"VER Y SERVIR A CRISTO EN EL HOMBRE"
SABÍAS ?
¿SABÍAS?MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS
SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA
¿ Y SU ORIGEN? :
El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".
¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...
¿Cuál es el fìn del MLO?
Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.¿Cómo lograr esto?
A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.
¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.
Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.
Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias
martes, 31 de diciembre de 2024
NUNC INCIPIO, AHORA EMPIEZO
"VER Y SERVIR A CRISTO EN EL HOMBRE"
lunes, 30 de diciembre de 2024
INCIPIT VITA NOVA (una nueva vida comienza)
Hoy debemos sentirnos, no diré sólo abatidos, sino aniquilados mil veces bajo la avalancha de tantos reveses; es cierto que todo ha pasado, con la ayuda de Dios, y nosotros con el alma conmovida y con los ojos llenos de lágrimas hacia Jesús, estamos aquí todavía, aquí de pie y más fuertes que antes.
Jesús ha sido tan bueno que parece que ha descendido hasta la bajeza de sus últimos siervos para restituir y fortalecer nuestra vida. La mano de su misericordia se ha extendido sobre nuestra pobre cabeza, y un soplo nuevo de vida ha pasado sobre nosotros y su virtud ha reanimado nuestra debilidad y ha encaminado la voluntad a una vida nueva y mejor; y a un nuevo y mayor trabajo para su gloria.
Incipit vita nova! Si recordamos el camino hecho hasta aquí. ¡Qué insatisfechos de nosotros mismos y humillados nos sentimos! ¡Cuánta frialdad, cuánta pereza, cuánta miseria! Ha sido necesario que el Señor derramara todas sus bendiciones sobre nuestros pasos, ha hecho falta todo el afecto y la benévola indulgencia de los superiores y de tantas almas buenas para caminar hacia adelante día a día.
¡Ah!, despertémonos ya de este sueño: después de tantos favores celestiales y tantos consuelos, ya es tiempo de que comencemos una vida nueva, una vida llena de amor y de trabajo por Jesús. La voz de Dios pasa y grita en nuestro corazón, como antes, con llamadas intermitentes; no podemos y no debemos pasar de largo: militemos, por tanto decididamente bajo la bandera del gran rey. En el nombre del Señor y Dios omnipotente: Incipit vita nova!
Incipit vita nova! Sabemos bien que de por sí no somos buenos, absolutamente, ni siquiera para dar un paso en la nueva vida que queremos llevar, pero Jesús es bueno y estará cerca de nosotros, y dejará que nos abracemos a él y que nos abandonemos confiados en su corazón: todo se puede cuando Jesús nos consuela.
¡Oh, sí!, el Señor que ha comenzado la obra buena, sabrá llevarla a su fin. Y al renovar nuestra vida, sabrá dar nuevo impulso y nuevo desarrollo a la Obra de la Divina Providencia.
Incipit vita nova! Un período nuevo de vida que quizás no termine sino con el desgaste de nuestras pobres personas: pero feliz y bendito aquel día, si con nuestro caer el Instituto gana nueva fuerza y vida perenne.
Incipit vita nova! Por un ideal que no termina aquí abajo, por un bien que no es terreno, mirando al cielo, lanzando este grito del alma a vosotros, jóvenes hermanos.
Alcemos los corazones: para nosotros y para la Obra de la Divina Providencia incipit vita nova. Vida nueva: el corazón a Dios, la vida al trabajo, por amor de Dios. Ni desengaños, ni indiferencias nos apartarán del camino glorioso marcado por el dedo de la Providencia del Señor.
Los vendavales soplando a nuestro alrededor, no apagarán la fe, ni los latidos de una caridad que no muere: cuando el mundo levante barreras, nos servirán de escalones para subir más alto. Incipit vita nova!
Y con la bendición del Obispo, como aliento suave de una vida de trabajo y de amor celestial, vete contento por montes y por valles, pobre hijo de la Divina Providencia (“La chispa”).
Esparce fe y luz sobre las almas, salva muchos pobres jóvenes del león que ruge alrededor: vete y grita a todos, a los hermanos y a los amigos: “Cantate Domino canticum novum, quia mirabilia fecit!” (cantad al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas).
Dondequiera que llegues, pobre hijo, resuenen los caminos de la tierra y del cielo con un cántico nuevo y sea el himno suavísimo de amor a mi Dios. Abraza a todas las criaturas en la caridad grande e infinita de Jesús Crucificado: dondequiera que encuentres un alma para salvar, un dolor que aliviar, una lágrima que enjuagar, vuela allá como un ángel consolador, Hijo de la Divina Providencia.
Siembra bálsamo, conmueve, convierte las almas a Jesús: siempre listo a cualquier miseria, siempre palabras de consuelo y de esperanza. Vuela y vuela... y lleva a nuestros bienhechores las oraciones de muchos hijos.
Saluda en primer lugar al Obispo, a cuyos pies has nacido, como signo de alegría y de afecto vivísimo. Y si en alguna ocasión llegase tu humilde voz hasta los pies del pobre y viejo Papa. ¡Cómo quisiera que tu voz fuese como una ola de amor de llanto!
Vete entonces con la sonrisa de la juventud, vete en el nombre de la Divina Providencia, como himno de amor a mi Dios. Vete ligero como la brisa, dulce como el canto de los ángeles, suave como el espíritu del Señor.
viernes, 27 de diciembre de 2024
TERREMOTO DE REGGIO CALABRIA-MESSINA
1908 : Un violentísimo terremoto de magnitud 7.1 a la hora 5:20 en región Calabro - Messina, causando
cerca de 100.000 víctimas y destruyendo
del 70 al 100% de los edificios públicos y casas particulares.
Terremoto y tsunami en Messina
En la mañana del 28 de diciembre de 1908, se produjo
un excepcional movimiento de tierra, seguido por un tsunami en la ciudad de Messina,
próxima al estrecho siciliano. Los muertos ascendieron a ochenta mil. El
temblor había durado solamente 37 segundos.
Don Orione se enteró de la noticia por los diarios, al
día siguiente del desastre. Buscó ansiosamente detalles de la inmensa tragedia,
Sentía un irresistible llamado interior que le parecía provenir de los
desconocidos supervivientes, necesitados de todo.
Partió, confiado en la Providencia, con un solo
programa: Convertirse en padre de los huérfanos. Todos lo vieron, desde la
mañana a la noche, con su andar rápido, recorrer la ciudad en ruinas, ayudando
y consolando, sin descansar, pasando de una obra de caridad a la otra.
Cuando el cuerpo estaba extenuado se recostaba en un
establo, en la pesebrera, acompañado por dos animales.
Estaba desecho, extenuado, pero siempre dispuesto a
acudir ante el gemido del herido, el estertor del moribundo, el llanto de un niño
y en todo lugar donde reinase la desventura, siempre obedeciendo las órdenes
del que dirigía, o convirtiéndose en organizador donde la necesidad lo
requiriese, sin descansar.
domingo, 22 de diciembre de 2024
SALUDO NAVIDEÑO DE DON ORIONE AÑO 1922
Compartimos un saludo navideño que Don Orione le envió
a sus religiosos en 1922, pidiéndoles a ellos (y a todos nosotros) estar unidos
en el corazón de Jesús. ¡Feliz Navidad
Queridísimos
hermanos míos de la Divina Providencia:
¡En el Nombre bendito de Dios!
De regreso a Italia, con la mente y el corazón que me
parecen más iluminados y dilatados por la caridad de Nuestro Señor Jesucristo
Crucificado, y mientras ya me apresto a volver a cruzar el océano, si así
quiere la bondad de Dios, llego a ustedes, queridísimos hermanos míos, como
hermano y padre que los ama en el Señor, para hacerles los augurios más
afectuosos y los votos más santos con la alegría de las próximas fiestas
natalicias. Son votos y augurios que expreso todos los días con el alma, con
esta alma que vive tanto de su vida, de sus alegrías y de sus dolores, y que
todos los días reza en el altar del Señor, pero que con más fervor aun rogará
por ustedes la Noche beatísima de Navidad.
¡Cuánto hubiera querido escribirles a cada uno por
separado en esta ocasión! Pero ustedes mismos comprenderán que me hubiera sido
imposible. Por lo que, abrazándolos a todos espiritualmente, me resulta gracia
suavísima escribirles a todos juntos, con ese dulce afecto de hermano y de
padre en Cristo, que sólo Dios conoce.
Les diré que hasta me parece muy hermoso tenerlos aquí
a todos delante y en el corazón, todos en el altar, reunidos en esta dulce
Navidad alrededor de Jesús Niño, y decirles a todos la misma palabra de
caridad, que tan suavemente nos une; de esa caridad que tiene tan largos brazos
que no ve ni montes ni mares, ni límites ni barreras de nacionalidad, sino que
nos aglutina a todos - como dice la Escritura que sucedió con los corazones de
Jonás y de David- y hace de todos nosotros un solo corazón y un alma sola, por
la vida y por la muerte y más allá, porque en la caridad se sirve de Dios y el
hombre se eterniza.
¿Hay acaso gozo más sentido, consuelo más elevado y
espiritual, vida más sublime, paz y felicidad mayor, que la santa caridad del
Señor y Dios Nuestro Jesucristo? ¡Qué dulce es amarnos en Jesucristo!
Pero en estos días de Navidad, en los cuales las almas
cristianas sienten los puros gozos de la fe y de la caridad de Jesús y la
mística poesía que exhala del Pesebre, al que llegan peregrinando los pobres,
los simples, los pastores, y sobre el cual vuelan y festejan los ángeles, en
medio de la luz y del canto del Gloria, y anuncian la paz de Dios a los hombres
de buen voluntad; en estas gozosas solemnidades no solo mando augurios de todo
bien, de toda consolación celestial, a todos y a cada uno de ustedes, hermanos
e hijos míos y corona mía, sino que mientras formulo los más fervientes votos
por ustedes, pongo a los pies de Dios una gran oración, que es amor de caridad:
la misma oración que Cristo elevó por sus discípulos y apóstoles antes de
dejarlos: “Padre Santo, cuídalos, el Nombre que tú me diste, para que sean uno,
como nosotros” (Jn. 17, 11).
Haz, oh Señor, que seamos una sola cosa con ti, que
todos estemos siempre con ti, en tu adorable Corazón.
Niño Jesús, Jesús Amor, danos tu dulce bendición. Amén.
Don Luis Orione
Fuente: Padre Facundo Mela, fdp
http://loqueyorecibi.blogspot.com.ar/
viernes, 20 de diciembre de 2024
DELANTE DE JESÚS
Las sombras descienden desde lo alto;
Allá, al fondo, cerca del altar, una lámpara …;
Ejemplos de esta experiencia abundan en la vida de nuestro padre Don Luis Orione
jueves, 19 de diciembre de 2024
DON ORIONE: PROMOTOR DEL PESEBRE VIVIENTE
P. Flavio Peloso
“Cuando vayan a Umbría, tendrán la gracia de ir a
Greccio. Yo fui allí muchas veces. San Francisco, habiendo regresado de
Palestina y todavía enfervorizado por la visión de los lugares santos, quiso
que también en Italia se hiciera el Pesebre viviente. Nosotros debemos volver a
los primeros tiempos, al primer Pesebre, y se hará el bien” (Scritti V, 212).
Al expresarse así es San Luis Orione (1872-1940) aquel
que, en tiempos modernos, relanzó la sacra representación del Pesebre viviente
realizada por San Francisco por primera vez en la Navidad del 1223, en Greccio,
con la ayuda de la población de la zona y de Giovanni Velita, señor de aquellos
lugares. Con el Pesebre viviente, el “Pobrecillo de Asís” y, recientemente, el “Santo
de la Divina Providencia” intentaron recrear la mística atmósfera del
Nacimiento de Belén, para ayudar a ver con los propios ojos donde nació Jesús.
La continuación de los Pesebres vivientes se debe a la
original inventiva apostólica de Don Orione. “Hemos sido los primeros en
suscitarlo: al principio parecía una cosa para reír, ¡pero se ha hecho el
bien!” (Parola VII, 166), confiaba el santo tortonés.
Algunas notas históricas sobre los Pesebres vivientes
organizados por Don Orione en los años treinta nos ayudarán a reconstruir
aquellas singulares manifestaciones religiosas y sobre todo su espíritu.
Después de un primer Pesebre viviente realizado en la
ciudad de Bra (Cúneo) en el 1925, bien logrado pero de carácter local, en
diciembre de 1930, Don Orione decide promover la iniciativa en la ciudad de
Tortona confiriéndole el acento de gran manifestación popular. Desde este año,
muchos “Pesebres vivientes” se sucederán en diversas ciudades de Italia.
En Tortona, los periódicos locales avisaban que “el 6 de
enero un coro de 150 ángeles precederá a los pastores y a los reyes magos;
ellos cantarán melodías celestes, los reyes magos tendrán un numeroso séquito
de caballeros y de sirvientes, según la costumbre oriental”.
La novedad fue recibida con entusiasmo por los
pobladores, incluida toda la vasta región del Piemonte, Lombardía y Lígure. Don
Orione se encargó personalmente con la sagacidad de un estratega y la
ingenuidad de un niño. En Tortona se reunieron de todas partes miles de
personas para asistir a la pintoresca representación sacra.
La campana de Belén fue colocada en el patio, detrás
del nuevo santuario de la Virgen de la Guardia, por entonces todavía en
construcción. Gran parte de los protagonistas del Pesebre viviente eran los
mismos clérigos (seminaristas) de la congregación, “jovencísimos clérigos
–observó el diario “Corriere della sera” del 27/XII/1930– que cotidianamente
llevaban la cal y los ladrillos, con evangélica devoción, para la construcción
del Santuario que Don Orione ha querido dedicar a la Virgen de la Guardia” .
El Pesebre fue verdaderamente solemne y conmovedor. El
cortejo, en medio de la muchedumbre, terminó, con el canto del “Gloria a Dios
en el Cielo”, junto a la campana donde se realizó el acto de adoración a Jesús.
Era este el momento que Don Orione –que antes había permanecido discreto entre
la gente– reservaba para sí mismo: dar a Jesús para que sea besado por la
gente. Aquel era el acto que sintetizaba y coronaba el objetivo de la
manifestación popular.
La sagrada representación fue repetida 4 veces en el
período de las festividades navideñas. Tuvieron vasta resonancia con
entusiastas artículos aparecidos en los diarios Corriere della sera, Gaceta del
Popolo, La stampa, Italia y otros periódicos locales.
Al año siguiente, 1931, la iniciativa se tuvo que
repetir, por pedido de la gente. La fantasía y la audacia de Don Orione eran
impresionantes. Llegó a presentar un pedido a la Casa Real “para obtener
algunos dromedarios, por pocos días, con el fin de dar al Pesebre viviente, único
en Italia, una vida y un colorido más oriental” (Scritti 77, 122). Otra vez la
manifestación resultó grandiosa y devota, con gran concurrencia de gente. Algo
que da una idea de la repercusión popular de la iniciativa fue la concesión de
la reducción del pasaje en tren “del 50%, desde las estaciones vecinas y desde
las estaciones de Turín, Milán, Génova, Piacenza y Bolonia, con validez desde
el 5 de enero hasta la medianoche del día 8” (Scritti 53, 129).
Hay que destacar también que “con las ofrendas y colaboraciones
recibidas para el Pesebre viviente se dará un almuerzo a 200 pobres. (...) El
almuerzo, en el Colegio Dante, será servido por los ángeles y los pastores del
Pesebre viviente” (Scritti 89, 126). Éste es el genio de Don Orione: “unir
siempre a la obra de culto una obra de caridad” (Scritti 53, 39).
En 1932, el Pesebre viviente, que Don Orione presentó
como “una manifestación de fe y de arte verdaderamente grandiosa, única en
Italia” (Scritti 62, 36), se realizó en la ciudad de Voghera.
A quienes trabajaban para la preparación del Pesebre
viviente el santo sacerdote les recordaba la finalidad: “lograr, por medio del
Pesebre viviente de Voghera, hacer un poco de bien, mucho bien. Que aquella
multitud de población que vendrá a Voghera pueda sentir pasar sobre sus almas
un soplo nuevo, un nuevo espíritu; aquella paz que los ángeles hicieron sentir
a los pastores en la bella, misteriosa noche de Navidad. El pesebre viviente
es, y debe ser, la escenificación de una página del Evangelio reproducida en vivo”
(Parola Vb, 5-8).
El éxito fue superior a las expectativas, como refiere
un artículo aparecido en el diario La stampa del 28.XII.1932. “Ha sido un éxito
grandioso, y lo demuestra la muchedumbre llegada en número impresionante, sobre
todo desde más allá del río Po, y de la zona montañosa, con todos los medios,
para ver el Pesebre viviente, y se calcula que otras 40.000 fueron las personas
que asistieron a lo largo de la romana Vía Emilia”.
El Corriere della sera, siempre del 28.XII.1932, hace
referencia a Don Orione: “Este sacerdote de gran renombre es un típico ejemplo
de la humana bondad sin reposo, sin ambiciones, sin orgullos. (...) Don Orione
finalmente ha bendecido a la gente que elevó cantos e himnos religiosos,
transmitiendo a la escena un significado de viva conmoción y de alta
espiritualidad”.
“El cortejo del Pesebre viviente fue abierto por dos
trompetistas a caballo –como un resumen de la época– , por un ángel que
indicaba la gruta y por otro ángel con la estrella; seguía enseguida la
larguísima y multicolor procesión de los ángeles –doscientos– vestidos de seda
y con sus alas, que cantaban con gracia celestial unas suavísimas melodías.
Luego venían los típicos pastores, algunos tocaban la gaita, otros dejaban
regalos al Niño: quesos, palomas, gallinas, pájaros. corderitos, ovejas, fruta;
otros, en fin, guiaban dos numerosos rebaños. Y después los pastores simples y
llenos de fe, los reyes magos que, guiados por la estrella, venían desde
Oriente con su séquito en búsqueda del Niño Jesús. Y un grupo fastuoso de
caballos y caballeros que pasa despertando la admiración del público, y va a la
plaza de la Catedral, donde tiene lugar el simbólico ofrecimiento de los
regalos: la parada en la Municipalidad , que representaba el palacio de
Herodes. Aquí todo el cortejo se despliega y se dispone de modo tal que forma
un cuadro imponente y estupendo, que tiene como contexto una inmensa
muchedumbre, quizá 40.000 personas. Luego se reanuda la procesión y concluye en
la gruta ubicada en el Oratorio festivo San Bovo. Aquí Don Orione habla breve,
luego bendice a la gente con el Niño”.
En el 1933, la sacra representación se desarrolla en
la ciudad de Novi Lígure el 26 de diciembre y el 6 de enero. Don Orione explicó
a sus religiosos: “El Pesebre viviente lo hacemos para reavivar el sentimiento
religioso de la gente, porque aquello que cae bajo los ojos permanece más
vivamente impreso en la memoria, especialmente de los pequeños y del pueblo. El
Pesebre viviente es un gasto, materialmente hablando, pero una ganancia, un
activo en los balances del bien. Es una prédica hecha a 30-50 mil personas”
(Parola VI, 8).
Las dos manifestaciones fueron retomadas y reunidas en
un documental del Instituto Cinematográfico “Luce”.
Giuseppe Zambarbieri, por entonces estudiante del
Colegio San Jorge de Novi Lígure y más tarde superior general, asistió a la representación
del 6 de enero y comentó: “¡Qué director de escena, Don Orione, en los Pesebres
vivientes!”.
Un comentario similar hizo también el escritor y
dramaturgo César Meano: “¡Oh qué director de escena aquel Don Orione! Director
nato aquel sacerdote piamontés. Desde el ángel principal, que apuntaba la
estrella a los pastores, hasta Gaspar, Baltasar y Melchor, yo modestamente
hombre de teatro, sentía la mano segura que aquel hombre extraordinario había
transmitido como una porción de su alma a todos. ¡No lo perdía de vista! Se
destacaba por más de que buscaba confundirse con la masa, con aquella capa y
los zapatos color barro, con aquel sombrero de bandido... bueno, tan bueno.
¡Pero los ojos! Llegaban ellos como lámina de luz en el justo tiempo de cada
una de aquellas singulares escenas. Pero había un momento en el cual entraba en
escena él, todo él. Aquel final, cuando al término de la encantadora parada se
llegaba a la gruta, apenas terminada la entrega de los dones. Si bien no era
alto de estatura, se elevaba entonces hacia lo alto, hacia lo alto, en la
realidad y en la significación y, elevando los brazos, decía pocas palabras:
“¡Y ahora los bendigo con el niño!” Así Don Orione elevaba sobre las cabezas
del gentío al Cristo Infante, para bendecir y volver a bendecir” (Cart. Meano,
ADO).
¿Cuáles eran los secretos, los consejos de Don Orione
director de los Pesebres vivientes? Sobre todo, sabía transmitir a todos la
idea-mensaje de toda la representación sacra: “El Pesebre viviente debe ser una
prédica sin palabras”. Este objetivo lograba inspirar y unificar interiormente
los comportamientos de los actores, tan diversos como improvisados.
“Primero: rezar, dar todo de sí mismos, no por
vanagloria o por soberbia, sino para representar en vivo una página del
Evangelio, y después, hacer un poco de bien. Segundo: quien haga de ángel, de
caballero, de pastor, olvídese que es seminarista, y sea ángel, caballero o
pastor: en síntesis, haga bien el oficio que hace. Los ángeles tengan los ojos
bajos, cara serena, no se rían” (Parola Vb, 5-8).
El santo confiaba en que la preparación espiritual de
los protagonistas, “modesto, educado, serio”, expresado en “fervor, intenso
ardor y entusiasmo” (Parola Vb, 212), comunicaría a tantos espectadores algo de
sagrado, algo de Dios. “El cortejo será dividido así: adelante estarán los
ángeles y éstos darán la primera impresión. El éxito del Pesebre en gran parte
depende de la primera buena impresión. Vendrán luego los pastores con el
rebaño, y los flautistas. Al final la cabalgata de los Magos con su séquito.
Habrá 200 ángeles” (Parola Vb, 7-8).
Sobre los mismos principios se basaba también la
evaluación de Don Orione, compartida con sus discípulos, acerca del éxito de la
manifestación. “El Pesebre viviente es un gasto no pequeño de tiempo y de
fuerzas. Días de preocupación en los que estamos obligados a dejar otros
trabajos y responsabilidades. Pero, si se parte con el criterio más alto de una
ganancia espiritual, vale la pena hacerlo y repetirlo varias veces. Si algo es
bueno para los valores morales, entonces vale la pena hacerlo. Es una prédica
hecha a 30 / 50 mil personas. Qué buenos frutos se obtuvieron de la jornada de
San Esteban, en Novi Lígure. Cuántos hombres, que no besaban desde hacía 30 /
40 años al Niño Jesús, han venido para besarlo. Había más hombres que mujeres.
Fue una emoción saludarlos” (Parola Vb, 8-9).
El de Novi Lígure en 1933 fue el último gran Pesebre
viviente organizado personalmente por Don Orione. En 1934 partió para América
Latina y volvió a Italia en 1937. A su regreso, no pudo realizarlo más, si bien
ese era su deseo.
En la vigilia de la Navidad de 1937, animó a sus hijos
espirituales a continuar esta manifestación popular de fe y recomendó: “El
Pesebre viviente deberá convertirse en una institución de nuestra Congregación
y deberemos propagarla en el mundo. Si Dios nos da vida, se lo realizará en
Milán. Si yo no estuviese aquí en los próximos años, verán que lo realizaré en
América. Sería maravilloso pasar con el Pesebre viviente delante de la Catedral
de Buenos Aires: el gobierno tiene mucho aprecio por el Pesebre” (Parola VII,
166).
La Congregación orionita ha permanecido sensible a la tradición de los Pesebres vivientes. Continuó organizándolos en todas partes. Entre los recientes vale la pena recordar, en Italia, el Pesebre de Fumo (Pavía), de Pescara, de Bérgamo, de Pietra Lígure, Seregno, Messina. Siempre, tanto en Boston como en Claypole (Buenos Aires) o en Santiago de Chile, como aseguraba Don Orione, “el Pesebre viviente hace un gran bien, y genera una emoción imborrable en el alma” (Parola VII, fuente Padre Facundo Mela
Don Orione,franciscanamente devoto del misterio de Belén, para Navidad organizará
un pesebre viviente; y lleva por las calles de Tortona y otras ciudades
pastores y ovejas, con gaitas y flautas, ángeles, fastuosos reyes magos,
derramando emoción entre los niños siempre entusiastas; y entre los grandes enternecidos.
La multitud se agolpa junto a la choza y el Niño, mientras suenan las zampoñas
y se elevan cantos de gloria.
" Puede que, en algunos oscuros períodos de la
vida, parezca que el señor ha sido sepultado; pero -dice Don Orione- el Señor
muerto, tarde o temprano resucita, siempre resucita."
A esa resurrección del Señor en el alma de la gente apuntan sus múltiples iniciativas religiosas y populares.




