SABÍAS ?

MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA BARRANQUERAS

SABES LO QUE SIGNIFICA MLO? SIGNIFICA MOVIMIENTO LAICAL ORIONITA

¿ Y SU ORIGEN? :

El MLO tiene su origen en Don Orione el cual durante toda su vida, ha comprometido a los laicos en su espíritu y misión para "sembrar y arar a Cristo en la sociedad".

¿Quiénes integran el movimiento?
Todos aquellos laicos que enraizados en el Evangelio, desean vivir y transmitir el carisma de Don Orione en el mundo...

¿Cuál es el fìn del MLO?

Es favorecer la irradiación espiritual de la Familia orionita, más allá de las fronteras visibles de la Pequeña Obra.
¿Cómo lograr esto?

A través del acompañamiento, animación y formación en el carisma de sus miembros,respetando la historia y las formas de participaciòn de cada uno.

¿Te das cuenta? Si amás a Don Orione, si comulgás con su carisma, si te mueve a querer un mundo mejor, si ves en cada ser humano a Jesús, si ves esa humanidad dolorida y desamparada en tus ambientes, SOS UN LAICO ORIONITA.

¿SABÍAS?
El camino y las estructuras del MLO, se fueron consolidando en las naciones de presencia orionita. Al interno del MLO y con el estímulo de los Superiores Generales , se juzgó maduro y conveniente el reconocimiento canónico del MLO ... así fue solicitado como Asociación Pública de Fieles Laicos, ante la Congregación para la vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCVSA) y fue aprobado el 20 de noviembre de 2012.

Y BARRANQUERAS, SABÉS DONDE QUEDA? en el continente americano, en América del Sur, en ARGENTINA, y es parte de la Provincia del CHACO.

Algunas de las imágenes que acompañan las diferentes entradas de este Blog pueden provenir de fuentes anónimas de la red y se desconoce su autoría. Si alguna de ellas tiene derechos reservados, o Ud. es el titular y quiere ser reconocido, o desea que sea quitada, contacte conmigo. Muchas gracias


sábado, 14 de noviembre de 2015

14 NOVIEMBRE, DIA MUNDIAL DE LA DIABETES. DON ORIONE Y LA DIABETES

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El Día Mundial de la Diabetes nace en 1991 con el fin de crear conciencia en torno a esta condición de vida. En 2007, la Organización de las Naciones Unidas, tras la aprobación de la Resolución 61/225 en diciembre de 2006, declaró el 14 de noviembre como un día oficial de la salud después de reconocer que esta condición es una prioridad en materia de salud. Se escogió este día por ser la fecha de nacimiento de Frederick Banting, quien junto con Charles Best, descubrió la insulina.

Símbolo
El círculo azul debe ser reconocido como símbolo por asociaciones de diabetes, voluntarios, órganos de gobierno, industria y todas las personas con diabetes en el planeta. El círculo significa UNIÓN y es azul porque es el COLOR DEL CIELO. Este símbolo se utilizó por primera vez en 2007 como parte de la campaña “Unidos por la Diabetes.


Durante su segunda estadía en Argentina, el peso de los años se hizo sentir, y Don Orione comenzó a experimentar algunos problemas de salud, entre ellos la diabetes. En este artículo, que busca ser un estudio histórico-medico sobre la diabetes de Don Orione.
La diabetes
La diabetes es una enfermedad caracterizada por la Hiperglucemia, o aumento del azúcar en la sangre. El nivel de azúcar en sangre oscila entre 70 y 110 mg%, en condiciones normales. En general, la diabetes está relacionada con la ausencia o escasez de insulina en la sangre.
En general podríamos decir que hay 2 tipos de diabetes. La tipo 1, o del joven, que tiene un origen genético, la cual se descubre en niños o gente joven, quienes serán insulinodependiente. En general es más severa, con más tendencia a complicaciones.
La diabetes tipo 2, o del adulto, también está determinada genéticamente, pero el páncreas es capaz de producir insulina, aunque en escasa cantidad. Se produce como un agotamiento con el paso de los años, y el páncreas comienza a producir poca insulina. En general tiene un mejor pronóstico y algunas a veces, puede ser regulada sólo con una dieta adecuada. La diabetes tipo 2 fue la que padeció Don Orione.
Los primeros síntomas de la diabetes
En varias cartas escritas entre Junio y Julio de 1935, Don Orione describirá brevemente como se manifestó la diabetes, el tratamiento, los exámenes médicos y otros detalles.
En una carta a Don Sterpi, Don Orione le escribirá las razones que le hicieron sospechar: “Estuve más de un mes muy débil, pensaba que fuese cansancio por el trabajo hecho: - no podía escribir ni trabajar un poco más de la cuenta. Además, tenía tanta sed, que dude que fuese otra cosa, y al analizar la orina, encontraron la diabetes”. (Bs. As, 12/6/1935)
El aumento del azúcar en la sangre, hace que se pierda mucha agua en la orina, y el síntoma es la sed. De hecho la sed excesiva y el aumento de la cantidad y frecuencia de la diuresis son signos cardinales de diabetes.
Por otra parte, la diabetes causa también una alteración del metabolismo de las proteínas y grasas, y una inflamación crónica de los nervios y vasos sanguíneos, lo cual produce sensación de cansancio y dolores especialmente en brazos y piernas.
Los resultados de un examen de orina, arrojaran que sufría de diabetes.
Junto con esto, cansancio hace aumentar un tipo de hormonas: las catecolaminas, las cuales producen a su vez hiperglucemia. Seguro los médicos pensaron que el reposo y la dieta hipohidrocarbonada le ayudarían a normalizar los valores del azúcar, que por otra parte, no eran muy elevados.
En otra carta también a Don Sterpi, le explicara algunos otros detalles:
“No querría haberlos impresionado con mi diabetes, y si: sentía mucha sed y no podía mas trabajar, no sabía porque. Dude que fuese un poco de diabetes, y el análisis de orina dio 42 por mil de glucosa. Me prohibieron papas, fruta, huevo, arroz, poco pan, etc. Hoy me extrajeron un poco de sangre y repiten el análisis de las aguas también. Yo ahora estoy mejor que antes, ciertamente me abstengo de ciertas comidas y descansé más. Por eso, quédense tranquilos, los voy a tener informados.”. (Bs. As., 14/6/1935)
Desde 30 decigramos de azúcar por 1000 en orina, aparecen ya vestigios, y desde 40 en adelante (a Don Orione el encontraron 42 dcg por mil) es positivo, lo cual dice que los médicos detectaron ya su orina un nivel alto, equivalente a 140 o 180 mg% de azúcar en sangre.
Tranquilizando a los hermanos
Buscando de tranquilizar a los suyos, que estaban alarmados por la noticia, Don Orione les dirá que está bien. Incluso transcribirá el resultado de sus análisis:
“Asegúrales que estoy bien, que no hay que alarmarse por la diabetes, está de moda ahora tener diabetes, pero creo no tener más nada, estoy bien, es necesario que me crean (…) Recibí el análisis, tanto el de orina como el de sangre, en cuento respecta a la diabetes, para que Don Sterpi se tranquilice, lo envío: Análisis de sangre: glucemia. Contiene 1,51 gramos por mil. / De glucosa en la sangre total (método de Follin-Wu) / Orina – Albumina – serina – vestigios / Globulina idem / Albuminosa – nada / Mucina – vestigios / Glucosa – 3,034 gr. Por mil / Levulosa – nada / Acetona – nada”. (Bs. As., 19/6/1935)
De estos nuevos resultados, vemos que en la orina aparece un nivel mínimo detectable de azúcar y en sangre 151 mg % (aquí se utiliza la antigua denominación de gramos por mil).
Dieta hipohidrocarbonada
Otra mención indirecta a la diabetes del Fundador es un borrador, donde escribe la dieta dieta hipohidrocarbonada que debe seguir.
“Carne de vaca de ternera principalmente asada e incluso pollo hervido o como la carne / Huevo crudo o hervido en agua / Caldo – leche, té o café – manteca / Poco – pan negro y poco mejor galleta. / Verdura – a gusto y espinaca hervida, con poca aceite / Salsifí apios – pepinos cardo - repollo ensalada con aceite y limón / Fruta una naranja o mandarina – 100 gramos de vino por comida - mate té o café. / Prohibido – harina – pasta – sémola y fideos / Pan blanco – galletitas – dulces – fruta – azúcar – papas - batatas - caña – zanahoria – sanaoria – lentejas – porotos y garbanzos”.
Sentido del humor
En una carta a Mons. Albera, amigo le contará lo ocurrido, bromeando acerca tiempo en cama y su enfermedad.
“Yo estoy bien, solo tengo un poco de diabetes, pero ya disminuyo bastante. Imagínate querían que me quede en la cama al menos por tres días, a pura agua. Es ese Gonnella que estuvo con nosotros en San Bernardino el primer año y después en Santa Clara, ahora es medico aquí, una autoridad en medicina. ¿Lo recuerdas? (…) ¿Sabes lo que le dije? Escúchame, Gonnella, si me dijeras que me quede en cama tres días a vino puro, no sé, a nebiolo, barbera, grignolino, entonces estamos de acuerdo, a lo mejor me la paso cantando todo el día, y está bien, pero a pura agua, ¡vamos! Un poco de discreción, ¿esta es la gratitud que me demuestras por haberte recibido en el colegio? Piensa un poco, mi querido monseñor, ¡qué risa!” (Bs. As., 22/6/1935)
En La gioia del bene” (Messagi 19), el P. Orlandi relata el humor de Don Orione, entre ellas: “Si se trataba entonces de dinero que el ecónomo le había prestado, Don Orione bromeaba sobre su amnesia: No me recuerdo-decía sonriendo-, no me acuerdo… que quieres, tengo diabetes…,- y todo terminada de modo alegre…”
A modo de conclusión
Desde el punto de vista médico, podemos afirmar que la diabetes de Don Orione era una diabetes tipo 2, una forma leve que pudo manejarse con dieta solamente. No tenemos información que haya tomado antidiabéticos orales, porque probablemente su glucemia se normalizo siguiendo la dieta hipohidrocarbonada prescripta.
Es admirable que Don Orione, pese al diagnostico de una enfermedad crónica que le implicara cuidarse de por vida, lo asumió con optimismo y sin desanimarse, siendo capaz de tomarlo con humor.
Además, se ve que asumió con responsabilidad el cuidado de su enfermedad, siguiendo con docilidad las indicaciones del médico y desdramatizando la situación, yendo más allá de sí mismo, cuidando que nadie se preocupe demasiado por él.
El santo muestra su madurez humana en toda circunstancia, aun en la enfermedad.

Hna. María Rosa Zbicajnik, phmc
P. Facundo Mela, fdp
Filipinas, 25 de Agosto de 2011

* La Hna. María Rosa es Médica – Diplomada en la Universidad de Buenos Aires
Fuente: P. Facundo Mela, fdp


El Día Mundial de la Diabetes es la principal campaña de concientización sobre la diabetes en el mundo. Fue introducida en 1991 por la Federación Internacional de Diabetes y la Organización Mundial de la Salud, en respuesta al alarmante aumento de la prevalencia de diabetes en el mundo.

La diabetes es uno de los mayores desafíos de la salud y el desarrollo del siglo XXI. Actualmente hay 371 millones de personas que viven con diabetes. Se espera que 500 millones de personas vivan con diabetes para 2030. La diabetes y sus complicaciones son en buena medida prevenibles y existen intervenciones probadas disponibles. Es una preocupación de todos y todos tenemos un papel que desempeñar para cambiar el curso de la diabetes y proteger nuestro futuro.

jueves, 12 de noviembre de 2015

¡¡¡¡¡ EL CONCILIO , DON ORIONE Y LOS LAICOS


12/11/2015) Roma - “El Concilio, no considera a los laicos como si fueran miembros de ‘segundo orden’, al servicio de la jerarquía y simples ejecutores de las órdenes superiores sino como discípulos de Cristo, llamados a animar cualquier entorno, cualquier actividad y relación humana con el espíritu del Evangelio”, recordó el Santo Padre en el mensaje que envió al cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Potificio Consejo para los Laicos, y a todos los participantes en la Jornada de estudio, -organizada por el dicaterio que preside el cardenal Rylko y la Universidad Pontificia de la Santa Cruz- en el que se recordó el 50º aniversario de la promulgación del decreto conciliar “Apostolicam actuositatem” del Concilio Vaticano II, sobre la importancia de la vocación y misión de los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo.
El Concilio Vaticano II, señaló el Papa, fue “un extraordinario acontecimiento de gracia, que cuenta entre sus muchos frutos, con una nueva forma de considerar la vocación y la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo, y que encontraron una expresión magnífica principalmente en dos grandes Constituciones conciliares Lumen Gentium y Gaudium et Spes.

Estos documentos “consideran a los fieles laicos dentro de una visión de conjunto del Pueblo de Dios, al que pertenecen junto a los miembros del orden sagrado y a los religiosos, y que participan en la forma que les es propia, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo mismo”.

“En el vasto trasfondo de esta enseñanza conciliar, indicó Francisco en su mensaje, se inserta el Decreto Apostolicam Actuositatem, que trata más de cerca la naturaleza y los ámbitos del apostolado de los laicos, y recuerda con fuerza que el anuncio del Evangelio no está reservado a unos pocos "profesionales de la misión", sino que debe ser el anhelo profundo de todos los fieles laicos”.

Pero el Concilio Vaticano II, señaló el Pontífice en su mensaje, como cada Concilio, “interpela a cada generación de pastores y de laicos porque es un don inestimable del Espíritu Santo que debe ser recibido con gratitud y sentido de responsabilidad: todo lo que se nos da por el Espíritu y transmitido por la santa Madre Iglesia va siempre entendido de nuevo, asimilado y bajado a la realidad”.

Fuente: AICA



Don Orione y los laicos, una historia de corazón abierto y trabajo fecundo

El compromiso de los laicos con el espíritu y el carisma que Don Orione dejó para toda la humanidad y para la Iglesia, tiene sus raíces históricas en la especial sensibilidad y en la voluntad del propio Don Orione.

Muchos son los momentos y acontecimientos que Don Orione vivió junto a los laicos, a quienes siempre distinguió como actores centrales de su gran obra. Sus cartas y los hechos lo atestiguan. No podemos dejar de recordar que el joven clérigo Orione, en 1890, ya participaba de dos asociaciones laicales: la conferencia de S. Vicente de Paul y la Sociedad de Socorros Mutuos “San Marziano”.

Su primer colegio de “San Bernardino” (1893) en Tortona, fue fundado como un “Convitto Paterno”, por iniciativa de una “Asociación de Padres”, y dirigido por Don Orione con la ayuda de laicos de buena voluntad.

Al inicio de la fundación de la Pequeña Obra, en 1899 en Turín, Don Orione lanzó el proyecto de la primera Asociación femenina: “En torno a nuestro Instituto surgen las Damas de la Divina Providencia, una gran asociación donde todas las almas se unen en las obras de caridad, y en un mismo espíritu de abnegación y sacrificio”. Don Orione veía claramente la necesidad de trabajar codo a codo con los laicos, como queda reflejado en este fragmento de una carta suya del 10 de abril de 1925:

“Llegará un momento, como le ha sucedido a San Vicente de Paul y al mismo Beato Cottolengo, que el servicio de las personas encargadas de las instituciones de caridad –como esta en la que nos hemos embarcado en Génova, en el nombre y confiados en la Divina Providencia-, no será suficiente, y por más Religiosas que tuviéramos, o no alcanzarían nunca, o por otros buenos motivos que sería largo de enumerar, siempre tendremos necesidad de tener otras personas, aunque no sean religiosas, pero de buen espíritu y –Dios lo quiera- también de buena familia, o sea de condición civil, que nos ayuden y que hagan, dentro y fuera, lo que nosotros no llegamos o no podemos hacer, o porque no es conveniente por buenas razones, o porque no lo sabemos hacer. Entonces si ustedes se quedaran solas, el ministerio de la Caridad sufrirá y sufrirán los pobres de Jesucristo.”

A su vez, ya en las Constituciones manuscritas de 1904, Don Orione prevé una forma de consagración para los laicos que “anhelan con toda el alma alcanzar la perfección, y que estarían dispuestos a hacer los votos, si les fuera permitido”. Este deseo del Fundador se ha hecho realidad a través del Instituto Secular Orionita.

Don Orione veía a los Ex alumnos “como apóstoles”; muchos de ellos, en la vida civil, continuaron siendo, como laicos, parte viva de la Familia Orionita. A través de la correspondencia personal y de la formación de una Asociación (1934), cultivó en ellos una permanente participación en la vida y en los ideales de la Pequeña Obra. Es notable la capacidad del Fundador para cuidar de los Amigos, a los que veía como verdaderos discípulos y colaboradores. En la relación cotidiana, los guiaba y formaba, los comprometía en las obras de caridad y los animaba en lo que era propio de su estado y profesión. Se constituyeron en Asociación en 1940.

Después de su muerte, todas estas iniciativas Don Orione con los laicos, fueron continuadas por muchos de sus discípulos, atendiendo también a los progresivos cambios de las condiciones sociales y del sentir eclesial, hasta llegar a esta realidad que hoy se llama Movimiento Laical Orionita.

La constitución de este Movimiento en todo el mundo y en la Argentina, tiene una rica historia

Desafíos futuros...

Tenemos por delante un largo camino, con dificultades, pero también con la esperanza que nos da confiar en la Providencia de Dios. Queremos compartirles algunos desafíos que se nos presentan para el futuro.

En primer lugar, continuar en la comprensión del sentido de pertenencia al MLO. Este movimiento, no es un nuevo grupo sino que pretende incluir a todos los laicos y laicas que viven el carisma orionita, quienes ya pertenecen a asociaciones laicales y los que no.

En segundo lugar, consolidar la estructura que se ha implementado. En este sentido, el Equipo Animador del MLO de Argentina (que incluye a nuestros hermanos de Paraguay) intenta ser un equipo representativo de todas las instancias laicales que componen el MLO. Por ello están representadas todas las comunidades del país (de FDP y PHMC) divididas en cuatro zonas, los distintos Secretariados, el ISO y los Amigos de Don Orione. Este equipo cuenta también con una secretaría operativa y con el acompañamiento de los Consejeros Provinciales encargados del MLO. Pero en lo que habrá que poner mayor empeño es en la constitución de las coordinaciones locales. Allí, en las comunidades, es donde se percibe verdaderamente el “movimiento”, a través del trabajo, del voluntariado y el compromiso diario de tantos laicos y laicas. Fortaleciendo las coordinaciones locales es como conseguiremos una mejor organización, comunicación y representatividad.

Por último, avanzar decididamente en el plan de formación en el carisma para los laicos. En este aspecto ya hay algunas experiencias que se están programando y también queremos que los retiros espirituales y el Encuentro Anual de la Familia Orionita, tengan una clara orientación en el tema de la formación carismática. Tenemos también la posibilidad de utilizar las fichas de formación que anualmente se preparan para toda la familia orionita. También en este aspecto, insistimos, la formación debe ser un empeño creativo de cada comunidad local.

Estos son algunos de los desafíos que nos esperan. Queremos entusiasmar a todos los laicos y laicas a tomar conciencia de que somos una parte importante de la familia, y que esta necesita de nuestra participación y de nuestra vocación específica para que se multiplique y extienda el carisma que compartimos con los Religiosos y Religiosas. Queremos ser fieles y corresponsables sabiendo que somos como faros que deben hacer resplandecer la luz del Evangelio, impregnando al mundo y a la Iglesia de la vitalidad, la audacia, la apostolicidad y fundamentalmente de la caridad que hizo Santo a nuestro querido Don Orione. l


martes, 10 de noviembre de 2015

¡¡¡¡¡DON ORIONE Y EL MINISTERIO DE LA MISERICORDIA DE DON FLAVIO PELOSO SUPERIOR GENERAL !!!!

DON ORIONE Y EL MINISTERIO DE LA MISERICORDIA
De don Flavio Peloso, F.D.P.
 
El ministerio de la misericordia es para don Orione, la sustancia de su sacerdocio, el horizonte permanente de su acción caritativa. Desde esta perspectiva leemos la experiencia de este testigo de la misericordia y el amor de Dios.
San Juan Pablo II, que conocía bien la vida de don Orione y le definía como “un estratega de la caridad”, “una maravillosa y genial expresión del amor cristiano” señaló que “su vida, tan intensa y dinámica, nace de un secreto y una genialidad: don Orione se dejó llevar sólo y siempre por una única lógica, la del amor”. (1)
Para comprender la misericordia en don Orione, hay que partir de la experiencia que él tiene de la misericordia de Dios. En una oración de 1917 (tenía 45 años), que es también todo un programa, leemos: “Que no olvide nunca que el ministerio que se me ha confiado es un ministerio de misericordia y tenga con mis hermanos pecadores ese incendio de caridad, que tantas veces has usado conmigo, oh gran Dios”.(2)
                                          
Un corazón sin fronteras
Característico en don Orione es la visión universal de la salvación y del amor cristiano que él plasmó en su lema programático “Instaurare omnia in Christo”(Ef 1,10). Su corazón “católico”, unversal, inspira todos sus escritos y está en la base de todas sus actuaciones. Hay una página de admirable sencillez y de mística intensa que nos puede introducir en la comprensión de lo que significa “un corazón dilatado por la caridad de Dios”. San Luis Orionne, pocos meses antes de su muerte, cantó la universalidad de la Divina Misericordia en este Cántico de las almas:
No saber ver ni amar en el mundo, más que las almas de nuestros hermanos.
Almas de pequeños, almas de pobres, almas de pecadores, almas de justos, almas de extraviados,
almas de penitentes, almas de rebeldes a la voluntad de Dios,
almas de rebeldes a la Santa Iglesia de Cristo, almas de hijos perversos
almas de sacerdotes malvados y pérfidos, almas agobiadas por el dolor,
almas blancas como palomas, almas simples, puras, angelicales, de vírgenes,
almas hundidas en las tinieblas de los sentidos y en la baja bestialidad de la carne,
almas orgullosas del mal, almas ávidas de poder y dinero,
almas llenas de sí, que no se ven más que a sí mismas, almas perdidas que buscan un camino.
Almas dolientes que buscan un refugio o una palabra piadosa,
almas que aúllan su desesperación, su condenación
o almas embriagadas con la embriaguez de la verdad vivida:
Cristo las ama a todas, Cristo murió por todas,
Cristo las quiere salvar a todas entre sus brazos y en su Corazón traspasado.
Nuestra vida un canto unidos y un holocausto de fraternidad universal en Cristo.
Ver y sentir a Cristo en cada persona.
Hemos de tener en nosotros la música profundísima de la caridad.
Yo lo único que siento es una infinita, divina sinfonía de espíritus, que palpitan junto a la Cruz, y la Cruz destila por nosotros gota a gota, a través de los siglos, la sangre divina derramada por cada alma.(3)
El Cántico de las almas de don Orione es fruto de la contemplación de las miserias humanas y de la misericordia divina, nace en el corazón de un hombre bueno, que ha llegado a ser padre misericordioso de las almas. Las almas están en sus pensamientos y sentimientos porque se ha dejado involucrar en la misericordia redentora de Cristo.
Por esto don Orione quiere abrazar a todos, quiere que ningún alma se pierda. Fue el propósito y la gracia que pidió a Dios en su primera misa y terminó siendo la síntesis de su vida: “¡Que toda esta pobre vida mía sea un solo cántico de divino amor en la tierra, porque yo quiero que sea –por tu gracia, oh Señor-, un sólo cántico de divina caridad en el cielo! ¡Caridad!¡Caridad!¡Caridad!”. (4)
 
Amor hacia los más alejados de Dios
Hay un escrito que revela plenamente el alma de don Orione y la idea que él tiene del sacerdocio.
La finalidad del sacerdocio es la de salvar almas e ir detrás de ellas, especialmente, de aquellas, que alejándose de Dios, van a la perdición. Esas tienen preferencia, no de ternura, sino de paterno consuelo y ayuda en el regreso, dejando, si fuera preciso, aquellas menos necesitadas de asistencia. Jesús no vino para los justos, sino para los pecadores: “Por lo tanto, oh mi Dios, preservame de la funesta ilusión, del diabólico engaño de creer que yo como cura deba ocuparme sólo de quien viene a la iglesia y frecuenta los sacramentos (...). Que yo no olvide jamás, que el ministerio que me ha sido confiado es ministerio de misericordia”.(5)
El ministerio de la misericordia es, para don Orione, la sustancia de su sacerdocio, el horizonte permanente de su acción caritativa. Es también un claro indicador de su santidad, porque “una señal –decía Cassiano- de que el alma ha sido purificada con el fuego divino es la capacidad para tener compasión de los pecadores”.
Un hecho en la vida de don Orione puede ayudarnos a fijar el valor y el comportamiento del ministerio de la misericordia. Cuenta cómo años atrás, predicando una misión en un pueblo, había dedicado la última tarde para hablar de la misericordia de Dios. Durante la charla, no sabe por qué, dijo: “Incluso si alguno hubiese puesto veneno en el plato de su madre y la hubiese llevado de esta manera a la muerte, si está realmente arrepentido y se confiesa, Dios, en su infinita misericordia, está dispuesto a perdonarle su pecado”. Terminada la predicación se quedó confesando hasta la media noche y, después, se puso en camino a pie hacia Tortona. El tiempo no podía ser peor, nevaba y todo estaba cubierto de nieve. Envuelto en la capa descubrió que, a la salida del pueblo, había alguien que lo esperaba. “Reverendo, ¿usted es don Orione? ¿Ha sido usted quien ha predicado esta tarde en la iglesia? Bien, quisiera saber si lo que ha dicho esta tarde es verdad. Quisiera saber si de verdad es cierto que, incuso si alguien hubiera metido veneno en la comida de su madre, todavía podría ser perdonado”.
Sigue don Orione: “No recordaba de haber dicho esas palabras, pero le dije: ‘Por supuesto que es verdad. Basta que esté arrepentido de verdad, pida perdón a Dios y se confiese; cualquier pecado, por grande que sea, será perdonado; claro que para él hay misericordia y perdón’”. ‘Pues verá – dijo-, yo soy el que ha puesto veneno en el plato de su madre. Mi mujer y mi madre no se llevaban bien, y yo he matado a mi madre. ¿Podré ser perdonado?’. Y se puso a llorar. Me contó la historia de su vida y después se echó a mis pies: ‘Padre, confiéseme: yo soy el del veneno en el plato de su madre. Desde ese momento no he vuelto a tener paz. Han pasado tantos años. Desde entonces no he vuelto a confesarme’.
‘Bien –le dije enseguida, confortándolo- por la autoridad que he recibido de Dios, yo te puedo perdonar este pecado’. Se puso de rodillas y se confesó llorando y le di la absolución. Después se levantó y me abrazaba y me apretaba contra sí, siempre llorando, y no se terminaba de separar de mí, tal era la alegría que le invadía. También yo lloré, le besé en la frente y mis lágrimas se fundían con las suyas. Reemprendí el camino y llegué a Tortona todo calado. Esa noche me quité las botas y me eché sobre la cama, y soñé... ¿Qué soñé? Soñé con el corazón de Jesucristo; sentí el corazón de Dios, ¡qué grande es la misericordia de Dios!”.(6)
Este episodio es una parábola que ayuda a comprender la misericordia de Dios y el ministerio de la misericordia. Don Orione ha sido definido como “un rostro de la misericordia de Dios”. Y con este rostro era reconocido por la gente que a él recurría.
 
El himno de la caridad
La conocida página de san Pablo (1 Cor 13, 1-8a) fue de imprescindible referencia en la vida de don Orione. Mientras vibraba comentándola, don Orione observó que san Pablo en su himno de la caridad escribió las palabras más bellas y expresó los sentimientos más elevados después de haberlos vivido. Y él bien podía cantar este himno como lo hizo, porque nadie más que él lo había sentido vibrar en su corazón, nadie sintió más que él el amor de Jesucristo y de la humanidad y los ecos de aquella divina poesía han llegado hasta nosotros. Porque, a partir de Cristo, la religión inspiró la caridad y con ella se fundió de tal manera, que el cristianismo sin caridad no sería otra cosa que indigna hipocresía.
Don Orione evoca siempre la unidad vital entre la caridad en las palabras, caridad en el corazón, caridad en las obras, porque “la caridad tiene hambre de acción, es acción que sabe de eterno y de divino”. (7) Una vez más, la elocuencia de un episodio de su vida puede ilustrar mejor que cualquier otra cosa la concreción y la belleza del actuar con misericordia.
El 13 abril de 1920, don Orione celebraba los 25 años de su primera misa. Respondiendo a un sacerdote, compañero suyo en el seminario y amigo, que le felicitó con ese motivo, don Orione respondiéndole cuenta en una carta cómo celebró él esas “bodas de plata sacerdotales”:
Querido don Casa: Aquí no se ha hecho mayor fiesta; no he querido que se hiciera fiesta por el XXV aniversario de mi sacerdocio.
Ese día yo tenía que pasarlo en Bra, pero, la vispera, caí en la cuenta de que el querido clerico Viano empeoraba, entonces me quedé en Tortona. La noche la pasé al lado de la cama de Viano y por la mañana celebré la Misa a los pies de la Madre de la Divina Providencia.
Te cuento cómo pasé la hora de la comida. Viano empeoraba, pero se mantenía consciente. Hacía días que a pesar de las lavativas, no hacía de vientre, y al mediodía, sin embargo, no nos dimos cuenta, ni él tampoco, el caso es que no llegamos a tiempo, ¡pobrecillo!
Y entonces el clérigo Don Camilo Secco, ahora subdiácono, que hace de enfermero, y es bien fuerte, levantó de la cama a nuestro querido enfermo, cambiamos toda la ropa, del enfermo y las sábanas, y así, mientras los demás almorzaban, con agua templada le lavé y limpié haciendo con nuestro querido Viano los humildes y santos oficios que una madre hace con sus niños.
 Miré en aquel momento al clérigo Camilo y le vi llorar. Estábamos cerrados en la enfermería para que nadie entrase, aunque llamaban con insistencia a la puerta para que bajáramos a comer; pero pensé que era mucho mejor realizar con amor de Dios y humildad aquella santa obra, verdaderamente de Dios, y decía para mí: esto es mucho mejor que todas las predicaciones que hice. Ahora veo que de verdad me ama Jesús cuando me da ocasión de purificar mi vida y santificar así este XXV aniversario de mi sacerdocio. Y me di cuenta de que nunca había servido a Dios en el prójimo tan sublime y tan santamente como en aquel momento, mucho mejor que en todas las obras hechas en los XXV años de ministerio sacerdotal. Deo gratias, Deo gratias.
 ¿Lo ves? Así nos amamos. Por la gracia de Dios que está con nosotros y por su divina misericordia, así nos amamos en Él. Ahora Viano rogará, por mí y por todos vosotros, hijos míos”. (8)
Cierto que las biografías y las hagiografías sobre don Orione nos llevan a pensar en su vida como un prodigioso desarrollo de la caridad, “a la cabeza de los tiempos”, y sus enseñanzas como fruto de sapientia cordis profética y clarividente. Pero es en hechos como los anteriores, en esos servicios “humildes y santos que una madre hace con sus hijos”, que se vuelven habituales por la misericordia en un alma inmersa en Dios, donde se ha de buscar la esencia de la misericordia cristiana.
 


Pasar de las obras de caridad a la caridad de las obras
El Papa Benedicto XVI, comentando la afirmación de don Orione “la caridad es la mejor apología de la fe católica”, dijo que las obras de caridad, ya sea como actos personales o como servicios prestados por grandes instituciones a las personas necesitadas, no pueden jamás reducirse a un gesto filantrópico, sino que han de ser siempre expresión tangible del amor providente de Dios. Para hacer esto –recuerda don Orione- se necesita estar “contagiados por la caridad suavísima de Nuestro Señor” mediante una vida espiritual auténtica y santa. Sólo así es posible “pasar de las obras de caridad a la caridad de las obras, porque –añade vuestro fundador- también las obras sin el amor de Dios, que les dé valor,  no sirven de nada”.(9)
La misericordia es un “dar con el pan del cuerpo el divino bálsamo de la fe”.(10) Inseparablemente. Es entonces cuando las obras de misericordia son evangelizadoras de por sí (“la caridad abre los ojos a la fe”(11)) y culto agradable a Dios (“ver y servir a Cristo en la persona humana”(12)).
Las palabras de la oración para la misa en honor a san Luis Orione resumen su experiencia de la misericordia: “Concédenos, Señor, que ejercitemos como él las obras de misericordia, para que los hermanos experimenten la ternura de tu Providencia y la maternidad de la Iglesia”.