SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


lunes, 19 de diciembre de 2022

¡¡¡ DELANTE DE JESÚS !!!!

 



Nuestro Padre fundador mientras era joven custodio de la catedral de Tortona (1891-1893), fue pobre entre los pobres y rico de tiempo para el Señor. De aquel período llegó a nosotros una poesía y un hermoso texto con notas poéticas de creyente enamorado. Este último fue publicado años más tarde. En la intimidad; en el silencio se produjo un encuentro que lo fortaleció en los momentos de sacrifico y dolor por abrazar la virtud:

Delante de Jesús

Solo ..., de noche, en la iglesia extensa y oscura!

Un profundo silencio envuelve todas las cosas.

Las sombras descienden desde lo alto;

Allá, al fondo, cerca del altar, una lámpara …;

Es una luz pálida, serena.

De tanto en tanto, un soplo …, y un tenue haz de luz va hasta el muro,

besando la figura de un querubín.

Y el ángel, con esa gentil caricia parece confusamente moverse, y desprenderse, como si una ola de celestial amor lo reanimara.

Se reza bien, de noche, delante de Jesús.

Calla el mundo, callan los deseos,

Callan los irrisorios sueños de la fantasía.

La paz del Señor se difunde en toda el alma,

[una] paz grande, profunda; y alrededor silencio y paz, paz, paz.

¡Eres bienaventurada, oh lámpara humilde,

que vigilas consumiéndote delante de mi Dios.

Tú, que eres familiar a este ambiente saturado de amor que rodea el Corazón de Jesús, dime si conoces sus ardientes latidos, sus inenarrables dulzuras.

Ven, oh luz bendita, penetra mi corazón, hasta el fondo, en los rincones secretos … háblame del dulce Jesús ¡del Jesús amor!

Tu suave voz reanimará mi espíritu,

Y hará crecer la virtud, el sacrificio.

¡Oh dulcísimo Jesús!

Oh si en mi corazón una perenne llama de amor

emulase la lámpara que en el mechero vela para Ti,

Intensamente, ¡hoy … mañana … siempre!.

Este tipo de soledad es intimidad; porque es presencia de Jesús: percibida, gozada y anhelada. No se permanece en el ser sin estos silencios. Porque en el silencio la presencia del Otro lo transforma en encuentro. Y nuestra vida religiosa; nuestra misión surgen de este encuentro con el Otro. Sin esta experiencia de encuentro, nunca abrazaremos las convicciones personales: para quién ser y mucho menos para quién hacer nada en nuestras vidas.

En efecto, difícilmente uno pueda soportar el qué y el cómo si no sabe a quién le ha dicho ese sí. Uno nunca sabe qué dice cuando dice que sí; y también ignora las implicancias de lo dicho. Solamente sabemos, cristianamente hablando, a quién le decimos que sí (“Pedro le dijo: «Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido»” –Lc 18,28–). Necesitamos entonces, encontrarnos profundamente con ese tú a quien le hemos dicho que sí, porque el “qué” lo sabremos más adelante: en el despliegue histórico de nuestra existencia.

[...] El Ángel entró en su casa y la saludó , diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. [...] María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho».Y el Ángel se alejó.

[...] Simeón [...] dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón.

[...] Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre

Ejemplos de esta experiencia abundan en la vida de nuestro padre Don Luis Orione

domingo, 18 de diciembre de 2022

RECURRIR A MARÍA ANTE CUALQUIER SITUACIÓN DE LA VIDA

 

El papa Francisco exhorta a recurrir a María en cualquier situación de la vida,

La actitud de María debe ser nuestra actitud de Iglesia, confiada pero activa. Supone el milagro, pero también supone la acción. La virgen María nos dice a todos, “hagan lo que él les diga” Estas  palabras son una herencia valiosa que nuestra Madre nos dejó. Francisco profundizó y animó a que busquemos a María, cuando estemos en necesidad y nos dirá “hagan lo que Él les diga”

 “La presencia de los pobres suele verse como una molestia y se la soporta”, dijo Francisco desde el altar. “¡A veces escuchamos que los responsables de la pobreza son los pobres! Para no llevar a cabo un examen de conciencia serio sobre las propias acciones, sobre la injusticia de ciertas leyes y medidas económicas, sobre la hipocresía de los que quieren enriquecerse excesivamente, se coloca la culpa a los pies de los más débiles”.

La Virgen en un barrio difícil

La guerra es la cruel enemiga del amor cristiano. Todo se quiebra y destruye: los hombres se matan unos a otros con saña, la muerte reina en las ciudades, las lágrimas y el luto inundan a

las familias. El corazón de Don Orione sangra con todos estos males y quisiera consolar a todos los que lloran.

En años anteriores había organizado peregrinaciones multitudinarias llevando miles de fieles a Caravaggio, a Nuestra Señora de la Guardia en Génova, y a otros lugares marianos. "Se trataba de verdaderas muchedumbres -dirá él-; de masivas respuestas de fe y devoción a la Santísima Virgen."

A causa de la guerra han cesado las peregrinaciones. Pero Don Orione igualmente invoca a la Santísima Virgen por la nación, en especial por los soldados en el frente de batalla y por su querida Tortona. Exhortará a todos a hacer lo mismo, comprometiendo a la ciudad toda en un voto público: el de construir un grandioso santuario mariano. Lanza esta iniciativa precisamente en el barrio de San Bernardino, el más difícil y turbulento barrio de Tortona; tanto que si los sacerdotes se atrevían a poner los pies en él -así sea para cumplir con su ministerio- corrían serios peligros. Pe ro allí hay una humilde iglesia del siglo dieciséis, nada menos. Serán las mismísimas lavanderas, las mujeres más aguerridas del barrio, las que tomarán cartas en el asunto y le dirán a Don Orione:

- Usted, Don Orione, venga nomás, que, si alguno se atreve a molestarle, nosotras saldremos en defensa suya con nuestros zuecos y chancletas Fue allí, donde ya existía la devoción a la Virgen de la Guardia, que por aclamación popular se hizo el voto de construir un santuario. Era el 29 de agosto de 1918, fiesta de la Guardia.

En noviembre de ese mismo año la guerra termina. ¡Gloria y honor a la Santísima Virgen! ¡Don Orione rebosa de alegría!

Para la fiesta de la Guardia de 1919, el 29 de agosto, encabezará una solemne procesión que sale del mismísimo San Bernardino -barrio vedado a los curas-; y llegados a la catedral, se renovará solemnemente la promesa del santuario.

¡¡ ESTRECHADOS POR LA CARIDAD , CUANTAS AYUDA TENDREMOS DE DIOS !!

 



La caridad no hace nada de indecoroso: ni nunca se agita ni tiene en cuenta los errores que le hacen; vence al mal con el bien. No goza de la injusticia, mas es feliz cada vez que puede alegrarse de la verdad. Disculpa toda cosa, espera toda cosa, soporta todo. Reza, sufre, calla y adora: ¡nunca decae! La caridad no tiene nada de arbitrario, nada de duro; encuentra su felicidad al esparcir e irradiar a su alrededor la bondad, la dulzura, la gentileza, una cosa desea: inmolarse a sí misma para hacer la felicidad y la salvación de los demás, para gloria de Dios.

Toda ciencia humana es insulsa, si la caridad no le da el sabor con el amor de Dios y del prójimo, sin ella, scientia inflat. Primero la caridad y luego la ciencia, oh Hijos míos, ya que esta “destruétur”, más aquella “non iscade mai”, y está enteramente. Es la caridad, amados míos, y sólo la caridad la que salvará al mundo. ¡Beatos aquellos que tendrán la gracia de ser víctimas de la caridad! Hermanos e hijos míos, amemos a Dios hasta hacer de nosotros una hostia, un holocausto de caridad, y amémonos tanto en el Señor: nada le agrada más al Señor, que ha dicho: “Los he amado...: amaos” (Jn. XV, 9 - 10). El gran secreto de la santidad es amar mucho al Señor y a los hermanos en el Señor. Los Santos son el cáliz de amor de Dios y de los hermanos. Amar a Jesús, amarnos en Jesús: ¡trabajar para hacer amar a Jesús y a Su Santo Vicario, el Papa; ¡rezar, trabajar, padecer, callar, amar, vivir y morir de amor a Jesús, al Papa, a las almas!

* * *

Amados míos, la Pequeña Obra de la Divina Providencia debe ser como una Familia en Jesucristo. Estrechados por la caridad, unidos de corazón indivisible en este cuerpo moral que es nuestra Congregación, ¡oh! ¡cuántas ayudas mayores tendremos de la mano de Dios, y cómo nos sentiríamos contentos, felices y fuertes! La Congregación prosperará y será bendecida por el mérito de todos los que contribuirán a mantener la unión y la paz porque nuestra fuerza, oh amadísimos, está en la unión, cuyo vínculo es Cristo. ¡Oh! con que alegría y expansión del corazón entonces cantaremos el “Ecce quam bonum et quam incundum habitare fratres in unum!”.

La caridad está toda dirigida al bien de la Iglesia y de las almas, esta es la divisa de los discípulos de Cristo y de la Iglesia. San Pablo escribió: “La fe, la esperanza, la caridad: la más grande de las tres es la caridad”. Tratemos, entonces, con ardor de tener a la caridad, Este es el camino a seguir, hijos míos, que vale inmensamente más que cualquier otra cosa. El espíritu de la Pequeña Obra es el espíritu de caridad: que la más humilde caridad guíe nuestros pasos, oh hermanos míos: in ómnibus cháritas!

Aquí debo terminar, pues mi carta no les llegaría para Navidad, deberé ser breve. Yo le ruego humildemente al Niño Jesús que quiera infundir en mi y en todos ustedes la dulcísima caridad suya; y en la caridad de Cristo los abrazo, ¡oh mis amados Sacerdotes, in osculo sacto, y les doy el Feliz Navidad! Dios sabe cuánto los pienso y cuanto los amo: recuérdenme en el Altar, especialmente en la Santa Noche. Y a ustedes, mis Clérigos y mis buenos Ermitaños, alegría, esperanza y corona mía, ¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad a las Hermanas de las varias Familias Religiosas! A todos y a cada uno me encomiendo yo y la Congregación, a cada uno y a todos, desde los más ancianos y desde el más pequeño, mando Augurios con la santa bendición de Navidad y todo voto de bien para el Año Nuevo.

Adiós, oh mis queridos hermanos e hijos, y ustedes, buenas Hermanas, rueguen por mi: recuerden al padre lejano. ¡Yo rogaré tanto por ustedes! Démonos una cita a los pies de Jesús: allá nos encontraremos unidos siempre en la íntima unión de la caridad: ¡y juntos alrededor de Jesús, quam bonum et quam jucundum habitare fratres in unum!

¡Que nuestra alegría y unión sean completas en el Corazón de Jesús en la tierra, en el Corazón de Jesús en el cielo! Nuestros Hermanos de aquí y las Hermanas se encomiendan vivamente a sus oraciones, los saludan y les manden los más santos Augurios. Ellos me tratan con mucha caridad, respeto sin fin e indulgencia: ¡ayúdenme a rogarle a Dios que los compense mucho! Que el Señor de la caridad y de la paz nos de El mismo, continuamente su caridad y su paz. ¡Que el Señor y la Santa Virgen estén con todos ustedes!

Gloria a Dios en lo alto del cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Los bendigo una vez más: ¡vivamente en Cristo humildes y fieles a los pies del Papa y de la S. Iglesia, y Feliz Navidad! Los bendigo en el Niño Jesús y en María Inmaculada. No nos cansemos de hacer el bien y consumirnos en la caridad del Señor: ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!

Vuestro afectuosísimo.

Sac. Luis Orione

de la Divina Providenci

sábado, 17 de diciembre de 2022

OH SANTA IGLESIA CATOLICA, MADRE SANTA Y MADRE DE LOS SANTOS!


.. Oh, ¡qué dulce es amarnos en Jesucristo y por Jesucristo! ¡Cuánta dulzura y vitalidad se encierran en el amarnos recíprocamente en el amor sobrenatural a Jesucristo y al Papa, como ocurre entre nosotros, pobres hijos de la Divina Providencia! Jesús es todo nuestro amor, nuestro vínculo y nuestra vida: y también la Cabeza infalible de la Iglesia, ¡el Santo Padre Pío XI, es todo nuestro amor, nuestro vínculo y nuestra vida!

Qué hermoso y qué santo es vivir, así como hermanos; con esta fe, con esta vida, con este amor: ¡amarnos como se ama en el Paraíso! Esta era la fe y el amor de los Santos.

"El Papa es la presencia de nuestro Dios en la tierra", como predicaba San Bernardino al pueblo de Siena en la Plaza del Campo en 1427 al despedirse de su ciudad. Era la fe y el amor de un santo: ¡era la vida de Dios!

¡Ojalá se mantenga y, si es posible, se reavive aún más y se afiance más estrecha e inseparablemente, a los pies del Niño Jesús y de la Iglesia Madre de Roma, la unión tan estimada y armónica de los corazones fraternos en el amor dulcísimo a Cristo, Dios y Señor nuestro, y al Papa, Señor y Dios nuestro en la tierra! ¡Esta unión, cimentada en la fe y en el amor y, si es necesario, en la sangre, constituye nuestra fuerza y será nuestra grandeza y nuestra gloria!

Que a falta de cualquier otra alabanza se pueda decir también de nosotros como de los primeros cristianos: ¡Miren cómo se aman! (Tertuliano, Apologeticum).

Tenemos que amarnos, pero en el Señor, porque ése es el amor que quiere el Señor, el que le agrada: amarnos unos a otros y amar cada vez más a Jesucristo y al Papa, su Vicario en la tierra. Y abrazarnos cada vez más estrechamente al Papa porque, al igual que a Jesucristo, nunca se lo ama bastante; y por el Papa abrazarnos y unirnos inefablemente a Cristo en su cuerpo místico que es la Iglesia: "Ita multi unum in Christo" (Pablo, Romanos 12,5).

Oh Santa Iglesia Católica, Iglesia de Jesucristo: luz, amor, y Madre mía dulcísima y divina!

Madre Santa y Madre de los Santos, la única que está libre de la confusión de las lenguas!

Madre de nuestra vida, latido de nuestro corazón, vida de nuestra propia vida! Que se nos pegue la lengua al paladar el día en que nosotros, pobres hijos de la Divina Providencia, hijos de tu fe, hijos de tus mártires y de tu amor, no te antepongamos a todos nuestros amores y todas nuestras alegrías!

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En Lettere di Don Orione, I, pp. 447ss. Carta "regalo", del 8 de diciembre de 1922, escrita por

Don Orione a sus hermanos e hijos para la Navidad.