SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

viernes, 31 de octubre de 2014

!¡¡¡¡¡ FELIZ CUMPLEAÑOS A LA MADRE MABEL SPAGNUOLO !!!!

CON CARIÑO, DESEAMOS A LA SUPERIORA GENERAL DE LAS PHMC ,MADRE MABEL SPAGNUOLO , MUCHAS FELICIDADES Y BENDICIONES EN EL DÍA DE SU CUMPLEAÑOS. MLO BARRANQUERAS

¡¡¡¡ ANIVERSARIO DE SU PRIMERA MISA COMO SACERDOTE, CON EL PAPA FRANCISCO !!!!!

COMO FAMILIA ORIONITA Y COMO LUGAR DE ORIGEN DEL PADRE ANIBAL QUEVEDO ORIUNDO DE  ESTA CIUDAD DE BARRANQUERAS, DAMOS GRACIAS A DIOS  EN EL DÍA DE SU ANIVERSARIO 9 ° , DE SU PRIMERA MISA.
CON ALEGRÍA COMPARTIMOS ESTAS IMAGENES EN LA QUE VEMOS  QUE CONCELEBRÓ CON EL PAPA FRANCISCO EN SANTA MARTA,  JUNTO A OTROS SACERDOTES ORIONITAS. ¡¡¡¡ ARRIBA DON ORIONE !!!! ¡¡¡AVE MARÍA Y ADELANTE !!!

FELIZ DÍA ¡¡¡ LA BELLEZA DE SER SANTOS !!!!!!


miércoles, 29 de octubre de 2014

BEATOS ESPAÑOLES




                                                                     En las Filipinas:
del servicio militar al religioso
Las Filipinas constituyen un gran complejo de cerca 7100 islas e isletas, con una superficie de alrededor de 2.300.000 km cuadrados. Las descubrió Magellano cerca del año 1521; las ocuparon entre el año 1564 y el 1570 los españoles de Felipe II. El paso de los españoles dejó el idioma, la cultura y la religión del pueblo filipino.
Terminando el ochocientos, los cristianos eran ya unos 6 millones; los religiosos españoles alrededor de 1500, mientras que de los 900 sacerdotes seculares numerosos eran indígenas. El único país católico del Oriente, vio crecer siempre más el laicismo con el afirmarse de ideas y costumbres anti religiosas sobretodo durante el proceso de  “americanización” que transformaron las Filipinas de “hermana menor de la España” en “pequeña América del Oriente”. En el 1898, adviene la anexión del archipiélago a los Estados Unidos. A la dominación española sub entró la americana. El hecho repercutió también en la vida de la Iglesia local: los obispos españoles dieron la dimisión, y los religiosos de la misma nacionalidad abandonaron las islas. Después de un período tan difícil, los asuntos religiosos pudieron luego ser regulados entre León XIII y el presidente Taft. Los misioneros fueron dejados en libertad pudiendo volver a las Filipinas; las perdidas enseguida vinieron indemnizadas; los cuadros del clero fueron integrados por medio de eclesiásticos de nacionalidad americana. La jerarquía eclesiástica fue reorganizada y se constituyo una delegación apostólica. Se tuvo el importante Concilio Provincial de Manila en el 1907.
Ricardo Gil llego a las islas Filipinas y cumplió el servicio militar desde 1893 hasta 1897.
“Fui como soldado a las Islas Filipinas, o sea a Manila, capital, al Regimiento español de artillería en la que preste mis servicios por cuatro años, terminado el período me licenciaron definitivamente. En este tiempo, aunque siendo militar, hice el quinto año de secundario, dicho en España el quinto año de bachiller en arte, en el instituto de San Juan de Letrán de Manila, con los dominicos; un año de filosofía, otro de la Facultad de Letras; y otro de Teología: todo en la Universidad Pontificia de Manila, con los dominicos de los cuales, como doctor en leyes, fue mi amigo el Revmo. P. General actual de los dominicos P. Buenaventura García Paredes. Viví con el algunos años en Manila (universidad)”.
Entre los recuerdos de la vida militar, uno quedó recordado particularmente en la memoria de Ricardo. Tuvo la gracia de una revelación. Su vida desde aquel momento cambio radicalmente y definitivamente.
El se encontraba dislocado en la zona de los combatientes, a menudo muy involucrado en acciones de guerra. Sucede que, durante una operación militar contra el enemigo, al atardecer no se da cuenta que sus compañeros de armas se fueron retirando. Se encuentra aislado. El grave peligro está en que los enemigos lo están rodeando, y podría verlo y matarlo. Tiene un tremor de pánico. Instintivamente, cae de rodillas y con devoción invoca la ayuda de la Virgen. En aquel momento las tropas enemigas suspenden a su vez el avance y vuelven atrás. Se hace silencio a su alrededor. Volviendo en sí, ve a lo lejos una fuerte e inexplicables luz: es la orientación justa y llega salvo al destacamento.
Ricardo cuenta lo sucedido y cree que fue una gracia de la Virgen, a quien había rezado. Aquella misteriosa luz lo había rescatado. Podía haber muerto. Entiende que toda la vida es una gracia.  Confirma su propósito de vivir gratuitamente por el Señor, de seguir otra luz, hacia el sacerdocio, hacia el paraíso.
Un nuevo y extraño caso lo saca de allí en poco tiempo, de los peligros de la guerra y lo confirma aún más sobre el camino que tiene que seguir. Es un buen músico, capaz de usar varios instrumentos musicales. Sabiendo que él es un artista con la guitarra, los oficiales lo llaman a tocar para ellos. El entretenimiento se prolonga por varias horas. Los oficiales aprecian su don y, apenas pueden lo trasladan a Manila, para completar sus estudios artísticos: “Sería un pecado –le dicen- que un joven así  lo mataran en el frente”.
Ricardo deja el frente de los combatientes y continúa su servicio militar en Manila con un régimen de vida especial. Tiene el tiempo libre y se pone a estudiar teología. Y como había hecho algunos cursos de la carrera eclesiástica en el Seminario de Teruel, le dieron la posibilidad de retomar sus estudios. Tiene la firme decisión de consagrarse a Dios y de ser sacerdote.
Del buen éxito en los estudios lo testimonian el hecho de que el 2 de marzo de 1896 obtiene el título de Bachiller en Artes, con las más altas calificaciones en la universidad “San Tomas de Aquino”  de Manila. En este instituto académico, para pagarse los estudios presta también servicio como vice-bibliotecario.
“Terminada la guerra hice otros cuatro años de Teología, sin salir de la Universidad: en todo cinco años de Dogmática, Moral, S. Escritura y Derecho Canónico, con los premios. Era muy estimado por los padres dominicos y otros Profesores seculares de las distintas Facultades de la Universidad. Esto fue por el lapso de unos meses, pero tuve que tomar parte  como militar en la guerra contra los indígenas y contra los Estados Unidos, en la cual por mi comportamiento tuve dos condecoraciones militares”.
Desde 1894 al 1898, Ricardo va a vivir en el Colegio de San Juan de Letrán de Manila donde se distinguió por comportamiento indiscutible, sea escolástico que religioso. De ese periodo fervoroso de Ricardo, pasado a las filas del ejército español a aquellos  pacíficos de la Iglesia hay una referencia en un pasaje de las noches autobiográficas. 
Excelencia reverendísima Mons. Alfredo Berzosa, obispo de la Diócesis de Lipsa (Prov. De Batangas) en las Islas Filipinas, mi condiscípulo por muchos años, compañero también en el colegio por un tiempo, es testimonio ocular de mis ardientes lágrimas de penitencia, que a modo de río suave y tranquilo brotaban de mis ojos cuando se hacia la lectura espiritual en la Universidad”.
Las etapas hacia el sacerdocio son recorridas en modo decidido y marcadas por los tiempos litúrgicos y sacramentales.
“Durante mi estadía en la Universidad recibí la primera Tonsura e los Ordenes Menores. Más tarde fui destinado como capellán de la Delegación apostólica, en el tiempo de su excelencia Mons. Bautista Guidi, Delegado extraordinario del Santo Padre en las Islas Filipinas, me trató con mucho cariño y casi con veneración, y tuve de sus sagradas manos el Subdiaconado y el Diaconado casi por obediencia. Al poco tiempo, Mons. Juan Bautista Guidi murió santamente en Manila, y yo fui ordenado sacerdote por el excelentísimo Mons. Jeremías Harty. Arzobispo de manila. Yo entonces continué a prestar mis servicios como capellán de coro y altar de la Metropolitana de Manila, porque siendo Diacono, me dieron esta Capellanía: oficio que desempeñe hasta que volví como enfermo en España. Eso fue en febrero de 1905”.
Los documentos de archivo permiten de precisar otros particulares. El conferimiento de los órdenes menores fue en Manila, por mano del Delegado Apostólico Mons. Ladiopelle. Las ordenaciones del subdiaconado y el diaconado fueron celebradas en Manila por el Delegado Apostólico Juan Bautista Guidi. El 24 de septiembre de 1904, padre Ricardo fue ordenado sacerdote en Manila por Mons. Jeremías Harty, Arzobispo de Manila nutria estima y benevolencia por aquel sacerdote maduro y apreciando sus cualidades, le ofreció quedarse a su lado recibiéndolo en el mismo palacio y confiándole varios oficios.

VIDEO SÍNTESIS DEL ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LAS OBRAS DE CARIDAD ORIONITAS

martes, 28 de octubre de 2014

FELIZ ANIVERSARIO SACERDOTAL P. ANIBAL QUEVEDO


INICIA NOVENA A LOS BEATOS ESPAÑOLES:RICARDO GIL BARCELÓN Y ANTONIO ARRUÉ PEIRÓ



“También ustedes beberán de mi Cáliz”
(Flavio Peloso)
Beatos Padre Ricardo Gil Barcelón y Antonio Arrué Peiró
Mártires Orioninos en España


Prólogo
“Soy un hijo de la Divina Providencia”
Aurora del 4 de febrero de 1910. Un humilde sacerdote sale de la pequeña canónica y de la Iglesia de Santa Ana de Palafrenieri en Vaticano para iniciar una de sus jornadas, llenas de inexhausta fatiga junto a incesante oración.
Las Iglesias están todavía cerradas, las calles desiertas. El aire congelado se levanta con pereza de la noche que se va. Con pasos firmes se dirige hacia la estación de trenes y llega, mientras el clarear del día va difundiéndose, a la calle Victorio Emanuel, cerca de la fuente en forma de nave, al lado de la calle. Aquel cura del norte mira  a su alrededor, nunca sacio, fascinado de la grandeza cristiana de Roma, motivo de sentimientos  y sinceras oraciones. Delante de la Iglesia Nueva, inclina su cabeza, infundiendo una invocación a su querido San Felipe Nery, “Pippo bueno”, como también él lo llamaba comúnmente. El ojo se eleva en alto a contemplar fugazmente la magnifica fachada ideada de Rughesi. Arrodillado, i casi curvo sobre el escalón más alto, delante de la entrada todavía cerrada, hay un bulto negro, está inmóvil. Una figura en actitud absorta o casi fuera de sí. Don Orione –era el aquel cura- se siente empujado a acercarse; tiene la impresión que sea un sacerdote: las manos juntas y una profunda piedad se lo hace creer. Es de estatura superior a la mediana; el hábito y el sombrero pobres gastados, pero limpios y ordenados. Hay algo en él que indica fiereza pero también modestia y bondad.
- ¿Quién eres?, pregunta Don Orione.
- “¡Soy un hijo de la Divina Providencia!”, responde el desconocido, dándose vuelta y dejando entrever el cuellito blanco sacerdotal.
-“¡Yo también lo soy! Entonces un poco me perteneces –dice con una sonrisa Don Orione-. Yo tengo una congregación de la cuál los miembros se llaman Hijos de la Divina Providencia”.
El desconocido se levanta. Los dos sacerdotes se miran en los ojos: la sonrisa de Don Orione hace florecer una sonrisa en el otro. Y nació la amistad.
Se acompañan tranquilamente en la calle todavía silenciosa, atraídos inmediatamente de mutua simpatía. Aceleran el paso porque se hace tarde para Don Orione, que no puede permitirse de perder el tren: muchas cosas lo esperan. Mientras hablan, brota en el corazón del desconocido una sintonía superior y confianza, de darle seguridad.
Es un sacerdote español. Vino caminando desde Valencia, en peregrinación de penitencia, para implorar de Dios que le muestre el camino que debe seguir: tiene necesidad de una luz interior. Hasta ahora no ha hecho que vagar, buscando su gran sueño de amor, de evangelización, de santidad.
“Ve a la Iglesia de Santa Ana, preséntate en mi nombre y espérame”, termina Don Orione. ¡Dios nos inspirará, y la Santísima Virgen nos llevara de la mano!”.
Así el Padre Ricardo Gil entró en la órbita de Don Orione y actuando después todo lo que chistosamente y proféticamente afirmado en esa mañana fría de febrero, fue un Hijo de la Divina Providencia.
La historia de uno de tantos sacerdotes, heroicos testimonios de la fe y mártires durante la persecución religiosa en España en el 1936, empieza así, a las puertas del Vaticano.

Ricardo, un joven comprometido e inquieto
Ricardo Gil Barcelón nace en Manzaneras, provincia de Teruel, el 27 de octubre de 1873. La mamá había ido poco antes de su nacimiento, porque ella era de allí e donde podría vivir el parto mucho más discretamente y asistido, siendo un centro más grande. Allí Ricardo fue bautizado al día siguiente, en la parroquia del “Salvador” por el P. Ramón Balaguer. Sus padres Francisco Gil Zuriaga y Francisca Barcelón Santafé, formaron una familia bendecida por Dios con 9 hijos. Además de Ricardo están Eugenio, María, Adelaida, Moisés, Alicia, Consuelo, Agripina, Raquel. Viven en Torrijas, un lugar a 1400 m. de altura, colocado sobre la costa de una colina que baja hacia un valle verde y frondoso, rico de agua y de hortalizas. El lugar, en las primeras décadas del 1900, contaba con 500 habitantes.
La familia Gil es de familia noble, sus orígenes sale al siglo XVI. Cabeza de la estirpe  seria estado un noble caballero francés, amigo del rey de Castilla del cual tuvo un feudo de una docena de pueblos. La flia. Gil se gloriaba del titulo de Hidalgo de la Cofradía de la casa real. En el estigma de la nobleza familiar se lee el emblema “Malo mori quam foedari” (Prefiero morir que traicionar).
Cuando Ricardo nace, la familia Gil vive aún en relativo bienestar con el trabajo de las pocas propiedades que le quedaron: tierras, ovejas y bosques ricos de valiosos pinos de nogal. Es la más importante familia de Torrijas y también la más estimada. Habitan en una casa grande y linda en comparación con las otras, pero sobretodo llama la atención la riqueza y  la ilustre nobleza de un tiempo. El único signo de las memorias pasadas es aquel de la pequeñísima capillita de su propiedad, dedicada a la Virgen del Carmen, pegada a la casa y en la cual, cada tanto, se celebra aún la Misa. En un vallecito, bajo la colina donde surge el pueblo, poseen huertas y animales.
Los señores Gil son personas honestas, buenas y religiosas, queridos por todos. En el pueblo, todos sabían que, una vez en la semana, la señora Francisca cocinaba el pan, apenas sacado del horno, mandaba a los hijos más pequeños a llevar un pan grande fresco y crocante, a los más pobres del pueblo. Y no era una distribución anónima, cada pan estaba destinado a una determinada persona.
-          Este lindo pan, Agripina, es para la señora Lucia. Se le murió el marido hace poco y esta sola con tres criaturas pequeñas.
-          “Corro mamá”.
-          “Y acuérdate de darle un beso a los niños”.
-          Este lo llevas tu Eugenio, que eres el más grande. Es para Juan, el borracho, aquel que esta en la casita abajo en el valle, cerca del molino. Está siempre borracho y asusta a los niños. Pero por Dios, hay también para el.
-          “y yo llevo aquel para el párroco junto a las ostias para la Misa”, se adelanta Ricardo.
-          Muy bien, ve tu: Pero primero pasa por la Iglesia y recita el Padre nuestro por todos nosotros.
-          Y tu Raquel, que eres la más pequeña, ve de la anciana Adela, la muda. Sabes que quiere hacerte una caricia porque no sabe hablar, y se conmueve por los niños. No tengas miedo cuando intente hablarte, se gentil y sonríele.
Esta liturgia domestica del pan se respetaba, festivamente, cada semana, siempre igual, con alguna novedad dada por las palabras de mamá y de la vivacidad de sus pequeños acólitos.
Ricardo crece en este ambiente familiar rico de fe y de humanidad. Frecuentó la escuela elemental un poco a Manzaneras y otro poco a Torrijas. Viene calificado como “estudiante diligente y capaz”. Hace su primera Comunión y recibe la Confirmación por manos de Mons. Francisco Moreno, a Torrijas, el 17 de octubre de 1887(¿?). Empieza a ser parte de los monaguillos y se dedica con seriedad y alegría al servicio de la Iglesia.
“Desde la infancia se vio que tenia una gran generosidad hacia los pobres –confirma el hermano Moisés- y, porque a esa edad non podía disponer de algún recurso, pedía a su madre que socorriera a todos y el mismo lo hacia en la medida que le era posible, privándose hasta de su propia ropa”. Encontrando un pobre friolento y mal abrigado, Ricardo está dispuesto a quitarse su chaqueta para dársela. Otras cosas símiles advienen cuando encontró un niño mal vestido y descalzo. La mamá no lo reprendía nunca de lo que hacía por los pobres y comentaba: “Quien da al pobre, da a Dios”. “Lo que tenemos viene de la Providencia, tenemos que merecerlo y compartirlo con quien esta más desafortunado”.
En el 1886, a doce años, Ricardo entra como alumno interno del Seminario de Teruel. Allí queda por tres años y después, como alumno externo, frecuento también a un año de filosofía. Se distingue por diligente y capacidad.
“En la edad de 12 años –cuenta el protagonista- entre como interno en Seminario (a Teruel), cabeza (centro) de mi provincia, donde cumplí con optimas calificaciones, tres años de latín con otras materias y un año de filosofía”.
En el 1889, se inscribe en la Escuela Normal de Teruel, que frecuentaba desde hacia dos años, aprendiendo contemporáneamente canto el uso de algunos instrumentos musicales y equitación; le gustaba mucho jugar a la “pelota”.
“Terminado y aprobado el cuarto año, pase, por determinaciones de mi padre, a estudiar dos años en la escuela normal de maestros de Teruel –encontramos escrito en sus notas autobiográficas- No llegue a ser maestro de primaria, porque tuve una gran discusión, sobre algunos signos de amenazas, con el Director de la Escuela Normal el cual era de una secta masónica, y tenia raras teorías a las que yo me opuse en publico con coraje y Constancia”.
Era inevitable el enfrentamiento. El profesor Eugenio Roca Sánchez no perdía la ocasión para burlarse de la fe, la religión y la Iglesia. Un día, queriendo persuadir y más malo que otras veces, estaba martillando a sus alumnos con juicios inspirados a los dogmas racionalistas.
-          Ahora las tinieblas del oscurantismo religioso han sido vencidas por la luz de la razón y de la ciencia. Los mitos religiosos han desaparecido como niebla al sol de la ciencia. Es tiempo de terminar con las fábulas inventadas por los curas para viejitas estúpidas y crédulas. ¿La creación del mundo y del hombre por un Dios eterno? ¡Fantasías! ¿Paraíso, infierno, eternidad, fuego, diablos, ángeles? ¡Fábulas! ¿La resurrección de Jesús? ¿La resurrección de los muertos? ¡Mitos! ¡Fábulas! No son que el resultado ingenuo del tentativo de explicar cuanto para el hombre es oscuro. Fue así en todas las épocas y en todos los pueblos, hasta cuando la ciencia y la técnica…
Ricardo, levantándose en pie, reaccionó con indignación:
-          Pero profesor, ¡deje de decir estupideces!
-          ¡Pero como te permites! –replico enseguida el profesor.
-          ¡Como se lo permite usted! ¿Cómo hace para estar seguro de lo que está diciendo? ¿Fábulas? Jesús, sus milagros, su resurrección son hechos testimoniados por la historia como lo son las guerras púnicas o el descubrimiento de América. Jesús es un personaje histórico no menos de César o de Aristóteles o de Carlos Magno. El evangelio es un libro que llego a nosotros más seguro de cuanto no hayamos llegado a las Ilíada o la Odisea de Homero o del bello gálico de Julio César. ¡Que fábulas! El cristianismo es la forma más alta del pensamiento humano, el evento histórico más determinante de la historia.
-          Te entiendo, eres joven, y los jóvenes son un poco partidarios y un poco fanáticos.
-          ¡Partidario  y fanático será usted!
-          Tengo a mi favor los más grandes filósofos, los más grandes científicos modernos…
-          Yo prefiero tener de mi parte la verdad.
-          ¡Insolente!
-          ¡Insolente usted! Si se aprovecha porque esta detrás de un escritorio. Pero usted no es el dueño de la verdad.
-          ¡Afuera! Sal inmediatamente del aula. ¡Afuera! Le diré al director de la escuela que intervenga.
-          Haga no más. Pero recuérdese que hay Alguien superior a todos.
Y Ricardo se fue del aula con paso decidido y golpeando la puerta.
“De consecuencia –dijo después de muchos años el protagonista- fui expulsado de la escuela normal, cuando me faltaba poco para rendir los últimos exámenes. Después de estos dos años, fui a la ciudad de Torrijas, donde habitaba mi familia, donde pase más de un año”.
En el 1892, a 19 años, fue llamado para el servicio militar y enviado a las Filipinas. Los padres le ofrecen la posibilidad de “rescatarlo” de la actividad militar, pero Ricardo no acepta. Y se va.

lunes, 27 de octubre de 2014

MUY FELIZ CUMPLEAÑOS PADRE BIENVENIDO !!!!!

CON CARIÑO DESDE BARRANQUERAS, MUY FELIZ CUMPLE PADRECITO, QUE DIOS LO BENDIGA MUCHO .