La mayor maravilla que han visto los siglos (…) es la realización de la caridad de Cristo.
(…) Obra que mira a Jesús y ve a la humanidad: mira a la humanidad más desamparada y ve a Jesús: en las llegas de los míseros ve las llagas de Jesús; en la humanidad sufriente ve los dolores de Cristo; en los corazones afligidos el corazón traspasado del Señor.
La caridad, que es el precepto propio de Cristo y es virtud cristiana, no se enfría con el paso de los siglos, ni por la ingratitud y hostilidad de los hombres, sino que vence el mal con el bien ; reniega a sí misma, se hace toda a todos, compadece los defectos de los demás, goza del bien de los otros, aumenta el amor,acrecienta la fuerza espiritual, vence a todos los enemigos amándoles, edifica y unifica en Cristo; es omnipotente y triunfa en todo. Tiene un bálsamo para cada herida, un consuelo para todos los dolores.
Esta será la verdadera prueba, que nos interesamos realmente y en serio de los humildes y de los infelices: esto servirá para poner un dique a la ola del comunismo que amenaza con trastornar todo: hacer la caridad.
Elevar el noble edificio de la caridad sobre las ruinas de todo egoísmo. Hay que crear el hombre nuevo: el hombre de la caridad. Nuestra fe es amor, amor a Jesús y amor a los hombres.

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