SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


domingo, 8 de octubre de 2023

9 OCTUBRE 1936, DISCURSO DE DON ORIONE EN RADIO EL MUNDO

Discurso pronunciado por Don LUIS ORIONE el día 9 de Octubre 1936. por intermedio de L.R.1. Radio “El Mundo” en la Hora Católica

Amigo y Hermanos en Cristo:
Al pie de la gran Cruz del Congreso Eucarístico nació una humilde obra de caridad. Una obra que fue bendecida por el Eminentísimo Cardenal Primado, por el Excmo. Señor Nuncio de Su Santidad y por el Episcopado Argentino, que fue confortada por los votos fervientes del pueblo: Es el Pequeño Cottolengo Argentino, que su dirección central en la Calle Carlos Pellegrini 1441 y sus institutos en Claypole y en Avellaneda.
Hoy se prepara a abrir UN CONSULTORIO MEDICO GRATUITO PARA LOS OBREROS, en uno de los barrios más pobrecitos, cerca de Nueva Pompeya. El Consultorio funcionará en las horas en que los obreros estén libres de su trabajo. Estará dirigido y atendido por el CONSORCIO DE MEDICOS CATÓLICOS.
El Pequeño Cottolengo Argentino acoge a los pobres más necesitados y abandonados, que no pueden ser recibidos en otros Institutos de beneficencia. Los recibe de cualquier edad, de todas las razas, de todos los credos. A la puerta del Cottolengo no se pregunta al pobre quien es, ni si tiene patria o religión, sino si tiene un dolor.
Sobre la puerta del Cottolengo se leen estas palabras: “Charitas Christi urget nos”. “La Caridad de Cristo nos urge” [2 Cor. 5,14]. Toda la historia de la humanidad redimida, y de la Iglesia, se compendia en esas palabras de S. Pablo: “Charitas Christi urget nos!” [2 Cor. 5,14].
Amigos y hermanos argentinos: humilde flor de caridad es vuestro Pequeño Cottolengo; os invito a visitarlo. El acoge a nuestros hermanos más necesitados, más abandonados, a eso que el mundo rechaza y cree ser el desecho de la sociedad, y que el Cottolengo llamará SUS PERLAS.
Venid y estoy seguro que quedaréis conmovidos; os convenceréis de que si la Argentina es la Nación del corazón grande, su PEQUEÑO COTTOLENGO tendrá que ser, por vuestra cristiana e inteligente caridad, uno de los brillantes de su corona.
El Cottolengo vive día a día, sin renta ninguna, y, en el segundo aniversario de vuestro Congreso Eucarístico, sus pabellones se han llenado por completo, y hasta ahora no tiene un centavo de deuda.
Mientras con mi frente pegada al suelo doy gracias a Dios – a quien pertenece sólo todo honor y toda gloria – agradezco con el ánimo conmovido a todas las Autoridades y a nuestros Bienhechores, y dirijo un cálido llamado a los corazones generosos, para que quieran ayudarme y permitirme tener nuevos pabellones y poder aceptar a otros hermanos infelices, al menos los casos más tristes y más urgentes.
Levantemos, oh amigos, el noble edificio de la caridad sobre las ruinas de todo egoísmo; interesémonos, PERO SERIAMENTE, por los pobres, por los humildes, por los más necesitados: será esto un modo de canalizar eficazmente el torrente cenagoso del comunismo que amenaza arrasar con todo. Realicemos la caridad!
Y en esta hora del mundo, hora tan triste y tan dolorosa, resolvamos, oh Amigos, de conservar inextinguible, antes, siempre más abrasador el sagrado fuego del amor a Cristo y a los hombres.
Y practiquemos la caridad, en especial modo tendiendo fraternalmente la mano y el corazón a las clases proletarias, a los pobres obreros, ¡a los más humildes e infelices!
Difundamos en el pueblo, en la juventud, ¡en la Patria este vivificante y cristiano amor! –Sin este sagrado fuego, que es amor y luz, ¿Qué quedaría de la humanidad?
Embotada la inteligencia, el corazón yerto y frío más que mármol de un sepulcro, la humanidad viviría debatiéndose entre dolores de toda clase, sin consuelo alguno superior, entregada, sin reparo, a las traiciones, a los vicios, a sañas sin cuento.
¿Qué seria del hombre y de la civilización, cuando dominadas por egoísmo y bajas pasiones, envenenadas por las deletéreas teorías comunistas, las masas populares quebrasen toda ley y todo orden de honesto vivir cristiano y civil? Después de perder la fe, negarán a Dios, negarán también la Patria y, sedientas de odio y de sangre, se levantarán furiosas con las hachas, el fuego y la dinamita.
El mundo resultaría presa de las llamas, los hombres acabarían por despedazarse, como nunca se ha visto, ni entre las fieras.
¿Qué ganaría la humanidad negando y apostatando la caridad de Cristo? Con Cristo todo se eleva y todo se nobiliza: hogar, amor de Patria, ingenio, artes, ciencias, industrias, progreso, organización social; sin Cristo, todo decae, todo se ofusca, toda se quiebra: el trabajo, la civilización, la libertad, la gloria, la grandeza del pasado, todo queda destruido, ¡todo muere!...
Argentinos: BUENOS AIRES TENDRA LA CIUDAD DE LAS DIVERSIONES: Buenos Aires tendrá LA CIUDAD DE LOS ESTUDIOS: que el COTTOLENGO ARGENTINO sea mañana la CIUDAD DE LA CARIDAD QUE REALICE EN CRISTO, para honor inmortal de vuestra Patria, el verso sublime de Dante: “La caridad no cierra puerta alguna”. “La nostra caritá non serra porte”...
DEO GRATIAS!

 


sábado, 7 de octubre de 2023

DON BIAGIO MEINERO, 8 DE OCTUBRE



Don Biagio Meinero nació a Madonna dell'Olmo Cuneo 20 de mayo de 1924 en una familia pobre, pero profundamente religioso.
Después de haber completado sus estudios en Busca (Cuneo), también atraído por el ejemplo de su hermano mayor George (que estaba estudiando en el período de prueba de Montebello PV), que quería servir a Dios en la Pequeña Obra de la Divina Providencia. Con la participación del párroco y la ayuda de un benefactor, fue recibido por Don Sterpi en la Casa Madre de Tortona.
En 1938 recibió el hábito religioso de manos de Don Orione. Asistió a las primeras cuatro clases de preparatoria (1937-1941) entre Tortona, Voghera y Buccinigo de Hierba. En Villa Moffa di Bra (Cuneo) hizo su noviciado y la primera profesión en el día de la Asunción de 1942. Tras el último año en el gimnasio Sassello (Savona), St. Thomas volvió al Instituto de Bra para la escuela secundaria y la filosofía (1943 -1946). Durante las prácticas en el Vaticano escribió a los superiores: " Es una gracia para mí trabajar y me sacrifico por el dulce Cristo en la tierra; (...) No es suficiente para mí ser un buen religioso, pero un santo, con la ayuda de los superiores y con la oración. "
En los años 1950-1954 fue a Tortona para los estudios teológicos, durante la cual se sirve todos los días para hacer pan para el asistida de las diferentes casas de ópera Tortona. En 10.11.1948 hizo su profesión perpetua y el 06/29/1954 (Año Mariano) fue ordenado sacerdote en el santuario de la Virgen de la Guardia en Tortona.
Los primeros años de sacerdocio, se fue como asistente y profesor en el Colegio de San Jorge en Novi Ligure (1954-1955) y más tarde en el Instituto Artigianelli de Venecia (1955-1959). Aquí tomé la invitación de la más alta misión de partida para América del Sur. Le escribió a los superiores: " (...) cualquier decisión que ha sido y será tomada de mí siempre será para mí la voluntad de Dios, y como tal, lleva a cabo de la mejor manera posible ."
A principios de agosto de 1959 se embarcó rumbo a América del Sur a bordo del vapor "Federico Costa", de llegar a Santiago el 31 de agosto, donde fue recibido fraternalmente por los hermanos Don y Don Lucarini Roggia. Aprendió el idioma, comenzó su ministerio de cuarenta años y el apostolado de la juventud y el pueblo de Chile, en su segundo hogar. De 1960 a 1974 fue en Santiago, como profesor en el Colegio y seminaristas, con el cuidado pastoral de la capilla cerca de aeropuerto de Los Cerrillos. De 1970 a 1974 fue también pastor de la Parroquia "San José B. Cottolengo". En los años 1974-1981 en Rancagua, como pastor de la nueva parroquia "Cristo Rey" con las obras de caridad y sociales adjuntos. Entonces, el pastor en Los Ángeles (1981-1987) y Santiago (1987-1990). De 1990 a 1999 fue trasladado a Quintero como vicario y párroco, haciendo sin descanso por el bien de los fieles, la infusión con el ejemplo del Fundador, de quien siempre nutre el amor y la devoción, la fe en Dios y la esperanza en el futuro, ganando agradecimiento y reconocimiento por parte de la población y por el Consejo Municipal.
Se retiró al Pequeño Cottolengo de Santiago para la salud ahora comprometida, continuó hacerse útil con la ayuda fraterna y el ministerio, ya la espera de la siguiente llamada del Señor. Siempre alegre, abierta y suave, aprendido Formación curación con piedad y espíritu religioso de la familia, sentido de la responsabilidad, contento de ser y llegar a ser "verdadero hijo de la Divina Providencia", tal como se expresa en la solicitud de admisión a la profesión religiosa .
Murió el 8/10/2001 Santiago de Chile, a los 77 años de edad, 59 de vida religiosa y 47 de sacerdocio.
De los Hechos y las comunicaciones generales Curia 206 09 hasta 12 2001

miércoles, 4 de octubre de 2023

SOR FAUTINA KOWALSKA

 


Santa Maria Faustina Kowalska del Sagrado Sacramento nació en Glogowiec, Polonia, el 25 de agosto de 1905 con el nombre de Elena Kowalska. Desde muy pequeña expresó su vocación religiosa, pero su familia era muy pobre y no le permitió ingresar a un convento.

A los 18 años, luego de darse por vencida en su deseo de tomar los hábitos, fue a un baile con su hermana. Mientras bailaba tuvo una visión de Jesús que le hizo entender que tenía que regresar a su vocación original. Esa misma noche se fue de la fiesta a la catedral y se postró ante el Santísimo Sacramento, rogándole a Jesús que la guiara. Escuchó las siguientes palabras: "Ve inmediatamente a Varsovia, allí entrarás en un convento."

Elena le pidió a su hermana que la despidiera de sus padres y se fue a Varsovia. Después de muchos  sacrificios, logró entrar como postulante en la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia el 2 de agosto de 1925. El 30 de abril tomó el hábito religioso como novicia. Recibió el nombre de Sor María Faustina.

Sor Faustina tuvo visiones de Jesús a través de toda su vida, como relata en su diario, donde escribió sus experiencias y visiones.

En 1933, recibió invisiblemente los estigmas mientras oraba. Según narró en su diario: "Un día durante la oración, vi una gran luz y de esta luz salían rayos que me envolvían completamente. De pronto sentí un dolor muy agudo en mis manos, en mis pies, y en mi costado, y sentí el dolor de la corona de espinas, pero esto fue sólo por un tiempo bien corto."

La Divina Misericordia

El 22 de febrero de 1931, Jesús se le apareció a Santa Faustina y le pidió que pintara una imagen según lo que estaba viendo. Le dijo también el significado de la imagen y cómo podría ayudar al mundo. Según su diario:

(47)Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. En silencio, atentamente miraba al Señor, mi alma estaba llena del temor, pero también de una gran alegría. Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que vez, y firma*: Jesús, en Ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y [luego] en el mundo entero.

(48) Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria.

El Viernes Santo de 1937, Jesús se le presentó a Santa Faustina y le dictó una serie de oraciones para una novena que comenzaría el Viernes Santo y continuaría hasta la Octava de Pascua, que hoy en día se conoce como el domingo de la Divina Misericordia.

Santa Faustina murió el 5 de octubre de 1938 en Krakow, Polonia. A pesar de que el Vaticano consideró por un tiempo que la devoción a la Divina Misericordia podía ser una herejía, el arzobispo de Krakow, Karol Wojtyla, quien luego se convertiría en el Papa Juan Pablo II, era devoto de Sor Faustina y se esforzó porque se publicara su diario.

Santa Faustina fue canonizada el 30 de abril de 2000, el domingo de la Divina Misericordia. Los milagros que contribuyeron a la causa de su canonización fueron la curación de Maureen Digan de Roslindale, Massachusetts, quien sufría de linfedema, y la curación de un sacerdote que sufría del corazón el 5 de octubre de 1995.

martes, 3 de octubre de 2023

CORAZONES ARDIENTES, PIES QUE CAMINAN,

 

 


 

Octubre es el mes que la Iglesia dedica a la misión, es el momento ideal para iniciar una reflexión sobre su significado y conocer de cerca a los misioneros y sus experiencias.

Ha comenzado el octubre misionero, en el que estamos llamados a ser misioneros y testigos de Cristo, como nos recuerda el Papa Francisco en el mensaje para la próxima Jornada Mundial de las Misiones que se celebrará el penúltimo domingo de octubre: “Como Cristo es el primer enviado, es decir, misionero del Padre (cf. Jn 20,21) y, como tal, es su "testigo fiel" (cf. Ap 1,5), por lo que todo cristiano está llamado a ser misionero y testigo de Cristo. Y la Iglesia, la comunidad de los discípulos de Cristo, no tiene otra misión que la de evangelizar el mundo, dando testimonio de Cristo. La identidad de la Iglesia es evangelizar”.la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra el 22 de octubre de 2023, el Papa Francisco ha elegido el tema que se inspira en la historia de los discípulos de Emaús, en el Evangelio de Lucas (Lc 24,13-35): Corazones ardientes, pies que caminan. A través de la experiencia de estos dos discípulos que, en el encuentro con Cristo resucitado, se transforman en misioneros activos, el Santo Padre recuerda ante todo el valor de la Palabra de Dios para la vida de los bautizados:

“El conocimiento de las Escrituras es importante para la vida del cristiano, y más aún para el anuncio de Cristo y su Evangelio. (…) Jesús es, de hecho, la Palabra viva, la única que puede hacer arder el corazón, iluminarlo y transformarlo”.

En un segundo pasaje de su mensaje el Papa subraya la importancia de la Eucaristía: Hay que recordar que un simple partir el pan material con los hambrientos en nombre de Cristo es ya un acto misionero cristiano. Más aún, la fracción del Pan Eucarístico que es Cristo mismo es la acción misionera por excelencia, porque la Eucaristía es fuente y cumbre de la vida y misión de la Iglesia”.

Finalmente, con la imagen de los “pies caminantes”, el Papa Francisco recuerda “una vez más la validez perenne de la missio ad gentes, la misión confiada a la Iglesia por el Señor resucitado de evangelizar a cada persona y a cada pueblo hasta los confines de la tierra”.

Aprovecha la ocasión para reiterar el compromiso y el deber del anuncio porque “todos tienen derecho a recibir el Evangelio”. Los cristianos tenemos el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligación, sino como quien comparte una alegría, señala un hermoso horizonte, ofrece un banquete deseable. La conversión misionera sigue siendo el objetivo principal que debemos proponernos como personas y como comunidad, porque la acción misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia”.

No puede faltar la referencia al camino sinodal de la Iglesia, en el que la acción misionera debe realizarse en sinergia en todos los niveles: “La urgencia de la acción misionera de la Iglesia implica naturalmente una cooperación misionera cada vez más estrecha de todos sus miembros en todos los niveles. Este es un objetivo esencial del camino sinodal que la Iglesia está emprendiendo con las palabras clave “comunión, participación, misión“.

La Iglesia cuenta desde hace un siglo con un instrumento pastoral que permite a todas las comunidades participar en esta tarea: son las Obras Misionales Pontificias (OMP), que en el siglo XIX recibieron un nuevo impulso con el objetivo específico de orar y actuar concretamente para apoyar la evangelización en el territorio.

Las OMP continúan este servicio y sobre todo nos instan a orar por todos los misioneros esparcidos por el mundo que evangelizan ante todo con la oración y la presencia entre los pueblos, anunciando con alegría la Buena Nueva de Cristo.

 

sábado, 30 de septiembre de 2023

INTENCIONES DEL MES DE OCTUBRE

 

Por intercesión de san Luis Orione, y movidos por su ardor misionero, pidamos el don de "corazones ardientes y pies en camino" para difundir el Evangelio y el carisma dondequiera que nos encontremos.

jueves, 28 de septiembre de 2023

RECORDAMOS AL PADRE CESAR MORELATI


  

El padre César Morelati (1916-2003) nació en Brignano Gera D’Adda, un pequeño pueblo a los pies de los Alpes, al norte de la ciudad de Bergamo, en la provincia de Lombardia, Italia.muerto en Claypole en 2003 el 29 de septiembre, a 87 años de edad, 70 de profesión, 61 de sacerdocio y 67 de vida misionera.

 Nació el 24 de mayo de 1916, siendo bautizado al día siguiente. El llamado de Dios le llegó a temprana edad. "Sentí que el Señor me necesitaba, no sabía bien para qué, pero me entregué y me dejé llevar..."

 A los 12 años su madre y el cura párroco de su pueblo lo llevaron delante de Don Orione. “Él nos miró –cuenta el padre César– y nos llamó; ahí entré en la congregación”. Habiendo sentido hablar de Don Orione y su preocupación por las vocaciones pobres, fue recibido en Tortona 16 de octubre de 1928, continuando sus estudios allí y en Voghera. De niño se traslada a Tortona para su formación. Allí convive cinco años en la Casa Madre con Don Orione.

Recibió el hábito de manos del mismo Don Orione, en la fiesta de la Inmaculada de ese mismo año. Hizo su noviciado en Villa Moffa (1932 – 1933), y profesará en manos del Fundador el 15 de Agosto de 1933. 

 En la Navidad del año 1934, Don Orione, lo eligió para participar, personificando un ángel, en el pesebre viviente del pueblo, hecho que siempre recordaba. Luego de terminar sus estudios filosóficos, y ser por un año asistente de los probandos en el San Bernardino,el 18 de mayo de 1936, siendo aún clérigo, partió, como misionero hacia la Argentina, donde permanecerá hasta la muerte,

 “Don Orione estaba aquí –dice emocionado Morelati– y quiso que yo fuera a su lado. Quería que me preparara como maestro después de haber completado mis estudios de Filosofía”.

Mientras estudia el magisterio vive en la comunidad de Pompeya y trabaja en la de Carlos Pellegrini en tareas de secretaría. Aprende a escribir a máquina y a manejar. En la casa de Carlos Pellegrini comparte tres meses con Don Orione.
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Sus primeros grados como maestro fueron un tercero y un cuarto en el colegio San Vicente de Paul de Villa Domínico. Eran 42 alumnos. Allí se ocupaba también de acompañar a los postulantes. “Todas las tardes –recuerda– venía Don Orione desde Carlos Pellegrini a dar las buenas noches”.

Al año siguiente fue enviado por tres años a Cuenca, en la provincia de Buenos Aires, para que dé clase en el colegio. Después, es destinado a Claypole, para continuar sus estudios teológicos con los Padres Verbitas en Villa Calzada (1938 – 1941). Al terminar sus estudios en enviado al Colegio ―La Sagrada Familia‖ de Mar del Plata (1941 – 1943)  Emite su profesión perpetua el 22 de junio de 1940, en manos del P. Zanocchi y es ordenado sacerdote, junto a 11 compañeros más, el 22 de febrero de 1942 por Mons. Aragone, en la entonces capilla San José de Mar del Plata. . Años después irá al colegio Mons. Juan Agustín Boneo de Rosario; más tarde se ocupará de la escuela de Victoria y después otra vez a Mar del Plata. Así va “dando vueltas y trabajando”, como dice él, por todas las comunidades educativas orionitas del país durante 42 años. “Tengo siempre presente –afirma César Morelati– la solicitud que Don Orione nos hiciera a dos o tres cuando estábamos con él en Villa Domínico: ‘Debemos trabajar porque estamos en el principio de la congregación. Si aquí en Argentina se trabaja va a haber un paraíso, pero si no se trabaja va a haber una gran pérdida’”.

"Yo estuve junto a un santo

En septiembre del año 2000, a pocos días de la llegada definitiva del corazón de Don Orione a Argentina, Revista Don Orione entrevistó en Victoria al P. César Morelati, uno de los religiosos orionitas de los que vivieron en nuestro país que más tiempo compartió con Don Orione, tanto en Italia como aquí.

El valor de aquel reportaje al P. Morelati se actualiza hoy al permitirnos conocer en profundidad a Don Orione en detalles cotidianos. Leer el testimonio del P. Morelati nos acerca al santo de la caridad a través de alguien que mientras vivió no se cansó de decir a boca llena: “Yo conocí a Don Orione, yo estuve con un santo”.

 

– ¿Qué recuerda de la convivencia con Don Orione?

– Al entrar de pequeño en la congregación parte de mi infancia fue en la Casa Madre de Tortona. Allí fui creciendo y conociendo a Don Orione. Como era niño había muchas cosas que todavía no comprendía. En ese momento no me daba cuenta de la santidad de ese gran hombre. El acostumbraba a jugar con nosotros distintos juegos que había inventado para hacerlos en el interior de la casa, porque en el patio era imposible debido a la nieve. Era el invierno de 1928. Él jugaba y comía con nosotros, y cada tanto acudía al estudio y nos indicaba la ética y la moral que tenía que seguir el postulante.

– ¿Cómo lo describiría a Don Orione?

– Su semblante transparentaba al Dios verdadero. Cuando sonreía captaba todas las voluntades. Don Orione vivía unido a Dios y eso se veía en su rostro. Sus ojos eran grandes, negros y siempre estaban centelleando. Cuando se fijaba en una persona y se iba dibujando su amplia sonrisa era cuando esa persona se serenaba. Había mucha gente que hablaba con Don Orione para pedirle consejo.

– ¿Por qué parte de Italia hacia Argentina?

– Don Orione nos llamó para poder dar clase a los niños. En aquel momento la Obra había abierto los colegios San Martín de Tours, de San Fernando, y Mons. Juan Agustín Boneo, de Rosario. Llamó a alguno de los religiosos que tenían título de maestro, y si bien yo no tenía título, estaba de asistente de los postulantes, tenía un gran interés de conocer América y entonces levanté la mano. El padre Sterpi hizo los trámites y me mandó aquí junto con el padre Luis Varetto. El P. Sterpi quería que se nos hiciera una despedida como misioneros, que fuera muy entusiasmante para nosotros y para los que se quedaban. En la ceremonia de despedida se nos besaron los pies, porque nos íbamos a misionar, y se nos dio una cruz misionera. Pero cuando llegué a la Argentina, Don Orione me pidió la cruz, la besó y me dijo: “Guarda esa cruz, aquí no son indios”. Y yo, que tenía 20 años y venía con todo el entusiasmo, me quedé frío. Hace 64 años que tengo la cruz guardada como me pidió Don Orione.

– ¿Cuál fue su primer trabajo en Argentina?

– Los primeros cuatro meses estuve yendo todas las mañanas a la casa de Carlos Pellegrini donde me ocupaba de pasar a máquina las cartas que Don Orione escribía a mano. Muchas veces lo vi escribir y cómo cortaba el papel cuando subrayaba. Porque él tenía un carácter fuerte y cuando escribía cartas que eran bastante “saladitas”, subrayaba y cortaba el papel. Yo me trasladaba para allí todas las mañanas desde Pompeya en el colectivo 50.

– ¿En qué estaba trabajando Don Orione cuando usted llega al país?

– Lo primero que empezó Don Orione fue la obra de Avellaneda, y después colocó la piedra fundamental del cottolengo de Claypole y más tarde los pabellones del cottolengo. También estaba interesado en abrir una obra en San Miguel. Fue así que contactó al dueño de los terrenos, que tenía allí una casa de mala vida. Y Don Orione le pidió que le diera los terrenos para transformar esa casa de mal en una de bien. El fundador lo hacía con mucho entusiasmo anunciándolo como bienhechor, aun cuando no había tomado la decisión de entregar la casa. Esa era la estrategia para hacerlo decidirse. En ese momento me acuerdo del rostro de Don Orione, que estaba iluminado. Uno es el Don Orione que yo recordaba de pequeño y otro distinto el que me encuentro aquí, porque de pequeño no tenía noción de que el hombre era un santo. Su mística no pasaba por ponerse de rodillas y rezar, sino que toda su vida estaba entregada a Dios. Mientras trabajaba, escribiendo cartas o recibiendo a una persona, usted veía y sentía que era Dios quien hablaba.

– ¿Qué cosas preocupaban a Don Orione?

– Los colegios, porque no había maestros y no tenía plata para pagarles. Entonces venían desde Italia muchos hermanos para poder ocuparse de las escuelas. En 1937, un año después de mi llegada a la Argentina, llegaron 18 hermanos para servir desde la educación.

– También compartió con él sus estadías en el Cottolengo de Claypole, ¿qué hacía Don Orione allí?

– Visitaba los distintos pabellones, que en ese momento eran seis. El visitaba a los enfermos. Les ponía la mano sobre la cabeza y les daba la bendición. Todos los enfermos buscaban hablarle. Yo lo acompañaba y no perdía de vista su rostro. Se percibía la alegría que él sentía visitando los enfermos y la alegría que le producía a los enfermos verlo siempre sonriente.

– ¿Cómo vivió el pasado 29 de agosto (del año 2000) mientras esperaba al corazón de Don Orione?

– Caminaba por un sendero de atrás del Cottolengo de Claypole y rezaba. Venía a mi mente cuando Don Orione, para poder comprar todos los terrenos que están en la entrada y al costado de lo que es hoy el cottolengo, mandaba a alguno de los religiosos con un montón de medallitas para que las fueran “sembrando” en esos terrenos de manera que el Señor recordara que esos campos se necesitaban. Ese día (de la llegada de la reliquia del corazón) escuché la voz de Don Orione que era fuerte y aguda, como de trompeta. Nos repetía lo que nos dijo a un grupo de maestros cuando nos llevó a la escuela de Villa Domínico: “Los dejo aquí, pero no los voy a dejar huérfanos, voy a venir mañana por la noche”.

fuente Necrologico 

fuente 100 pasos haci los 100 años de Don Orione Argentina

miércoles, 27 de septiembre de 2023

28 SEPTIEMBRE, DIES NATALIES JUAN PABLO I



Juan Pablo I, de nombre secular Albino Luciani, fue el papa número 263.º de la Iglesia católica y soberano de la Ciudad del Vaticano desde el 26 de agosto de 1978 hasta su muerte, ocurrida 33 días después. Su pontificado fue uno de los más breves de la historia, dando lugar al más reciente año de los tres papas. 

Fecha de nacimiento: 17 de octubre de 1912, Canale d'Agordo, Italia
Fallecimiento: 28 de septiembre de 1978

martes, 26 de septiembre de 2023

DIA DE LOS DERECHOS DEL NIÑO Y ADOLESCENTES, EN LA OBRA DON ORIONE

 
 

 

El 27 de septiembre se celebra en Argentina el Día Nacional de los Derechos de Niños y Adolescentes, en conmemoración de la sanción de la Ley N° 23.849 que aprobó en el derecho interno la Convención sobre los Derechos del Niño y sentó las bases del sistema de protección integral de derechos de la niñez y la adolescencia en nuestro país.

La incorporación de la Convención a nuestro sistema enfatizó el reconocimiento de los niños como sujetos plenos de derechos y garantías, mediante la consolidación de sus cuatro principios generales: el derecho a ser oído, a la no discriminación, a la vida y el desarrollo, y la consideración primordial del interés superior del niño. Asimismo, jerarquizó una serie de derechos fundamentales como el de la educación, la salud, la identidad y la participación (entre otros), que son complementarios e importantes para el desarrollo de todos los niños y niñas.

 

Desde muy joven Luis Orione, tuvo una especial solicitud por los jóvenes y por los más pequeños. Lo vivió siempre como un objetivo prioritario, convencido que los jóvenes son “el sol o la tormenta del mañana”. Inspirado en San Juan Bosco –su educador en los años de adolescencia- abrió su primer oratorio en Tortona, la semilla a partir de la cual surgiría la congregación: "la Pequeña Obra nació de aquel primer oratorio festivo", recordaba él mismo con entusiasmo.

Las comunidades orionitas tienen como característica fundacional ser comunidades abiertas a los jóvenes, no sólo para que los jóvenes se acerquen, sino para ir hacia ellos.

Así lo expresa el Proyecto de Pastoral Juvenil: "Acercarse al corazón del joven, especialmente del más necesitado, con el fin de hacer cristiana su vida. Acompañar su desarrollo integral, con caminos que lo lleven al descubrimiento del sentido de su vida, a la aceptación alegre de su existencia, al compromiso responsable en la solidaridad, especialmente hacia los más pobres, siguiendo el ejemplo de Don Orione”. Don Orione, sabía muy bien qué hacer con los jóvenes. Se nota su delicadeza maternal hacia un joven que debía ir a la escuela muy temprano por la mañana: “¡Te recomiendo que le tengas preparado el desayuno!”, le escribía a su Director.

Sabe intuir la íntima soledad de los jóvenes que en el terremoto habían perdido a sus padres. Les promete: “Los ayudaré siempre y les haré de padre en Jesucristo!”

Y cuando llegan las crisis de la adolescencia, se ofrece discretamente para dar una mano y superarlas: “¿Escucharás la voz de un amigo que siempre te ha dado pruebas de querer tu verdadero bien y de amarte en Jesucristo?”.

Por otra parte, con alguno que andaba por mal camino, manifiesta una fuerza sorprendente: “¿Pero no ves dónde vas a parar? Tienes que dar vuelta la página. Mejor que vayas a hacer de changador al puerto, aléjate del ocio...”

Demuestra plena disponibilidad para la escucha: “¿Por qué no me escribes y me abres tu corazón?

Sabe estar al lado de los jóvenes para orientarlos cuando el amor hace vibrar sus corazones. Paternalmente les advierte que no se fijen sólo en las apariencias: “¡No te dejes engañar!”

Su convicción de fondo es una seguridad, no obstante, los aparentes fracasos: “No se siembra nunca en vano a Jesús, en el corazón de los jóvenes”.

(por P. Vincenzo Alessiani)