SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


martes, 10 de junio de 2025

DON ORIONE, MISTICO EN ACCIÓN.


"Si bien la vida de Don Orione fuese, como decía él, una 'rueda', daba la máxima importancia a la piedad y quería que tuviese el primer puesto como valor y como actividad. "Todo se puede esconder, menos la falta de piedad". Recordaba la amonestación de Pablo a Timoteo "Exerce teipsum ad pietatem, pietas ad omnia utilis est" y aquello de San Bernardo al Papa Eugenio III "Vae tibi, si fons devotionis in te siccatus fuerit". (48) ¡Cuánto insistía sobre estos conceptos!

"El hombre vale tanto cuanto reza. De nuestro trabajo queda tanto cuanto está cimentado en la oración". (49)

"Queremos arder de fe y de caridad. Cada palabra nuestra debe ser un soplo de cielos abiertos: todos deben sentir la llama que arde en nuestro corazón y la luz de nuestro incendio interior, encontrar a Dios y a Cristo. Para conquistar a Dios y aferrar a los otros es necesario, primero, vivir una vida intensa de Dios en nosotros mismos, tener dentro de nosotros una fe dominante, un ideal grande que arda y resplandezca...". (50)

Don Orione vivía tan inmediata y exclusivamente "de fe", "de Dios", que el encuentro con Dios era la ocupación única, exclusiva, indivisa de su jornada. La dedicación apostólica era una encarnación de esta comunión y de ella derivaba su eficacia.

"Seamos sinceros. ¿Por qué no siempre renovamos la sociedad, por qué no tenemos siempre la fuerza de arrastrar? ¡Nos falta la fe, la fe ardiente! Vivimos poco de Dios y mucho del mundo: vivimos una vida espiritual tísica, falta aquella verdadera vida de fe y de Cristo en nosotros, que conlleva en sí toda la aspiración de la verdad y del progreso social, que penetra todo y a todos, y llega hasta los más humildes trabajadores. Nos falta aquella fe que hace de la vida un apostolado ardiente en favor de los míseros y de los oprimidos, como es toda la vida y el evangelio de Jesucristo". (51)

Ahora bien, tengamos presente este dato: en la vida de Don Orione, y en el estilo de vida que él transmite a sus hijos espirituales, la actividad no es contraria a la intimidad con Dios, más bien es "parte" viva de la intimidad con Dios.

Don Orione era un gran contemplativo en la acción. No sólo su alma vivía en Dios, sino que Dios vivía en su alma. Por esto, el trabajo, las muchas personas y problemas que lo ocupaban "no lo perturbaban", porque lo suyo era un continuo moverse con Dios, en Dios, por Dios. Justamente se ha observado que, cuando Don Orione, en su programa de vida espiritual, afirma "Me arrojaré por la noche, cansado, entre los brazos de Jesús" sin más hace comprender que su apostolado (léase fatiga, preocupación, etc), en su carisma no es de por sí un obstáculo, sino casi 'conditio sine qua non' para alimentar la oración misma. "No adora a Dios aún cuando está cansado, sino más bien logra adorarlo justamente porque está cansado, en cuanto que su cansancio ha sido la preparación áurea para la unión con Dios". (52)

 48. Testimonio de Don G. Zambarbieri, Ex processu, p. 714. Acordándose de un religioso que no perseveró, Don Orione advertía: "En las obras exteriores y en el estudio se agotan todas las facultades, la inteligencia y la memoria y la vida, como ha sucedido con (...): no tenía nunca un momento para recogerse, para entrar en sí mismo, ¡para ser religioso...! Dio, sí, grandes pasos, pero fuera del camino. El trabajo de cierta gente no sirve 'ad aeternitatem' (para la eternidad). Por lo tanto, trabajo, sí, pero con celo verdadero, prudente, piadoso; un celo sostenido por una firme piedad". Scritti 55, p. 199 ss; cfr. Parola (30.10.1924) III, p. 65.
49. Scritti 54, 174. "Con la oración lo podremos todo, sin oración no podremos nada. Es con la oración que se hacen las cosas. Nosotros podremos plantar y regar, pero solo Dios puede hacer crecer", Lettere II, p. 124. En un fogoso discurso, a esta constatación Don Orione agrega: "...Y si muchas veces sucede que se obtiene sin rezar, el hombre edifica entonces un sepulcro para sí mismo. Dice el Tasso: Non edifica chi vol gli imperi / su fondamenti fabbricar mondani, / ma ben move ruine, ond'egli oppresso / sol crostrutto un sepolcro abbia a se stesso (Canto I). Estos versos del Tasso son la traducción del 'Nisi Dominus aedifverit domum, in vanum lavoraverunt qui aedificant eam', Parola VII, p. 56-59.
50. In cammino con Don Orione, p. 324.
51. Don Orione. La scelta dei poveri più poveri, o.c., p. 135.
52. TERZI I. Atti e Comunicazioni della Curia Generalizia della Piccola Opera della Divina Provvidenza (1986), p. 8.

lunes, 9 de junio de 2025

EL PORVENIR ES DE CRISTO



 

 
 
 
 
 
 
 
 
Son pocos los que han podido asomarse al fuego interior que consumía su alma, un fuego recóndito, pero, a la vez, presente como Dios…

De su simple conversación se traslucía una vida prodigiosa. En su interior ardía un amor que no le daba tregua ni un solo instante, nadie podrá narrar sus silencios, sus sueños, sus horas totalmente intimas, los momentos de soledad pasados en unión con Dios. Este pobre italiano, tosco, rudo, simple, ha sido en Italia una de las manifestaciones más claras y luminosas de lo divino.

De él quisiéramos saber más. …Ya se están publicando algunas de sus cartas que, aunque escritas, con una redacción algo desordenada, improvisada y apurada, reflejo de su alma generosa, contienen sin embargo algunos fragmentos que pueden ayudarnos a comprenderlo.

Tiene expresiones, y hasta páginas enteras, sobre la caridad; en labios de un hombre que ha vivido totalmente para la caridad, adquieren un tono altísimo, una sinceridad incomparable, y lo colocan en el mismo plano que aquellos hombres que él nombra siempre como sus maestros: Don Bosco y Cottolengo.

Don Orione nos escribe sobre el evangelio con amor y con una fuerza ingenua.

Habla de la Iglesia, del Papa, de los obispos, con el vigor de una consagración propio de la literatura piadosa de aquellos años, pero no frecuente en la vida cotidiana. A diferencia de los que disentían de Roma o de los que mostraban su consentimiento con argumentaciones falaces,habló siempre en términos tan claros y categóricos sobre el Papado y sobre los varios Papas que conoció que no sería posible contarlo entre aquellos acérrimos opositores que sostenían que la devoción al Papa cultivada el siglo pasado no era sino una desviación y una distorsión del auténtico sentimiento cristiano. Don Orione vio con claridad y afirmó con toda el alma que en el mundo contemporáneo estar con el Papa era la forma más rápida y eficaz de estar con Cristo.
Sobre el mundo y su historia nunca perdió la esperanza.
"Hermanos, los pueblos están cansados, desilusionados. Sienten que la vida sin Dios es vana, totalmente vacía. ¿Estamos en vísperas de un gran renacimiento cristiano? Cristo tiene piedad de las multitudes. Cristo quiere resucitar. Quiere volver a ocupar su lugar. Cristo avanza. El porvenir es de Cristo. Si por el pedestal se pueden deducir las dimensiones de un monumento,

¿qué representan veinte siglos para aquél que ha tenido al menos sesenta de preparación? Cristo ha resucitado. No, no es un fantasma; es El, el Maestro; es Jesús que camina sobre las aguas fangosas de este mundo tan turbulento y tempestuoso. El porvenir es de Cristo.

En otras palabras, Don Orione nunca ha dudado de que el mundo es todavía joven. Para él el fin del mundo no era algo inminente. No es que excluyera el sufrimiento, sino que lo consideraba el camino que lleva a la felicidad eterna y al cumplimiento terrenal de los mejores destinos humanos.
"Les prevengo que todavía no hemos comenzado a sufrir."
"Si vinieran tribulaciones y persecuciones, bendigamos al Señor."
"Quizás puede parecer que Cristo esté muerto, pero es un Muerto que siempre, tarde o temprano, resucita."
Su corazón se dilataba cuando hablaba de Italia, en particular, y de su juventud

Escribía desde Buenos Aires: "Hermanos míos muy queridos y amados, me parece escuchar las campanas de mi patria lejana que suenan a gloria por las ciudades y pueblos: su himno evoca en mí los más santos recuerdos: ellas cantan la resurrección de Cristo y me hacen llorar de fe, de alegría, de amor a Dios, de amor a ustedes, de amor a nuestra Italia". Ordenó que en todas las casas de su Congregación hubiera una Biblia, la Suma de Santo Tomás, la Imitación de Cristo y el Dante. A los jóvenes alumnos escribía: "Defiendan con valor el bien y la educación católica recibidos. Difundan el espíritu de bondad: perdonen siempre: amen a todos; sean humildes, trabajadores, francos y leales en todo: el mundo tiene suma necesidad de fe, de virtud, de honestidad".

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domingo, 8 de junio de 2025

EL ANHELO MISIONERO DE DON ORIONE


DON ORIONE

experimentó el anhelo misionero desde los comienzos de su apostolado. Hizo de él la esencia de su programa y encomendó a sus hijos proseguir con este compromiso.

Él mismo fue misionero en América, y a su muerte, tanto los religiosos como las religiosas continuaron abriendo nuevas formas de presencia en distintos países de Europa, América, África y Asia.

Junto a esta forma de misión que la Iglesia denomina "ad gentes", que implica fundamentalmente el hecho de "salir" de las propias fronteras, existen otras formas de misión que realizan las distintas comunidades orionitas.

En primer lugar, la apertura misionera que se da a partir de las mismas obras de la familia orionita, que dan nuevas respuestas a las necesidades de los hermanos.

También, las misiones populares, y visitas casa por casa, organizadas por las comunidades parroquiales dentro de sus radios de influencia. A éstas, se suman, las numerosas experiencias realizadas por grupos misioneros de parroquias, capillas y colegios de Don Orione, en distintas regiones del país más necesitadas.

Por último, el indispensable apoyo a los misioneros que están fuera del país a través de la oración y de la ayuda material. Así, la Obra Don Orione en Argentina, que se fue constituyendo a partir de la presencia de misioneros, en su mayoría provenientes de Italia, ya cuenta con numerosos religiosos -varones y mujeres- argentinos brindando un servicio de misión en distintos países del mundo.

La corresponsabilidad ad gentes anima la misionariedad congregacional.

             El impulso misionero desarrolla y enriquece la catolicidad de la Iglesia y de la Congregación. “La participación a la misión universal es un signo de la madurez de fe y de vida cristiana que da frutos. Así el creyente expande el límite de su caridad, manifestando la solicitud por aquellos que son lejanos, como por aquellos son cercanos: reza por las misiones y por las vocaciones misioneras, ayuda a los misioneros, sigue sus actividades con interés y, cuando vuelven, los reciben con aquella alegría con la cual las primeras comunidades cristianas escuchaban de los apóstoles las maravillas que Dios había hecho mediante sus predicaciones. (Hc 14,27)" (RM 77c).

             Sin pasión misionera – de la cual los misioneros ad gentes son el signo más claro – es fácil caer en la introversión apostólica, verdadera asfixia de la comunidad cristiana y religiosa. Lo dice con absoluta claridad Benedicto XVI: “ la nueva evangelización es lo contrario de la autosuficiencia y del replegarse en sí mismo, de la mentalidad del “status quo” y de una concepción pastoral  que retiene como suficiente el continuar haciendo como se ha hecho siempre. Es tiempo que la Iglesia llame las propias comunidades cristianas a una conversión pastoral en sentido misionero de sus acciones y de sus estructuras.”

             Esta indicación fue actualizada para nosotros, Orionitas, por Juan Pablo II: “Su Familia religiosa encontrará, estoy convencido, si sabrá abrirse a una auténtica conciencia misionera, razones ideales y estímulos concretos para un constante crecimiento y un vivo renacimiento evangélico. Siendo fieles, de tal modo, a la herencia espiritual dejada por Don Orione, ustedes serán en este tiempo los continuadores de su servicio a la causa de Cristo y del mensaje salvífico”.

EL PAPA FRANCISCO

 A los misioneros: sin alegría no hay misión

El misionero necesita la alegría del Evangelio: sin ella, no se hace misión, se anuncia un Evangelio que no atrae: lo dijo el Papa  a una delegación de Institutos Misioneros de origen italiano.“Ayuden a mantener viva en el pueblo de Dios la conciencia de ser constitucionalmente ‘en salida’, enviados a llevar a todos los pueblos la bendición de Dios que es Jesucristo”.El Pontífice pidió que ayuden a “recordar que la misión no es obra de individuos, de "campeones solitarios", sino que es “comunitaria, fraterna, compartida”.

Redescubrir la mística

"El misionero vive la valentía del Evangelio sin demasiados cálculos, a veces incluso andando más allá del sentido común, porque está impulsado por la confianza depositada exclusivamente en Jesús", dice Francisco, subrayando que hay una "mística" de la misión que necesita ser redescubierta:

Hay una mística de la misión, una sed de comunión con Cristo a través del testimonio, que los Fundadores han experimentado y que los ha llevado a entregarse totalmente. Es necesario redescubrir este misticismo en toda su fascinante belleza, porque conserva para siempre su extraordinario poder


sábado, 7 de junio de 2025

PENTECOSTES .MEDITACIÓN DE DON ORIONE

 

 

Una larga carta del Padre Fundador, dirigida a una Hermana enferma. Una hermosa meditación sobre el misterio de Pentecostés.

Vigilia de Pentecostés, 19 de mayo de 1923

Buena Hija del Señor:

"¡Gracia y paz a usted, a su óptima hermana y a Sor María, de parte de Dios, nuestro Padre celestial, el Señor Redentor y Dios Nuestro Jesucristo y del Espíritu Paráclito, Dios y santificador de las almas!

Deseo hacerle llegar una palabra para la dulce solemnidad de Pentecostés.

"PENTECOSTÉS: palabra griega que significa quincuagésimo. Era una fiesta solemnísima para los Hebreos, como lo es solemnísima para los cristianos: dos fiestas, que si bien diversas entre ellas, son análogas por la íntima relación que existe, en general, entre las figuras del Antiguo Testamento y el cumplimiento de las mismas figuras en el Nuevo Testamento. La coincidencia de los dos clamorosos advenimientos confirma muy bien la conexión que existe entre ellos.

Para los Hebreos, Pentecostés era la fiesta de la siega, (Éxodo 23,16), era la solemnidad de la mies (...) La tradición hebraica daba a dicha fiesta tanta solemnidad y carácter de la más profunda santidad, porque el pueblo hebreo entendía y quería con esta fiesta, agradecer a Dios el haber dado en este día la ley sobre el monte Sinaí (...)

Como los hebreos solemnizaban la promulgación de la ley mosaica, así los cristianos, solemnizamos la promulgación del Evangelio, el establecimiento de la ley de Jesucristo y la fundación pública de la santa Iglesia acaecida por la venida milagrosa del Espíritu Santo sobre los Apóstoles (...)

Pero a usted, ¡oh Hija del Señor!, le será de inefable consuelo espiritual, el leer devotamente en estos días, el capítulo 2 de los Hechos donde se narra la historia del Pentecostés cristiano, cincuenta días después de la Resurrección del Señor.

Nuestro Pentecostés es una de las tres principales fiestas del año: Pascua, Navidad, Pentecostés, y es tan superior al Pentecostés de los Hebreos, cuanto la ley de gracia es superior a la ley mosaica, y cuanto el cumplimiento de nuestros grandes misterios supera todo aquello que era solamente figura.

¡Cuántas maravillas nos descubre la fe en este misterio! La tercera persona de la Ssma. Trinidad ha descendido sobre los hombres, para colmarlos de inmensa y divina liberalidad, de sus gracias más abundantes y de dones celestiales. En este día de Pentecostés, Nuestro Señor da la última mano a la gran obra que El miraba en todos sus Misterios. Es en este día de Pentecostés que Jesús se ha formado un nuevo pueblo de adoradores.

Hoy, Dios ha mandado su Santo Espíritu sobre la tierra para renovar la faz del mundo, para crear su Iglesia, 'conservadora eterna de su sangre y Madre de santos', como la llama Manzoni en aquel himno tan sublime que él dedica a Pentecostés.

Hoy, ya no es la proclamación de la ley de justicia del Sinaí, sino de la ley de gracia, de caridad, de misericordia. Pentecostés es el fin y la consumación de todo lo que Dios ha obrado y sufrido por la humanidad.

¡Qué gran día es éste! No es ya la celebración de un misterio pasado, como en otras fiestas, sino de un misterio de la santa Iglesia de Jesucristo.

El Espíritu Santo descendió visiblemente sobre la Iglesia naciente, un día domingo, en la gran fiesta de Pentecostés de los Hebreos, a fin de que, en aquel mismo día, en el cual Dios había dado la antigua ley sobre el Sinaí, ella fuese abolida por la nueva (...)

¡Oh, pidámosle a Nuestro Señor, que quiera escribir de la misma manera su santa ley en nuestros corazones, con el dedo de su diestra y estamparla tan profundamente que no se borre jamás!

San Lucas, hablando de la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles dice: 'se les aparecieron unas lenguas como de fuego, las que, separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos; y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse' (Hechos 2,3-4).

De este fuego había ya evidentemente hablado el Señor cuando dijo: 'He venido a traer fuego sobre la tierra, ¿y qué otra cosa deseo sino que arda en todos los corazones?' (Lc 12,49).

Era el fuego de la caridad de Jesucristo, era el fuego del apostolado que recibieron los Apóstoles y que luego esparcieron por toda la tierra. Y este fuego apareció en forma de lenguas, para que los apóstoles, con sus lenguas expandiesen el fuego de la divina caridad en todos los corazones dóciles a la gracia (...)

Las lenguas de fuego eran también una figura sensible del don de lenguas', en gracia del cual, los apóstoles pudieron hacerse entender por las gentes de todas las naciones.

El árabe, el parto y el sirio, escucharon sus sermones, dice Manzoni; pero ¿qué escucharon? La voz del Espíritu. Era por lo tanto, el Espíritu Santo el que hablaba por la boca de los apóstoles.

Las lenguas de fuego distribuidas, significaban la caridad, el fuego, la diversidad el lenguaje. Y todos fueron llenos del Espíritu Santo...

El Divino Paráclito descendió sobre todas sus potencias y facultades, colmó de luces celestiales sus inteligencias; les fueron revelados los misterios más profundos, les dio fortaleza y valor sobrehumano para que propagasen el Evangelio y diesen su sangre por la fe. Ellos tuvieron una fe y un heroísmo apostólico. Les concedió dones interiores y exteriores y una santidad singular, diría superior.

La elocuencia de San Pedro, bajo la inspiración del Espíritu Santo, bastó para iluminar en la fe, amonestar, persuadir y convertir, en aquella primera prédica, alrededor de tres mil personas, las cuales fueron inmediatamente bautizadas (Hechos 2,41)(...)

La Misa del día de Pentecostés tiene la hermosa secuencia del 'Ven Espíritu Santo'. En los siglos pasados, se sonaba en la Iglesia una trompeta, como para imitar el ruido venido del cielo; y en otras Iglesias se hacían caer pétalos rosados, para simbolizar las lenguas de fuego, de ahí el nombre de 'Pascua rosada', que se dio a esta dulcísima solemnidad.

¡Oh, invoquemos nosotros también al Espíritu Santo!, para que venga sobre y dentro de nosotros, y como hizo con los apóstoles, nos transforme a nosotros, y como hizo con los apóstoles, nos transforme a nosotros, miserables, por la efusión de sus dones, nos haga humildes y fervorosos siervos, hijos y misioneros de la caridad.

Y como el misterio de Pentecostés continúa siempre invisiblemente en la Iglesia, así descienda y viva siempre en nosotros, la caridad habitual o gracia santificante. Es éste, el primero y más necesario don del Espíritu Santo, que nosotros debemos implorar hoy y siempre.

Que El ilumine nuestra mente con el don de la inteligencia; nos eleve con el don de sabiduría al conocimiento de las verdades divinas. La ciencia que viene del Divino Paráclito, nos lleve a despreciar los bienes y las bajezas de la tierra, por el conocimiento de Dios y nos dé aquel 'gusto interno', como escribe San Buenaventura, que llena el alma de suavidad por la cual dice el salmista: 'gustad y ved, cuán dulce es el Señor' (Salmo 33,9) (...)

El Espíritu Santo es Fuente Divina de verdad, caridad y felicidad interior.

¡Oh, descienda sobre nosotros el Espíritu Santo! ¡Espíritu de verdad, de oración, de unión, de misericordia y de divina caridad!

Y la Bienaventurada Virgen, que ciertamente se encontraba en aquella selecta reunión de Jerusalén, recogida con los apóstoles, los discípulos y las pías mujeres en oración, cuando alrededor de la hora tercia (las nueve de la mañana), vino de repente del cielo aquel ruido casi como un viento impetuoso y llenó toda la casa, donde se encontraban reunidos con María, Madre tiernísima y capitana de nuestra naciente Congregación; nos obtenga de Jesús todos los copiosos dones y frutos del Espíritu Santo, que nos dilatan de caridad el corazón, como dilataron el corazón de San Felipe Neri y nos conceda vivir encendidos de caridad para poder inflamar de divina caridad a todas las almas.

Que este Espíritu del Señor, la conforte, ¡oh Hija de la caridad de Jesús Crucificado!, en su enfermedad, le dé paciencia y amor al sufrimiento, por amor de Jesús Crucificado y de María Ssma.

La bendigo junto con sus hermanas y parientes y con la Hermana. Y Jesús nos bendiga a todos, nos asista y nos consuele, ahora y siempre.

Devotísimo en Cristo

Don Orione

Fuente: "Don Orione a las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad"

fuente: Lo que yo recibi p. Facundo Mela

 

 

 

viernes, 6 de junio de 2025

AMOR ACTIVO Y ORANTE




 

Don Orione a menudo señaló a la Familia de Nazaret como modelo de vida cotidiana activa y contemplativa, simple, sacrificada, conducida por la obediencia a la voluntad de Dios. Hablando de las "lecciones" de Nazaret y de la santa Familia, Don Orione observaba:

"En esta familia se trabajaba mucho; también en nuestra familia religiosa debe estar el trabajo continuo; no sólo rezar, sino también trabajar. La de ustedes es vida contemplativa y de trabajo al mismo tiempo. Cuando estén delante del Santísimo Sacramento, recen, estén todas en Dios, no piensen en nada, piérdanse, por así decirlo en Dios. En cambio, cuando obren, cumplan bien su deber como y porque lo quiere el Señor".
El Sí obediente unifica acción y contemplación en aquel que ama a Dios y sirve al prójimo. Camino a la santidad es conocer y responder Sí a la voluntad de Dios. Leamos al respecto otra bella página de Don Orione 
En el año 2007,El P. Flavio Peloso, entonces Superior General de la Obra Don Orione, envió desde la Curia General (Roma, Italia) una circular titulada "Ver y servir a Cristo en el hombre" a todas las comunidades orionitas del mundo, donde religiosos, religiosas y laicos se congregan. A través de sus páginas, el Superior General va delineando la identidad de los orionitas como hombres y mujeres de oración y acción, capaces de ver y servir a Cristo en el prójimo, impulsados por un amor capaz de renunciar totalmente a sí mismo.
“Si el contacto con Dios falta del todo en mi vida, puedo ver en el otro sólo al otro y no logro reconocer en él la imagen divina. Y si en mi vida me vuelco completamente en la atención por otro, queriendo ser solamente «piadoso» y cumplir mis «deberes religiosos», entonces se reseca también mi relación con Dios”, advirtió.
Poniendo esta identidad en el contexto actual, explicó que “para Don Orione evangelizar era, antes que nada, abrir un Pequeño Cottolengo, un orfanato, era ocuparse de los niños y de los viejos”, al tiempo que señaló como “la mayor tentación de hoy es quedar inmersos también nosotros en la cultura de lo cómodo, que consiste en contentarnos con lo que hacemos, a niveles cada vez más bajos, criticando a los que corren todo el día y sufren con el trabajo, tranquilamente sentados y pasando horas frente a la TV o en el ordenador, sin hacer nada”. “Muchas veces la oposición está entre caridad (de la actividad y la oración) e indolencia o apatía”, concluyó.
Lejos de poner a Don Orione sobre el altar de la excepcionalidad y de un ideal inalcanzable, el P. Flavio citó algunos ejemplos de quienes hoy en día trabajan movidos por la Divina Providencia. “El amor al prójimo es maravilloso pero también normal, posible para todos. Todavía hoy, en el clima de desencanto individualista y burgués que influye también en nosotros los religiosos, es fácil reconocer cómo, entre los hermanos, los más activos, los más celosos en la pastoral, los más generosos en darse a los demás, los más abiertos a la hora de responder a los cambios que la situación y los tiempos requieren… son aquellos que tienen más caridad, más vida de Dios, más entusiasmo, más dinamita”, enfatizó.
Para finalizar, animó a “reemprender el camino desde Cristo, enraizados y fundados en la caridad, es cuestión de vida o muerte de nuestra vida religiosa, de nuestra orioninidad”.

jueves, 5 de junio de 2025

¡¡¡SOLO DIOS!!!


 Ayer estaba en la habitación de un buen sacerdote y me fijé en estas palabras que encontré escritas: Sólo Dios!

En ese momento tenía la vista cansada y dolorida y con la mente repasaba tantas jornadas cargadas de trabajo como la de ayer, y sobre el torbellino de tantas angustias y el sonido confuso de tantos suspiros me parecía escuchar la voz afable y bondadosa de mi ángel que me decía: Sólo Dios!, alma desolada, sólo Dios!

Debajo de una ventana había una planta de ciclamino, más adelante un corredor y algunos sacerdotes haciendo meditación; más allá un crucifijo, un querido y venerado crucifijo que me recordaba años hermosos e inolvidables. Allí, a los pies del Señor, se detuvo mi mirada llena de lágrimas. Me parecía que mi alma se elevaba, y que una voz de paz y consuelo salía de aquel corazón traspasado y me invitaba a subir, a ofrecer a Dios mis dolores y a rezar. Qué silencio dulce y lleno de paz...! y en el silencio iba repitiendo dentro de mí: sólo Dios!

Me parecía sentir en torno a mi alma una atmósfera benéfica y calma!... Y pude entender la razón de los sufrimientos presentes: vi que en vez de buscar de agradar sólo a Dios! en mi trabajo, hacía años que andaba mendigando las alabanzas de los hombres, buscando y deseando constantemente que me pudieran ver, apreciar, aplaudir; e hice el propósito de comenzar una vida nueva también en esto: trabajar buscando sólo a Dios!

Trabajar bajo la mirada de sólo Dios! Sí, en estas palabras se encierra toda la regla nueva de vida, todo lo que se necesita para la Obra de la Divina Providencia: la mirada de Dios! Hay que comenzar una vida nueva, y comenzarla desde aquí: trabajar buscando sólo a Dios! Trabajar bajo la mirada de Dios! de sólo Dios

La mirada de Dios es como el rocío que fortalece, como un rayo luminoso que fecunda y dilata: trabajemos, pues, sin alarde y sin tregua, trabajemos bajo la mirada de Dios, de sólo Dios!

La mirada humana es un rayo ardiente que hace empalidecer aún los colores más resistentes: en nuestro caso sería como el soplo de un viento helado que dobla y quiebra el tallo todavía tierno de esta pobre plantita.

Toda acción hecha para hacer alarde y para ser vistos pierde su frescura a los ojos del Señor: es como una flor que pasa por muchas manos y deja de ser presentable.

Pobre Obra de la Divina Providencia, la flor del desierto que crece, se abre y florece porque Dios se lo ha dicho, y que no se altera si el pájaro que pasa lo ve o si el viento que sopla arranca sus hojas apenas formadas.

Por nuestra alma y por toda nuestra vida: sólo Dios! sólo Dios! La soledad sin Dios hará descansar el espíritu pero endurece el corazón: planicie florecida y aromática, pero sin más que un sol pálido y mortecino. La soledad con Dios, en cambio, es una atmósfera cálida y dulce que por sí sola puede curar las angustias del corazón

Sólo Dios! qué útil y consolador es querer sólo a Dios como testigo! Sólo Dios! es la santidad en su grado más alto! sólo Dios! es la seguridad más fundada de entrar un día en el cielo.

Sólo Dios!, hijos míos, sólo Dios!


 En "L'Opera della Divina Provvidenza", 3 de septiembre de 1899. Es una página con resonancia autobiográfica y de gran valor poético y espiritual

miércoles, 4 de junio de 2025

¡¡¡ SEAN POBRES DE VERDAD !!!

Sean pobres de verdad!

             ¡Sean pobres de verdad! Antes de ayer al entrar aquí, encontré sobre esta mesita un tapete que he retirado, pero merecían que lo hubiera quemado, como hice con los sofás en Bra. Para hacerse santo, no se necesitan sofás, ni tapetes, ¡fuera, fuera!  Vayamos a la buena de Dios, vayamos a lo pobre, según el espíritu de Jesucristo que no tenía donde reclinar la cabeza. 
A Don Bosco, cuando iba a ver al Papa, tenían que prestarle una sotana decente. En Turín, está la sotana de Don Bosco, una, no hay más que una, aquella vieja que usaba mientras vivió, porque le amortajaron con otra, con una nueva. También ustedes buscad tener un solo hábito. Hace falta pobreza práctica. Algunos frailes, algunas monjas aman la pobreza pero a su modo, sin incomodidades.
Uno de mis clérigos quería ser misionero y andaba diciéndolo siempre, y me importunaba continuamente. Quería partir ya. Una mañana le vi llorando (como algunas monjas que llorisquean siempre); “¿qué te pasa?” le pregunté. “No tiene azúcar el café, está amargo”, “¿De veras? ¿Y quieres ser misionero? ¡Anda, anda! que para ser misionero se requiere otra cosa...


Algunos se lamentan siempre... Pero no se lamentaba Jesús que nació pobre, y murió desnudo en la cruz. Pudo nacer en un palacio principesco; nació en un establo. ¿En un colchón de blandas plumas? No, en un establo. ¡Qué placer a imitación de Jesús, dormir sobre un colchón de paja, en un jergón... ¡Decís que está duro, que pincha! ¡Qué consuelo poder decir “estoy en el colchón de paja con Nuestro Señor”! ¿Tenes el frío? Nuestro Señor sufrió mucho. ¿No se calentaba en Belén con el aliento del asno? ¿Y no lo sufrió por nosotros? ¿Y no habéis padecido hambre vosotras? Yo si, por gracia de Dios.  Algunas cosas no pueden predicarse sino se han probado antes...
            Una vez prediqué durante la cuaresma en Sale, donde el arcipreste se asombró de que acudiera mucha gente. Una tarde, varios buenos sacerdotes, alrededor de la mesa con una buena botella delante, comentaban entre ellos. Creían que yo estaba dormido, porque había confesado, predicado y estaba muy cansado. Y se preguntaban: ¿Quién sabe por qué, éste que no ha estudiado, atrae más gente que nosotros, con estamos doctorados en Teología? Yo, que no dormía, abrí la puerta y les dije: “Les digo yo por qué; soy pobre, he pasado hambre, frío, fatiga; ustedes, por el contrario, son señores.  Si hubieran pasado por esas situaciones, encontrarían ciertas palabras que hacen el bien; el pueblo entiende que sentimos como él, que sufrimos como él, el pueblo capta el espíritu de Nuestro Señor”.

He visto en Venecia dos hermanas que, al verlas, no daríamos un centavo por ellas; pero por la caridad del Señor, mantienen a doscientos muchachos, y ¡qué muchachos! Verdaderos bandidos... Era un colegio laico donde enseñaron a estos muchachos a odiar a los sacerdotes, tanto que no querían saber nada de nosotros, hicieron una medio revolución, marcharon y rompieron todo... Bien, dos hermanas, dos pobres trabajadoras, que en una sola jornada han limpiado y ordenado la cocina, la enfermería y la ropería... Les pregunté de donde sacaban fuerzas para hacer tanto.  Respondieron: “Comulgamos cada mañana”. ¿Comprenden? ¿Comprenden? Muchos comulgan por la mañana pero no les produce los mismos efectos.