Don Orione nos deja algunas pinceladas sobre la mujer cristiana según su sensibilidad carismática.
A lo largo de la vida la utilizó con frecuencia como recurso a la hora de buscar ejemplos y palabras de la mamá como una fuente de valores humanos y cristianos.
“He
tenido una madre que no sabía leer ni escribir, pero tan llena del buen
sentido común, que cuanto más me voy haciendo mayor, más cuenta me doy
de la mujer que era, pero nos había educado tan bien que podíamos estar
como iguales con los hijos de un príncipe”.
Nos
revela su atención hacia la cuestión femenina, considerada como un
aspecto fundamental de la más amplia y conocida como "cuestión social",
que es afrontada con consciencia y realismo. Y sobre la idea de la
familia cristiana, que propone como vía de regeneración moral.
la
mujer se ha encontrado, después de una larga guerra, lanzada a una
vida de libertad de movimiento y también de trabajos que no había
conocido nunca.
La mujer hasta ayer estaba recluida en el estrecho cerco de la vida de la familia, y las que salían eran una excepción.
Hoy
la mujer entra en todas partes. Las mujeres del pueblo entran en las
fábricas, donde no se requiere sino destreza e inteligencia, Hoy una
gran cantidad de nuevos empleos son ofrecidos a las mujeres
Es cristiano, y caritativo ocuparse de la familia cristiana.
Don
Orione a menudo se dirige a las mujeres con el consejo, el escrito, la
colaboración. Siempre coloca su dignidad, belleza y espiritualidad en el
contexto del matrimonio.
CARTA A LA MAMÁ DE LOS PEROSI 25 SEPTIEMBRE 1910:
Se
dirige a ella “optima señora y bienhechora mía” … tengo necesidad de
escribirle unas palabras de consuelo “, perdóneme la libertad. su
devotísimo servidor
En una carta de 1916, a una joven a punto de casarse, le delinea algunos trazos de la esencial
IDENTIDAD FEMENINA CRISTIANA.
Sea caritativa con todos, no sólo en familia, sino también con los de
fuera. Donde quiera que haya aflicción, lleve consolación; donde haya
miseria, socorro moral y material;
donde haya ánimos abatidos, ponga aliento. Buena hija en el Señor, que
no pase delante una desventura que no la alivie, al menos con el deseo.
Ame estar más con los que lloran que con aquellos que ríen. Que la
oración acompañe todos sus pasos, y rece antes por él que por usted.
12 MARZO 1940
carta, dirigida a Ida Gallarati Scotti, una mujer de la aristocracia
milanesa, fue escrita por Don Orione en la mañana misma del día de su
muerte
Usted,
Señora Condesa, quiera escuchar a este pobre sacerdote que le escribe:
confíe grandemente en la bondad del Señor, en la gracia y misericordia
de Jesucristo Nuestro Señor; después, señora Condesa, eleve cada tanto
su espíritu a Dios y dígale: Señor quiero hoy y siempre reposar sobre Tu
Paternal Corazón, y entre los brazos de la Santa Iglesia, Madre de los
santos y también de mi fe y de mi alma.
En
los libros sobre Don Orione, en biografías de distintos autores, en las
múltiples fotos que vemos, siempre Don Orione está acompañado por un
sequito de mujeres, siempre atentas a lo que el parece decirles. Estas
mujeres fueron benefactoras, generosas y atentas al desarrollo de la
obra Orionita, y a su vez ellas experimentaron la generosidad espiritual
de Don Orione, siempre atento a sus problemáticas, individuales,
familiares, religiosas.
La
mayoría de estas mujeres tenían sus esposos e hijos y de alguna parte
de ellos venía la relación con Don Orione, otras eran mujeres solas,
herederas o no, viudas, que se acercaban a él por su magnetismo
carismático, y así fluyó una gran amistad o empatía, confianza,
generosidad, en la búsqueda de una” auténtica caridad”
Lo
vemos rodeado de mujeres siempre con deferencia, y una sensación de
serena familiaridad. Don Orione es un sacerdote que se relaciona
inmediatamente con los demás, su espontaneidad, generosidad, el estar
atento a los problemas de los que lo rodeaban, dándole sentido humano y
de fe aunque el don más deseado de don Orione era el de consuelo.
Según
la tradición eclesiástica don Orione pertenecía a los que tenían en
claro las distancias necesarias entre el hombre sacerdote y la mujer ,
es una distancia que no separa sino que mejora las identidades permite
el respeto, (respicere) ver el otro bien y ser visto por lo que eres,
con una comunión sin confusión.
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