SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


viernes, 14 de agosto de 2026

ASUNCION DE MARIA !!!

MARIA SUBE Y CANTA 
El  Magnificat es el cántico que la Virgen María hace después de recibir el saludo de su prima Isabel en la  Visitación: "El Poderoso hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos..."
Sabemos que los poderes terrenales temblaron ante este himno: en 1805, la Compañía Británica de las Indias Orientales prohibió su recitación en Calcuta. En los años 70, la junta militar argentina lo prohibió cuando las madres de los ciudadanos "desaparecidos" lo utilizaron para llamar a la resistencia no violenta. En los años 80, el Gobierno de Guatemala prohibió su recitación pública.
El Magnificat proclama un nuevo orden mundial en el que las personas de las periferias estarán en el centro. ¡Es un sueño poderoso!
Por esta razón si la ASUNCIÓN DE MARÍA es una garantía del destino que nos espera si elegimos bien, el Magnificat de María es una celebración de lo que Dios puede hacer en nuestra vida terrenal.

Veamos la relación entre la Asunción de María y San Luis Orione (Don Orione) se destaca principalmente por un emotivo episodio espiritual durante su primer viaje misionero a Latinoamérica en 1921. 

La devoción mariana fue el pilar de su vida, y esta festividad litúrgica marcó profundamente su travesía hacia el nuevo continente.

El viaje de 1921 y la Asunción de María:

Embarque: El 4 de agosto de 1921, Don Orione partió desde el puerto de Génova rumbo a Sudamérica.

La noche de la fiesta: Durante la navegación por el Océano Atlántico, el 15 de agosto, se celebró la Solemnidad de la Asunción de María.

Meditación y sueño: En esa fecha, mientras los pasajeros dormían, Don Orione contemplaba la inmensidad del mar y las estrellas. Inspirado por la pureza de la Virgen Asunta, recordó su famoso "sueño de la juventud".

 En dicho sueño, veía a niños de todas las razas y colores protegidos bajo el gran manto de la Madre de Dios.

Llegada: Solo cuatro días después, el 19 de agosto, avistó las costas de Brasil, concretando su misión americana.

jueves, 13 de agosto de 2026

SAN MAXIMILIANO KOLBE.


 
 El 29 de julio de 1941, en Auschwitz, un guardia señaló a diez hombres para morir.
Era el castigo por la fuga de un prisionero. Diez elegidos al azar. Sin juicio, sin motivo, sin salida.
Uno de ellos era Franciszek Gajowniczek, prisionero número 5659. Y Gajowniczek hizo lo que hace cualquier hombre que no quiere morir: habló de sus hijos.
Entonces ocurrió algo que nadie en aquella fila esperaba.
Un sacerdote franciscano polaco llamado Maximilian Kolbe dio un paso al frente.
“Soy un sacerdote católico polaco”, dijo. “Quiero morir por él.”
Los guardias aceptaron.
Nadie sabe bien qué pasa en el segundo antes de ese paso. Si hay miedo o si el miedo ya no importa. Si se piensa en Dios o si simplemente se mueve el pie. Kolbe no dejó instrucciones. Solo dejó ese gesto.
Murió el 14 de agosto de 1941, tras más de dos semanas sin comer ni beber, por una inyección de ácido carbólico que los guardias aplicaron porque tardaba demasiado en morir.
Gajowniczek sobrevivió la guerra. Sobrevivió décadas. Vivió 93 años.
Y el 10 de octubre de 1982, en Roma, estuvo en la plaza cuando Juan Pablo II canonizó a Maximilian Kolbe.
No se sabe qué sintió ese día. Nadie puede saberlo. Solo se sabe que fue, que estuvo, y que ese hombre de ochenta años había pasado cuatro décadas vivo en el lugar donde otro eligió morir.
Hay gestos que no se explican. Solo se cargan.

miércoles, 12 de agosto de 2026

VOZ QUE INVITA A REZAR Y AMAR



 

En toda Italia, como en el resto del mundo, hay una confusión de principios; de esta situación dependerá el futuro de esta tierra nuestra tan bella pero a la vez tan carente de felicidad.

 

La Iglesia está segura de la victoria porque lo ha dicho el Señor, pero Dios quiere que sea una victoria conquistada por todos sus hijos. El arma mejor, y que todos podemos emplear, sigue siendo siempre la oración. El estruendo de los hombres que no comprenden las cosas del espíritu no llegue nunca, queridos hermanos, a sofocar el cántico suavísimo de nuestras almas. Por el contrario, al grito de los dementes que pretenden sembrar el odio en el corazón del pueblo opongamos la armonía y la caridad de nuestras plegarias.

 

Recemos, pues, hermanos; acudamos a los pies de la Virgen desde donde fluyen sobre toda la tierra las aguas vivas de la piedad y del amor suavísimo de Dios. Vengan a los pies de la Virgen, almas oprimidas por el dolor y amenazadas por las adversidades. Vengan a Ella, que es la suavidad, la mansedumbre, la gracia, la Madre de la divina misericordia!

 

La voz que nos invita a levantar los corazones, rezar, amar a la Virgen, es siempre como una onda de bálsamo... Es la voz de la cortesía, que se nutre de amor y vive de las costumbres amables; es la voz de la caridad, que anuncia a la gente que no se ha apagado la llama encendida por Jesús entre los hombres; es la voz viviente y auténtica también de la humanidad, porque no es posible que el hombre se pase la vida en el odio, la violencia de las pasiones, y los atroces propósitos de la destrucción y la muerte.

 

Animo, pues, recemos a la Virgen! Acudamos a los altares de nuestra santísima y queridísima Madre del Paraíso, y recemos!

 

El mundo se burlará de nosotros, pues ésa es su función; nosotros, rezando cumpliremos nuestro deber; nos fortaleceremos en el espíritu, nos formaremos para una vida y una acción católica verdadera y duradera, y apresuraremos el día de la restauración cristiana y de la paz. 

 

Dios ha confiado especialmente a la Virgen la obra de la paz universal del mundo. Nadie podría realizarla mejor que Ella. Invoquémosla, pues, con todo el impulso del alma; invoquémosla llenos de confianza filial y sin cesar; pidámosle que nos haga mejores y más fervorosos en la oración y en las obras buenas en favor de los humildes. 

 

Entonces sí que el Señor estará con nosotros, y la victoria no será de la prepotencia de la fuerza o de la impiedad sino de la fe laboriosa, como lo ha prometido el Señor. 

martes, 11 de agosto de 2026

UNA PALABRA PEQUEÑA QUE ILUMINA EL CAMINO

 



Fiat! Una palabra corta que el buen Dios ha erigido como dulce refugio en este desierto tan árido y difícil de atravesar que se llama la vida.

Fiat! refleja el gesto del niño que se arroja con amor en los brazos del padre hasta que pase el huracán; el gesto del niño abandonado que después de largos años de vida triste y solitaria reencuentra a su madre; el gesto del exiliado que vuelve a la casa paterna, y reviviendo todo lo que había amado tanto no atina a decir otra cosa más que: quiero morir aquí!

Fiat! Pronuncien esta palabra, corazones traspasados por el sufrimiento y la lucha o angustiados por el sufrimiento de sus seres queridos, y será para ustedes un bálsamo que los curará. Fiat! Pronuncien esta palabra, corazones tímidos que no saben qué camino tomar ni a quién recurrir, y encontrarán la luz que les mostrará el camino.

Fiat! Pronuncien esta palabra ustedes que quieren alejar el temor o el mal que amenaza a aquéllos a quienes aman; ella los acogerá bajo sus alas, y el huracán pasará sin tocarlos.

Fiat! Pronuncien esta palabra tan suave, hijos y amigos míos; pronúncienla en cada respiro, en cada latido del corazón, en cada movimiento de los labios. Dios la interpretará siempre como ustedes quieren: como acto de fe en los momentos de duda, como acto de esperanza en el temor, y siempre como acto de amor.

Fiat! Esta palabra no se puede decir más que a Ti, Dios mío, porque sólo a Ti podemos confiarnos plenamente, dedicarnos y abandonarnos totalmente. Fiat! En tus manos, pues; en tus manos, Dios mío!

Fiat! Fiat! En estos días de tristeza mortal te la grito desde el fondo de mi alma desconsolada; me sumerjo en esta palabra suprema con todo lo que más amo: Fiat! Fiat!

Plasma este barro, Dios mío, dale una forma y vuélvelo a romper: pertenece a ti y a quien te representa, y ya no tendrá nada más que criticar. Cuántos esfuerzos, Señor, para llegar a este punto! Cuánto de humano hubo que abatir y pisotear! Ahora te agradezco desde lo profundo del corazón!

Fiat! Fiat! En medio de sufrimientos, ensalzado, humillado, útil para algo o inútil para todos, yo te seguiré adorando siempre y seré siempre tuyo, Dios mío! Nadie me apartará de Ti!

En las alegrías y en los dolores seré siempre tuyo, Dulcísimo Jesús amor mío.

Solitario e ignorado, como la flor del desierto, errante como el pájaro sin nido, siempre, siempre, Señor y Amor suavísimo de mi alma, saldrá de mis labios la palabra sumisa de aquélla que me has dado por Madre: Fiat! Fiat!

Hágase en mí según tu palabra!