Un santo triste… es un triste santo
(palabras escritas desde San Remo –Italia el 12
de marzo de 1940, último día de su vida) Pareciera que el Señor nos quiere, en
cierto sentido, siempre niños y siempre alegres y serenos. Es así, al Señor se
lo ama y se lo sirve en santa alegría, y no en tristeza; por eso San Francisco
de Sales no creía en la santidad melancólica y triste, y solía decir: “Santo
triste, triste santo”.
San Francisco de Asís, no se conformaba con
tener alegría, sino que quería la perfecta alegría. Yo conocí a Don Bosco, que
estaba siempre alegre y de buen humor, hasta cuando le quitaron la misa. Y
Santa Teresa decía: “Nada te turbe”.
Nuestros hermanos, los santos eran así, y así
tenemos que esforzarnos, vencernos, y ser también nosotros: siempre contentos y
alegres en el Señor. ¿Y cómo podríamos no estar llenos de santa alegría si el
Señor está cerca de nosotros y en nosotros?:
“Escrúpulos y melancolía, lejos de la casa mía”, decía San Felipe Neri.
(...) (Don Orione .org.ar)

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