carácter debe ser ardiente, leal, recto, magnánimo, pero a la vez tierno y

animado por la caridad del Señor, y, en la caridad, siempre generosísimo.

Generosísimos con Dios, sin límites y generosísimos con las almas de los hermanos, por la caridad de Cristo.

Es necesario, mis queridos hijos, que nos entreguemos al servicio de Dios y del

prójimo, con amor santo, dulcísimo, con inteligencia y con ánimo grande, ardiendo

en decisiones sublimes, hasta la consumación de nosotros mismos, y con gran

generosidad.

Sin generosidad haremos las cosas faltas de espíritu o a medias; retrocederemos

en lugar de avanzar en la práctica de la virtud; nuestra mortificación se evaporará,

la pureza llegará a ser vacilante, la caridad defectuosa, la obediencia muy imperfecta o en apariencia, languideceremos en todos los ejercicios de piedad.

¡Ay el día que se debilite en nosotros aquella generosidad hacia Dios, hacia la Iglesia, hacia la Congregación, hacia las almas, que es el fervor del espíritu, el espíritu de piedad, que es la savia espiritual y la caridad que debe vivificar toda nuestra vida! Nuestra Congregación sería vieja antes de tiempo, y nosotros inválidos, sin títulos, y con las manos vacías.

Nosotros somos siervos inútiles, pero somos siervos de Jesucristo y la ayuda no se nos dará más que en proporción al espíritu de generosidad, de alegría y de

trabajo, al menos de deseo, que hayamos realizando en la viña del Señor en el lugar que se nos haya asignado.

¡Arriba, queridos míos ánimos! Volvamos a ponernos en camino con ánimo alegre y generoso; dice San Pablo: “hilarem datorem diligit Deus”, Dios ama a quien se entrega a su servicio con toda generosidad y con animo alegre. Sin

lanzarse a hacer el bien, sin fervor y generosidad, ¿a qué se reduciría la vida

religiosa?

Reanimémonos, por tanto, mis queridos, y edifiquémonos fraternalmente con todo buen ejemplo; cuanto más numerosas son nuestras filas, más de lo que nosotros mismos podíamos imaginar, tanto más debemos corresponder con fidelidad, con corazón grande con piedad grande a la vocación celestial a la que fuimos llamados. Rivalicemos santamente entre nosotros para ver quién ha amado más al Señor, a la Santísima Virgen, a la santa Iglesia y a las almas.

Compitamos en la práctica de la virtud, en  la observancia de los santos votos, veamos quién ha hecho mayor bien, quién ha difundido más el amor al Papa y a la Iglesia, que en nosotros es lo principal, el supremo amor de nuestra vida, ya que amar al Papa, amar a la Iglesia es amar a Jesucristo.

Ciertamente, cuanto mejor ánimo tengamos y estemos mejor dispuestos a entregarnos a los hermanos y a ser generosos con Dios, Dios será más generoso con nosotros. Y en nuestras casas exigirá aquel buen humor, que es propio de las

familias religiosas fervorosas y de buen espíritu: habrá aquella santa alegría que

unifica y edifica en Cristo: habrá paz, florecerá aquella caridad que nos hace todos

para uno y uno para todos, y todo nos parecerá bonito, y será de verdad bonito y

fácil y santo, y sentiremos toda la dulzura espiritual de la vida religiosa... Yo rezo

por vosotros, rezad también vosotros por mi.

Dios nos escuchará a todos: nos dará gracia, fuerza, voluntad firme en los caminos del bien, generosidad de ánimo, coraje. El Reino de Dios se extenderá

más ampliamente en medio de nosotros y, cualquiera que sea nuestro futuro, caminaremos con paso firme hacia la meta que la Divina Providencia y la santa

Iglesia nos muestren.

Vamos hacia adelante con vehemencia pero también con sencillez y obediencia

plena y alegre, donde la misericordiosa Providencia y la mano materna de la Iglesia nos lleven, sin buscar otra cosa que amar y servir a Jesucristo y a la santa Iglesia, para vivir y de morir a sus pies y en su corazón.